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Grecia 2001
 
 

 

Hace más de dos años que queríamos visitar Grecia, pero las cosas se liaban. Siempre surgían razones para no viajar, desde guerras a mi viaje a la India.

Pero por fin este año decidimos encaminarnos allí. La idea inicial era pasar 15 días, y elegir las islas sobre la marcha. Pero Alicia (una parte esencial del viaje, como se verá despues) cambiaba de trabajo, y no podía ausentarse de Bilbao más de una semana. Así que hicimos las reservas desde Bilbao (hoteles, aviones y primer ferry), y nos decidimos a partir hacia Atenas, Santorini y Naxos (busqué unas islas fáciles) durante la última semana de Mayo.

Esta es la historia de nuestra viaje, disfrutadlo.

Hoteles Grecia  Comer en Grecia

18 DE MAYO DE 2001, VIERNES

Despues de largas discusiones sobre como ir al aeropuerto (el primer autobus sale a las 6 de la mañana, y nuestro vuelo es a las 8), nos decidimos por ir en taxi. Así que nos levantamos horriblemente pronto, y antes de las 6 estamos en un taxi.

El checking es bastante normal. Nos encontramos con una excursión de señoras que tambien van a Grecia. Ellas van con mucha ropa. En Bilbao hace frío, y nosotras confiamos en lo que me había contado Joanna sobre las altas temperaturas. Alicia se hace una bola y se nos duerme en uno de los bancos del aeropuerto, y a continuación no hay modo de montarle a mama en el avión. Le cuesta…

En Barcelona tenemos 4 horas para el siguiente vuelo. Podríamos acercarnos al centro con el tren, pero por si acaso preferimos quedarnos esperando en el aeropuerto. Hace 16 grados, fresquito. Nos tomamos unas tilas y damos una vuelta a ver como está el aeropuerto. En las entradas están instalados los piquetes del servicio de limpieza y es muy desagradable, entre el ruido y todos los papeles que van arrojando. Luego salimos a un patio que hay cerca del duty-free más grande. Tiene algunos arboles, y es un descanso de los aviones y del aire acondicionado.

Nuestro avión trae retraso de Madrid (es una escala), y embarcamos un cuarto de hora más tarde de lo previsto.

Sirven comida caliente (pollo guisado con arroz, y un bizcocho de café buenísimo) y luego vemos un ratillo las noticias y los chistes del programa de entretenimiento. Alicia va sentada en la ventana y mama en el pasillo (supongo que para salir corriendo).

Al llegar a Atenas hace muchísimo calor, al menos para nosotras que venimos de un tiempo primaveral. Llegamos pronto a la zona de espera de las maletas, que me resulta un poco claustrofóbica (creo que son los techos bajos). Además, hay bastante gente que empieza a fumar, y me pone un poco nerviosa. Las maletas aparecen en unos 20 minutos, lo que no está nada mal teniendo en cuenta el tamaño del aeropuerto. Salimos en busca de la oficina de turismo, para conseguir un buen plano (me pregunto si para hacer este aeropuerto hablaron con los que remodelaron Barajas, porque es sumamente largo…), y luego a esperar el autobus al centro. Los billetes cuestan 1000 GRD por persona, y durante todo un día puedes usarlos en el metro y los autobuses, así que si vas a estar un tiempo en Atenas, son una buena compra.

La oficina de turismo queda a mano derecha según sales por las salidas normales, como unos 200 metros, y luego tienes que desandar el camino casi hasta el principio, donde hay una caseta junto a la parada de autobuses y así compras los billetes.

Llegó enseguida un autobus (hay cada media hora aprox.) y fue la guerra el montarse en el autobus. Se suponen que entran hasta 100 personas en el autobus (no lo veo tan fácil, y más teniendo en cuenta que casi le pegan a Alicia al apoyarse en una maleta, uff).

Tardamos una hora en llegar a la plaza Syntagma, y hacía mucho calor en el autobus. Pero una vez abajo, encontramos muy prontito nuestro hotel. Bajamos por la calle Ermou, y en la primera bocacalle a la derecha y luego por una callecita peatonal a la izquierda. Cruzamos una calle y enseguida vimos la señal que indicaba que allí estaba el hotel Achilleas. La calle Lekka es una calle primordialmente de oficinas y pequeña empresa, así que a las noches es sumamente tranquila. Al entrar a recepcion nos encontramos con unas chicas que venían en el autobus y que se habían encontrado con que el hotel está lleno.

Los billetes para el ferry a Santorini ya han llegado, y además Joanna ha dejado un recado diciendo que me encontraría allí a las 8 y media. Son las 7 y media de la tarde, y necesitamos descansar un poquito. La habitación (305) es muy grande, con 3 camas (2 y una en una zona separada), ducha, un balconcito. Da hacia el patio donde se desayuna.

