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TALLER MUSEO ETNOGRÁFICO VIRTUAL DE VIGO

 

 

ENAMORANDO

 

 

ADMITIMOS relatos escritos como éste y fotos de otras personas,(incluso si no participais personalmente  en el taller) que deseéis enviarnos, en formato de texto Word (en cualquier idioma), o en formato de imagen .jpg de menos de 1 Mega, las memorias y recuerdos de sus vivencias en nuestra ciudad y en su entorno, los cuales seleccionaremos y adaptaremos en sus mejores partes a esta revista virtual, citando el nombre o seudónimo de los autores.

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citar:"Para el Museo Virtual"

ENAMORANDO

Empezamos a aprender a bailar en las verbenas populares que se celebraban en plazas y calles, a las que acudíamos con la familia. Conocíamos gente de nuestra edad que nos gustaba en el colegio, salíamos en pandillas los domngos. Más tarde asistíamos a los bailes, donde los chicos se apiñaban en el centro y las chicas estaban sentadas todo alrededor, esperando a que las sacasen a bailar. Era muy violento para ellos cruzar la "tierra de nadie" y dirigirse a la chica que les había gustado preguntándole si bailaba. Un "no" suponía una tremenda bajada del ánimo y de la autoestima, la seguridad de que ninguna otra chica cercana accedería, ya que "no querían ser plato de segunda mesa", y las despreciadoras burlas de los compañeros al volver al centro sin éxito.

También era violento para ellas el que fueran siendo convidadas todas las chicas alrededor y una pasarse toda la velada sin que nadie la demandase, salvo aquellos a los que había que decirles que no, porque distaban demasiado del mínimo nivel de calidad  deseable. En la calle era diferente, porque incluso podían bailar mujeres con mujeres. Fue una liberación cuando, más tarde, llegaron los guateques con el pick up y los discos prestados hasta las 9 de la noche, o las discotecas y la música para "bailar suelto". Gracias a ello, todos podían echarse a bailar y divertirse moviendo el cuerpo aunque nadie se comunicase con ellos. Era como estar solo, pero entre la gente, lo que siempre es mejor que estar solo solo. Además no hacía falta saber bailar, sólo agitar piernas, brazos y caderas al propio aire y, por causa del altísimo volumen de la música, tampoco nadie podía hablar mientras bailaba, lo cual era muy bueno para los tímidos.

Anteriormente no era así. En los bailes de salón el volumen del sonido permitía conversar mientras se danzaba. Cuando un chico sacaba a bailar a una chica podía pasarse todo el rato enlazando pieza tras pieza con la misma pareja (si sabía mantener el suficiente palique, correccción y simpatía) y, al terminar, acompañarla a su casa, a donde había que llegar religiosamente antes de las diez si se quería evitar la violencia paterna. Avelino recuerda como tenían que correr él y su novia hasta la Calle Uruguay o el Paseo de Alfonso para coger el último tranvía que la llevaba a San Miguel de Oia y como una vez lo perdió y su padre, militar, la pegó por llegar tarde, a pesar haber conseguido que una persona mayor, padre de una amiga suya, la llevase hasta su casa en taxi.

Sigi recuerda como en su pueblo castellano otro chico podía solicitarle que le cediese la pareja y las grescas que se organizaban cuando uno no estaba de acuerdo y el otro se creía respaldado en su demanda por la costumbre, ya que no parecía haber una relación conocida entre la pareja. Por eso todos tenían que estar muy atentos e informados sobre las ligazones que se iban produciendo, para no meter la pata.

-Recuerdo una fiesta de Santa Bárbara, hacía mucho frío, bailábamos en la plaza con los abrigos puestos, aquellos a los que le dabas la vuelta cada año, para que duraran. "Déjame". "No dejo, es mi novia". "No me importa lo que sea, aquí se deja". "No dejo" y se armó el follón. Leña, todos contra todos. Encontré mi abrigo al día siguiente sobre un tejado.

