Entrega especial

Capítulo 3

Una mesera se les acercó, era una mujer como de 35 a 40 años aproximadamente aunque aparentaba tener más edad por la forma desaliñada de arreglarse. Era alta y delgada. Su cabello estaba recogido en una cola de caballo. Obviamente era teñido pues las raíces oscuras comenzaban a notarse entre el resto del cabello claro y sus ojos eran de color marrón claro. No tenía maquillaje, solo usaba lápiz de labios color naranja y vestía un uniforme color azul claro. Tenía un broche en su camisa con su nombre: Beth. El cansancio de los años se le notaba en la mirada. Sin embargo parecía muy amable.

“Pájaros de mar por tierra,” dijo refiriéndose a los chicos. “Hacía tiempo que no veía sus hermosos rostros... ¿Qué los trae por acá?”

“Trabajo.” Dijo Kian señalando a Diana.

“Mmm, ok... ¿Qué van a ordenar?” Dijo sacando una libreta y un lápiz del bolsillo de su delantal.

“Yo quiero pan tostado, huevos revueltos  con jamón y jugo de naranja” Dijo Kian.

“Que sean dos.” Dijo Diana

“Tres, pero a mí me traes una taza de café bien cargado.” Dijo Mark

“Ok, tres órdenes de pan tostado, huevos revueltos con jamón y jugo de naranja...” Dijo chequeando nuevamente en su libreta. “Y una taza de café bien cargado.”

“Así es” Dijo Kian.

“Bien, regreso en un momento.”

Cuando la Beth se retiró, Kian se quedó mirando a Mark con cara de incrédulo. “¿Qué fue eso?”

“¿Qué fue qué?” Dijo Mark confundido.

“Una taza de café bien cargado” Dijo imitando la voz de Mark. “¡Si a ti ni siquiera te gusta el café!”

“Lo sé, pero gracias a ti tengo que tomarlo para poder comenzar el día...” Dijo Mark sarcásticamente.

“Recuerda que fuiste tú el que insistió en que nos quedáramos hasta las tres de la mañana en el club”

“Es cierto, pero fuiste tú el que me despertó a las 7 de la mañana y no me dejaste dormir” Respondió Mark.

“No exageres, no  eran las siete, eran las ocho y media de la mañana...”

Diana miraba mientras Kian y Mark discutían, y ya comenzaba a aburrirse, y antes que continuaran se levantó de la mesa. “Disculpen, mientras ustedes dos terminan de arreglar su problema, yo voy al baño.”

“Está bien, pero no tardes,” Dijo Kian. “Nuestra orden no debe tardar.”

“Y no se te ocurra escapar” añadió Mark. Diana le lanzó una mirada matadora. No le respondió y se dirigió al baño. Cerró la puerta detrás de ella y se apoyó en ésta.

“Dios, como fue que me vine a meter en este tremendo lío” Dijo. Luego fue hacia los lavamanos y abrió la llave. Tomó un poco de jabón del dispensador y mientras se lavaba las manos se miraba en el espejo. “Y como si no fuera suficiente el que te obliguen a volver a casa, tienes que hacerlo con el antipático del amigo de Kian,” le hablaba a su propio reflejo. “Me cae tan mal, no se como le voy a hacer para soportar este viaje...” Tomó un poco de agua entre sus manos y humedeció su cara. Tomó papel y secó sus manos y su cara. “No te preocupes Dianita... ya pensarás como salirte de esta.” Se acomodó el cabello, sacudió su ropa y salió del baño.

Mark estaba solo en la mesa cuando Diana regresó. Se sentó frente a él y preguntó “¿Dónde está Kian?”

“Está en el baño” Respondió Mark.

“Genial” Murmuró Diana, lo suficientemente fuerte para que él la escuchara. Por supuesto que Mark la oyó, pero decidió ignorarla. En ese preciso instante llegó la mesera cargando una bandeja con la comida.

“Aquí tienen chicos: Un café bien cargado para Marky...” Decía mientras colocaba la taza en la mesa. “Pan tostado con huevos revueltos y jamón, y un vaso de jugo de naranja. Lo mismo para la señorita...”

“Gracias” Respondió Diana. Kian salió del baño y regresó a la mesa. Se sentó al lado de Diana justo a tiempo para que Beth sirviera su comida.

“Aq 1

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