Alicia y mama salen a dar una vuelta, y yo me encuentro con Joanna y Panis en recepción. Ya habían reservado el restaurante (con vistas a la Acropolis), y nos acercamos allí dando un paseíto, a través de la calle Ermou, y cruzando hacia Monastiraki. El restaurante se llama Ta Kouti, y está situado en Adrianou cerca de la entrada al Ágora. Es pequeño y moderno. Tiene algunas mesas en la calle, unas mesas redondas de diferentes tamaños en el interior, y un piso de arriba con 4 o 5 mesas. Nuestra mesa es la primera de todas, y por la ventana se aprecia la Ácropolis iluminada. Una vista estupenda que me dice que ya estoy en Grecia. El menú viene en libros de niños, escrito a mano en los espacios en blanco, aunque tienen una hoja con el menú en inglés, así que estamos salvados. El pan va en cajas de hojalata de galletas, cromos, pasteles, y enseguida tenemos una botella de agua en la mesa y unos cuenquitos con taramasalata y mantequilla. Ahora viene la lista de lo que cenamos (ninguna palabra le hará justicia): ensalada de alcachofas y queso, aguacate con marisco, soufle de calabacín, queso asado envuelto en hojas de vid, pollo al limón, un vino blanco joven muy bueno (un poco acidillo, lo que prefiero), y de parte de la casa, un chupito de licor de Quíos (¿será la famosa almaciga?). Hablamos un poco de todo, de lugares para visitar (Samotracia va a ir a mi lista enseguida), de trabajo, del Travelzine… Luego me dejan en el hotel y nos despedimos prometiendo seguir escribiendonos.

Alicia y mama siguen por la zona de Plaka, así que sigo sus instrucciones y me acerco a buscarlas. Están las dos absolutamente encantadas, comiendo fuera una ensalada, pulpo y chipirones, y habiendo hecho unas cuantas compras absolutamente indispensables (como crema depilatoria…).

Hay mucha gente por la calle, los perros están empezando a despertarse, y nosotras nos volvemos al hotel, que habrá que prepararse para un largo día.

 

SÁBADO, 19 DE MAYO DE 2001

Hoy dormimos, que mañana habrá que levantarse supertemprano. Vamos espabilando a partir de las 8 de la mañana, y desayunamos a las 9 y media tranquilamente. Café, zumo, yugor, huevos, galletitas…

Y la primera parada de la mañana no es la Ácropolis ni una iglesia. Es Marks and Spencer, donde las niñas se compran unas faldas muy bonitas que introducimos en la mochila. Entramos a la catedral y encendemos unas velitas delante de un icono, y al momento empiezan a apagarlas todas y a recogerlas. No hay derecho a hacernos esto. Luego, subimos a Plaka y de allí vamos bordeando la Ácropolis, pasando por encima del Ágora y llegando a la entrada principal (con nuestras botellas de agua, eso sí, 125 GRD).

Las entradas cuestan 2000 GRD. Ya hay mucha gente, y bajan a una señora mayor en camilla. Parece una lipotimia.

No estamos en temporada alta, pero los guardias tienen que perseguir a la gente que se salta las barreras para sacar mejor el video. Un infierno.

Entramos un momento al museo, y luego vamos a los baños. Alicia nos riega con la botella de agua, y tiene que salir corriendo a la fuente. Hay muchos sudamericanos, incluso con niños pequeñitos.

De allí bajamos a visitar el Ágora y el templo de Teseo (cierra a las 3 de la tarde, son otras 1000 GRD). Como ya se hace hora de comer, y estamos al lado de Ta Kouti, pues eso, que repito lugar y mama y Ali encantadas. Repetimos muchos de los platos, aunque dejamos el aguacate y el queso asado e incluimos una ensalada de salmón. Esto, con 2 cerveza, sale 15800 GRD. Perfecto. Como estamos al lado de la estación de metro de Monastiraki, cogemos el metro al Pireo (unos 15 minutos), para buscar el lugar donde estará nuestro ferry. Hay muchísimos …

De vuelta a Atenas nos echamos un rato en el hotel, a descansar y a ducharnos, que lo necesitamos. Y ya despues salimos a ver el cambio de guardia ante la tumba del soldado desconocido. Mama estaba como hipnotizado. A continuación, una mala experiencia. En una esquina de la plaza Syntagma hay una pasteleria con pinta tentadora, y con el calor que hací, mama y yo caímos en la trampa del granizado de limón. Alicia pidio un zumo de naranja muy bueno, pero el granizado estaba malisimo. Tal vez demasiado dulce, pero nos sentó muy mal. Luego seguimos dando un paseo por la zona de Plaka (a la vuelta del hotel Plaka hay una tienda llamada "The Athens Gallery" con joyas preciosas y muy originales).

La única que cenó algo fue Alicia. Paramos en un restaurante pequeñito en una esquina de Adrianou (ensalada, patatas fritas, verduras al grill, cocacola y manzanilla, unas 5000 GRD).

Yo estaba cansadísima, pero Alicia seguía muy despierta, así que empezamos a elegir iconos a lo largo de Adrianou, para los regalos de las abuelas. De paso estuvimos eligiendo unos pendientes para mama y un colgante para Alicia, y acabamos comprandolos porque el vendedor era un pesado, medio turco, medio árabe, y sólo por estar tranquilas…

Llegamos al hotel a las 11 y media, porque nuestro taxi llega a las 6 y media de la mañana, y vamos a necesitar dormir.

 

20 DE MAYO DE 2001, DOMINGO

Despertarse a las 5 y media de la mañana es muy, muy duro, aunque fuera ya sea de día. Y además, el taxi llega con 10 minutos de adelanto (que horror).