Parece ser que eso de solicitar el cambio de pareja no ocurría en Galicia, por lo menos en Vigo, al menos que quien lo solicitase fuera el acompañante oficial. Sin embargo, no por eso dejaban de producirse peloteras con frecuencia en los salones de baile por culpa de los celos, incluso en bailes de sociedad, en el exterior. Claro que todos se echaban a correr cuando oían: "¡Que viene la pareja de la Guardia Civil!".

Aquellos bailes del Metropol, de la Calle Pontevedra... o del Mercantil y de la Oliva. O en el Casino de Sabarís, en el verano... era vejatorio estar sentada esperando que vinieran a sacarte y no venían."Que venga aquel chico, que venga..." y nada. Mejor si se podía preparar antes, con un amigo. Ninguna seguridad previa

Con todo, la situación había mejorado mucho con relación a generaciones anteriores... el pintor Laxeiro recordaba como, cuando era un jovencito, en los pueblos del interior, uno tenía que pelearse con los más bravos mozos locales antes de que se le permitiese cortejar a una moza del lugar.

Avelino cuenta como sólo sabia bailar pasodobles y como una chica se marchó y le dejó volado en pleno baile, al darse cuenta de que no sabía danzar un fox-trot. Y eso pasaba a menudo.

-Eso duró hasta que llegaron las discoeas, el Twist, la Salsa, poder bailar suelto, a tu bola, ¡Qué liberación!, pero ya nos tocó mayores... salir de trabajar y pasarse por el Nova Olimpia, en los bajos del Fraga, a tomar una copa, mayores y jóvenes juntos divirtiéndose.

-A los 40 años yo caí y rompí una cadera- dice Gloria-. Pero no perdí el humor ni las ganas de salir. iba a los bailes y dejaba la muleta bajo la mesa. Estaba muy bien y venían los chicos a pedir que bailase. Se quedaban desolados cuando les decía que no bailaba. Había que tener valor. A mí me daba pena y les mostraba la muleta. Entonces se sentaban y se quedaban conversando.

Teresa recuerda como anduvo cinco años tonteando con un chico hasta que se decidió a insinuar una petición de relación formal. Su novia había muerto con 22 años -"Una amiga y yo, que trabajábamos con él, salíamos en su compañía, para consolarlo. Era muy tímida con 19, él también, no paraba de suspirar, pero nada más. Un día, ya a los 24, participaba en una fiesta en la Calle Roupeiro, junto a la Calle Oporto. Los vecinos contrataban a una oirquesta para hacer su verbena de barrio. Yo no me atrevía a bailar sino con los vecinitos de arriba y de abajo. Él venía de otra fiesta, de Cangas "¿bailas?" y ya quedamos para salir, pero nada, sólo suspiros. Finalmente empecé a salir con otro chico durante un mes. Sólo entonces se envalentonó "Sales con éste?", al creer que iba a perderla. Así éramos, confusos y tímidos.

-Yo causaba mucho respeto a los chicos -cuenta Delia, y luego una historia de amor más antigua-: Mis abuelos estaban ambos viudos, se conocieron de niños y se enamoraron al verse de nuevo libres. Entonces había guerra en Marruecos, era 1925, el abuelo tenía que ir allí a hacer un servicio militar de tres años, así que decidieron casarse antes. Pero al casarse vinieron a hacerles una cornetada, por viudos, el abuelo tuvo que pagarles una comida, para que les dejaran en paz, pero también avisó a la Guardia Civil, porque ya estaban prohibidas aquellas rechiflas burlonas por la ley.

-Mi abuelo materno -cuenta Gloria-, tuvo que ir a la terrible guerra de Cuba, tenía un compañero que le leía las cartas de su novia de Burgos -"Si me pasa algo, vete, por favor, a devolverle el manojo de cartas y a decirle lo que la quería"-. Lo mataron. Mi abuelo, que era de Zamora, fue a Burgos a cumplir la promesa, lloraron juntos por el muerto, luego se fueron enamorando y se casaron. Tuvieron seis hijos y fueron felicísimos. Él se dejó morir de pena a los veinte días de la muerte de ella.

