Entrega especial
Capítulo 11
Diana regresó a la mesa donde estaba Alex, esta vez acompañada de Mark. “Alex, este es mi amigo Mark... Mark, este es Alex” Diana los presentó.
“Mucho gusto” Dijo Alex estrechando la mano de Mark y él solo se limitó a sonreír. Este tipo no le gustaba para nada. Aunque parecía suceder todo lo contrario con ella. Diana continuó charlando con Alex muy animadamente... Prácticamente ignorando a Mark, y éste no dejaba de mirarla. “Se supone que ella debe estar conmigo, no con ese sujeto” Pensó. Diana había estado hablándole a Mark pero él se encontraba absorto en sus pensamientos, así chasqueó los dedos frente a su cara.
“¿Mark?” Dijo. “¡La tierra llamando a Mark!”
“¿Eh?” Mark volvió a la realidad.
“Te decía que si querías jugar con Alex, ¿o lo hago yo?”
“Está bien, juega tú... Yo esperaré mi turno”
“OK” Dijo ella y le dio una de sus mejores sonrisas. Una sensación extraña invadió a Mark, no podía explicarlo... No eran celos de que Diana le prestara más atención a Alex que a él. “Por favor, no se puede estar celoso por una persona con la que no tienes absolutamente nada que ver...” Se dijo a sí mismo. En realidad no le parecía buena idea haber aceptado que Diana lo acompañara, mucho menos haber salido de la habitación a sabiendas de que se encontraba cumpliendo una misión. Diana era su responsabilidad después de todo y ese fulano Alex no le daba buena espina.
Sintió la boca seca y tomó otro trago de cerveza, pero era el último así que fue por otra a la barra. El lugar comenzaba a llenarse y ya no habían asientos libres, así que se recostó de la barra mientras observaba a su alrededor, observaba a Diana.
Continuaba observándola. En realidad Diana era pequeña, aún cuando usaba esos zapatos altos... Pero no tenía que nada que envidiarle a ninguna mujer en el lugar, ya que poseía una figura espectacular y era una chica muy sexy. Ella de por sí derrochaba sensualidad con cada movimiento, cada gesto, cada mirada, su sonrisa. Y parecía dominar muy bien el juego, de hecho parecía estar ganándole a Alex sin ningún tipo de dificultad. Mark sonrió y se mordió el labio. La forma como ella sostenía el taco, como se movía de forma sensual y sugestiva alrededor de la mesa le hacían pensar cosas que no quería pensar... o no debía pensar. La verdad Mark la deseaba... desde el primer momento que la vio, pero no había querido admitirlo. Quizás el alcohol comenzaba a surtir efecto en su organismo, o tal vez la actitud de ella hacia él había opacado todo ese deseo. De repente sintió la necesidad de tomarla del brazo y sacarla de allí; llevarla a la habitación, lanzarla a la cama y besarla... besarla, acariciarla, sentir su cuerpo pegado al suyo, sus piernas rodeando su cintura... Entonces una figura femenina bloqueó su vista.
“Hola” Dijo la chica, y Mark desvió su atención hacia ella. Ella sonrió. “Mi nombre es Kristy” Le dijo la chica.
“Mark” Dijo él y estrecharon las manos. La miró de pies a cabeza. Kristy era alta, cabello castaño claro y ojos café. Era muy bonita, pero por alguna razón no le parecía tan bonita o interesante como Diana...
“Entonces, Mark... Veo que te dejaron abandonado...” Dijo ella refiriéndose a Diana, quien continuaba jugando con Alex en la mesa.
“Algo parecido... pero sobreviviré” Dijo él.
“Tal vez yo pueda hacerte compañía... claro, si no te molesta” Dijo ella.
“Por mi esta bien” Dijo él. Continuaron charlando por un par de minutos. Después ella dijo “Si quieres podemos ir a un lugar más tranquilo...” Él sabía exactamente a lo que ella se refería.
“¡No!” Dijo él en tono cortante. Al ver la cara de decepción de la chica, se sintió apenado. Sonrió tratando de disculparse. “En verdad lo siento, Kristy... es que estoy trabajando en este momento...”
“Entiendo” Dijo ella un poco triste. “Si quieres te doy mi número de teléfono y me llamas la próxima vez que vengas a Soledad...” Mark no le había prestado atención a las últimas palabras de Kristy. Estaba observando el local en busca de Diana. Por un momento se distrajo hablando con Kristy y la perdió de vista. Por fin logró avistarla en un rincón con Alex... Al parecer estaban muy a gusto... ¿o no?
“Alex, yo no creo que esto sea una buena idea...” Diana comenzaba a sentirse incómoda. Estaba contra la pared, Alex bloqueaba su camino.
“Vamos Diana, es solo un beso... Con eso no le vas a hacer daño a nadie...” Alex insistió. Se acercó para besarla pero ella lo empujó.
“Oye, ¿qué te pasa?” Dijo ella “¡Te dije que no!” Las palabras de Diana resultaron ser combustible para Alex, quien furioso ante el rechazo, la tomó por los brazos y le dijo:
“Mira muchachita, no te vas a salir con la tuya” Diana comenzaba a asustarse. “No creas que después de estar coqueteando conmigo toda la noche, yo me pienso quedar tranquilo... Esta noche tú y yo nos vamos a divertir de lo lindo juntos...” Comenzaron a forcejear, pero evidentemente él era más fuerte que ella.
“Pues a mi no me parece nada divertido. Así que suéltame... por favor, Alex” Dijo ella mirando hacia donde estaba Mark, quien parecía muy entretenido hablando con una chica. De repente Alex la besó. Ella no respondió al beso, intentó liberarse pero no pudo. Entonces sintió las manos de él tocando sus muslos, subiendo hasta llegar a su trasero... Diana le dio un golpe en el estómago que lo dejó sin aire por un momento e intentó escaparse, pero Alex se recuperó rápidamente y la asió por el brazo.
“¡Alex, déjame en paz!” Dijo ella.
“¡Suéltala!” Ambos voltearon. Era Mark. Alex no le respondió, pero tampoco soltó a Diana. “Te dije que la soltaras” Insistió Mark, muy sereno. Quería evitar cualquier tipo de altercado.
“¿Y quién te crees tu que eres para venir a decirme que hacer?” Le dijo Alex bastante molesto. “Ustedes dos no son nada... al menos eso fue lo que ella me dijo” Continuó.
“Diana, nos vamos de aquí en este instante” Dijo Mark y la tomó de la mano.
“Hey, ¿qué rayos crees que haces?¿A dónde crees que vas?” Alex reaccionó lanzándole un golpe a Mark. Diana se zafó y Mark respondió al golpe de Alex, dándole un puñetazo en la mandíbula que lo hizo tambalear. En seguida los amigos de Alex vinieron en su ayuda. Uno tomó un taco y le pegó a Mark en la espalda. Diana corrió y se escondió debajo de una mesa, y lo que comenzó como una riña entre dos, rápidamente se convirtió en una pelea colectiva, pues la mayoría de las personas que se encontraban en el pub comenzaron a pelearse entre sí. Diana cerró los ojos al escuchar gritos y el ruido de las botellas al quebrarse, así como las sillas. Un sujeto cayó desmayado junto a su lado, ella gritó y le dio una patada. De repente se oyó un disparo.
“¡MARK!” Gritó Diana, y todo el lugar quedó en silencio.
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