La entrada por carretera al Pireo es un poco mala. El taxista nos deja justo al lado del barco, y nos cobra 5800 GRD (no está mal). Como todavía queda tiempo, nos acercamos a desayunar a un café del puerto, y somos robadas a mano armada (nos lo habíamos buscado). Tres cafés malísimos y unos pasteles llenos de colesterol.

Nuestro barco es el "Express Poseidon", y es muy viejito. Anteriormente navegó en el mar de Irlanda.

El barco zarpa a las 8 de la mañana, y para las 7 y media ya hemos encontrado nuestra cabina. Es difícil de encontrar, y los que atienden son un poquitín bordes. Nos dan la llave a cambio del pasaporte, eso sí.

Hay muchos franceses en el barco, y mi querida hermana toma posesión del camarote a poco de salir, así que se instala en una de las camas y se pone a dormir.

Mama y yo subimos a cubierta, y antes de que el viento y la mar nos hagan huir de cubierta, vemos el cabo Sounion y el templo de Poseidon. Mama y yo acabamos refugiandonos en la cafeteria de primera clase, donde nos tomamos un café y un zumo de naranja, y donde nos encuentra Alicia. Eso mientras oimos a unos franceses maleducados burlarse del acento de los que hablan por los altavoces. Nos quedamos a comer en el comedor junto a la cafeteria, y no tienen practicamente nada, así que optamos por los spaghettis con tomate. Ni siquiera yogur, qué pena.

Como ya hace sol, subimos a cubierta, donde hay un americano sabelotodo, que ha estado en todas partes, que es un auténtico viajero, y que no hace más que hablar a gritos. Una verdadera pesadilla.

El ferry para en Paros, Naxos e Ios.

Llegamos a Santorini con media de hora de retraso, pero la llegada es espectacular. Todo el mundo se lanza a hacer fotos, Oia, Fira, la llegada al puerto …

Una vez atracados, es una locura. Empujones, carreras y pocos taxis. Nos las arreglamos para encontrar uno. El señor quiere aprovechar para meter otra persona en el taxi, ya que nuestro hotel está algo antes de Fira, pero no encuentra ninguna victima , y arranca. La carretera discurre a lo largo del acantilado, y hay mucho tráfico de camiones ( y el taxista no se corta a la hora de adelantar…)

Nuestro hotel (Volcano´s View Villas) está como a 2 kilometros de Fira. Nuestro estudio es como una casita, con una cocina y un frigorifico, 2 camitas en el piso de abajo, y una cama de matrimonio arriba, con la tele. Está pintado de blanco y azul, y tenemos un balconcillo muy bonito, con vistas sobre la caldera. Hay dos piscinas, y servicio de minibus al pueblo.

Nos acercamos a Fira, y damos una vuelta para ir haciendonos una idea y además necesitamos cenar. Los restaurantes al borde de la caldera son bastante caros. Así que cuando encontramos un supermercado abierto, compramos algo de queso y yogures (por si acaso). Luego nos quedamos a cenar en un restaurante pequeñito, Stani, en el centro del pueblo, en una terraza de una casa, justo enfrente de Socrates´ View. Tomamos ensalada, moussaka, queso frito, un pincho moruno de pez espada, 1 botella pequeña de cerveza (que acabó encima de mama, y con el camarero apoyandola en sus manifestaciones sobre lo patosa que era Alicia…), y dos enormes yogures de postre. En total 8500 GDR, y una animación enorme. Encima de todas las mesas había flores naturales.

Luego fuimos a coger el último minibus hacia el hotel. Estaba muy bien indicado en el plano que nos dieron.

Al llegar al hotel, mama se arrojó sobre la cama de Alicia, y se rompió una de las tablas. Quel horreur.

Lavamos algo de ropa, y a dormir, que al dia siguiente hay que hacer visitas.

 

21 DE MAYO DE 2001, LUNES

Mama sufre muchísimo, porque no sabe que hacer para que nos levantemos de la cama. Conmigo lo consigue a las 9 de la mañana, y Ali a las 9 y media. Lo malo es que el desayuno es de 7 y media a 10, así que vamos un poco ajustadas. Mama se había despertado muy pronto, y les había visto organizar todo, barrer todo…

Es un hotel grande y hay mucha gente desayunando, y las chicas van aceleradas las pobres. El café es de Melita y el zumo un poco pocho, pero el pan, el yogur con pasas, miel, frutas, cereales … pastas, huevos, salchichas… Todo es buenísimo.

Luego nos echamos un rato a tomar el sol en la piscina y a bañarnos. Despues vamos andando al pueblo (Alicia está convencida de que mama está intentando suicidarnos al hacernos andar por esa carretera, lo que la hace revisar todos los precios de alquiler de coches del pueblo). Al final elegimos un 206 con aire acondicionado por 10000 GRD al día, y dejamos una señal para recogerlo a la noche. Además compramos el billete a Naxos en el hydrofoil de la 1 del mediodía del jueves.

Y empezamos a callejear por el pueblo. Entre tiendas de souvenirs y joyerías, y más joyerías. Es impresionante. Vamos por el camino del borde de la caldera hasta Imerovigli. Hace mucho calor y nos tenemos que seguir dando crema para el sol. Hay mucha gente roja del sol.

A la vuelta entramos a comer en un sitio que se llama"Naoussa", muy majos (ensalada griega, ensalada mixta, verduras rellenas, que no nos gustan, rabas, muchas, cerveza, agua y yogur con avellanas, 8300).