Gloria habla también de la aventura de su tía Conchita: -"Eran dos hermanos ricos , uno era bueno y el otro un sinvergüenza, quería matar a su mujer para casarse con su amante. El bueno era falangista, los rojos, durante la guerra, encontraron en Madrid su carnet de Falange en un registro en casa de su novia, se la llevaron a la Checa para hacerla cantar dónde lo escondía, pero ella sólo les decía que estaba en el lado nacional. no la creyeron y la fusilaron. Él quedó desconsolado. Mientras tanto, el malo murió tras haberse gastado el capital, Conchita no podía sostener el pazo y emigró a Venezuela, desde donde enviaba a su madre partidas de dinero para ir remendando desperfectos. El Bueno emigró también y se la encontró viviendo allá con su hermana, que de repente se quedó sorprendida de que la visitara con mucha más frecuencia que antes. Acabaron enamorándose, se casaron yregresaron a España. En el regreso, el capitán Galvao secuestró su barco, el Santa María, y lo tuvieron varios días secuestrado hasta que Franco envió al crucero Canarias con orden de abordaje, ahí, transigieron.

Sigi no creía en el amor primero, tenía novias, pero no pensaba en casarse. Emigrado a  Holanda, en un baile del centro Italiano de Rotterdam, conoció a los 28 años aquella gallega de Villagarcía, guapa y esbelta, de ojos azules, vestida de negro. "Voy a bailar con aquella viuda". Ella estaba trabajando y se alojaba en un convento de monjas. Habían prometido expulsarlas y devolverlas a España si llegaban después de las diez. La hermosa parecía mucho para él, pero condescendió, se entendieron y se enamoraron perdidamente. Vivieron muy felices en Marruecos. Allí se murió su primer hijo de 8 meses. pasaron quince más y tuvieron que desenterrarlo para regresar a España en el 67 "Me costó 24000 ptas. el permiso, y tuve que hacerlo yo mismo. Vivimos ese amor y ese dolor y no nos separamos ni un día, nuestros hijos decían que parecíamos siameses".

-Marchar de casa a trabajar en el extranjero no es progreso, progreso significa poder trabajar y vivir decentemente en tu zona -dice Sigi-. Sin embargo, Holanda era un país libre, con una mentalidad completamente diferente a la de España, y rápido nos adaptamos a ella, la adaptación desde lo malo a lo bueno es fácil. En 6 meses nos casamos por el Juzgado y por la Iglesia. Pagamos unos pinchos para los amigos de ambos y no avisaos a nuestras familias para que no tuviesen que desplazarse. Luego los fuimos nosotros a ver.

Delia dice que lo normal eran uno o dos años de noviazgo, aunque a veces había que esperar cuatro o cinco, si la chica no tenía 22 y si el chico aun no había hecho la Mili. Para casarse, había que pedir permiso a la familia, y la petición de mano era una ceremonia bien formal, con entrega de alguna joya como fianza del compromiso.

La mujer siempre trabajaba fuera de casa, qué remedio, pero, salvo las maestras, peluqueras, tenderas, algunas otras profesionales y las funcionarias municipales y del estado, la mujer se veía obligada a dejar su trabajo al casarse y tener hijos, ya que los patrones las empezaban a ver con mala cara por causa de las ausencias. Además, un hijo venía detrás de otro. Eran frecuentes los matrimonios con diez hijos.

