collide

Cap�tulo 1

Igual que la mayor�a de los alumnos, Mariel Goldbarg no pod�a esperar a que la clase del doctor Shane Filan acabara. Usualmente sus clases no duraban m�s de dos horas, pero el d�a de hoy era diferente. El buen doctor parec�a estar d�ndole bastante a la cuerda, e intencionalmente, porque la mayor�a de las cosas que hab�a dicho poco ten�a que ver con la materia en s�; los estaba atormentando, concluy� Mariel.

Durante dos meses los estudiantes de arquitectura de Westminster hab�an estado compitiendo entre s� por el codiciado puesto de interno para Egan Designs, una de las firmas arquitect�nicas m�s innovadoras y de mayor crecimiento en la actualidad.

Hab�an sido largas y agotadoras horas de trabajo duro, pero Mariel estaba determinada a hacer suya esa pasant�a. Ahora, despu�s de casi ocho semanas en la competencia, el doctor Filan finalmente anunciar�a a los cinco finalistas. Lo bueno era que su decisi�n estar�a basada en los dibujos presentados. Lo malo era que su decisi�n estar�a basada s�lo en esos dibujos.

Mariel mordisque� su l�piz. Era buena en lo que hac�a, la arquitectura era su vida. A�n as�, ten�a que admitir que aunque era bastante talentosa, si echaba un vistazo alrededor del sal�n de clases, f�cilmente pod�a escoger al menos diez estudiantes tanto o m�s talentosos que ella. Iba a ser una dura competencia y Mariel no esperaba menos de una universidad de �lite como Westminster. El ambiente era lo que ella hab�a buscado para probar sus l�mites, y los �ltimos tres a�os en Westminster hab�an logrado convertirla de una adolescente bastante torpe y t�mida en una mujer agresiva y muy competitiva.

Hab�a estudiado muy duro entregando todo su ser en su trabajo, no hab�a por qu� dudar. Sigui� adelante cuando muchos de sus compa�eros hab�an desistido porque �ste era su sue�o. Y el poder trabajar bajo la tutela de un dise�ador tan reconocido como Kian Egan era la oportunidad de su vida.

Mariel frunci� el ce�o pensando en la investigaci�n que hab�a estado realizando sobre el dise�ador. Conseguir informaci�n sobre el se�or Egan hab�a resultado m�s dif�cil de lo que ella hab�a imaginado. Parec�a que Kian Egan era un hombre bastante reservado. M�s all� de los proyectos que hab�a encabezado, hab�a poca informaci�n disponible sobre �l. Ninguna fotograf�a, menci�n sobre su edad o informaci�n alguna de lo que hac�a antes de convertirse en una creciente estrella en el mundo de la arquitectura. Probablemente era un viejo verde y calvo, resolvi� Mariel, pero viejo o no, realmente no le importaba. Su �nica preocupaci�n en ese momento era poner sus pies en las oficinas de una renombrada compa��a como Egan Designs. Si lo lograba, tendr�a un pase directo para trabajar en las mejores empresas una vez que se graduara de la universidad el a�o entrante.

�S� que todos est�n ansiosos por conocer los resultados del concurso luego de meses de arduo trabajo.� Mariel escuch� decir al doctor Filan, en inmediatamente le prest� toda su atenci�n. �Bien, les dir� que escoger s�lo a cinco estudiantes de una clase de doscientos no fue una tarea nada f�cil, pero de alguna forma lo logramos. Ahora, antes de proceder, quisiera decir que todos ustedes aqu� presentes son muy talentosos, algunos de los m�s talentosos que visto en mucho tiempo, pero se requiere m�s que talento para poder triunfar en este negocio.�

�Un arquitecto es un innovador, un pensador libre, siempre dispuesto a poner a prueba los l�mites de la imaginaci�n, asegur�ndonos que nunca se agoten las maravillosas obras maestras que cubren nuestros paisajes en la actualidad. Y justo en eso me he basado para la selecci�n final. Ahora, lo que todos han estado esperando pacientemente. La lista con los cinco finalistas ha sido publicada en la cartelera fuera del sal�n. Los escogidos, una vez que hayan le�do sus nombres, por favor regresen al sal�n para recibir las instrucciones pertinentes. La clase termin�.�

Igual que todos los que hab�an estado esperando por los resultados, Mariel dio un brinco de su asiento hasta la salida. Cuando lleg� al pasillo, �ste ya estaba lleno de estudiantes amontonados pele�ndose por un lugar cerca de la cartelera donde hab�a sido publicada la lista.