Mama quiere comprarse una blusa blanca, pero no lo veo muy claro.

Nos metemos en un todo a cien en una calle estrechita a comprar pinzas, y de pronto, un silencio y unos gritos, un montón de popes, una cruz en alto y la tapa del féretro tambien, y el muerto rodeado de flores. No podemos salir en al menos 10 minutos, porque va muchísima gente acompañando a la familia. La hija parece una folklórica, llorando y a punto de desmayarse.

Volvemos al hotel, y nos bañamos (el agua está un poco mejor).

A las 20:40 cogemos un minibus y vamos a recoger el coche. Nuevecito y muy majo. Aparcamos (en verano debe ser terrible), y despues de haber andado como perros nos sentamos en uno de los cafés de la plaza, justo al lado de donde alquilamos el coche. Muy amables, y nos comemos unos hojaldres de salchicha, jamon, tomate y queso y espinaca y queso, todos muy buenos. Y además tres chocolates. En total 3500 GDR.

Eloy nos manda un mensaje diciendo que ha montado un lio impresionante en la oficina. Yo sigo constipada.

 

22 DE MAYO DE 2001, MARTES

Hoy nos levantamos antes, a las 8 de la mañana. A mama se le escapa la ducha y sale el agua hasta la entrada.

Desyunamos estupendamente (revuelto de tomate, montones de yogur…), y luego vamos a coger gasolina (299 el litro, un poco cara).

Primero vamos a Akrotiri (entrada 1200 GDR, de 8 de la mañana a 15:00). Muy interesante, aunque están en obras y hace bastante calor bajo la tejabana. Desde allí vamos de paseo hasta la playa roja. Las piedras son muy interesantes, pues son de lava y no pesan nada, nada. Luego volvemos a coger el coche y nos acercamos hasta el faro. Como hay un poco de acantilado, me niego a avanzar. Pero Ali y mama vuelven pronto. Pasamos por el pueblo de Akrotiri, y de allí a las playas de camino a Perissa. En un mercadito del camino le compramos unos tomates a un chavalín como de 7 años muy gracioso. Despues de parar en Vlahada y Agios Giorgios nos decidimos por Perissa, pero resulta que hay que pagar 1000 GDR para poder ducharse, así que renunciamos a esa oportunidad, nos buscamos un árbol y nos tomamos la comida. Vemos llegar al ferry de Kamari, un barquito chiquitín. El agua es muy transparente y nos bañamos muy bien. Y cogemos muchas piedras.

Salimos de allí como a las 4 de la tarde, y subimos al monasterio del Profeta Elias, en el único monte de la isla. Está cerrado, y además está rodeado de instalaciones militares. Lo único que merece la pena son las vistas, pero no hay mucho sitio para pararse y aparcar. Me pregunto como se las arreglan los autobuses. A mama le dio un ataque de pánico a mitad de camino y se nos bajó del coche, y casí baja andando hasta Pyrgos. En Pyrgos nos paramos a tomar algo en un café que tiene un montón de plátanos delante. Yo me tomo un frappé, Alicia un yogur gigantesco y mamá un helado de yogur de fresa (2100 GRD). Hace muchísimo calor, así que nos volvemos al hotel.

Pasamos un rato tomando el sol y bañandonos. Hay bastantes alemanes, con una niña aburrida.

Salimos del hotel rumbo a Oia para ver el atardecer como a las 7 y media. Al poco rato de salir de Fira mama se nos queda muda. El shock de la carretera es muy fuerte, y creo que nos odia a muerte.

Es muy difícil encontrar un sitio para aparcar, y acabamos cruzando el pueblo contra la marea de gente que viene de intentar ver la puesta de sol. Había bruma y nieblilla del mar, y no se ha podido ver bien.

La jefa nos informa de que se niega a cenar allí, y visto lo visto preguntamos como se puede coger la carretera de la costa. Nos lanzamos hacia abajo en medio de la noche cerrada, y llegamos como a las 9 de la noche a Fira.

Nos quedamos a cenar en un sitio llamado Socrates´ View. Nada espectacular (ensalada, champiñones a la plancha, bolas de tomate, pulpo a la plancha, 1 agua y 1 cerveza, en total 10000 GDR).

Subimos paseando hasta el funicular, y de allí bajamos hasta la calle de los burros. No hay mucha variedad en los pescados de los restaurantes (que dan mucha penita, entre el hielo), algún sargo y alguna breca. Además tienen pinta de viejitos. De allí nos acercamos a la plaza a tomar el postre (chocolate, zumo de naranja y ypgur, 2300 GRD).

Llegamos al hotel a las 12 de la noche, muertas de sueño…

 

23 DE MAYO DE 2001, MIERCOLES

Hoy tardamos en levantarnos. Durante la noche ha soplado bastante el viento y mama se ha levantado a recoger la ropa.

Tenemos tortilla de verduras en el desayuno, muy buena.

Salimos a media mañana para Kamari, y por el camino paramos en Episcopi Panagias, pero la iglesia está cerrada. Luego, cuando en Kamari llegamos a la carretera que lleva a Antigua Thira, mama se nos raja, se desembarca del coche y dice que ya nos verá (las bondades del teléfono móvil, que ayudan a que la gente se escape…).