En aquellos tiempos, el trauma de quedar embarazada antes de casarse podía constituir la ruina para una familia y el mayor descrédito social para una chica. Muchos padres se veían obligados a dejar a salvo su honor obligando al chico a casarse por la fuerza, o expulsando a la descastada réproba del hogar. Condones no se usaban tan a menudo, eran caros, inseguros y daba mucho corte pedirlos a las farmacéuticas. Había el procedimiento de dar "marcha atrás"...las señoras hablaban del "Ogino". Pero siempre surgía un despiste, ambos métodos fueron padres de muchos hijos no deseados. Sólo en los años sesenta se hizo popular la píldora y comenzó la tan mentada revolución sexual, que, a quien en verdad benefició, fue a la joven generación siguiente, que ya llevaba la gana de desprenderse de costumbres obsoletas en la cabeza y aún no había oído hablar del SIDA.

Todos tenían una "asignatura pendiente" que no acababa de aprobarse. Estaba fuera de la ley el divorcio y el aborto. Había médicos que lo provocaban clandestinamente, pero muy caros. Algunas mujeres usaban métodos artesanales y cobraban menos. Era traumático y arriesgado. Muy mal visto por la sociedad -"Para mí era un asesinato -cuenta Teresa- yo conocía a una que presumía de santa y de que hacía el bien a las pobrecitas muchachas desorientadas, pero yo la llamaba asesina, estuvo en la cárcel varias veces."

-En los 60 -cuenta Sigi- sólo las pobres seguían utilizando aquellos métodos artesanales dentro de España. Las señoritas volaban para abortar en París o Londres.

Delia recuerda una criadita a la que le hicieron una chapuza terrible. Hubo que llamar al médico. "Esto es un delito, yo tendría que denunciarlo" -dijo él-. Consiguieron convencerlo de que no lo hiciera y la curó como pudo. La chica tuvo que guardar un mes de cama.

Aquellos partos... se encerraba a los niños en las habitaciones, las abuelas y las madres ayudaban a la comadrona, las criadas andaban de aquí para allá con palanganas de agua caliente, los hombres daban vueltas fumando nerviosos en el pasillo...

La criadita llorando desconsolada -"¡Ay, que se va a morir la señorita!" ¿Pero por qué dices eso? - "Porque no grita, en mi pueblo todas gritan".

La mayoría de las señoras del Taller Etnográfico eran de clase media -¿Alguna de ustedes intentó luchar por un cambio ante aquella situación en la que estaba la mujer?

-"No, aunque hubo quien lo hizo... pero, para nosotras, la liberación fue la llegada de los electrodomésticos, que hacían automáticamente las tareas más pesadas del hogar. Antes trabajábamos como burras en casa". Siguió una discusión, las clases medias accedieron diez años antes a la tecnología, las pobres aún tuvieron que estardurante mucho tiempo doblándose ante el pilón.

 

¿CÓMO ES EL AMOR?

Sigifredo

Hablar de los amores de joven, es casi ficción, porque cuando por fin, se encuentra el amor de tu vida, y que casi nunca es aquel que tu creías de jovencito, queda todo borrado. No por el desengaño, sino porque así es la vida.. cambiante, como la naturaleza a la que pertenecemos, si no fuera así…¿qué estábamos haciendo con nuestra vida?. Supongo que sufriendo por algo imposible de conseguir. Las cosas son como son, y lo demás son simples especulaciones.

Recordar, claro que se recuerda. Se recuerda todo cuanto pasa por tu vida, y en ello se incluyen los amores primeros, las fantasías primeras, las primeras fiestas…  y también los desengaños, pues las mentes jóvenes suelen tener, entre otras cosas, enormes fantasías que con frecuencia les hacen sufrir porque creen que saben lo bastante, hasta que se dan cuenta de que no es así. Por eso, se dice que la experiencia, hija de la observación, es madre de la ciencia… aunque, muchas veces, no se escuche al que esto quiere demostrarte.

Se suele decir que la vida cambia, y los jóvenes a menudo se muestran convencidos, de que solo aquello que ellos viven es realidad, y lo demás, pasado. Yo creo que se confunden. Cierto es que han cambiado ciertas cosas, pero se sigue riendo y llorando como lo hacían nuestros antepasados. Entonces, si es así…¿por qué va cambiar lo relacionado con el amor si también es un sentimiento?.

