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Semana Santa 2004 en Londres (Bath y Paris tambien)
 

 

6 de Abril 2004 - Martes

Pronóstico del tiempo, y realidad: chispea.

Llegamos sin retrasos a Hendaya, en sólo hora y 3 cuartos. Antes de llegar a San Sebastián hemos visto un accidente bastante aparatoso en la carretera.

Como tenemos tiempo de sobra, compramos unos croissants en una de las panaderías de enfrente de la estación y nos tomamos un café. Luego aprovechamos a meter las maletas pues nuestro vagón está abierto. La zona de equipajes está cerrada debido a las amenazas de bomba. Natalie, mi profesora de francés, también va en este tren. Le dejo a mama en el sitio y me voy a charlar con ella un rato, pues no puede subir a su vagón porque la policía lo está revisando por si hay algún paquete misterioso. Todo esto no es sólo por las bombas de Madrid, sino también por la amenaza de ese grupo extraño, AZF.

Durante el viaje llevamos al menos 9 policías de las CRS ( Compañías Republicanas de Seguridad), que patrullan el tren en grupos de 3. No se pueden dejar las maletas sin vigilar, y los policías ayudan a subir las bolsas (algunas gigantes) a las baldas de encima de los asientos. Menos mal, porque la gente lo pasa mal. Al parecer no se habían enterado de las restricciones.

Notas sobre el viaje: unos señores muy aldeanos y muy felices se montan en San Juan de Luz, una familia india se monta en Biarritz (junto con unas cajas de gambas que se van descongelando y huelen a curry). Todo el tren es de no fumadores, así que hay un grupo de 3 chicos que se lanzan a cada momento del tren para fumar un poquitín. El tiempo es pachín-pachán.

Llegamos a Paris sin retrasos, y cogemos el metro, la línea 4, en dirección a la estación del Norte. En el metro y en la estación nos encontramos con unos borrachos con banderas del Mónaco impresionantes. Hasta se caen en las escaleras mecánicas, y llevan un carrito lleno de cartones de tabaco. Vaya colección de hooligans...

Ahora la estación del norte. Compramos pan en Paul, que está justo al lado de la comisaría de policía, y luego nos tomamos un café y una manzanilla en un café enfrente de la estación. Se supone que hay un supermercado, pero no lo encontramos, y nos metemos para dentro de la estación internacional. Checking como en un aeropuerto, y dentro hay algunas tiendas que no vienen mal (otro Paul, periódicos y revistas, un Hediard diminuto pero con buen queso...). Está lloviendo muchísimo, y los trenes llevan unos 20 minutos de retraso debido a obras en Lille. Por haber, hay hasta una niña con una maleta como la Samsonite del conejito azul de Alicia.

Embarcamos. Aquí no están cerrados los compartimentos de equipajes, y se nota que el tren es más moderno. Nuestros compañeros de viaje son unos "trainspotters" o perseguidores de trenes. Nunca les había visto en acción. Apuntan los modelos de tren, las líneas, las locomotoras... hipnotizante.

Una vez en Londres, salgo disparada hacia la calle hasta que me doy cuenta de que la cola de los taxis está por dentro de la terminal. Primera ocasión de mama en un taxi inglés. Tardamos unos 20 minutos en llegar al apartamento, y nos sale 13 libras. No está mal.

Hay que pagar al principio, pero no nos importa porque el apartamento está muy bien. Tenemos de todo, y es cómodo (2 sofás convertibles en camas individuales, y la cocina está aparte). Así que cenamos algo y a dormir.

7 de Abril de 2004 - Miércoles

Empezamos el día como siempre: andando hasta Kensington High Street a comprar billetes de metro. En el camino entramos en M&S, Boots y Accesorize. Por cierto, si se compran Travelcards para la zona 1 (semanales) no hace falta la foto. Bien, porque me las había olvidado en el hotel. Además, se pueden pagar con Visa. Es mejor comprarlas en las taquillas que en las máquinas automáticas.

Luego cogemos el autobús 9 hasta Trafalgar Square, y damos un paseo hasta Covent Garden (primera incursión en Muji), y bajamos a comer en el restaurante de la National Gallery (menú a continuación: ensalada de salmón con pan frito, hierbas y aceite al limón. Lasaña de setas y verduras, pechuga de pollo a la plancha con patatas asadas, agua, café cortado y manzanilla). Después necesitamos andar para bajar la comida y subimos andando por Regent Street hasta Oxford Street. Mama llega a la conclusión de que parece Max Center. Lo único que le parece bien es la tienda grande de M&S, pero todo lo que nos pasamos esperando el autobús que no llega... en el rato vemos a unos alemanes del este medio histéricos, que dicen que les han robado el billete de autobús y a poco pegan a un señor (hasta que descubren que no les habían robado).