La carretera de subida es estrecha y empedrada. Hay mucha gente, mucho sol y mucho viento. Aparcamos arriba, y subimos hasta la ciudad propiamente dicha. Se alza en un peñasco entre Perissa y Kamari, con vistas a ambos lados. Impresionantes vistas.

Cuando bajamos y recogemos a la jefa, intentamos quedarnos en la piscina de un hotel, pero en ninguna venden entradas, así que optamos por tomarnos un gyros y una coca-cola, y seguir a lo largo de la costa hasta Oia, a ver que tal.

Bajamos hasta Ammoudi, y aparcamos con la ayuda de unos albañiles, y a continuación nos damos un paseíto por la orilla. Hay un perro que se hace amigo nuestro, tiene la cara triste.

Nos paramos a comer en la primera taverna de todas, Katina. Resulta que a Alicia le habían llenado el ojillo unas verduritas, y nos quedamos allí (ensalada de tomate, espinacas hervidas, 2 raciones de berenjenas fritas, pulpo y calamar asados, 1 botella de agua, 7900 GRD y todo buenísimo). No hay gran selección de pescados, pero el juguito con el que los arreglan está muy bueno. Hay una americana enjoyada, muchísimos gatos y el perro que ha regresado. Alicia le echa pan, y no lo quiere. Sólo quiere cariño.

De allí subimos al pueblo y nos acercamos hasta el fuerte. Nos tomamos un frappé y un chocolate helado en el café Castro (1800 GRD), y vemos como ponen cartelitos de reservado en las mesas.

Hay unos canadienses que van detrás de un burro con sus maletas.

Vamos de tiendas por el pueblo, y en la tienda de una cursi intentan engañarnos con la falta de precio y con qué es cristal africano…

Nos volvemos al hotel, nos arreglamos y salimos otra vez de paseo a las 7, hasta Kamari. Volvemos a Fira a las 8 y media, para devolver el coche y en el parking nos encontramos con el chico que nos lo alquiló, así que le devolvemos las llaves y de paseito.

Acabamos en una tienda que se llama Gold on White, en el camino de los burros. El señor habla muy bien español y conoce Bilbao, así que compramos un montón de cosas. Tiene cosas preciosas.

De allí, nos paramos en el café Amethystos a tomar unos zumos y un café (2500), y a ver el principio de la final de la Champions (Valencia y Bayern). Hay que verle a la jefa como loca cuando Cañizares para el penalty, y a los griegos animando al Valencia.

Volvemos al hotel en el autobus. Tenemos que cenar nuestras compras (tomates, sardinas, huevos, un horrible yogur de oveja…), y a dormir prontito. El Valencia pierde en los penaltys.

 

24 DE MAYO DE 2001, JUEVES

Mama se quedó leyendo "La ciudad de los djinns" hasta bastante tarde, pero a las 8 y media de la mañana ya nos estaba levantando, y nosotras bajando a desayunar. Alicia dice que tiene alergia.

Pago el hotel y les pido unas toallas para poder ir a la piscina. Nos quedamos allí un rato, hasta las 11 y media. A Alicia y a mi nos sale sarpullido del sol.

El taxi llega a recogernos muy prontito, y antes de las 12 estamos en el puerto (3000 GRD). Buscamos un bar a la sombra (frappé y zumo de naranja, 2300 GRD).

El mar está muy azul y muy verde, y muy revuelto. Sopla mucho el viento. Hay un crucero gigantesco en mitad de la caldera.

El catamarán parece un avión, muy limpito, con azafatas y todo. Dejamos las maletas abajo y nos sentamos en nuestras plazas. La televisión grita muchísimo.

Llegamos a Naxos a las 3 de la tarde. Hay muchísima gente ofreciendo alojamiento, y enseguida encontramos el minibus de nuestro hotel. Viene una familia de alemanes, y los hijos nos ayudan a bajar las maletas. En recepción tienen un libro con fotos y con notas de la gente que les ha visitado.

Nuestra habitación es amplia, con tres camitas, frigorífico y balconcito.

Nos ponemos unos pantalones cortos y salimos a pasear por el pueblo. Craso error, pues el nordeste es bastante fuerte. Vamos preguntando por los precios de los coches, y elegimos un sitio casi a la salida donde nos ofrecen un Hyundai Atos con aire acondicionado por 7000 GDR al día. Dejamos 2000 GDR para reservar y lo recogeremos mañana.

Damos una vuelta por el castro veneciano, entre calles estrechas pintadas de blanco y buganvillas.

Para esta hora, aunque es un poco pronto (las 6 de la tarde), estamos bastante hambrientas, así que nos sentamos en un restaurante en el puerto llamado "Ta Delfinia". Alicia y yo tomamos frito misto (langostinos, rabas y pescaíto) y mamá elige pescado frito (lo mismo, más un panchito, pez espada, chicharrito y ensalada, o sea un montón). Además nos tomamos 1 botella grande de agua y medio litro de un vino blanco muy fresquito y un poco ácido. En total 10500 GDR. El dueño, un señor mayor, es muy gracioso, y nos cuenta que el año pasado estuvo 15 días en España y que le gustó mucho Toledo. Creo que le hacemos gracia porque nos comemos todos los peces sin poner caras raras.

Despues nos paramos en un café y nos tomamos dos chocolates calientes (1600 GDR), y en una librería muy maja (Zoom) nos compramos un libro sobre Naxos.

