INDIA
2000 O como acabamos cansadísimas y decidimos no volver
a montar en elefante.
PROTAGONISTAS
Conchi,
Esther y la autora, o sea, yo, Cova.
PRELIMINARES.
Allá
a primeros de año empezamos a pensar en hacer un viaje largo.
En un principio pensamos en China, pero con el paso de los
meses nos decidimos por India, así que empezamos a leer todo
lo que pudo caer en nuestras manos, y a volvernos locas repasando
folletos y más folletos.
Despues
de preguntar, sumar días, repasar itinerarios y oir recomendaciones,
nos decidimos por el tour "Sherezade" de Catai.
Todo el mundo habla bien de ellos, así que pensamos que no
ibamos desencaminadas.
29
DE JULIO DE 2000, SABADO
Esther
y yo salimos de Garellano en autobus hacia Madrid, a las 10
de la noche. Teníamos que estar en el aeropuerto a las 4.30
de la mañana. Llegamos a la estación nueva de autobuses y
cogimos un taxi a Barajas, a donde llegamos a las 3 de la
mañana. Barajas estaba lleno de gente durmiendo allí, y no
había sitio para sentarnos.
La
representante de Catai llegó puntual, pero la guía acompañante
tardó bastante en aparecer. Se montó lío porque había gente
ya en la cola donde estabamos nosotros, y claro, pues se molestaron.
Y despues de todo este lío, estabamos revueltos y tuvimos
que reorganizarnos para sentarnos juntos.
Nada
especial sobre el vuelo, salvo que estoy agradablemente sorprendida
con KLM. Azafatas atentas y desayuno caliente.
Llegamos
bien a Amsterdam, pero tuvimos 1 hora de retraso a la hora
de salir rumbo a Delhi. Los asientos no son muy anchos en
clase ganado. Gracias a que soy pequeñita, pero la pobre Esther
Eso si, que no sea por falta de comida y heladitos
Cuando
llegamos a Delhi el ambiente es pegajoso, pero no es el gran
shock que nos dicen todas las guías. Supongo que estamos cansadas
del viaje. Yo necesito una ducha enseguidita
Y como
han perdido una maleta, a esperar a que la reclamen.
Tardan
un montón en repartir las llaves, algo que se repetirá en
días sucesivos, pero por fin las conseguimos. Lujo asiatico
en el hotel, pero calor agobiante en los pasillos, con unas
alfombras tremendas.
Hotel
Taj Palace.
30
DE JULIO DE 2000, DOMINGO
El
desayuno es a las 8.30, así que bajamos antes para cambiar
dinero. Yo empiezo a cometer imprudencias, y tomo zumo de
lima. Muy, muy dulce, acabamos de encontrarnos con los sabores
indios.
Se
supone que salíamos a las 9 de la mañana, pero llevamos retraso.
El aire está caliente y húmedo. Conchi y Esther se traen la
botella de agua de la habitación. Buena idea, yo no había
pensado en ello.
Cruzamos
Nueva Delhi hasta la mezquita Jama Masjid, en la parte vieja.
Por allí está el fuerte de Delhi (dice la guía que no la podemos
visitar) y la calle más antigua de Delhi, por donde transcurrian
los desfiles de los emperadores mogoles. Ahora a los detalles
prosaicos. Empezamos a encontrarnos con los vendedores acosadores,
y con lo que cobran por sacar fotos (20 Rp por cámara y 40
por video). ¿Entendeís ahora por qué tantas fotos? Tenía que
amortizar lo pagado.
Bueno,
dejamos los zapatos a la entrada, y vamos para adentro. No
es lo que esperas despues de haber visto otras mezquitas.
Es totalmente abierta, vieja, vieja,
Vuelta
al autobús, y a cruzar a través de calles llenas de pollos,
corderos, y pescado, entre las moscas y el calor. Uf.
Fuimos
hasta la tumba de Gandhi. Mira que hace calor, y lo que quema
el suelo. Hay mucha gente visitando la tumba, de excursion
dominguera.
Y
nos volvemos a subir al autobus, y de camino a la tumba de
Humayun. Creo que me gustan las cosas de los árabes. Tratamos
de cazar las ardillitas, pero no salen en las fotos. Y dentro
de la tumba huele a vampiro. A la hora de salir nos encontramos
con montones de niños pidiendo y con unos amaestradores de
cobras y serpiente pitón. Un individuo del grupo se nos hace
el valentón, impresionante documento.
