Entrega especial
Capítulo 13
“Ella me dejó” Dijo. Estaba nervioso y no se le ocurrió más nada que decir. Diana lo miró desconcertada. “¿Qué?” Preguntó. No tenía la más mínima idea de lo que él decía.
“¿Recuerdas que temprano me preguntaste si alguna vez me había enamorado?” Dijo él.
“¿Sí...?” Diana aún no entendía...
“Su nombre es Alicia... ella me dejó” Dijo él ruborizado al darse cuenta de la tontería que estaba diciendo... Pero no podía evitarlo. Cada vez que estaba nervioso le daba por decir boberías... Y este era uno de esos momentos... Diana lo miró a los ojos y no pudo evitar reírse.
“¿Qué?” Preguntó él. “Soy patético, ¿verdad?” Diana continuó riéndose. “Si, claro... Soy un perdedor, tonto y patético... Tienes todo el derecho de burlarte de mí.”
“Lo siento...” Dijo ella tratando de reprimir la risa. “Además, yo no creo que tú seas un perdedor...”
“Está bien... al menos yo no soy cobarde” Mark intentó parecer ofendido, pero no lo logró. Se miraron a los ojos y ambos soltaron la risa. Cuando lograron contenerse ella dijo.
“¿Vas a dejar que termine de curarte?” Preguntó. El asentó con la cabeza. “Buen chico” Dijo ella. “Ahora levanta un poco la cabeza, por favor” Entonces asió su cara entre sus dedos y comenzó a frotar delicadamente la pequeña lesión con la gasa.
Sabes que hace tanto me la paso vagabundeando
Sin saber que estoy probando y delirando con tu boca, tu boca, tu boca, tu
boca...
El rostro de Diana estaba apenas a unos pocos centímetros del suyo, tan cerca que podía sentir el calor de su respiración. Mark no se pudo contener, extendió su mano y la colocó en el cuello de Diana, la atrajo hacia él hasta que sus labios hicieron contacto. Ella estaba sorprendida ya que no esperaba una reacción de este tipo por parte de él... Sin embargo no le disgustaba en absoluto, ella respondió gustosa al beso.
Al principio comenzó como un beso tierno, pero poco a poco se fue tornando más intenso. Mark rodeó la cintura de ella con la otra mano y la acercó aún más a él. Ella quedó entre sus piernas, dejó caer lo que tenía en sus manos y las colocó sobre los hombros de él. Cuando él se dio cuenta de lo que estaba haciendo se detuvo, temeroso de haber ido demasiado lejos. La miró a los ojos buscando por algún tipo de reacción.
“¿Qué fue eso?” Preguntó Diana, tratando de ganar compostura y de controlar su respiración. Mark no sabía que decir...
“Diana, yo no quise...” Dijo apenado. Ella sonrió y acarició los labios de él con sus dedos.
“Shhh... He esperado por este momento desde hace mucho...” Dijo ella casi como un susurro. Mark sonrió y se besaron una vez más. Esta vez ella tomó la iniciativa.
Porque tu beso es sólo
eso que me quita este peso de no sentir eso
Que me da tu boca, tu boca, tu boca, tu boca.
Mark se levantó. Ella movió sus manos y las colocó en sus brazos, apretando sus bíceps a medida que el beso se hacía más profundo. Él colocó las manos en su cintura y la acercó a él lo más que pudo. Luego la soltó, dejándola respirar, que se controlara, su propia respiración estaba acelerada. Ella colocó sus manos cada lado de su cara una vez más y haló su boca hacia la de ella. El gimió incapaz de detenerse.
Diana estaba deseosa de probar su boca, sus labios se separaban bajo los de él. Mark sintió la suavidad de la lengua de ella, como terciopelo deslizándose suavemente contra su labio inferior. Movió las manos hacia sus caderas.
Él escuchó un suspiro por parte de Diana cuando su lengua finalmente salió a jugar con la de ella, dejando escapar un pequeño gemido cuando él acarició su lengua dentro de su boca.
Y
cuando al fin te veo siento como tu cuerpo
Sigue tan mojado y mis labios están tan secos, tu boca, tu boca, tu boca.
En realidad a Mark poco le interesaba la cortada en su labio en ese momento. Colocó a Diana contra la pared mientras continuaban besándose. Su corazón latía a gran velocidad. Estaba seguro que ella podía sentirlo contra su pecho. La deseaba... la necesitaba. Se separaron de nuevo, y él pudo escucharla quejarse ligeramente. Abrió los ojos y la miró, sus labios estaban separados y húmedos por el beso.
“Besas muy bien...” Dijo ella sonriente mientras Mark plantaba suaves besos alrededor de su mandíbula hasta llegar a su oreja. Mordisqueó suavemente el lóbulo y luego comenzó a besarle el cuello, bajando por su garganta, dejando huellas húmedas por todo su cuello; luego subió y regresó a su boca.
“Tú tienes tus méritos...” Dijo él entre un beso y otro, mientras mordía y lamía los labios de ella. Diana colocó los brazos alrededor de su cuello. Él acariciaba las caderas de ella, y sus manos se deslizaban hacia sus muslos. Ella colocó una de sus piernas alrededor de la cintura de Mark, y éste la cargó en vilo y la llevó hasta la habitación.