Volvemos al hotel y nos abrigamos para salir. Al pasar por una iglesia se nos vuelve a arrimar un perrillo. ¿Llevaremos un imán o será Alicia?

Compramos albaricoques (900 GDR el kilo) y damos una vuelta por la parte "sueca" de Naxos. Muchísimos nórdicos. Como estamos muy cansadas, nos compramos agua y batidos y nos volvemos para el hotel. A ver cúanto dormimos hoy.

 

25 DE MAYO DE 2001, VIERNES

Nos levantamos en torno a las 8 y media de la mañana y vamos a desayunar. Estamos en el mismo piso que la entrada, así que llegamos en un momento. Macedonia natural, nescafe descafeinado, huevos, fiambre, yogur, macedonia natural, aceitunas, mantequilla, pan de hogaza muy bueno estilo jaca, miel,…

Y llega la hora de ir a buscar el coche. Primera desilusión, de "Jundai" nada, que es un KIA un poco chunguillo, pero es un coche. La señora no nos devuelve las 2000 drachmas de la fianza y pretende que devolvamos el coche el sábado a las 7 de la tarde… Habrase visto.

Hacemos cola en Correos para comprar sellitos (200 y 180 GDR, dependiendo).

Salimos en dirección al interior y visitamos el templo de Demeter o Dimitras. Están reconstruyendolo, pues con sus piedras habían hecho una iglesia. Luego pasado Halki y Filoti cogemos gasolina, y subimos hasta Apiranthos. El día está bastante gris. Apiranthos es un pueblo peculiar, lleno de mármol.

La carretera a Apollon está en obras, y llueve un poquillo. Cuando llegamos al Kouros nos encontramos con un montón de alemanes en bici.

Las plantas son muy extrañas, llenas de colores. De allí bajamos al pueblo, a comer a un sitio que se llama "Ta Benetiko" (verduras hervidas, briami, calamares, pulpo, 2 zumos de tomate natural y 1 zumo de naranja, 2 frappés, 9500 GDR). Alicia se dedica a alimentar a un gorrioncillo. Al lado nuestros hay unos señores franceses muy, muy mayores.

Como mama lleva tanto miedo, la sentamos en el asiento de adelante, y ya no respira al pasar por los acantilados. Y cada vez que Alicia intenta parar, peor que peor. Nos paramos en la playa de Abrami y recogemos un montón de piedras.

Luego desde allí vamos a ver el kouros de Melanes, en mitad de una huerta de unos señores (pero es fácil de encontrar), y Alicia roba un ramo con un montón de albaricoques. Claro que antes de robarlos pega un gran frenazo y echa a todo correr hacia atrás, por lo que parece algo… Para las 6 de la tarde ya estamos en el hotel.

Mama y yo habiamos pasado frio a la noche, pues le habiamos dejado a Alicia la única manta y además dormimos con la ventana abierta, así que les pido algunas mantas. Mientras yo me ducho, mama y Alicia se sientan en el salón, y cuando salgo están muertas de risa, porque la hermana del dueño ha preparado gelatina de frutas y me había dejado un cuenquito para mi, despues de haber alimentado a unos cuantos turistas lectores (es que hay un armario con libros en muchos idiomas …)

Es un hotel muy familiar. La gente se coge libros y se los lleva a la habitación, suben y bajan tazas y vasos. El padre del dueño cortando pan a la mañana para el desayuno, los vecinos pasando y saludando.

El mar está más calmado que ayer, veremos mañana.

Salimos a dar una vuelta por el pueblo, y Alicia se compra un bolso mu´chulo. Compramos postales, revisamos el correo en "Zoom".

Habiamos pensado cenar algun guisadito en el pueblo, pero se estaba haciendo tarde, y yo pensaba que el hotel se cerraba a las 12 de la noche. Alicia y mama se compran unos bocadillos en un pseudo McDonalds que hay en el pueblo, y yo compro un kebab. Cuando llegamos al hotel, está todo abierto, y yo la zote, me acuerdo de que podíamos haber llevado la llave que teníamos de la puerta de la entrada. A veces soy muy tonta.

Tardo en dormirme porque me he cogido un libro de Deirdre Purcell, "A place of stones". Novelita light pero entretenida.

 

26 DE MAYO DE 2001, SABADO

Hace muchísimo mejor tiempo que ayer. El viento ha parado, y salimos rumbo al sur (no sin que mama compre otro bolso igual al de Alicia) por la costa. Gran aventura, porque encontramos la carretera llena de arena, nos metemos hacia dentro y acabamos dando vueltas dentro del pueblo de irás y no volverás.

Llegamos por la carretera hasta Pirgaki, y mama se hace amiga de una cabrita y hasta le da sal. Despues de parar por unas cuantas playas, nos quedamos en la playa de Agia Anna. Cuando vamos a aparcar, los camareros de un restaurante nos cuentan que sus tumbonas son gratis, y la verdad es que se agradecen. La arena no es muy cómoda que digamos.