De
allí ibamos a ir a comer, pero antes nos llevaron al mayor
templo Sikh de Delhi (lo siento, debiera completar el nombre,
pero estoy vaga). Hay que descalzarse, nada de calcetines,
y cubrirse la cabeza con pañuelos, nada de gorros. Muchísima
gente, apretones, una piscina
A
la salida nos encontramos con un hijra (creo que se escribe
así), echando maldiciones, tan mono con su sari rojo y su
pinta de loquillo
La
comida es un restaurante para grupos. Según ellos no es picante,
así que te puedes imaginar. Picaba, y no comimos mucho. Y
despues montaron un lío para cobrar. Al menos 5 para multiplicar
300 por 3, y quedarse con 100 Rs de propina (que es una pasta,
ahora que lo pienso).
De
allí a la Puerta de la India. Cobras, monos, coches, monumentos
de Lutyens
Luego
seguimos a ver el Qutub Minar. Un minarete gigantesco, con
la mezquita derruida, una columna de hierro fundido, mucha
gente pasando el domingo por allí
Y
por fin nos llevan a una tienda. Pilar monta un lío para conseguir
un descuento de la mitad del precio de un Shiva de madera
(apunté el precio, 65000 ptas). Pues consigue el Shiva, una
caja y un mantel bordado en oro.
En
el hotel vamos a cenar al restaurante chino. No está mal de
precio.
Cae
el monzón. Los vitorianos estaban jugando al golf, y se ponen
como un pollito.
Entonces
nos damos cuenta de que la guía no ha avisado de la hora de
salida, así que preguntamos en recepción. Horribles noticias,
levantandose a las 5.45, saliendo a las 7.30.Habrá que dormir
mucho, mucho.
31
DE JULIO DE 2000, LUNES
Salimos
tempranísimo, así que para las 6 tenemos que estar arriba
y a las 7 y media saliendo por la puerta (relativamente, pues
hay gente que no quiere pagar el minibar)..
Llegamos
al aeropuerto (poquillo cutre), y hala, vuelta y vuelta de
pasar maletas por el escaner, de contarlas, de que la guía
nos asuste con lo del cacheo (no creo que sea peor que Jitrou).
Pilar
se deja el pasaporte dentro de la maleta, y unos catalanes
no han traido fotos para el visado de Nepal. Esto se pone
divertido.
Según
las guías, para apreciar en toda su dificultad el aterrizaje
en Kathmandú hay que ir en la ventana de la derecha. Pues
esa es la mía. Saco mi libro de Harry Potter, el walkman con
"Cavalleria Rusticana" y a disfrutar de la vista.
Pues nada de nada, un montón de nubes, y peor se aterriza
en Bilbao.
El
aeropuerto de Kathmandú es pequeñito y está en obras, y la
cola para el visado es bastante larga. Nuestros pasaportes
pasan por las manos de tres personas antes de que nos los
devuelvan. Lo bueno es que cuando llegamos las maletas ya
han salido.
Nos
recogen (más florecitas) y las maletas son amontonadas en
una furgoneta Volkswagen como la segunda que tuvimos. Hay
nubes bajas, y el hotel está al otro lado de Kathmandú.
Cuando
llegamos allí nos tienen preparados unos refrescos muy dulces,
y una mala noticia. El miercoles hay huelga general en el
valle de Kathmandú, así que no tendremos visita y tendremos
que meter todo entre esa tarde y el día siguiente.
Comemos
en el mismo hotel, y salimos para Patan, al otro lado del
río. Está lloviendo y lloviendo. Dejamos el autobus y entramos
dentro de la ciudad. Visitamos primero un templo budista,
el templo dorado (ya buscaré el nombre). Está lleno de monstruos,
dorados, campanas de oración,
Luego fuimos paseando
hasta la plaza principal, donde está el palacio real, y visitamos
uno de los templos dónde se hacen los sacrificios de animales.
El suelo estaba lleno de verdín, espero que sea de la lluvia.
De
allí subimos al tejado de una casa (algo así como un primer
piso) desde el que se podían ver los soldados desfilando,
los comunistas lanzando octavillas, niños volviendo del colegio
y un leproso persiguiendonos
Los perros están así como
aletargados (¿serán yonkies?).
