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Una semana en Barcelona y Sitges en septiembre de 2002
 

 

BARCELONA Y SITGES - SEPTIEMBRE 2002

Salimos en tren hacia Barcelona el sábado 7 de septiembre, a las 10 de la mañana. Es un Talgo antiguo. Llegamos con un poco de retraso a Barcelona (es normal, viendo todas las obras que están haciendo en Zaragoza para el AVE). Habíamos cogido billetes en clase preferente, y tuvimos 2 películas (una del oeste y otra de hackers ...). Al llegar a Barcelona cogimos un taxi a nuestro hotel, el Princesa Sofía. Como no habíamos podido recoger los talonarios de Bancotel, los tenían ellos. Pedimos habitación de no fumadores (la 410), una ducha, y a la calle. Teníamos un poco de hambre, y nos quedamos a cenar en un self-service en la Diagonal, FrescCo (ensaladas y pasta, muy bien). Luego bajamos andando por la Rambla de Cataluña hasta la Plaza de Cataluña, y allí cogimos un metro de vuelta al hotel (los billetes de 10 viajes se pueden usar tambien en el autobus). 23 grados, húmedo y pringoso. El domingo por la mañana me bajé a primera hora a la piscina. Salimos temprano del hotel, y desayunamos en "La Tramoia", en la Rambla de Cataluña. El jamon ibérico está buenísimo allí. Luego compramos billetes para el autobus turístico, y pasamos un calor enorme. Acabamos volviendo al hotel antes de ir a comer, y yo me vuelvo a bajar a la piscina (se puede nadar bien, está medio cubierta, así que se puede usar tambien en invierno). Comemos otra vez en FrescCo, y volvemos a coger la otra ruta del autobus turístico (las paradas de las dos rutas están en sitios opuestos de la plaza de Cataluña). Como el autobus tiene parada cerca del Princesa Sofia, nos bajamos allí para descansar un poco antes de ir a cenar.


Bajamos en el metro hasta Drassanes, y de allí vamos paseando a través del Maremagnum hasta la Barceloneta. Cenamos en un sitio que se llama Can Manel, estilo puerto pesquero de Santander. Patas de calamar fritas y rodaballo al horno (con patatas, cebollas y tomate). Los platos son enormes, y está bueno. Las paellas tienen buena pinta. Luego me compro un helado por el camino (canela, yogur, cacao holandés, lo mejor el último sabor), y nos volvemos al hotel.
El lunes no tenemos mucha prisa en marchar. Sitges está cerca en el tren. Así que para las 8 menos 10 estoy haciendo largos en la piscina. Luego desayunamos en un bar al lado del hotel (zumo, tortilla de espinacas, bocadillo de jamon, café y te, 7 Euros) y bajamos en el Tombus (1,25 cada una) hasta la Plaza de Cataluña. Hace mucho calor en las Ramblas. Entramos en el Mercado de la Boqueria a comprar algo de fruta, y luego vamos hacia el Barrio Gótico. Cerca de la catedral tomamos unos capuccinos helados muy buenos, y yo le compro un regalo de Reyes a Alicia, una brújula con las principales ciudades del mundo (entre ellas, Bilbao je je je). Comemos unas ensaladas y nos volvemos en el Tombus (minibus pequeñito con aire acondicionado y asientos de cuero, estupendo).

Vamos a la estación, y mama aprovecha su tarjeta dorada de Renfe, mucho descuento. Cogemos un tren a las 4 de la tarde, y al ir a bajarnos la jefa le atropella a un pobre yonqui que estaba allí, con su chinita ... je je je...
Como no sabemos muy bien si el hotel está muy lejos, cogemos un taxi. Al llegar al hotel, mama decide que quiere ver primero la habitación. Menos mal. Nos habían dado una minihabitación en la parte de atrás, segundo piso dando a un patio y a los aires acondicionados ... horrible ... No sé si es porque vamos con Bancotel o porque no somos guiris ... Nos acaban dando una habitacion bastante maja, con balcon lateral y grande en el 4 piso, y se ve la playa. Despues de dejar la cosas, buscamos un supermercado, nos abastecemos para el desayuno, y nos vamos a dar una vuelta por el paseo marítimo. Hay una fiesta gay con globitos en el hotel Calípolis.