Acabamos comiendo en ese restaurante. Antes de empezar nos invitan a una copita de Ouzo con zumo de naranja y granadina, que no está mal. Elegimos una ensalada del chef, calabacines fritos, verduras hervidas, calamares y pescadito frito, 3 zumos de naranja y un frappé (10800 GDR). Además nos invitan a un postre (limon, sémola y azúcar), nos llevan a ver los peces y las langostas…

El sol pica bastante, así que aguantamos bajo una sombrilla partidas de risa con el curso de comida griega que nos dan. Hay una familia holandesa con niños pequeños que están como nosotros, y una madre e hija americanas que son vegetarianas y que además se enfadan muchísimo con los camareros. Serán tontas.

El agua es azul turquesa, y está muy fria. Hemos estado paseando por la orilla, pero es muy incomodo.

Cuando por fin decidimos irnos, nos paran el coche y nos ofrecen un ramito de albahaca a cada una. Muy majos.

Antes de llegar al hotel aprovechamos para pasar por el supermercado y comprar cositas, como una bolsa de un kilo de pistachos que sentarán de maravilla en la oficina. Despues vamos al hotel a arreglarnos y decidimos que será mejor dejar el coche esta noche que a la mañana siguiente, pues tenemos que coger un ferry y así podríamos dormir más.

Y a hacer compras como locas. Unas gafas verdes de imitación, montones de pendientes, no sé cuantas botellas de kitron para Pedrito (en la zona escandinava, en la tienda de unos señores muy graciosos que no hablaban inglés y nos hablaban más felices en griego). Mama nos hizo pagar con dinero, pues tenía miedo de liarlos con la Visa. La jefa se compra unos pendientes chulísimos con la concha de Naxos, y yo me compro un colgante de plata que se ha hecho con el molde de una concha. El señor que las hace tiene pocas cosas, pero preciosas. Y me compro un par de libros sobre las islas en Zoom.

Nos hacemos unas cuantas fotos en la Portara, y vemos como pescan los pulpos y los apalean para ablandar las carnes. Hay muchos erizos en las rocas del puerto.

Gracias a Dios nos devuelven el depósito y el carnet de mama, que yo estaba nerviosa.

No es que tengamos muchas ganas de cenar, así que nos sentamos a ver pasar la gente en un café del puerto, "Rendez Vous", y pedimos un montón de cosas. Yogur con fresa, yogur con frutos secos y miel y una macedonia con helado, ron y bengalita para mama. Todo eso 4500, y nos invitan a un licor de rosas superdulce. Hay unos cuantos niños vestidos de futbolistas, con pinta de ser más malos que otra cosa, y en la tele están dando el partido del Real Madrid contra otro equipo (que dicen allí), y que resulta ser el Alavés.

Nos metemos en la cama como a las 12 y media. La verdad es que no tenemos muchas ganas de preparar la maleta, así que mejor lo dejamos para la mañana.

 

27 DE MAYO DE 2001, DOMINGO

Mama anda dando vueltas desde antes de las 8 de la mañana, así que nos levantamos nosotras dos, preparamos las bolsas y abandonamos al lironcillo Alicia para ir a desayunar.

De paso aprovecho y pago el hotel, que es el más barato de todos. Quedamos en que Dimitri, el dueño, nos llevará al puerto a las 10:30 de la mañana.

Preparamos un té, y empezamos a desayunar despacio hasta que aparece Alicia. Luego yo me siento a leer un ratillo. Los crios del pueblo están jugando al escondite, y se meten dentro de una camioneta y en una zanja. Parecen bastante felices.

Dimitris no aparece a las 10:30 (ayer fue sábado), así que el padre coge la furgoneta y nos monta dentro de ella para llevarnos a nuestro ferry.

Hay muchísima gente esperando, y como tenemos una bolsa de patatas fritas, nos dedicamos a alimentar a los pececillos del fuerte, hasta que nos hacen meternos en un corralito (no es por ser tétrica, pero como un campo de concentración).

El barco llega con un poco de retraso, y salimos como a las 11 y media. Se llama "Express Apollon" y es más pequeño que el otro en el que fuimos. Y tal vez más viejo. El camarote es muy pequeñito. Dejamos las cosas en el camarote, y salimos a buscar algún sitio resguardado donde resistir todo el viaje. Sopla un vientecillo frio que es bastante incómodo, y que hace que andemos poniendo y quitando los chubasqueros. Yo me mareo un poquitillo, pero enseguida se me pasa con el aire fresco. El restaurante de primera clase está cerrado, aunque de todos modos habíamos decidido hacer picnic con los tomates, sardinas y fruta que llevabamos, así que no importa mucho.

Nos volvemos a encontrar con el americano bocazas del primer dia y su novia holandesa (qué elementos más peculiares).

La mar se pone mala, y mama y yo nos metemos en el salón. Ali viene a rescatarnos y a sacarnos afuera, y la verdad es que se está bastante mejor al calorcito. Aunque seguimos subiendo y bajando con la ropa del camarote a cubierta. Una de las veces, como 45 minutos antes de llegar a Atenas, nos encontramos con que están intentando que nos salgamos antes del camarote. Así ellos podrían organizar las cosas antes. Pero la verdad, no tenemos muchas ganas de pasar la última hora sentadas dentro cuidando las maletas, así que nos hacemos las suecas.