Me parece una traición a la realidad el dicho de que "el amor verdadero es el primero". Si esto fuera así, estoy convencido de que viviríamos en un mundo de infelices, en un mundo de frustrados, pues bien sabemos los no-jóvenes, que el amor ni se ve, ni se toca. El amor es entrega... y eso sí se ve, se nota y se siente. Y como cualquier otra cosa del sentimiento, el tiempo lo madura y lo valora.

 

ÉL SOLO AMÓ AL MAR

Ella nunca pudo olvidar a su marinero eterno

y paseaba por la orilla del mar sus recuerdos

con una corona de flores entre sus manos

y allí junto a las eternas rocas la dejaba.

Buscando consuelo miraba en la inmensidad,

lanzaba besos al cielo, al aire y al mar.

Fijos sus ojos en las olas verdes esmeralda

esperaba que lejos, muy lejos,

el viento su mirada y sus flores llevara,

con la brisa marina allí donde estaba

y levantando los ojos al cielo.

decía ¡dios mío cómo le amaba!

Se fue en un barco de vela

blanca como sal marina

a cruzar los mares del mundo

sin saber si volvería

pero nada le importaba,

aquello era su vida.

Había sido marinero

y el mar siempre fue su vida

y pidió que si algún día

el mar su vida pedía

que no le buscaran nunca

porque el nunca volvería.

Quería jugar con los peces

y con las conchas marinas

y estar entre las estrellas

y jugar entre las rocas

con las perlas desprendidas

de esas ostras que al final

dejan sus prendas perdidas.

Y recorrer océanos con su blanca calavera

y subir cada mañana como sube la marea

hasta las rocas cercanas llenas de flores por ella,

que aun sabiendo que jamás volverá

rezando…espera y espera

 

Pero allí entre las rocas eternas

donde viven los corales

rojos como rosas frescas,

allí tenia él otro amor

en la profundidad inmensa

donde el silencio es profundo

y no nubla la conciencia.

Era allí todo tan limpio y tan sereno

que las hadas de la noche

miraban a los luceros

que parecía que temblaban

en el inmenso universo.

Fue tan marino su ser

que en su largo recorrido

nunca manchó ni a una gota

de esas que parecen perlas

que va dejando a su paso

la suave brisa en la vela.

A pesar de todo, allí en el fondo decía,

¡qué hermoso es el amor en la tierra!

es como el agua marina.

todo lo llena. Da luz, da vida.

 

Así acabo la ilusión de aquel noble marinero

que recorría los mares con su barquito velero

que quiso ser como el mar en su ultimo deseo

para jugar con los peces

y coger de la bahía el amor de aquellos besos.

 

  ÍNDICE

1-EXPOSICIÓN DEL PROYECTO:

2-PRIMER ESBOZO GENERAL DE LOS PARTICIPANTES:

3-ESCRITOS DE SIGI 1

Como veo yo al grupo...

4- ¿QUÉ SUPONE RECORDAR?:

5-LA GUERRA CIVIL Y SUS SECUELAS:

6-PERSONAJES DE LA TRANSICIÓN:

7ADMIRACIÓN:

8- LA GASTRONOMÍA:

 

 

9- ALGUNOS LIBROS

10-EL OCIO:

11-ENAMORANDO:

12- VIGO, GALICIA, ESPAÑA Y EUROPA, LA EMIGRACIÓN:

13- LOS VIEJOS CHISTES:

14- EL CAMBIO SOCIAL:

15- LA SIGUIENTE GENERACIÓN:

16- EL MUNDO DE NUESTROS NIETOS:

17- CONCLUSIÓN

     

pinturas y escritos de MANUEL CASTELIN

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Próximo Taller en preparación   

en el Centro Social de Coia:

 

  _right.gif (391 bytes) "LA NOVELA DE TU VIDA"

Entre el 7 de Septiembre y el 2 de Noviembre 2004,

todos los martes, de 10 a 12 de la mañana

 

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