Llueve
todo el tiempo. A la noche vamos a cenar a un restaurante
nepalí con danzas (vamos, como cuando llevamos a los guiris
a un tablao flamenco. A veces pienso que no estaría mal montar
un restaurante con levantadores de piedras y aizkolaris
)
Sale en total 16 dólares, bebidas aparte. Pues bueno, los
catalanes se enfadan porque tienen que pagar la cerveza, aargh
de nuevo. La comida está bien, pues no es picante, y los bailes,
pues bueno.
Al
llegar al hotel nos informan de que salimos a las 9 de la
mañana de excursión. Chachi.
1
DE AGOSTO DE 2000, MARTES
Cae
agua, se han abierto los cielos. Conchi no se ha secado el
pelo, pero la verdad, no importa mucho.
Salimos
a las 9 en punto de camino a Swayambunath, una stupa budista
muy grande, llena de monos. Se puede subir por dos lados,
nosotros vamos por el lado fácil, una cuesta llena de tenderetes
para turistas. Arriba hay muchas tiendas de tibetanos y acabo
comprando un montón de collares y llegando tarde al autobús.
De allí el autobus nos deja al lado de un puente por el que
subimos a la plaza principal de Kathmandú. El puente está
lleno de aldeanos vendiendo tomates (chiquitines, chiquitines)
y otras frutas. Llueve más todavía, y como la gente del grupo
dice que sí a todo el que se pone a tiro
Creo que si
somos 27, llevamos al menos a 3 niños por cabeza, es impresionante
Nos llevan a ver la casa de la Kumari, y nos dicen que tal
vez la veamos luego. Así que pasamos el rato dando una vuelta
por la plaza, entre palacios reales, templos donde se hacían
sacrificios de niños, saddhus diciendo peace y pidiendo money.
Ya vemos por fin a la Kumari, pobrecilla. Dicen que no dejan
hacer fotos, y hay gente que está empeñada en hacerlas
Más
mojaduras, más coches, más vendedores, y hala, al autobus
y de vuelta al hotel. No nos han hecho todavía la habitación,
así que tenemos que esperar donde Conchi, remojadas como pollitos.
Salimos para la siguiente stupa (Boudha) a las 14:45. Es enorme,
y nos podemos subir. Lo que no sabíamos es que subirse significaba
ser inundados por un torrente de agua cayendo por las escaleras,
y por todas partes.
Despues
de ver el buda Maitreya (se supone que vendrá en el final
de los tiempos), y saltar algun riachuelo por la calle, vamos
hasta Pashupanitah (o algo así). Es el lugar donde se hacen
las cremaciones de los hindús de Nepal. No se puede entrar,
así que lo vemos desde el otro lado del río. Está lleno de
saddhus locos o drogados, no sé que es peor. Encima hay una
cremación y la gente se pone a sacar fotos como locos
Desde
allí es media hora hasta Bhaktapur. Ha dejado de llover, y
despues de dar una vuelta nos dejan a nuestro aire. Es una
ciudad bonita, con muchos templos, muchos niños, patrimonio
de la Humanidad. Los alemanes han arreglado algunos de los
templos.
Salimos
hacia las 7 para el hotel. Ana dice que el vuelo del Himalaya
cuesta 128 $ (lo que no concuerda con los folletos del hotel).
El
guía local acaba aquí, así que nos deja unos planos para que
sepamos por donde andar al día siguiente, aunque nos dice
que no tendremos problemas con la huelga.
Mando
unos e-mails desde el business centre del hotel, y nos vamos
a cenar al restaurante italiano, que está bastante bien.
Ana
nos deja una nota para encontrarnos a las 9 de la mañana en
recepción. Los zapatos están chorreando.
2
DE AGOSTO DE 2000, MIERCOLES
Nos
levantamos un poquito más tarde, y desayunamos tranquilamente.
Ana no aparece, naturalmente, salvo a las 10 de la mañana
para decirnos que tengamos cuidado con la manifestación (inexistente,
por cierto).
Bueno,
pues salimos hacia el centro con las fotocopias y el plano,
y claro, me equivoco y no vamos a Thamel. No importa, damos
unas cuantas vueltas y casi me enveneno pidiendo una ensalada
de pollo (que como por encima).
La
zona de los turistas tiene las tiendas abiertas y tambien
los restaurantes, Lo bueno es que no hay tráfico y que se
puede andar con tranquilidad por todas partes. Además no llueve
(lo que no está mal, viendo como son las instalaciones eléctricas
).