Pero Oxford Street también tiene una cosa buena. En una librería encontramos una guia Michelin de Gran Bretaña, que nos sirve para elegir nuestra excursión del día siguiente: iremos a Bath.

Cuando logramos volver al apartamento (en el camino nos encontramos con un montón de señoras que van al concierto de Cliff Richard en el Albert Hall, incluidos forros polares bordados), salimos a dar una vuelta hasta Harrods y el oratorio de Brompton, y luego hacemos compras en el Waitrose de al lado del metro.

El tiempo ha estado muy revuelto.

8 de Abril 2004 - Jueves

Nos lo tomamos con tranquilidad. Llegamos a Paddington, compramos los billetes, y no nos agobiamos, pues hay tren cada media hora a Bath. Sale más caro el viaje pues no hay descuentos como el Supersaver. Como tenemos tiempo, nos compramos un plano plegable chiquitín de Bath.

En total es hora y media de viaje. Por el camino vamos leyendo un recorrido de la ciudad que he sacado de Internet y no tiene mala pinta. Vamos bien pertrechadas (je je je).

Al llegar a Bath nos quedamos a comer en la Pump Room, incluido el pianista. Tomamos el menú del día (crema de champiñones, cerdo con albaricoques, café, manzanilla, agua con gas). Y como preferimos gastar el dinero en comer, no entramos a los baños romanos ( 9 libras la entrada).

Bath está lleno de señales en el suelo indicando un paseo organizado por la oficina de turismo. Nuestro paseo también las sigue, aunque es un poco irreverente. Yo no me arreglo a encontrar las señales (entre el paraguas, el plano y las señales) pero mama es un lince. La jefa dice que parece que algún personaje de Jane Austen va a surgir en cualquier momento. Llueve y hace frío, por si no lo había mencionado. A poco nos congelamos junto al Pulteney Bridge, así que decidimos que es hora de tomar té. Nada de ir a Sally Lunn. Es caro y está llenísimo de turistas (otros sitios sólo están llenos). Así que entramos en un sitio chiquitín llamado Hands, en Abbey Street. Tomamos un té con scone y crema, y nos sirve un chico valenciano. El scone está increíblemente bueno.

Tomamos el tren de las 5 y 20 de vuelta a Londres, y llegamos a las 7 de la tarde. Metro hasta casita, y a descansar, que ha sido un día largo. Nos quedamos en casa viendo unos programas de casas "A place in the sun" y "A place in Greece". El segundo es muy entretenido. Unos que se quieren hacer una casa en Creta, y les ponen una escalera en mitad de un campo para que puedan saber las vistas que tendrán desde el segundo piso.

9 de Abril 2004 - Viernes

Para variar, cielo azul espléndido. Hoy nos levantamos prontito y nos acercamos hasta el Oratorio de Brompton. Todas las estatuas están cubiertas. Mama dice que eso es como se hacían las cosas antes del Concilio Vaticano II. Nos quedamos un rato en la capilla donde está instalado el monumento, y llega un típico señor inglés con bombín y traje de rayitas. Se arrodilla con las dos rodillas (no como se hace normalmente en España, sólo una). Otro indicio de los viejos tiempos.

Salimos y vamos andando por Sloane Square hasta el principio de la King´s Road, donde cogemos el autobús 21 hasta Westminster. Allí nos bajamos y compramos un billete de barco hasta la Torre de Londres. Con la Travelcard tenemos un 33% de descuento, lo que viene muy bien. Los barcos salen cada 20 minutos. Vamos en la parte de arriba, y hace fresquito. Al llegar a la torre nos rendimos: las colas son enormes y cuesta 13,5 libras la entrada. Así que nos volvemos en el autobús nº 15 hasta Trafalgar Square, a ver si recogemos las entradas. La taquilla está en el Café de la Cripta de Saint Martin´s in the Fields, y abren a las 5 de la tarde. Nos quedamos a comer en un restaurante llamado Browns en Saint Martin´s Lane, en la acera de enfrente del Colisseum, un poco más arriba. Tienen un menú del día muy apañadito, y es un sitio mono. Madera blanca en el suelo, plantas verdes, sillas y mesas oscuras. Tomamos crema de champiñones, salmón escocés, pastel de pescado y berenjenas asadas. Además de un montón de patatas fritas, y dos copas de Soave y Valpolicella muy decentes. En total nos sale 31 libras, así que no está mal

