Entrega especial

Capítulo 10

Mientras Diana se arreglaba, Mark salió de la habitación. Buscó su teléfono en uno de sus bolsillos y marcó el número de Kian. Necesitaba hablar con él. Después de un par de repiques Kian atendió.

“Estaba a punto de llamarte” Le dijo Kian “¿Dónde estás?”

“Estamos en Soledad, vamos a pasar la noche aquí y mañana seguimos con el viaje” Le respondió Mark.

“Mark, ¿Qué pasó esta tarde que me colgaste el teléfono así de repente? Me quedé preocupado”

“Diana intentó escapar esta tarde cuando estábamos en Altamira.”

“¿Qué? ¿Pero por qué? Seguramente le hiciste algo…”

“Yo no le hice nada… Tú, más que nadie, puedes estar seguro de eso. Es cierto que no somos los mejores amigos… Además, no entiendo por qué la defiendes tanto…”

“Mark…” Dijo Kian tratando de evitar una discusión que no venía al caso. “Sigue contándome.”

“OK… está bien. Afortunadamente la atrapé dos calles más abajo del restaurante…”

“¿Pero todo está bien?” Preguntó Kian.

“Sí. Cuando llegamos al hotel tuvimos una conversación e hicimos las paces.” Respondió él.

“Bien, ¿y dónde está ella?”

“Está en el baño…” Dijo Mark. “Ahora te dejo... yo te llamo mañana”

“OK. Por cierto, el padre de Diana me llamó preguntando por ustedes. Quería saber a que hora aproximadamente ibas a estar en San Diego, y como no estaba seguro me tomé la libertad de darle tu número de teléfono... ¿No te ha llamado?”

“No, no lo ha hecho... pero supongo que lo hará en cualquier momento.”

“Bueno, cuídense mucho” Dijo Kian.

“Adiós” Dijo Mark y colgó.

Volvió a colocar el teléfono e su bolsillo y regresó a la habitación. Justamente cuando iba a abrir la puerta Diana se le adelantó.

“Pensé que te habías ido sin mí” Le dijo.

“No, solo estaba haciendo una llamada” Le dijo él.

Diana dio un paso atrás. “Ya estoy lista... ¿nos vamos?” Le dijo. Mark se quedó observándola por un par de segundos antes de responderle. La miró de pies a cabeza. Vestía unos jeans deslavados a la cadera, súper bajitos y  bien ajustados; un suéter blanco de mangas largas con un estampado al frente que le llegaba un poco más abajo del ombligo. Unos botines color beige de plataformas completaban el atuendo. El cabello se lo había recogido en una cola y no se había puesto nada de maquillaje, solo un poco de lipgloss color canela. Ella lo miraba a los ojos, esperando una respuesta.

“¿Entonces?” Le preguntó.

“Si, déjame ir por mi chaqueta.” Le respondió él y entró a la habitación. Tomó su chaqueta y salieron. Caminaron dos cuadras en silencio.

“¿Qué hora es, Mark?” Preguntó Diana. Mark miró su reloj y respondió “Son las nueve y cuarenta y cinco”

“Está bien” Dijo ella. Continuaron en silencio por un par de minutos más.

“¿A dónde vamos?” Preguntó Diana otra vez.

“Mmm... La verdad no estoy seguro” Le dijo él.

“Ok” A Diana le incomodaba el silencio entre ambos, a pesar de lo que había pasado temprano en el hotel. Además, ella era una persona del tipo conversadora y le irritaban las personas que sólo respondían con monosílabos... Se detuvo.

“¿Vamos a pasar el resto de la noche en esto?” Le dijo. Mark se detuvo y se quedó mirándola desconcertado. “Mira Mark, yo sé que esto ya es lo suficientemente extraño, pero este silencio me está volviendo loca” Continuó. “Se supone que habíamos hecho las paces... Y en todo caso quien debería estar molesta soy yo por la forma como me trataste hace rato, y sin embargo estoy tranquila...”

“Lo sé... lo sé” Dijo él mirando al suelo. “Precisamente por eso... me siento apenado contigo...”

“Pues no lo estés...” Dijo ella. “Es decir, ya estoy acostumbrada a eso... Pero ya, dejemos las caras largas para otro momento. Tengo ganas de divertirme esta noche... y estoy segura que va a ser la última por un buen tiempo” Dijo y sonrió. Comenzó a caminar pero Mark se quedó parado. Diana se detuvo de nuevo. “¡Vamos, muévete!” Le dijo.

Mark sonrió y la siguió. “¿Sabes qué?” Preguntó. “¿Qué?” Ella volteó a verlo y dijo. “Esto de verdad es extraño...” Dijo él.

“Pues sí que lo es” Dijo ella.

“En serio, es decir, se supone que tu eres mi cautiva, deberíamos estar en el motel en lugar de irnos a la calle...”

“¿No me digas que te estás arrepintiendo?” Preguntó ella un poco decepcionada.

“No, no es eso... Es que para nosotros no es algo normal...”

“No te preocupes entonces... Yo no pienso decirle nada a nadie si tu no lo haces” Dijo ella y levantó su mano derecha en señal de juramento. “Es más, esta noche somos compañeros de fiesta” Mark sonrió ante las ideas de Diana.

Después de caminar un rato más encontraron un local, era una especie de pub. Se detuvieron en la entrada.

“¿Qué te parece este lugar?” Preguntó Diana.

“Pues tiene un nombre bastante particular...” Respondió Mark. El local se llamaba ‘Ningún Lugar’.