Las
calles están embarradas y yo voy con sandalias, mejor no mirar
los pies.
Llegamos
al hotel en torno a las 4, bajamos a la piscina, y nos ataca
el monzón, pero se está estupendamente. Despues subimos a
ducharnos para ir a comer prontito. Repetimos en el italiano.
Hay unos americanos de una ONG y un grupo de italianos (guapísimos,
de mayor quiero ser italiana). La cena está bien (lasagna
y tiramisu), pero nos damos cuenta de que pedir más de dos
cosas es una sobrecarga informativa para los camareros.
Anita
aparece para cenar con los catalanes pijos, las de Alfaro
(como se ofendieron cuando les pregunté si eran de Zaragoza)
y los chicos de HP, menos mal que se van a la zona de fumadores.
Hablando de fumadores es tremendo como fuma la gente del viaje.
Quitando nosotras y el matrimonio madrileño, el resto
de la gente fuma como carreteros.
Hoy
nos metemos prontito a la cama, que a las 11 hay que estar
con las maletas a la puerta.
3
DE AGOSTO DE 2000, JUEVES
Como
hace bueno, nos vamos a la piscina desde antes de las 10 de
la mañana, para aprovechar. Mientras nosotras nos hacemos
las vagas en el hotel, Pilar agobia a un nepalí en el hotel,
para que le envie a Madrid una terrible bola del mundo de
porcelana.
Salimos
a las 12 del hotel. Nuestro vuelo se supone que sale a las
3 de la tarde. Es el mismo que el año pasado secuestraron,
así que no es extraño la gran cantidad de controles de seguridad
que hay que pasar (incrementados por el hecho de viajar en
grupo, que a la larga es peor). Muchos cacheos, aunque no
tan serios como los de los ingleses. El aeropuerto no está
mal, y encuentro una postal del Ama Dablam, con un yak, así
que
Compro té, chicles y estoy a punto de comprar bombones
Valor.
La
compañia es Indian Airlines, y el avión está sucio, y la comida
bastante mala.
Al
llegar a Benarés tenemos mucho jaleo para pasar la aduana,
muy desorganizada, y luego se empeñan en pasar algunas maletas
por el scaner (la mia por ejemplo). Le devuelven a HPMan su
PalmPilot, y las pilas al resto de la gente. A mi no me quitaron
ni la navaja ni las pilas y eso que las tocaron, en fin, suerte.
Hay
mucha humedad. Tenemos así como 45 minutos hasta llegar al
hotel, nada del otro mundo. Nos está esperando el guía, y
nos saca a la carrera al templo de la Madre India (al fin
y al cabo, un plano muy grande de mármol del país, realmente
).
Allí nos montan en rickshaw para acercarnos al río. Yo voy
con Esther, y él se empeña en montarse con Ana y Conchi. Eso
si, es de la primera casta, toma ya.
Me
ahogo bastante con la contaminación. Si Mexico DF es peor
que esto, pues no me lo imagino. Hay vacas, y niños pidiendo,
pero no está más sucio que un pueblillo enmedio de los Picos
de Europa, la verdad.
Nos
encontramos con monjes, una colección de peregrinos de Shiva
vestidos de anaranjado que van empujando a todo el mundo y
gritando. Al llegar al Ganges resulta que hay que hacer una
ofrenda, ok, me parece bien. Pero resulta que aparte de poner
la velita en el agua hay que echarsela por la cabeza, y la
verdad, pues yo soy agnóstica. Si no creo en eso, pues es
un poco de mala educación. Pilar tampoco se moja.
A
la vuelta nos paran en la fábrica de seda de Mehta. Muy interesante,
muy bonito, muy caro y muy imponible.
En
el hotel vamos a cenar a la carta, con concierto de sitar
y todo. Yo tomo pollo Tandoori, nada especial. Tenemos que
intentar dormir pronto, que viene un día
4
DE AGOSTO DE 2000, VIERNES
A
las 4 de la mañana, se supone que estamos de vacaciones, a
las 4 de la mañana. Pues eso, un cafecito y a las 4.45 saliendo
para el Ganges. Hay muchísima gente, niños vendiendo flores
de ofrenda, cogemos el barco y Pilar dice que se quiere bañar.
No sé si me pica el cuerpo de pensarlo o de los dos mosquitos
que me han atacado.
