Carlomagno

 

LA REFORMA ECLESIASTICA

�l es, en efecto, el jefe de la Iglesia franca; los "missi" reales vigilan a los obispos y los monasterios; todos los cl�rigos pueden acercarse a apelar al tribunal del rey, del que esperan la �ltima palabra. El rey elige los obispos concediendo a veces a algunas iglesias la libertad de la elecci�n. A�n en esto el Antiguo Testamento le ofrece un ejemplo, Josu�, como �l mismo lo dijo. Algunas instituciones eclesi�sticas carolingias deben a este �ltimo su reforma definitiva. Por la desconfianza que tiene Carlos en la confrontaci�n del monacato, se produce una suerte de rehabilitaci�n del clero secular, despreciado por la generaci�n anterior por sus costumbres e ignorancia. Los obispos desempe�ar�n, de aqu� en adelante, un papel importante en el orden nacional; convocados a las asambleas generales, figuran en primer plano y se preparan, en cierta forma, a la responsabilidad pol�tica que ejercer�n bajo el pr�ximo reinado de Ludovico P�o.

Carlomagno ha definido el papel y la responsabilidad de los obispos organizando en cierto modo una monarqu�a episcopal y subdividiendo el reino en territorios: las di�cesis, y en cada una de ellas imponiendo el obispo sobre la base de la territorialidad de la ley eclesi�stica; de manera an�loga, a cada curato se le impone la residencia en la respectiva parroquia, para fijar as� al suelo a estos n�mades; los cl�rigos errantes constituir�n a partir de entonces una excepci�n.

Al clero merovingio, abandonado a la decadencia y los abusos, sucede, por lo tanto, un "orden" sacerdotal con leyes y normas.

�l, que es un pr�ncipe, exige la devoci�n de los sacerdotes y se preocupa particularmente de las formas que toma la liturgia: hace copiar en todas las iglesias el sacramentario gregoriano, declara obligatorio el canto romano, uniforma el ritual.

�l mismo, como fiel modelo, llega puntualmente a los oficios, si bien en materia de costumbres su rigidez es mucho menos estricta.

La legislaci�n de Carlos, llena de prescripciones relativas a la pr�ctica de los sacramentos, contribuye as� a hacer del cristianismo medieval la religi�n del sacramento.

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