| Historias de la Villa de
Bouzas
Sigifredo María Cascón
Desde muy niño, existía en mi la curiosidad de
saber de Galicia,
soy de un pueblo de Castilla, a donde los gallegos iban a segar y
con los cuales compartí aquellas duras tareas,
pero lo que no podía yo imaginar,
que pasados los años, lejos de Castilla y de Galicia, allá en la emigración, conocería
una bella joven de las rías bajas de la que me enamoré. Poco más tarde, decidimos
compartir nuestras vidas hasta que la muerte nos separe y de esto hace ya treinta y nueve
años, años de gracia y felicidad .
Después del periplo emigratorio cosa bastante
habitual en los gallegos y castellanos, nos vinimos a vivir definitivamente a Bouzas,
exactamente a la calle Casiano Martínez, llamada la "calle nueva" por los
nativos, apelativo un poco diferencial, pues con frecuencia se nos consideró algo así
como un gueto compuesto por gentes procedentes de otras zonas de España. Yo pude
comprobar en persona, el señoritismo que existía en el Bouzas de aquella época, lo que
en otras sociedades llamarían "el padrino protector", aquí nadie movía un
dedo sin que lo dijera Don Fulano de Tal .
Esta forma de proceder, gracias a Dios ahora
erradicada, fue la causa de que la calle Casiano Martínez permaneciera cerrada por un
lado hasta bien entrada la democracia en la que se pudo hablar y defender lo que era de
justicia. Fue hasta tal punto esto cierto, que la calle permaneció cerrada hasta el 13 de
Diciembre de 1999, y digo la fecha exacta, porque yo guardo un trocito de las piedras que
nos cerraban en las que coloqué una placa para recodar el día que por fin, pudimos salir
por ambas partes de la calle. Se tiró el muro de la vergüenza y nos unió por fin al
barrio.
Me gustaría recordar, y no como reproche, que
gracias a esta calle, Bouzas mantuvo la mayor densidad de jóvenes, jóvenes que hoy son
el futuro del barrio, pues de esta calle han salido con mucha diferencia respecto del
resto del barrio médicos, abogados, economistas, ingenieros,
y toda clase de gente
preparada para el futuro del barrio y de Vigo. Mientras,
el resto del barrio se cae,
porque los llamados señoritos lo abandonaron llevándose con ellos lo mas importante para
que un pueblo pueda salir adelante: el dinero, dinero que invirtieron en otras zonas de
España sin que les importaran un pito sus paisanos.
Yo, en principio, tuve que trabajar al otro lado
de la Ría y cada mañana la pasaba en barco y me olvidaba de algún xenófobo del barrio,
de esos que te miran por encima del hombro. Yo contemplaba con admiración la hermosa Ría
y como, con frecuencia, éramos seguidos por bancos de delfines. Era un espectáculo tan
hermoso, que era digno de que un buen poeta resaltara con acierto lo que aquello
representaba. Vi salir el sol, y reflejarse la luna llena, y las estrellas brillar, como
un inmenso escaparate donde se exhiben las mejores joyas. Vi sus aguas mansas, vi sus
aguas bravas,
Todo esto penetró en mi sentimiento y un día ensimismado en su
hermosura, hice estos pequeños versos:
A la ría de Vigo
Si yo supiera cantar, lanzaría mi voz al
aire,
y en su letra yo pondría, ¡viva lo que
parieron los mares!.
Eres la ría más bonita, te tiene envidia
la luna ,
que se refleja en tus aguas, para mostrar
su hermosura,
y su vanidosa acción, hace que aumente la
tuya.
Y en las mañanitas claras,
en tus cristalinas aguas, el sol se lava
la cara,
y al reflejo de sus rayos, las olas se
tornan blancas,
y aparece tu cabeza como novia bien
peinada,
luciendo tu cabellera con ondas color de
plata.