La
dejamos abandonada con el guia, seguimos un rato. Nos llegan
unos a vender algo
Estamos a punto de perder un remo
y de que se nos lleve la corriente. Despues le recogemos a
Pilar (luego nos enteramos de que el guía anduvo de fisgón.
La subió a un palacio y ella tuvo que montarle una bronca),
despues de que se dedicará a asustar a los santones
El guía se dedica a poner verdes a los japoneses y a los hippies.
De
allí vamos a la zona de las cremaciones, llena de parias y
de maderas de sándalo, y luego entre calles al templo dorado.
Muchos chiquillos vendiendo, cabritillos, cabras, pero no
hay tantos leprosos como decían. Donde el templo, hay una
mezquita rodeada por la policia, porque se la quieren cargar.
Canto a la hermandad entre religiones.
De
allí al hotel, donde llegamos en torno a las 7 de la mañana,
y desayunamos, despues de darnos una ducha. Yo mando algun
e-mail (más que nada para huir del pelmazo del guía, que pesado
de hombre), y hala, a las 10.30 salimos para el aeropuerto.
Antes
de eso el guia se ha llevado a Pilar a ver lo de las danzas
cachemiras, que imaginate lo heavy que es, que ni siquiera
ella, la compradora compulsiva, compra nada.
De
camino al aeropuerto vemos un montón de muertos, mujeres para
ser exactos, sobre furgonetas.
La
compañia es Jet, bastante mejor que Indian. Llegamos al hotel
de Khajuraho en torno a las 2 de la tarde. La librería es
buena y la piscina es maja, pero la comida es infame y carísima.
Le pregunto a Ana por el italiano, y no lo conoce. Habrá que
investigar.
A
las 4 de la tarde salimos en jeeps a ver unas cataratas en
un parque nacional. Pilar está cansada y no viene ¿será el
agua del Ganges? La excursión cuesta 10 dólares. Lo bueno
que tiene esto de ir pegando saltos en los jeeps, despues
del rickshaw del día anterior, es que no me quedan muchas
ganas de ir a Terra Mítica. Nos paran en un pueblo para que
veamos como viven y para que los niños nos pidan de todo
De allí llegamos a las cataratas, absolutamente impresionantes.
Despues de esto, creo que quiero ir a Africa. Se supone que
por allí cerca hay tigres y cocodrilos, pero al ser época
de monzones no se les puede ver. Si que vemos muchos pájaros,
búfalos, monos, antílopes,
De
allí nos hacen la jugarreta de llevarnos a visitar un pueblo
de gente pobre, pobre, pobre. Llegamos y en mitad de las chabolas
hay una mujer con su niño, que parece un belén. Las niñas
piden barras de labios, nunca lo había visto, y Ana nos da
un discurso sobre "economía participativa", darles
dinero,
Vamos, que nos la ha jugado. Los niños están
raquíticos, con las barrigas hinchadas,
El jeep no arranca,
le tienen que empujar con otro. Y a seguir volando por la
carretera.
La
cena infame, unas verduras así como asquerosillas, y encima
las sábanas de la cama están húmedas. Mañana será otro día.
5
DE AGOSTO DE 2000, SABADO
Hoy
nos levantamos tarde (más nos habría valido espabilar) y el
desayuno es bastante malo (yo me estrello contra la puerta
del comedor).
A
las 9 salimos hacia los templos, que están al lado del hotel,
en realidad. Hace mucho calor.
El
guía es ligeramente nacionalista, no se cree mucho la historia
del inglés que descubrió los templos durante el siglo pasado,
y lo retrotrae a despues de la indepencia. En todas partes
cuecen habas.
Son
absolutamente maravillosos, con unas esculturas, y tal y como
están situados en medio del parque. Pero yo me estoy muriendo
de calor despues del templo, me parece que me va a dar algo,
así que nos vamos a un café en la entrada (Raja). Casi todo
el mundo está allí, a punto de ser víctimas de la insolación,
es terrible la falta de previsión.
Vamos
a ver unos templos jainistas, en los que quedan pocas esculturas,
y sigue haciendo bastante calor. De allí nos llevan a una
tienda (empiezo mi colección de elefantes) y Conchi logra
comprar el Ganesh. Qué especia de locura les da con lo del
regateo, a la pobre la vuelven loca.
Vamos
a comer al restaurante italiano que recomiendan en mi guía.