A la salida subimos andando hacia Oxford Street por Leicester Square (un infierno), Chinatown (mama se asusta viendo la buena pinta de los patos asados y la mala pinta de las fregaderas ...), Soho (y pasamos por delante de un bar de gays terrible en Rupert Street, de esos que van vestidos de cuero y tienen pinta de moteros macabras), Carnaby Street ... y luego nos montamos en el autobús nº8 en dirección a Victoria. Allí cogemos el metro y llegamos al apartamento para arreglarnos y tomar un té antes de salir para el concierto.

El metro hasta Embankment nos viene muy bien, y lo primero que hacemos es recoger los billetes y entrar a la National Gallery antes de que cierren, para ver los Vermeer y los Canaletos. Como hace una tarde tan estupenda nos vamos paseando hasta Westminster y a ver a los Horse Guards, antes de volvernos a hacer cola para el concierto. La verdad es que no sirve de mucho hacer cola, pues la gente se cuela que da gloria verlo... De todos modos, tenemos asientos reservados. Justo al final de la nave, pero podemos ver bastante bien. Y oír, que es lo más importante. A mama le encanta el coro, y tiene razón. Muy, muy buenos. Un final espectacular, y en el intermedio se puede bajar al café (acordaros de llevar las entradas) y tomarse un zumo de naranja recién exprimido por 1 libra...

A la salida subimos hasta Picadilly y cogemos el autobús 9 de vuelta al hotel. Aquí pasamos nuestro particular Vía crucis de Viernes Santo con una histérica gritando olé olé olé y explicando lo mal que se come en Londres y lo horrible que es todo y lo poco animados que son los ingleses... En fin...

Nos compramos fish and chips al salir del metro, vuelta pa´casita y a cenar mientras ojeamos el Hello y vemos Apocalipsis Now Redux...

10 Abril 2004 - Sábado

Hoy tenemos pensado acercarnos hasta el mercadillo de Portobello. Probablemente no sea el mejor sábado del año (en dura competencia con el fin de semana del Puente de la Inmaculada...), pero es lo que hay... Así que salimos temprano de casa, y nos vamos paseando hasta allá. Subimos desde Kensington High Street por Church Street. Hay muchas tiendas de anticuarios, y nos vamos parando en los escaparates, mientras llueve un poquitín.

Casi al llegar nos para un señor mayor que lleva un ramo de flores y una barra de pan, y nos pregunta si somos americanas. Aunque le decimos que no, nos lleva a ver un árbol que donaron unos militares americanos después de la guerra. Parece que le gusta contar historias a los turistas, muy majo.

Y después de este descanso ... el infierno de Portobello. Creo que hay unos 200.000 españoles y 150.000 italianos. Gente discutiendo porque no encuentra nada para comprar, y aquí hay que comprar, y todo es viejo, y todo es caro, y no me escuchas... Mochilas gigantes pegando golpes por los puestos, creo que me ahogo (je je je). Mama encuentra unos platos de Royal Albert, pero son un poco caros, y acabamos huyendo de allí. Desde allí se puede coger el autobús 52 que va a la estación Victoria, y vamos andando hasta Westminster. Como es el único día que se puede visitar la abadía (el Viernes Santo y el Domingo de Pascua están dedicados a la liturgia), hay una cola enorme de gente. Cuesta 7,5 Libras y 5 Libras para los jubilados. Seguimos hasta la National Gallery, a comer allí. Tomamos una ensalada de salmón, mama toma lasaña de verduras y yo pierna de cordero asada, con vino y café. En total 42 libras. El cordero está impresionante de bueno. Hay unas señoras catalanas comiendo al lado nuestro, que han pedido el menú del día. Como hay una exposición de El Greco, es un menú español. De segundo plato han pedido caldereta de pescado, y claro, no es como en Cataluña. Pero tiene buena pinta.