El día siguiente nos lo tomamos con tranquilidad. Compras en el super, tumbonas en la playa, resaca y no me puedo bañar ... Nos tomamos unos bocadillos en el Pans&Company, y despues de ver las noticias nos vamos para Barcelona. Pregunto en la oficina de turismo de la estación de Sants como se llega al Pueblo Español y al Tibidabo. Con la linea 3 hasta la plaza de España y el autobus 50 al Pueblo Español, y luego para subir al Tibidabo, con los ferrocarriles de Cataluña desde la plaza.
Hace calor pero hay airecito. El Pueblo Español es muy entretenido, hacemos muchas fotos, y luego bajamos con el autobus a la Plaza de Cataluña. Vamos paseando por las Ramblas hasta el puerto, y cenamos pececillos fritos en el Maremagnum (demasiada fritura).

Media vuelta desde Drassanes a la estación, y para Sitges. Una vez allí nos sentamos en el paseo a ver pasar gente.
El 11 de Septiembre es la Diada, y hay muchísima gente en la playa. Damos un paseo por el pueblo, alquilamos tumbonas y sombrillas y nos bañamos mucho porque el mar está tranquilo. A la tarde damos otro paseo por el pueblo, y cenamos pronto en el Picnic. El cocinero ha trabajado en el Gaminiz, y ha copiado algunos platos ( esparragos, rape, lenguado, flan deconstruido, la manzanilla estaba fatal). Está todo muy lleno de gente.

Amanece lloviendo a mares (nuestra calle es una riera que da al mar), así que nos quedamos descansando en la habitación, y salimos a pasear entre chaparrón y chaparrón. Comemos en la terraza del Hotel SantaMaria (sopa de pescado, escalibada, entrecote, la comida decente pero el servicio muy malo, a no ser que seas extranjero). Tardamos más de dos horas en comer y pagar. Horrible.
A la tarde vamos a Barcelona. Miramos la ropa de Zara de invierno, un café en la Tramoia, y subimos al Tibidabo. El tranvía funciona, pero el funicular sólo los fines de semana, así que media vuelta y pa´abajo. Cogemos el tren de vuelta a Sitges en Paseo de Gracia.
Por la noche hay una tormenta espectacular en el mar.

El viernes parece que va a despejar, pero seguimos sin poder bajar a la playa. Seguimos con los paseos, y comemos en un restaurante italiano en el paseo ( Monty´s ). Pocas cosas, pero buenas (ensalada, pasta con gambas y calabacines, con pollo, setas y mostaza, pastel de chocolate y pera). Muy bonito, pintado en tonos azules y verdes, el menu en pizarras y botellas ... A la tarde podemos aprovechar para ir a la playita un par de horas.
Cenamos en un restaurante cerca de la parte vieja que se llama "La Fragata". Todo mu´sofisticado. Tomamos sopa de pescadores (los tropiezos por un lado y el caldo en una jarra), crema de puerros con daditos de tomate, ensalada de tomate y langostinos, ensalada de lentejas y pulpo. Muy rico. Hay unos americanos que lo pasan muy mal con el pan, aceite y tomate que sacan al principio.
A la noche pagamos el IVA en el hotel y preparamos las maletas.

El sábado amanece con el mejor tiempo de la semana, pero tenemos que irnos para las 8 de la mañana a la estación. Sniff, sniff. La estación de Sants está bastante bien, así que desayunamos algo, y compramos unas galletas para llevar a casa. Lo único difícil es encontrar un ascensor que baje hasta los andenes ... El tren va bastante lleno, y las playas de Tarragona dan envidia, pero hay que aguantarse. Llegamos sin retraso a Bilbao.

Fecha: 3-jan-05
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