Al llegar al Pireo el desemabarco es estilo Normandía, al ataque y acelerado. Cogemos el metro (200 GDR cada billete). En nuestro vagón van unos americanos felicísimos y un pobre niño con pantaloncitos de lana negra, con el calor que cae. Nos bajamos en Monastiraki, y subimos al hotel por la calle Ermou. Cuando estamos casi allí, oigo una voz de ultratumba " Se supone que podemos permitirnos un taxi, ¿no?" Era Alicia, que estaba ya desesperada. Hay que tener en cuenta que llevaba casi 3 kilos de piedras en la mochila, la pobre.

Nos dan la habitación 204, que da a la calle pero no es ruidosa. Es gigante, prácticamente una suite, con sitio de sobra para 4 camas. Nos damos una duchita y a la calle.

Damos una vuelta por Adrianou, y acabamos cenando en "Ta Kouti" de nuevo. Ensalada de alcachofas, de salmón, césar, pollo al limón, agua y 2 vasos de vino, 16000 GDR.

Volvemos a subir hacia Plaka, y nos tomamos 2 chocolates y una mousse de chocolate en una lechería. Yo estoy hecha polvo. Gracias a que para las 11 y media estamos de vuelta en el hotel y me expulsan a dormir en las camas de la entrada. Las niñas se quedan viendo la tele hasta tardísimo.

 

28 DE MAYO DE 2001, LUNES

Mama me despierta a las 8 de la mañana. Alicia no ha podido dormir en toda la noche por culpa de la alergia, y está hecha polvo. Organizamos las maletas y bajamos a desayunar.

Despues, mientras yo acabo de prepara mis bolsas, ellas van a una joyeria justo al lado a comprar una cruz de plata. No tienen conexión de Visa, y se hace con la bacaladera. Mama hace una cruz antes y despues del precio (a veces te la hacen los de la tienda), y la chica se enfada muchísimo. En fin, que se la va a hacer.

Despues vamos a comprar mis sandalias, en una zapatería en Ermou. Son muy bonitas, aunque me hacen un poquito de daño ahora. Despues vamos a callejear y a buscar los regalos para Eloy (un marcador de plata) y para Pedro (un sujeta-billetes). En una joyeria llamada "Amphytrion" acabamos comprandolo todo, pues el dueño es muy amable, y nos cuenta cosas sobre el oro. Mama le compra unos pendientes a la tia. A continuación vamos al mercadillo de Ermou, de donde salimos con una bandera gigantesca de Ferrari para el niño (más vale que le guste). Luego le dejamos a Alicia, y volvemos a pagar el hotel y a dejar las maletas allí para recogerlas más tarde. Tambien recojo un plano con el autobús al aeropuerto marcado (al lado del Parlamento, en Syntagma).

Despues de encontrarnos con Alicia cambio algo de dinero y compro unas postales que reproducen grabados ingleses del siglo pasado, muy bonitas.

Luego el camarero de un restaurante llamado Bizantino nos persigue, lo que nos quita todas las ganas. De allí a que Alicia se compre unas gafas (que por cierto, se enfadan cuando la cria paga con Visa), y a comer. Habíamos pensado comer por Thesiou, pero todos los restaurantes tienen las terrazas llenas, así que Alicia escoge un sitio en una plaza de Adrianou llamado Ypria, al lado del antiguo mercado romano. Pedimos ensalada cuatro estaciones, linguini con tomate, sepia al grill un poco floja, pollo con champiñones y pimientos, agua, 1 cerveza, zumo de naranja y un frappé. 15800. Muy bien la comida. Para abrir boca habían puesto una crema de queso muy rica. Hay unas nuevas ricas del Este tomando Perrier y unos catalanes quejandose de que es un sitio carísimo.

Como entre una cosa y otra ya se nos han hecho las 3 y cuarto de la tarde, vamos al hotel, recogemos las maletas y al autobus. Mientras estoy comprando los billetes (3000 GDR) llega el autobus. Salimos a las 15:40. Hace mucho calor por el camino y llegamos al aeropuerto a las 16:30.

Los mostradores de Iberia están al final del todo. No hay mucha gente facturando, pero hay dos mozos en stand-by tratando de colarse por el mostrador de Business. Todavia no habiamos mandado las postales, así que una vez que tenemos las tarjetas de embarque buscamos la oficina de correos, que está en la zona de llegadas. Hay una tienda olímpica, y me compro una taza muy chula. Ali se compra unas chanclas muy elegantes, que está muerta de calor la pobriña.

Salimos con 15 minutos de retraso, y los de la discusión van sentados delante nuestro. Conocen a las azafatas (eran más majas las del vuelo anterior), y se dedican a reclinar a tope los asientos, arrojar coca-cola sobre la gente de alrededor, levantarse y dejar a la gente atrapada en su fila. Alicia ve un volcán al pasar por Sicilia. Por fin hemos conseguido que levanten el asiento, pero cuando llegamos a Barcelona vuelven a reclinarlo y no nos dejan salir. Creí que de allí salíamos pegandonos directamente. Menos mal que van a Madrid, y nosotros tenemos que esperar al vuelo de Bilbao.

Eloy nos dice que en casa hace 35 grados. Qué horror. Nos tomamos unas tilas y nos damos una vueltecilla hasta la hora de embarcar. Este es un vuelo normal. De hecho, el comandante informa de que esperan llegar con adelantop, y así es. Nuestras maletas salen las primeras, y para las 11 y media de la noche empieza a funcionar la primera lavadora y empezamos a sacar piedras de las bolsas.

Fecha: 3-jan-05
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