Muy bueno, de verdad, y no es por hambre. Conchi y Esther
toman lasagna, y yo como bruschetta con aceite de oliva y
tomate fresco, y luego unos fettucine con salsa de tomate
estupendos. Y muy barato, sólo 475 Rs en total, con agua,
coca-cola y cafés.
Volvemos
al hotel, nos compramos un montón de libros y a vegetar a
la piscina. Tambien hay masajista, 250 Rs media hora, que
no está nada mal.
A
la tarde vamos a ir a ver unas danzas. Nosotras suponíamos
que serían en los templos, pues en las guías dicen que hay
espectáculos de luz y sonido, pero no, son en la tienda de
la mañana. Cuestan 300 Rs, en fin, no estàn mal, parecidos
a lo que se puede encontrar en el Siamsa.
Vamos
a cenar al buffet del Oberoi, que sale en torno a las 1000
Rs para las tres, y es bastante mejor que la comida del hotel.
6
DE AGOSTO DE 2000, DOMINGO. LA BLANCA
Hoy
tenemos el día libre hasta despues de comer, en que saldremos
para el aeropuerto. Conchi y Esther quieren ir al pueblo viejo,
pero yo pasé tanto calor el día anterior que prefiero instalarme
en la piscina y leer un rato. Bastante gente se marcha al
pueblo. Han contado que te hacen vestidos por mil pelas, así
que muchos quieren hacerlo.
Ana
llega con malas noticias. El avión se ha retrasado hasta las
7 y volará a Delhi en vez de Agra, así que nos iremos en autobus
a Jhansi para coger el tren. Gracias a Dios encuentran a bastantes,
que si no
Se
supone que son 3 horas de autobus y luego 3 horas de tren.
En realidad son 4,5 de autobus, comiendo un sandwich de huevo
por la carretera, viendo animalitos y gente trabajando, pasando
por cerca de Orcha
En
Jhansi cogemos el expreso, que sale con media hora de retraso
(a las 6 de la tarde). Los porteadores son increíbles, como
llevan las maletas, hasta 3 en la cabeza
Se
supone que vamos en primera clase, aire acondicionado a tope
y botella de agua. HP Man se me sienta al lado y se dedica
a interrogarme sobre Ericsson y la informática, como hizo
su colega con Conchi en el autobus. Qué tostonazo, gracias
a que se marcha a marear a un indio.
Tenemos
una paradita de una hora en medio de la nada, y llegamos a
las 10 de la noche a Agra.
La
habitación del hotel tiene el aire acondicionado estropeado,
y huele fatal, pero nos quedamos allí por esa noche. Dicen
que no nos pueden cambiar de habitación porque el hotel está
lleno, así que nos arreglan el aire.
Bajamos
a cenar al buffet (fideos chinos como lobas, 1260 Rs).
Volvemos
a la habitación y hace mucho calor, así que una ducha fría
y a ver que pasa
7
DE AGOSTO DE 2000, LUNES
Es
lunes. ¿Qué significa? Pues que el Taj Mahal está cerrado.
Nos
levantamos a las 8 para salir a las 9.30. El desayuno es un
poco pobre.
Están
aquí Rupa y el conductor del primer día, y Ana está muy rara.
Salimos para Sikandra a ver la tumba de Akbar. Precioso, me
gusta muchísimo, y además andamos buscando ciervos y pavos
reales por el jardín.
De
allí vamos al fuerte de Agra, es tan grande y con tantas cosas
para ver
Vemos por primera vez el Taj Mahal a lo lejos,
al borde del río. Acabamos en torno a la una, y volvemos hacia
el hotel para comer. Hay gente que se queda en el hotel, y
nosotras vamos con Ana al Sheraton. Ana y Rupa dicen que no
nos hacen descuento, y acabamos en el Pizza Hut. Es muy barato,
pero es alucinante.Para saber quien ha pedido que, hacen dibujitos
con nuestras caras, y encima, algunos de los catalanes se
piran sin pagar las Pepsis
Nosotras
(y algunos más) queríamos ir a Itmad-Ud-Daulah, pero nos llevan
a una tienda y nos dicen que el autobus no nos quiere llevar.
En la tienda tienen cosas muy bonitas en mármol, incrustaciones,
pero tambien carísimas.