Y cuando al fin te tengo
procuro moverme lento
Porque no tocarte no sería más que un tormento, tu boca, tu boca, tu boca.
Mark se sentó en la orilla y Diana se sentó en sus piernas. Sus manos comenzaron a buscar debajo de el suéter que ella tenía puesto. El contacto de los dedos de él contra su piel le hizo sentir sacudidas eléctricas en todo su cuerpo. Ese era el efecto que Mark causaba en ella. Y Diana estaba plenamente consciente de que en ese momento estaba a la merced de los deseos de Mark.
“Quítate esto” Él le ordenó y ella obedeció sin protesta alguna. Sus manos encontraron el pliegue de su camisa, la levantó sobre su cabeza y la dejó caer en el suelo.
“Diana…” Susurró. No podía evitarlo. Sus manos se movieron hacia su estómago mientras sus dedos recorrían su ombligo, haciéndola respirar bruscamente.
“Mark…” Dijo ella en voz baja mientras bajaba la cabeza y besaba su garganta, su cuello y llegaba hasta su pecho. De repente su boca estaba sobre su pezón y él gimió y arqueó la espalda en respuesta al placer que ella le estaba causando. Luego movió sus labios hacia el otro pezón, besándolos tiernamente. Mark se sentía cada vez más excitado.
De alguna forma los dedos de Mark encontraron el cabello de Diana. Le quitó la liga de manera de que sus rulos cayeron libres sobre sus hombros. Deslizó los dedos entre ellos y atrajo su cabeza hacia él. Ella plantó un beso en sus labios y colocó sus brazos alrededor del cuello de Mark.
Y tienes el descaro de
dejarme aquí sentado
Y tan acalorado y tan acalorado.
Diana estaba tan perdida en los brazos de Mark que no se dio cuenta cuando Mark la volteó y la puso en la cama. Separó sus piernas con su rodilla y se posicionó entre éstas. Buscó su boca. Estaba hambriento por sus besos los cuales eran cada vez más demandantes. Sus manos comenzaron a recorrer su cuerpo, al igual que las de ellas, las cuales rozaron la lesión en la espalda de Mark, causándole una leve punzada que lo hizo estremecer.
“Lo siento…” Dijo ella. Mark la besó, reafirmándole que no había nada de que preocuparse. Diana movió sus manos hasta la cintura de él, acariciándolo debajo de la pretina del pantalón, moviéndolas lentamente hasta el frente donde comenzó a desabrochar los botones. Mark luchaba por controlarse mientras la besaba, presionado contra su ardiente piel jadeaba. Los pezones de Diana estaban erectos, él podía sentirlos contra su pecho, incluso a través de la tela de su brassiere. Estaba muy excitado, tanto que dolía… Solo podía pensar en hacerle el amor hasta quedar sin aliento.
Movió las manos hacia sus senos, los masajeaba ligeramente. No eran demasiado grandes, pero tampoco demasiado pequeños… eran del tamaño perfecto. Tocaba los pezones a través de la tela mientras observaba su reacción. Ella tenía los ojos cerrados y mordía su labio inferior, reprimiendo los gemidos. Mark podía sentir el ritmo acelerado de su corazón, al igual que su respiración la cual se había tornado pesada. Continuó besándola, en el estómago, alrededor del ombligo mientras que sus manos jugaban con sus senos. Las manos de ella acariciaban su cabello. Luego fue subiendo has que sus labios se encontraron y sus lenguas comenzaron a juguetear.
Porque tu beso es sólo
eso que me quita este peso de no sentir eso
que me da tu boca, tu boca, tu boca, tu boca.
Diana también estaba excitada. Podía sentir la humedad en su sexo, además de una extraña pero muy placentera sensación en su entrepierna, como palpitaciones… Podía sentir la erección de Mark a través de su pantalón e inconscientemente estrujaba su cuerpo contra el de él. Mark repitió la misma acción y pronto ambos estaban jadeando y sus caderas se movían al unísono…
“Espera un momento…” Dijo él y se detuvo. Diana protestó en frustración. Mark finalmente se percató de lo que estaba sucediendo en realidad. Recobró el control y la fuerza, aunque no le quedaba mucha.
“Discúlpame Diana…” Dijo levantándose de la cama y abotonando su pantalón. En verdad la deseaba, pero no era correcto. “No debí permitir que esto sucediera…”
Diana se sentó en la cama. Pasó la mano por su cara y por su cabello, tratando de recobrar la compostura. “Está bien” Se levantó y recogió el suéter del suelo.
“Me dejé llevar y…” Dijo él pero ella no lo dejó terminar “No trates de explicarlo… Sé perfectamente como te sientes” Dijo. Se sentía frustrada, triste y avergonzada. “Y no digas nada más, por favor. Esto ya es demasiado humillante para mí.”
“De verdad lo siento mucho, no fue mi intención hacerte sentir de esa forma” Ella no le respondió. Él entendió la señal. “Lo siento… Dormiré en el suelo… “Dijo en voz baja.
Porque tu beso es sólo
eso que me quita este peso de no sentir eso que me da tu boca.
No te hagas la loca, préstame tu boca, no te hagas loca
préstame tu boca.
No te hagas la loca, préstame tu boca, no te hagas la loca
préstame tu boca, tu loca boca...
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