��Fuiste seleccionada?� La voz de una mujer se dej� escuchar detr�s de Mariel al mismo tiempo que le colocaba el brazo alrededor de su hombro.

Mariel mir� a la chica morena junto a ella mientras �sta observaba el grupo de estudiantes. ��Ya termin� tu clase de psicolog�a, Isabel?�

�S�, por fin. El discurso del doctor Rillman me estaba matando del aburrimiento.� Isabel bostez�. �Apenas pod�a abrir los ojos.�

�Sabes, no entiendo por qu� estas estudiando psicolog�a si no est�s tan interesada.�

�Claro que estoy interesada en psicolog�a.� Brome� Isabel. �Y cuando todo esto termine, voy a ser la mejor sex�loga del mundo. Y t�, mi amiga, ser�s la mejor arquitecto de todas.�

�No estoy tan segura de eso.� Respondi� Mariel, viendo como estudiante tras estudiante se alejaba de la cartelera de hombros ca�dos.

��Entonces no lo lograste, Mariel?�

�No lo s�, a�n no he visto la lista.�

�Bueno, tampoco podr�s verla desde aqu�. �Qu� est�s esperando?� Isabel tom� la mano de Mariel y la jal� pero la chica no se movi�. ��Qu� te pasa, Mariel?�

�Tengo miedo de ver.� Mariel se ech� para atr�s inconscientemente mientras ve�a como otro de sus compa�eros de clase se alejaba con la inconfundible expresi�n de haber fallado en su rostro. Muy bien pudiera ser ella en cuesti�n de segundos, s�lo que no pensaba que podr�a estar tan tranquila como aquellos que hab�an le�do los resultados antes que ella.

�Ay, Dios. �Qu� tal si fall�? �Y si no lo logr�, Isabel?�

��Y por qu� no lo lograr�as?�

�Bueno, primero porque hay al menos diez estudiantes que puedo nombrar y que son mucho mejores que yo, y al menos otros diez m�s que son tan buenos como quisiera ser.� Suspir� Mariel. Poco a poco la multitud que se hab�a reunido comenz� a dispersarse. Y observando el grupo, pudo darse cuenta que tres de sus compa�eros hab�an sido seleccionados, lo que significaba que s�lo quedaban dos m�s. Su coraz�n se aceler�.

�El doctor Filan es un experto en la materia. Si dice que mi trabajo no es lo suficientemente bueno, entonces se acab�. Tendr� muy pocas posibilidades de trabajar con una buena firma despu�s que me grad�e.�

��Ay, no inventes!� Exclam� Isabel, tomando a Mariel de la mano y arrastr�ndola hasta la fila frente a la cartelera. �Nadie se merece esta oportunidad m�s que t�. Tienes un don, eres dedicada y trabajas duro. Si el doctor Filan no puede darse cuenta de eso, entonces al diablo con �l. Tu sue�o de convertirte en arquitecto no puede morir por lo que �l piense. Eso significa que seguir�s esforz�ndote y ser�s escogida por una firma importante. Ahora mueve tu trasero y lee tu nombre en esa lista, Mariel.�

Mariel irgui� los hombros y dio un paso adelante. Su cabeza daba vueltas sus manos estaban sudadas. Decir que estaba nerviosa era poco. Todo por lo que se hab�a roto el lomo en los �ltimos a�os se estaba haciendo realidad. Ser aceptada en una escuela tan importante como Westminster le hab�a probado que pod�a destacarse y cumplir con sus metas. No le ten�a miedo al trabajo duro, �pero el esfuerzo ser�a suficiente para conseguir el empleo que tanto deseaba? �Ten�a el talento suficiente para hacer realidad su sue�o de construir edificaciones tan magn�ficas como las de aquellos que construyeron Artemis o las Pir�mides? �O su sue�o se quedar�a s�lo as�, como un sue�o?