Hoy tenemos que volver pronto al apartamento, para poder arreglarnos y salir a la ópera. Cogemos otro autobús, y compramos algo para cenar en el M&S de Kensington. Nos arreglamos y descansamos un rato, y salimos a las 5. Las entradas (compradas con Keith Prowse porque la web de la ENO no funcionaba bien) se recogen en el mismo Colisseum, según se entra a mano derecha. Luego nos vamos a pasear un poco y a tomar un té en St Martins in the Fields, antes de volver para la opera. Entramos media hora antes, y el teatro está bastante vacío, pero se va llenando hasta no quedar una entrada vacía. En uno de los palcos hay unos señores a los que les sirve champán un camarero. Los libretos cuestan 4 libras. En el intermedio entran unas chicas con unos cestos colgando del cuello que llevan... helados. Y el caso es que están muy ricos.

Ahora la parte seria. El teatro ha sido remodelado hace poco, y la acústica es muy buena. También están bastante bien los baños, y el acceso a los distintos pisos. La ENO ( Ópera Nacional Inglesa) canta las óperas traducidas al inglés. En el caso de "La Flauta Mágica" ayuda mucho a que la gente se ría con las ocurrencias. El montaje es un poco más clásico que el que vimos en Viena (mucha esfinge y mucha pirámide), y no sé a quien destacar más, salvo decir que la Reina de la Noche es un poco lírica, y no nos llegó a emocionar (aunque tuvo muchos aplausos, pero yo las prefiero más brujas...). Hay muchos niños en la ópera. A la salida, cogemos el metro en Embankment, que nos lleva derechos hasta la parada de Gloucester Rd, que está a 5 minutos del apartamento.

Hay una tienda que está abierta 24 horas, y aprovechamos para comprar algo de zumo. De vuelta en casa cenamos algo (comida china y yogures), y me quedo viendo un rato la tele: http://www.itv.com/2dtv Los muñecos de Beckham y Victoria están muy logrados ...

11 Abril 2004 - Domingo

Domingo de Pascua, y vamos a ir a la misa de 11 en St Margaret´s (misa anglicana, por cierto). Antes de elegir la iglesia hemos revisado los programas que había para el día de hoy (la mayoría de las iglesias importantes, tanto católicas como anglicanas, tienen página web), y en St Margaret´s van a cantar la Misa de la Coronación, así que vamos a seguir con el tema Mozart de las vacaciones.

Nos cruzamos con unas niñas vestidas de bonito que van a misa al Oratorio de Brompton, y seguimos andando atravesando Belgravia y todas las embajadas. La verdad es que Westminster está un poquitín lejos para ir andando, pero como el día es agradable... Al final tardamos cerca de una hora en llegar.

Hay mucha cola para entrar a Westminster (la música es finlandesa contemporánea, no muy atrayente), y nadie para St Margaret´s (que me gusta bastante, pues es pequeñita y acogedora). Nos advierten al entrar de que hay que quedarse toda la misa, y de que durará en torno a una hora. Al final duró cerca de hora y media. El coro fue muy bueno, no sólo cantaron cosas de Mozart, sino también Elgar, Palestrina y Byrd. Hay un grupo de españoles que van todos contentos a comulgar hasta que se dan cuenta de que son anglicanos. Pobres, se ponen rojos (je je je). De todas formas, no es extraño porque buena parte de la liturgia es muy parecida a la católica (especialmente en zonas más tradicionales).

Lo que desde luego no es lo mismo es el predicador (muy bueno), ni la invitación a zumo de naranja y sándwiches en el ala derecha de la iglesia, ni el párroco deseando "Feliz Pascua" a la entrada de la iglesia...

A la salida nos acercamos hasta el McDonald´s junto a la catedral de Westminster (católica) a comprar unas patatas fritas (estamos muertas de hambre) y a entrar al baño (es el más cercano que se nos ocurre). Hay un grupo de Hare-Krishnas paseando y tocando el tambor, muy concentrados. Desde allí cogemos el autobús 24 hasta el Museo Británico (parada de Tottenham Court).

Nuestra visita al Museo Británico comienza por el restaurante. Elegimos el menú especial de domingo ( ensalada de tomate y mozarella, cordero asado con pimientos, tarta de chocolate negro, 2 copas de vino, 2 cafés, en total 42 libras). Seguidamente compro una guía del Museo Británico (la librería estaba cerrada), y empezamos la visita. Como siempre, lo más lleno de gente son los mármoles del Partenón y las momias egipcias (creo que están mejor organizados en el Louvre, es más bonito). Hay menos gente en la zona del arte asiático, y vemos un niño chiquitín chino al que los padres intentaban sentar para sacarle una foto con un Buda (el pequeño Buda redivivo), y era bastante difícil. Nos quedamos hasta que se cierra, y hay muchísima gente (incluidas las parejas que discuten en el ascensor porque piensan que nadie entiende el castellano... tened cuidado con lo que decís en el extranjero, que todo se oye...).

