Entrega especial

Capítulo 12

Diana salió de su escondite y pudo ver que todos en el lugar se habían quedado paralizados mirando hacia todos lados en busca del autor del disparo. Pero ella no buscaba precisamente a quien había disparado, buscaba a Mark entre la multitud. El sólo hecho de pensar que él pudiera estar herido, o mucho peor muerto hizo que su corazón se detuviera por un momento...

“¿Mark?” Dijo temerosa. “¿Mark, donde estas?” Insistió. Entonces lo vio levantarse cerca de la barra. “¡MARK!” Exclamó y corrió hasta donde él estaba. “¿Estás bien?” Preguntó.

“Sí” Respondió él, aunque en realidad estaba un poco adolorido. A sus pies yacía Alex desmayado. Diana lo miró y luego volteó a mirar a Mark con cara de preocupación.

“El está...” Dijo ella con miedo de continuar con la oración. Sin embargo él sabía a lo que se refería.

“¿Muerto? No... Solo desmayado” Respondió Mark. En ese momento se les acercó el barman muy enojado. Sostenía una pistola en su mano. Al parecer había realizado un disparo hacia el suelo para intentar calmar a los demás.

“¡Me hacen el favor ustedes dos  y se largan inmediatamente de este lugar!” Dijo.

“Vamos Diana” Dijo Mark tomándola de la mano. “Regresemos al hotel” Le dijo.

“Si... váyanse...” Continuó el barman. “De ahora en adelante tienen prohibida la entrada a este sitio...”

Diana siguió a Mark en silencio. Una vez afuera del local dijo.

“¿Mark, en realidad estás bien?” Preguntó preocupada y apenada.

“La verdad solo estoy un poco adolorido... pero supongo que se me pasa al rato” Dijo él, pero estaba mintiendo. El ardor en su espalda se intensificaba cada vez más.

“Lo siento mucho, Mark... Estoy muy apenada contigo” Dijo ella mirando al suelo.

“¿Apenada? ¿Por qué?” Preguntó él.

“Es que me siento culpable en cierto modo de que te hayan golpeado... Yo sólo quería jugar billar, pero creo que Alex malinterpretó las señales...” Dijo ella.

“No te sientas culpable, Diana...” Dijo él tratando de calmarla. “Tú no sabías que el tipo iba terminar comportándose como un patán. Te aseguro que todo está bien... Además, al final fui yo quien pateó su trasero” Dijo Mark y ambos rieron.

“Sí, tienes razón... El pobre quedó KO” Dijo ella. “Y mejor nos apuramos... Ya casi es media noche” Dijo y siguieron caminando.

Por fin llegaron a la habitación. Mark se quitó la chaqueta y se sentó en la cama mientras se quitaba los zapatos. Ella se sentó en el sillón y repitió la misma acción. Luego él se levantó y se dirigió al baño.

“¡Maldición!” Exclamó Mark desde el baño. Diana se levantó y fue a ver que pasaba.

“¿Qué pasa, Mark?” Preguntó preocupada. Él se dio la vuelta enseñándole su camisa, la cual estaba rasgada y con unas manchas de sangre. “Ese desgraciado arruinó mi camisa favorita...” Se quejó. Diana se sintió más aliviada hasta que vio que su labio y una de sus cejas sangraban.

“! Mark, estas herido!” Dijo y se le acercó.

“Si... lo sé. Pero es sólo una pequeña cortada en el labio, no es la gran cosa.” Dijo él.

“¿Y qué hay de tu ceja? Déjame ver...” Dijo ella y se acercó más examinando la herida. Mark la miró a los ojos y contuvo la respiración. Obviamente la cercanía de Diana le afectó. Pero ella parecía estar más preocupada por salud que por otra cosa. Luego se volteó y comenzó a buscar en el estante del baño.

“¿Qué haces?” Preguntó él.

“Necesito algo para limpiar esa herida...” Le respondió ella muy seria.

“Pero si ya te dije que no era nada...” Dijo él y ella lo miró seria. No le hizo caso y siguió buscando. Mark comprendió que no había caso en llevarle la contraria. “Está bien...” Dijo él. “Pero dudo que en encuentres algo allí... Mejor busca en mi maletín. Siempre traigo conmigo un kit de primeros auxilios en caso de alguna emergencia. Ella volteó y sonrió. Mientras ella estaba en el cuarto él aprovechó y se quitó la camisa.