Nos
volvimos al hotel y encargamos 3 taxis (400 Rs cada uno),
y nos vamos para allá, no sin antes ser advertidas de lo mal
que lo vamos a pasar. El taxista es un poco gitano y no nos
pone el aire acondicionado, pero por lo demás estamos muy
bien en medio del caos circulatorio, los búfalos, las bicis,
La tumba es preciosa, y estamos solos. Hasta vemos
pasar un tren sobre el río. Pilar viene con nosotras, y se
empeña en ir a la tienda que dice el taxista, que al final
es la misma de la mañana.
Cambiamos
de habitación, y se nos rompe el secapelos, seremos gafes
La
cena sale mejor de precio, y eso que es a la carta. Pagamos
en recepción, y se nos quedan con 8 Rs, en fin, no es nada,
pero ya es un indicio.
8
DE AGOSTO DE 2000, MARTES
Hoy
salimos a las 6 de la mañana para ir al Taj, así que vamos
medio dormidas. Está prohibido meter móbiles, chicles, caramelos,
y sólo pueden acercarse autobuses eléctricos.
Despues
de la explicación, intentan darnos sólo media hora para visitar
el Taj Mahal. A duras penas conseguimos 45 minutos, incluida
la foto del grupo. Todo lo que se diga es poco. En las fotos
no te das cuenta de las incrustaciones de piedras, de los
cambios de color,
Encuentro
el regalo de Eloy, una terrible serpiente de madera, y seguro
que me engañan, 200 Rs, pero si la quiero, eso es lo que importa.
Ya caeré más en el hotel, que me llevo un libro de Paul Theroux
por 47$ sin rechistar. Supongo que la culpa es del desyuno,
que es bastante malo.
Salimos
para Fatehpur Sikri. Tenemos alrededor de una hora de camino,
y la ciudad es impresionante
pero lo que cuenta Rupa
es la mitad de lo que viene en la guía. Nos despistamos un
poquillo comprando bindis, y Anita ni nos busca. Luego somos
acosados hasta en la mezquita, con lo que Ana nos dice que
no nos quejemos, que lo mismo hacen con los turistas en España
sobran las palabras.
Viajamos alrededor de 2 horas. Hay osos bailarines por la
carretera, camellos, garzas, pavos reales y fuertes por los
montes. Paramos a comer en un restaurante en la carretera
(coca-cola y samosas de queso), y luego nos queda en torno
a tres horas para llegar a Jaipur. La entrada se hace a través
de un desfiladero impresionante, con palacios derruidos por
los que andan los niños y las cabras.
A
la llegada al hotel (un palacio del siglo XVIII) tenemos el
problema con las habitaciones. Prefiero no hablar sobre ello.
Creo que tengo un e-mail por algún sitio que añadiré al final
de la historia.
Despues
de conseguir la habitación (y de que nos enteremos del rumor
de que queríamos una suite), vamos a cenar (un poco picante,
pero bien) y a ver los fuegos artificiales en el jardín del
hotel.
9
DE AGOSTO DE 2000, MIERCOLES
No
he podido dormir en toda la noche, con el ruido del aire acondicionado
y el calor, y además me duele muchísimo el estómago (supongo
que del disgusto). Así que para las 7 de la mañana ya estoy
quejandome en recepción para que me cambien de habitación.
Sólo desyuno un té.
Salimos
a las 8 y media de la mañana para el fuerte de Amber. Tenemos
una cola gigantesca para subir en el elefante, y además Ana
no nos habla. Hemos sido malas.
Nos
subimos las tres con Teresa, la sobrina de los catalanes,
y les dejamos la máquina para que nos hagan fotos. Esther
y yo vamos en primera linea de ataque, así que nos enganchamos
los brazos, y a resistir al elefante, que no hace más que
echar babas con la trompa. Pobriños, es que llevan un peso
encima. Lo mejor son los vendedores gritandote desde el camino
: ¿cómo piensan que les podemos comprar nada?
Cobran
75 Rs por cámara de fotos, y Rupa no nos devuelve las vueltas.
El
fuerte es muy chulo, especialmente si te has leído unos cúantos
libros y si escuchas a los otros guías
A Conchi y a
los de Vitoria les hace ilusión bajar en elefante. Ana logra
montar en el elefante a HP Man y a su panda, pero a estos
les dice que no pueden porque no han avisado (no lo tengo
yo tan clarito
) El caso es que Esther y yo nos bajamos
andando del fuerte, que no son más de 10 minutos y se agradece
despues del tracatraca del elefante.
