collide

Capítulo 3

Mariel se dirigió hacia la entrada del Bug Bar. Rápidamente buscó entre la multitud alguna señal de Isabel y Nicky. No le tomó mucho tiempo avistarlos en una esquina al fondo del local. Y al parecer la hermana menor de Isabel se les uniría también, pensó Mariel mientras que una jovencita de cabello oscuro le hacía señas para que los acompañara.

“Vamos.” Mariel le dio un jaloncito al hombre que estaba detrás de ella.

“Hn, ¿en serio teníamos que venir aquí esta noche?” Se quejó él mientras atravesaban la densa multitud.

“Sí. Isabel quería celebrar conmigo por haber sido seleccionada. No podía decirle que no, Mark.”

“Por fin.” Dijo Isabel con un tanto de sorna cuando Mariel y Mark se acercaron a la mesa. “Pensé que ya no vendrían.”

“Te dije que lo haríamos.” Mariel dijo, tomando asiento.

“Hola, Mark. Tiempo sin verte.” Nicky sonrió abiertamente, chocando las cinco con el otro hombre.

“¿Cómo te va, sinvergüenza?” Mark sonrió.

“Mira quién habla.” Murmuró Isabel.

“Hola a ti también, Isabel.” Mark respondió con un sarcasmo inconfundible, posando sus ojos sobre la chica morena.

“Como sea.” Isabel torció los ojos y miró a Mariel, quien no se veía para nada contenta con su arrebato en ese momento. “Lo siento.”

“Está bien.” Respondió Mariel recostándose de Mark.

Y así de la nada el ambiente se tornó increíblemente pesado no gracias a Isabel. Mariel comprendía por qué su amiga estaba disgustada con Mark, pero aquel no era el momento ni el lugar para ello. Además, apenas si había tenido tiempo de estar con Mark en los últimos meses. No quería arruinar la velada.

“Cambiando de tema.” Intervino Nicky. “¿Cómo te va en el mundo de la política, Mark? ¿Ser abogado resultó como esperabas?”

“Para ser sincero, es completamente aburrido, pero era lo que mi madre y mi padre querían para mí.”

“Y tú eres todo un hijito de mamá, ¿no es así?” Isabel comentó sarcásticamente.

“¡Isabel!” Mariel intervino rápidamente al darse cuenta hacia donde iba la conversación y no estaba dispuesta a tolerarlo. “Ya fue suficiente.”

“No, no es suficiente. De verdad lo estoy intentando, Mariel, pero no puedo sentarme en la misma mesa con este tipo.” Isabel se puso de pie y dejó la mesa.

“Lo siento mucho, Mark.” Nicky se disculpó y la siguió. “Isabel, espérame.”

Los otros tres se quedaron en silencio por un momento. Mariel observó a Mark sorber su bebida. No dijo mucho, pero tampoco tenía que hacerlo. Ella sabía que los comentarios de Isabel realmente le habían afectado. En la secundaria habían sido amigos inseparables, pero después el destino cambiaría todo eso con un simple anuncio por parte de la madre de Mark el día de su cumpleaños número dieciocho. El destino era cruel algunas veces.

“Mierda.” Mark se sacó el móvil del bolsillo y lo miró.

“¿Qué pasa?” Mariel casi se sintió estúpida al preguntarle que pasaba cuando bien sabía quien le estaba llamando.

“Debo atender esto.”

“¿Ángela?”

“Sí.” Mark respondió y se puso de pie. “Voy a salir por un minuto. Ya regreso.”

Mariel lo observó abrirse paso entre la gran cantidad de personas que abarrotaban el lugar. Pasaría un rato antes de que Mark regresara.

“Isabel me contó que fuiste seleccionada para una pasantía en Egan Designs.” Dijo Zoë.

Mariel volteó a mirar a la chica en la mesa. Se había olvidado completamente de ella.

“Sí, así es. Estoy muy emocionada por la oportunidad de poder trabajar para alguien como el señor Egan.”

“Me alegra que estés tan entusiasmada porque lo vas a necesitar.” Le dijo Zoë sorbiendo su bebida.

“Lo dices como si debiera preocuparme.”

“Eso es porque he escuchado algunas historias de una chica en mi clase de arte. Ella me dijo que había renunciado al programa de arquitectura después de un encontronazo con el tal señor Egan.”

“¿En serio? ¿Por qué?” Mariel indagó más. Cualquier información sobre el misterioso señor Egan era bienvenida. Eso le daría un poco más de ventaja ante sus competidores.

“Porque es un completo idiota. Ella dijo que era casi imposible complacerlo, que sentía como si él quería que ella fracasara. La pobre chica me contó que para cuando terminó la pasantía estaba al borde de un colapso nervioso.”

“Eso es grave.”

“Ni me digas. Ese tipo parece un idiota de primera clase.” Zoë frunció el ceño.

“¿Hay algo más que puedas decirme, Zoë?” Preguntó Mariel, esperando poder sacarle más información.

“Claro, hay mucho más. Déjame ir un momento al baño y en cuanto regrese te cuento todo lo que sé.”

« Anterior | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | Siguiente »

Cerrar Ventana

Hosted by www.Geocities.ws

1