Salimos muy cansadas, y bajamos por Tottenham Court pensando en comprar entradas para Chicago para el día siguiente. Nos tomamos un té en St Martin, y luego seguimos paseando hasta Buckingham y Victoria, porque hace una tarde muy bonita. Las flores están preciosas en todos los jardines.

Regresamos al apartamento con el autobús 52, y nos quedamos a cenar en un italiano pequeñito que se llama "Il Borgo" ( tortelloni de queso, espinacas y bacón, farfalle con gorgonzola y espárragos, 2 copas de vino y manzanilla, 32 libras). Todo está muy rico, no tiene un montón de nata. Mama se me cae de sueño encima del plato, así que tenemos que volvernos a casita sin pasear.

12 Abril 2004 - Lunes

Hoy nos tomamos el día con tranquilidad. Nuestra idea es pasear mucho y hacer las últimas compras. Así que nos vamos en el 52 hasta Victoria, y como estamos cerca de la hora, nos acercamos a ver el cambio de guardia en Buckingham Palace.

Encontramos un sitio más o menos decente en el lado izquierdo del palacio, junto a las verjas, y a esperar. Va llegando muchísima gente, entre ellos una parejita española que no hace más que quejarse de que es una horterada, una bobada, muy cursi... digo yo, que si es tan aburrido, casi mejor que se vayan y dejen ver a los niños pequeños. Por cierto, los niños se lo pasan como enanos sacando fotos y películas.

Calculo que todo el mundo que ha ido a Londres ha visto el cambio de guardia, pero nosotros nos las habíamos arreglado para no verla. Lo más cerca que habíamos estado es el cambio de los Horse Guards, bajando de Trafalgar Square, que puedes tocar a los caballos. Así que para los que no lo hayan visto, que sepan que hay que ir a coger sitio, y que luego dura un montón de tiempo. Dentro está la guardia antigua, y de fuera viene la guardia nueva tocando a todo pulmón. Una vez dentro de las verjas empiezan a andar para adelante y para atrás, y ya por fin, cuando se supone que se ha hecho el cambio de guardia (hecho con la música de "Las bodas de Fígaro", cuando Cherubino tiene que irse al ejército), la banda se pone en círculo y toca algo de música para la plebe: un max-mix de "El fantasma de la ópera" en nuestro caso. A todo esto, hacia calorcito, y luego fuimos corriendo persiguiendo a la banda que se marchaba... todo muy de turista, pero eso es lo que éramos (je je je), ¿o no?.

Hablamos con Ali, y nos pide que les busquemos un disco de blues de Eric Sardinas. Y para mi sorpresa, esos discos existen en Tower Records (junto con algunos DVD´s). Comemos otra vez en la Nacional Gallery, y luego compro un par de libros en Waterstone, y nos subimos hasta Muji y Liberty´s (hay una colchita muy mona de cuarto de millón de pesetas ...). De allí volvemos al apartamento en el bus 10, dejamos las cosas en el apartamento, y nos vamos a pasear por Kensington a la noche, para llevarnos un buen sabor de boca antes de regresar a casa.

Reservo un taxi para la mañana siguiente en recepción, cenamos y vemos "Muerte en el Nilo". Y a dormir, que al día siguiente tenemos que irnos prontito. La pena es que no tenemos sitio para llevarnos el jabon de lavar los platos, que huele muy bien ...

13 Abril 2004 - Martes

Como siempre, mama se despierta antes de las 6 de la mañana. Así que para las 7 y 20 ya estamos abajo en recepción, y el taxi ya nos está esperando. En este caso es un Mercedes, no un taxi guay londinense ... En menos de 15 minutos llegamos a la estación, y nos da tiempo a comprar algo para comer en M&S (aunque ya nos llevabamos unos sándwiches y unos yogures), y algunas revistas de decoración.

Entramos a esperar el tren, y mando las postales que había escrito. El buzón está disfrazado de color gris en un rinconcito junto a una tienda de periodicos, y venden sellos en la tienda de información. Compramos algo de chocolate para llevar a casa, y nos entretenemos viendo que hay un montón de japoneses. Al montar en el tren nos encontramos con unos chavales bien vestidos pero pelín maleducados que se andaban sentando en los asientos que no les correspondían (los nuestros y los de los vecinos). Pero una vez organizados tenemos un viaje estupendo y muy tranquilo.