Son
las 12 del mediodía, y quieren llevarnos ya a comer, pero
vista la rebelión de las masas, deciden llevarnos a visitar
el palacio del Maharajá, en torno a hora y media de visita.
Se reduce a 40 minutos, y casi nos desmayamos de calor en
el Observatorio.
Vamos
a comer el aire libre en un restaurant que se llama Indiana.
Yo no tomo nada, un té y una Pepsi. Esther y Conchi toman
un pollito guisado con arroz.
Dejan
a la mayoria en mitad de Jaipur para que hagan compras, y
a los rebeldes nos llevan a ver el templo Birla. Moderno,
pero por lo menos nos enseñan algo. Eso sí, la pareja de Visnú
y Lakshmi son como "La amenaza fantasma". Ana nos
deposita en el bazar de Jaipur, así que aprovecho para comprar
canela y curry. De allí volvemos en tuk-tuk al hotel.
Nueva
discusión con Ana, pues somos unas maleducadas, nos quejamos
de que cobran comisión
No me gusta la habitación nueva,
y consigo que me den otra, muchísimo mejor.
Es
la última noche, así que nos ponemos guapas, a pasear por
el jardín y la piscina, y nos compramos unas marionetas chachis.
A ver si le gustan a Ane.
10
DE AGOSTO DE 2000, JUEVES
Hoy
Ana decide llevarnos de compras antes de salir para Samode.
Primero vamos a una tienda de joyas y antigüedades. Todo está
carísimo aunque yo caigo en la trampa y me compró una pulsera
de piedra de luna. Y un montón de pañuelos de algodón gigantescos.
Conchi
y Esther quieren comprar unas pashminas para sus madres y
los de la tienda nos vuelven locas. Hasta nos hacen bajarnos
del autobus para acabar ofreciendonoslas por 60 $.
Al
final salimos hacia Samode a la 1 de la tarde, cuando estaba
previsto salir a las 10.30. Llegamos en torno a las 2 de la
tarde a Samode, un palacio en medio de un desfiladero. Allí
se rodó una serie inglesa, Pabellones Lejanos.
La
comida es un buffet muy indio. Comemos un poco de todo, los
postres son muy dulzones.
Visitamos
el palacio, muy, muy recargado, y salimos de allí en torno
a las 5 de la tarde. Unos críos están vendiendo miniaturas
arrancadas de un libro, como para meterse en un lío
El
principio de la carretera a Delhi no está mal, estilo autopista,
hasta que caemos en una caravana impresionante, camiones a
los dos lados, obras por todas partes, y el conductor empieza
a adelantar en plan suicida. Claro que si ves los gestos extraños
que hace Ana y las paradas para llamar por teléfono que tenemos
cada cierto tiempo
A 30 minutos del aeropuerto nos informa
de que se ha dejado el pasaporte en Samode y no va a poder
volver con nosotros.
Despues
de mucho compadecerla y demás lloros, cuando llegamos a Delhi
resulta que los del hotel de Samode habían mandado el pasaporte
por avión y le estaba esperando allí. Así que no nos libramos
de los líos de la facturación de grupos (para no pagar exceso
de equipaje, como si a mí me importara) y de que andemos todos
revueltos en los asientos.
Dormimos
un ratillo en el avión, y llegamos a Amsterdam con media hora
de retraso (sólo media hora para la conexión). En la puerta
de embarque nos dicen que es posible que no lleguen todas
las maletas. Conchi tiene que irse a Galicia, puede ser una
aventura.
Un
buen desayuno, un azafato muy amable, y veo París desde el
aire. Mi maleta llega, pero no las de Esther y Conchi. Como
hemos facturado en grupo, es más difícil identificar qué maleta
tiene que ir adónde. Nos quedamos esperando al siguiente avión,
y cuando llegan todas las maletas, cogemos un taxi al autobus.
Esther y yo vamos para Bilbao y Conchi a Orense, que tiene
viaje largo. Llegamos a Bilbao como a las 5 de la tarde. Puedo
bajar a dejar las fotos para revelar, pero a la noche me pongo
muy malita. Creo que la culpa es de los rollitos del avión
de Delhi que nos devoramos a las 2 de la mañana, muertas de
hambre.
RESUMEN
Que
va a ser difícil el volver en viaje organizado, y que no me
vuelvo a montar en elefante, ni pagandome.