Cuando pasa el tiempo, se suele cambiar, porque si en algo se
distingue la especie humana, es en la facilidad que tiene de adaptación, que no es malo
de ninguna manera, pues le hace mas fácil la supervivencia.
Me dan pena los creídos, los mal adaptados, los que guardan
rencor, los que usan sólo un color para hacer, al final de sus vidas, el cuadro a su
medida.
A todos nosotros nos tocó vivir una época en la que, o eras
de los azules, o eras de los rojos. Los otros, los sin color, pasaban por la vida,
aparentemente indiferentes y callados, aunque con su silencio quisieran decirnos: ¡Qué
malos pintores sois!...las cosas en rojo, o en azul, acaban aburriendo..¡Cuan hermoso es
el mundo en varios colores!!...y seguro que seguirán preguntando: ¿es posible qué esta
gente siga con el color que un día les dijeron que era el mejor, el mas hermoso?.
He puesto este ejemplo porque es muy posible que tanto los
azules, como los rojos, estén convencidos de que cada uno de ellos fueron los artífices
de la transición. No se han dado cuenta de que unos, sin los otros, nada podían hacer y
que incluso, los indiferentes han sido precisos y valedores, pues el que hace las cosas
sin que le obligue una tradición, como las han hecho ellos, le hace mas libre e
independiente, y por lo tanto, más real a la situación del momento.
No fue fácil y lo sabemos todos. No creo que se nos haya
olvidado a ninguno, que cuando ya parecía que la armonía había llegado a nuestra
España, con la constitución refrendada por casi todos, y cuando en los escaños del
parlamento se sentaban personajes tan distintos como Blas Piñar, Santiago Carrillo,
Felipe González o, al que muchos creen el motor de la transición, Adolfo Suárez,
entonces, nos vino el 23-F, por causa de los intransigentes e inadaptados y nos hizo
pensar en la vuelta atrás.
Entonces, allí apareció un personaje que muy poco se le
conocía en la transición, el General Gutiérrez Mellado, que podíamos decir que se le
colocaba en el bando de los azules y nos demostró, que los que no saben adaptarse son los
que sobran y se enfrentó a ellos con valor, ante toda España. Arriesgó su vida porque
los que dieron el golpe no entraron con cañas y abanicos, sino con fusiles y carros
blindados.
Pero anteriormente, hubo otros que se habían jugado la vida
para conseguir esto que ahora estamos disfrutando: luchas obreras, manifestaciones, gente
anónima, abogados que morían por defender los derechos de trabajadores y los derechos
humanos. Todo, para que volara sobre España esa paloma de libertad que buscábamos. Por
eso, yo sé que fueron necesarios todos los ladrillos, porque con uno o dos sólo, jamás
se podría hacer la casa en la que entráramos todos sin estorbarnos.
Sabido es, que otros han venido por añadidura y bienvenidos
sean, si con ellos se consigue pintar bien ese cuadro multicolor que es esta España
nuestra, para que le den vida y armonía, den paz y sosiego y que hagan que los españoles
nos sintamos como tales. Que la bandera sea para todos del mismo color, aunque en tu
comunidad o en tu pueblo, también se amen otros colores.¿Por qué no puede ser así? Si
a mí me gusta el páramo donde esta mi tierra, ¿por qué no me va a gustar el verde de
la tuya?...y si es así, ¿por qué nos tenemos que diferenciar?.
Creo, como ya he dicho antes, que hubo personas que algo mas se
movieron y creo, que no es porque ellos fueran superiores, sino que estaban sentados en la
mesa de juego y por tanto, a ellos les pertenecía, nunca mejor dicho, jugar aquella
partida, que gracias a Dios, para bien de todos, nos salió bien. Ahora, nos queda a todos
saber defender con honradez, sin trampas, lo que indiscutiblemente tanto bien nos trajo.
¿Y cómo se hace esto?...olvidando los colores chillones, que
no por resaltar más, son más hermosos.