Cogemos el metro para llegar de la estación del norte al hotel, y tardamos menos de media hora. Una vez allí, malas noticias. Se habían equivocado con la fecha de la tarjeta de crédito, y no habían podido comprobar si era válida. Me mandaron un email para indicarmelo, pero como no he leído el correo, no me había enterado, así que nos habían cancelado la habitación. Pero ... nos cambian la reserva al Hotel St Paul, un poquito más arriba, al mismo precio. Es un tres estrellas muy mono, con cuadros de flores, madera y piedra en las escaleras .... Muy, muy bonito. Abrimos las ventanas a la calle para que entre el aire fresco. Nos tomamos los sándwiches y empezamos a andar.

Quiero comprar un par de libros de la serie de "La Byciclette bleue", y buscamos la FNAC de Saint-Germain, que acaba de cerrar. Pero sigue existiendo la supertienda de libros de Boulevard St Michel, así que los compro y cruzamos el rio para empezar a pasear. Entramos en La Samaritana a cobijarnos de la lluvia y subimos hasta la Ópera y las Galerías Lafayette. Han abierto una tienda nueva llamada Lafayette Maison, con cosas de casa de todo tipo, muy entretenida. Hemos pensado cenar pronto, y nos está empezando a hacer ruidito la tripa, así que nos compramos unos croissants en Paul, y eso nos ayuda a sobrevivir. Porque naturalmente, no nos vamos a montar en un autobús o en un metro, vamos a seguir andando hasta el Marais. Pasamos por delante de "Le Grand Colbert", el restaurante que sale en la peli de Diane Keaton y Jack Nicholson, y seguimos para adelante. La Gallerie Vivianne está muy bonita.

Nuestra idea es cenar en "Les Philosophes", en Rue Vieille du Temple, y allí vamos. Tomamos un menú de 21 Euros, de primero tarte tatin de tomate para las dos, mama toma rape al tomillo con pimientos y berenjenas, y yo tomo andouillette con ensalada y patatas asadas, con una botella pequeña de Badoit. Está rico, pero es un montón de comida y tenemos que seguir paseando para bajarla. Casi enfrente hay una tienda de bisutería muy chulé y le compramos unos pendientes a Ali. Luego nos vamos al barrio latino a seguir las recomendaciones de la nena ... y tiene razón, hay una calle con falsos restaurantes griegos rompiendo platos en la calle y atacando a los turistas, justificandolo con que es algo típico. A un señor en uno de los puestos de kebabs se le cae el kebab al tratar de cambiarlo de horno en el que giraba. Es algo tremendo, no sé cuantos kilos puede pesar, pero muchos desde luego. Como nos da pena, nos compramos un kebab que está muy rico, cuesta 4 euros, y me gotea por todo el bolso ...

Volvemos tranquilamente en dirección a la rue Buci, y nos tomamos un café y una manzanillas en el café Danton, en el carrefour de l´Odeon. De allí nos volvemos al hotel a descansar. Ha llovido un poco, así que los paraguas nos han venido muy bien.

14 Abril 2004 - Miércoles

El día de la República Francesa, y aniversario del bautizo de Alicia en Urkiola. Como nevaba, y como bebía ginebra Mari Carmen ...

Nos despertamos prontito y nos tomamos un té en la habitación. Salimos del hotel pasadas las 7 y media para ir a la estación de Montparnasse. En Odeon cogemos el autobús 96 que llega hasta la misma estación. Llegamos en menos de 10 minutos, así que compramos unos cuantos croissants y algunos bocadillos para comer en Paul, y luego nos sentamos en uno de los cafes a desayunar. Como el menú del desayuno es muy grande, pedimos un desayuno y un café (10,75 euros), y nos dedicamos a dar migas gigantes a los gorriones. Es lo que más les gusta, para poder picotear bien.

Compramos algunas revistas, y subimos con tiempo al tren. El espacio de las maletas sigue clausurado, y nos da tiempo a dejar las cosas encima de los asientos. Enfrente nuestro va una chica con un niño pequeño y un bebe (mucho valor o mucha confianza en la ayuda de los compañeros de viaje).

Al llegar a Irun, tenemos a la policía nacional revisando los pasaportes. Llegamos con tiempo para comprar billetes para el VIP de las 4 de la tarde. En Irun y San Sebastián hace muy buen tiempo, pero Bilbao está nubladito. Estamos en casa para las 6 y media de la tarde, estupendamente.







Fecha: 3-jan-05
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