Diana regresó al baño con un pequeño bolso en sus manos. Mark estaba de espaldas a ella mirándose al espejo.

“¡Oh Dios mío, Mark!” Dijo ella horrorizada al ver la espantosa marca que atravesaba su dorso. “¿Ya viste como tienes la espalda?” Preguntó mientras se acercaba a él. Colocó el bolsito sobre el lavamanos. Mark volteó a verse en el espejo.

“Con razón...” Dijo él con cara de incomodidad. La lesión era producto del golpe que había recibido con el taco de billar cuando estaban en el bar. Parecía una línea roja, casi morada que cruzaba su espalda, y estaba un tanto hinchada.

Diana se acercó e intentó tocarla, pero estaba algo insegura. “¿Te duele?” Preguntó. “Se ve bastante feo”

“Me arde un poco...” Respondió.

“Déjame ver que encuentro para ponerte allí” Dijo ella y comenzó a buscar en el bolso sobre el lavamanos. Él tomó un tubo con pomada y se lo dio a ella.

“Creo que esto servirá” Le dijo y se volteó nuevamente. Ella lo agarró, puso un poco en su mano y comenzó a aplicársela con la yema de sus dedos.

“¡Ouch!” Mark se quejó ligeramente al sentir el contacto de los dedos de Diana en su piel.

“Lo siento...” Susurró ella y continuó, tratando de ser lo más cuidadosa posible. “Espero que con esto te sientas mejor en la mañana...” Terminó de aplicar la crema después de un par de minutos. “Listo” Dijo.

“Gracias” Respondió y se dio la vuelta. Ella sonrió.

“Ahora vamos a curar la herida en tu labio y en tu ceja” Dijo ella “Ven, siéntate acá y ten cuidado de no lastimar tu espalda...” Le dijo y él se sentó en la taza. Ella buscó un par de gasas y una botella con loción antiséptica. “Sostén esto un momento” Le dijo y fue a lavarse las manos. Terminó y se acercó a Mark de nuevo. Colocó un poco de antiséptico en la gasa y comenzó a limpiar la herida sobre la ceja.

“¡Ay!” Exclamó Mark y se estremeció al sentir el efecto del antiséptico en la cortada. Diana sonrió.

“¿Te duele?” Preguntó inocentemente.

“Me pica y me arde” Respondió él un poco incómodo.

“Pobrecito” Dijo ella en tono compasivo y sonrió. Se acercó a él y sopló ligeramente en la cortada. Mark cerró los ojos y sintió como sus mejillas se ruborizaban. Por fin Diana se alejó un poco y él respiro profundo. Pensó en charlar para despejar su mente un poco...

“Por cierto, Diana... ¿dónde rayos te metiste cuando comenzó la pelea?” Preguntó

Diana sonrió y se ruborizó. Mark la miró a los ojos esperando una respuesta.

“¿Yo...? Erm... ¿debajo de una mesa...?” Dijo mientras tiraba la gasa sucia a la basura. Mark sonrió.

“¡Definitivamente eres una cobarde!” Le dijo y ella le hizo una mueca burlona. Tomó otra gasa y terminó de limpiar la herida en la ceja.

Diana se quedó mirando a Mark en silencio por un momento. Él sintió ganas de preguntarle que pensaba pero decidió quedarse callado. Sin embargo ella habló por sí sola.

“Gracias” Le dijo.

“¿Por qué?” Preguntó él.

“Por haberme defendido de Alex... De no haber sido por ti, quien sabe lo que hubiera pasado...” Dijo ella y él sonrió. Ambos se quedaron callados, mirando al suelo sin saber que decir.

“¿Sabes?” Mark rompió el silencio y ella lo miró. “Es posible que no volvamos a vernos nunca más... Pero quiero que sepas que puedes contar conmigo...”

“Si... lo sé” Ella sonrió. “Gracias de nuevo.” Dijo y sonrió. Entonces  retomó su labor y procedió a curar la herida en el labio. Una vez más, la cercanía de Diana le afectó. 

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