Finalmente lleg� su turno de ver la lista y sus piernas temblaban como gelatina a estas alturas. Mariel cerr� los ojos, respir� profundo, abri� los ojos y exhal�.

�Puedes hacerlo.� Murmur�, colocando su dedo en la hoja de papel. Y recorriendo la lista, ley� el primer nombre. Hanza Suzanne, y luego el siguiente, Richardson Erick. Mariel estaba lista para leer el tercer nombre cuando Isabel exclam�.

�Oh, por Dios, ah� est� tu nombre en la tercera l�nea. �Ves? Mariel Goldbarg.� Termin� diciendo Isabel, se�alando con la u�a de su dedo pintada de azul.

�Es cierto� es cierto.� Dijo boquiabierta Mariel, colocando una de sus manos sobre su boca. ��Lo logr�! �Lo logr�!� Mascull� contra su mano.

�Claro que lo lograste. Nunca lo dud�. Y creo que esto merece una celebraci�n, �qu� te parece?�

�S�, me parece genial. S�lo que antes necesito hablar con el doctor Filan para qu� me d� instrucciones sobre lo que tengo que hacer ahora.�

�OK.� Dijo Isabel d�ndole un vistazo a su reloj. �Ya son las 4:30. �Qu� te parece si nos encontramos en el Bug Bar a las ocho en punto? Tengo que recoger a Nicky en el aeropuerto. Esta noche regresa a casa y su auto est� en el taller.�

�Es una buena idea. As� me dar� tiempo de ducharme y llamar a Mark.�

��Llamar a Mark?� Isabel arque� una ceja. �Por favor dime que no lo vas a invitar a la celebraci�n.�

�Claro que s�. Mark es mi novio.�

�Ah, �as� es como le llaman ahora?� Isabel farfull�.

�No seas injusta, Isabel. Recuerda que todos fuimos amigos alguna vez.�

�S�, tienes raz�n. Fuimos amigos, pero los amigos no hacen las cosas que �l te hizo a ti. Me sorprende que sigas con �l despu�s de todo lo que te ha hecho pasar, Mariel.�

�Mark no tuvo de otra.� Dijo Mariel con irritaci�n y se dio la vuelta en direcci�n al sal�n de clases.

��Espera!� Isabel la sigui� y la alcanz� r�pidamente, interponi�ndose en su camino. �Lo siento mucho, �OK? Es tu d�a especial y aqu� estoy yo arruin�ndolo con cosas del pasado.�

�No me importa lo que los dem�s piensen de �l y de la decisi�n que tom�. Mark hizo lo que hizo para asegurar la integridad de su familia. Todo lo que importa ahora es que �l me ama y yo lo amo.� El labio inferior de Mariel tembl� a pesar de los esfuerzos que hac�a por parecer valiente. Muchas cosas en su vida no hab�an resultado como ella esperaba; casarse con el amor de su vida hab�a sido una de ellas. Y ser�a otra mujer la que tendr�a el honor de ser la se�ora de Mark Feehily. Y aunque le dol�a mucho, lo hecho, hecho estaba y no se pod�a cambiar.

�Tienes raz�n, yo estoy equivocada.� Isabel se encogi� de hombros.

�No, no est�s equivocada. Soy yo la que es demasiado est�pida para darme cuenta cuando alejarme.� Mariel sonri�. �Eso es lo malo de tener una personalidad competitiva. Nunca he sido buena para aceptar las derrotas.�

Ambas mujeres dejaron escapar una leve risita, deshaci�ndose de la para nada placentera atm�sfera que las hab�a rodeado repentinamente.

��Tregua?� Isabel le extendi� la mano a Mariel.

�Tregua.� Repiti� Mariel aceptando el gesto de paz. �Bueno, te ver� en tres horas.�Mariel se dirigi� al sal�n de clases. Era cierto que ella y Mark ten�an un romance poco convencional. Mark era el amor de su vida, pero tambi�n era un hombre casado. Ante los ojos de la sociedad no era correcto por muchas razones, demasiadas para nombrarlas en ese momento. Pero tampoco le importaba lo que pensara la sociedad ni sus puntos de vista. Todo lo que importaba era que estaban juntos y que nada se interpondr�a entre ellos.

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