Y las estrellas en pandilla, salen al
anochecer,
buscan a una estrella niña,
que se ha quedado dormida en las playas de
tu orilla,
embrujada por tu encanto, porque eres la
más bonita.
Y mirando hacia tus islas, se ven las
aguas llegar,
que vienen del océano, a tu cauce a
descansar,
y dormidas en tu lecho, se dejan
acariciar,
por multitud de barquitos,
que lanzan sus lindas velas, al aire que
tu les das.
Por eso yo te he cantado, y te volveré a
cantar,
repitiendo aquellas letras,
eres tú la más bonita, por eso te parió
el mar.
Me dio mucha pena, cuando pasado algún
tiempo, viviendo en Bouzas se comenzó a rellenar parte de la hermosa bahía sin que nadie
levantara el grito a tal injusticia. Esos que se creían los dueños, sólo vieron en ello
provecho especulativo, no les importó, no movieron ni un dedo,
y yo les pregunto
¿dónde esta vuestro amor al barrio?. Yo sí lo sé
en la cartera en el banco. Se
han hecho grandes fortunas a costa del relleno. Feo dinero el que se consigue cueste lo
que cueste, aun que sea matando la hermosura de aquello que jamás se debiera haber hecho,
la hermosura de una ría sin igual. Gracias tendríais que dar a gentes, que sin ser
nativos, defendieron con ahínco la porción que nos queda para poder aun hoy disfrutar
del pequeño trocito de playa que toca al barrio,
pues hasta eso querían
quitarnos!!!
Yo escribí en unos versos a lo que ya no podemos ver en
la ría :
Llanto por el Relleno
Llora enterrada una roca, porque ya no
mira el mar,
llora porque no le lava su cara el agua
salá.
Llora,... ya no ve los peces, que en ella
se refugiaban,
cuando el mar se ponía bravo, en días de
tempestad.
Llora porque el maldito relleno la ocultó
en la oscuridad,
y la ostra que en ella había, se pudre
junto a su perla,
aplastada por el negro asfalto, que llaman
prosperidad.
... ¿Que nos diría la roca, si ella nos
pudiera hablar?,
seguro que nos diría ...
¡egoístas!, ... ¡torpes!,... habéis
matado la hermosura
que sin pediros nada a cambio, siempre yo
os supe dar.
Y nos diría:... ¡qué pena!...ya no
volveré a escuchar,
las historias de sirenas, ni aventuras de
piratas,
y palomas mensajeras atravesando la mar.
Ya no refleja su luz la luna en la roca,
ya los barquitos no la saludan al pasar,
ya las gaviotas no paran en ella, un
ratito a descansar.
Y nos diría:...crueles hombres que me
robasteis la luz,
me llenasteis de cemento,...¡asesinos de
la mar!.
Ya no veréis mas en mi, ni corales, ni
caballitos de mar.
Ya no te veo desde mi balcón, como veo al
cielo azul,
ya no veo las ondas que se formaban,
cuando contra ti vieja roca empujadas,
por el viento con furia las olas chocaban.
Ahora enterrada ya no ves, ni montes ni
playas,
te robaron tu derecho de ver,
desde tu cauce marino la hermosura del
castro,
que de Vigo es su techo y su pecho.
Ya no puedes ver el verde de tu ribera,
ni el color de las aguas marinas,
ni la espuma que hacen las olas
cuando rompen con furia bravía.
En lo oscuro y profundo donde te han
metido,
la luz no reside,
que triste es saber que tú que fuiste la
primera,
ya no verás más el hermoso Arcoiris
ni la alegre primavera.
Quisiera
acabar diciendo que etnografía es contar todo lo que sucede en un barrio o un
pueblo. Por eso, yo lamentaría que figurar como aquel que criticó parte de las malas
costumbres de algunos personajes, que un tiempo estuvieron endiosados y sometieron a malas
costumbres a los mas débiles, a los mas desfavorecidos, social y culturalmente.
Sigifredo
María Cascón
Bouzas, 2004
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