“Vamos a ver que tal está... Si no podemos ir a ‘otro lugar’” Dijo ella y ambos rieron.

“Primero las damas” Dijo él.

“Gracias” Dijo ella y sonrió.

Entraron al sitio. No era muy grande pero parecía agradable. Del lado izquierdo estaba la barra. En el centro cuatro mesas de billar alineadas una detrás de la otra; y del lado derecho estaban 4 mesas pequeñas junto a la pared con dos sillas cada una, al igual que al fondo donde estaban dos mesas más. Además la música era buena. No había mucha gente en el local, sin embargo todas las mesas de billar estaban ocupadas. Diana y Mark fueron a la barra.

“No se ve mal” Dijo él.

“Está bien... Pero todas las mesas están ocupadas” Dijo ella un poco decepcionada.

“¿Quieres tomarte algo mientras esperamos a que haya una mesa libre?” Preguntó él. “Seguro, una cerveza para mí está bien” Le respondió ella. Se sentaron en la barra, en un banquillo, uno al lado del otro. El barman se les acercó.

“¿Van a ordenar algo?” Preguntó.

“Si, dos cervezas por favor” Respondió Mark. Mientras esperaban por sus bebidas comenzaron a hablar.

“Y cuéntame Mark, ¿habías estado antes en Soledad?” Preguntó ella.

“Si, un par de veces... Por cuestiones de trabajo ¿Y tú?” Dijo él.

“La verdad nunca había estado aquí. Una que otra vez pasamos por acá... Ya sabes, viajes familiares y cosas por el estilo, pero nunca llegué a entrar en el lugar.”

En eso el barman regresó con las cervezas. “Aquí tienen” Dijo. Diana buscó en su bolsillo para pagar su bebida pero Mark la detuvo.

“Deja eso, yo invito.” Dijo.

“Está bien” Respondió ella. Mark buscó en su bolsillo por su billetera, sacó dinero y le pagó al barman. “Gracias” Le dijo. “A su orden” Respondió el joven. Terminaron la primera ronda de cervezas y ordenaron otra. Mark no dejaba de mirar a Diana mientras ella bebía su cerveza y observaba a las personas que jugaban billar. Por alguna extraña razón la miraba con distintos ojos desde su pequeña charla en la calle. Ciertamente su opinión acerca de ella había cambiado, le parecía una chica agradable y buena gente... Después de todo Kian tenía razón.

Diana se dio cuenta de que Mark la miraba.

“¿Qué?” Preguntó.

“¿Qué de qué?” Respondió él.

“Es que llevas rato mirándome... ¿tengo algo raro en la cara? ¿se me corrió el lápiz labial?” Preguntó preocupada. Mark se sonrojó y sonrió.

“Tranquila, no es nada... Estás bien” Le dijo.

“Ok” Dijo ella y continuó observando el juego. Diana sonreía y Mark continuaba mirándola. Diana era una chica muy linda, y se veía mucho más linda cuando sonreía... En ese momento colocaron una canción suave y la idea de sacarla a bailar pasó por su cabeza. Cuando abrió la boca para decirle, ella se levantó de su asiento.

“¿A dónde vas?” Preguntó él.

“Ya regreso” Le respondió ella.

Cuando Mark vio hacia donde había ido Diana, de repente se sintió decepcionado, un perdedor. Desde que entraron al pub, un chico que se encontraba jugando en una mesa había puesto los ojos en ella. Y al parecer el interés era mutuo.

“¡Si, como no Feehily!” Se dijo a sí mismo. Se volteó y pidió otra cerveza.

Mientras tanto en la mesa.

“Hola” Dijo el chico. Diana lo miraba de pies a cabeza sonriendo como una tonta pues el chico era bastante guapo. “Mi nombre es Alex” Le extendió la mano. “Soy Diana” Dijo ella respondiendo al saludo.

“Un nombre muy lindo, al igual que tú” Le dijo Alex.

“Gracias” Dijo ella.

“Me preguntaba si querías acompañarnos a jugar... Desde hace un par de minutos me di cuenta que estabas interesada en nuestro juego.”

“Me encantaría” Dijo ella con una gran sonrisa.

“¿Estás segura que a tu novio no le importa que juegues con nosotros?” Alex miró en la dirección donde se encontraba Mark y la expresión de Diana cambió drásticamente. Miró hacia donde estaba Mark. Ciertamente se sentía atraída hacia él... pero ¿novios?

“¡El no es mi novio!” Dijo ella con cara de incrédula. “Es solo un amigo...” Añadió y Alex sonrió.

“Pues hoy es mi día de suerte” Dijo él y ella sonrió de nuevo. “Si quieres le puedes decir que se acerque hasta acá para jugar con nosotros”

“¿En serio? ¿Seguro que no hay ningún problema?” Preguntó ella.

“En absoluto” Respondió él.

Mark estaba jugando con una bolita de papel que había hecho con una servilleta mientras bebía su cerveza cuando sintió que alguien lo tocó en el hombro. Volteó y se encontró con una sonriente Diana. Ella, al ver la cara de aburrimiento de Mark, preguntó.

“¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?”

“Gran compañera de fiesta que resultaste ser” Dijo sarcásticamente. “Ya me dejaste abandonado...”

“Ay, por favor Mark... No seas tonto” Dijo ella. “Ven conmigo... Vamos a jugar billar” Le dijo y lo tomó por el brazo. Mark se levantó a regañadientes y la siguió.

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