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6 de Abril 2004 - Martes
Pronóstico del tiempo, y realidad: chispea.
Llegamos sin retrasos a Hendaya, en sólo hora y 3 cuartos.
Antes de llegar a San Sebastián hemos visto un accidente
bastante aparatoso en la carretera.
Como tenemos tiempo de sobra, compramos unos croissants en una
de las panaderías de enfrente de la estación y nos
tomamos un café. Luego aprovechamos a meter las maletas pues
nuestro vagón está abierto. La zona de equipajes está
cerrada debido a las amenazas de bomba. Natalie, mi profesora de
francés, también va en este tren. Le dejo a mama en
el sitio y me voy a charlar con ella un rato, pues no puede subir
a su vagón porque la policía lo está revisando
por si hay algún paquete misterioso. Todo esto no es sólo
por las bombas de Madrid, sino también por la amenaza de
ese grupo extraño, AZF.
Durante el viaje llevamos al menos 9 policías de las CRS
( Compañías Republicanas de Seguridad), que patrullan
el tren en grupos de 3. No se pueden dejar las maletas sin vigilar,
y los policías ayudan a subir las bolsas (algunas gigantes)
a las baldas de encima de los asientos. Menos mal, porque la gente
lo pasa mal. Al parecer no se habían enterado de las restricciones.
Notas sobre el viaje: unos señores muy aldeanos y muy felices
se montan en San Juan de Luz, una familia india se monta en Biarritz
(junto con unas cajas de gambas que se van descongelando y huelen
a curry). Todo el tren es de no fumadores, así que hay un
grupo de 3 chicos que se lanzan a cada momento del tren para fumar
un poquitín. El tiempo es pachín-pachán.
Llegamos a Paris sin retrasos, y cogemos el metro, la línea
4, en dirección a la estación del Norte. En el metro
y en la estación nos encontramos con unos borrachos con banderas
del Mónaco impresionantes. Hasta se caen en las escaleras
mecánicas, y llevan un carrito lleno de cartones de tabaco.
Vaya colección de hooligans...
Ahora la estación del norte. Compramos pan en Paul, que
está justo al lado de la comisaría de policía,
y luego nos tomamos un café y una manzanilla en un café
enfrente de la estación. Se supone que hay un supermercado,
pero no lo encontramos, y nos metemos para dentro de la estación
internacional. Checking como en un aeropuerto, y dentro hay algunas
tiendas que no vienen mal (otro Paul, periódicos y revistas,
un Hediard diminuto pero con buen queso...). Está lloviendo
muchísimo, y los trenes llevan unos 20 minutos de retraso
debido a obras en Lille. Por haber, hay hasta una niña con
una maleta como la Samsonite del conejito azul de Alicia.
Embarcamos. Aquí no están cerrados los compartimentos
de equipajes, y se nota que el tren es más moderno. Nuestros
compañeros de viaje son unos "trainspotters" o
perseguidores de trenes. Nunca les había visto en acción.
Apuntan los modelos de tren, las líneas, las locomotoras...
hipnotizante.
Una vez en Londres, salgo disparada hacia la calle hasta que me
doy cuenta de que la cola de los taxis está por dentro de
la terminal. Primera ocasión de mama en un taxi inglés.
Tardamos unos 20 minutos en llegar al apartamento, y nos sale 13
libras. No está mal.
Hay que pagar al principio, pero no nos importa porque el apartamento
está muy bien. Tenemos de todo, y es cómodo (2 sofás
convertibles en camas individuales, y la cocina está aparte).
Así que cenamos algo y a dormir.
7 de Abril de 2004 - Miércoles
Empezamos el día como siempre: andando hasta Kensington
High Street a comprar billetes de metro. En el camino entramos en
M&S, Boots y Accesorize. Por cierto, si se compran Travelcards
para la zona 1 (semanales) no hace falta la foto. Bien, porque me
las había olvidado en el hotel. Además, se pueden
pagar con Visa. Es mejor comprarlas en las taquillas que en las
máquinas automáticas.
Luego cogemos el autobús 9 hasta Trafalgar Square, y damos
un paseo hasta Covent Garden (primera incursión en Muji),
y bajamos a comer en el restaurante de la National Gallery (menú
a continuación: ensalada de salmón con pan frito,
hierbas y aceite al limón. Lasaña de setas y verduras,
pechuga de pollo a la plancha con patatas asadas, agua, café
cortado y manzanilla). Después necesitamos andar para bajar
la comida y subimos andando por Regent Street hasta Oxford Street.
Mama llega a la conclusión de que parece Max Center. Lo único
que le parece bien es la tienda grande de M&S, pero todo lo
que nos pasamos esperando el autobús que no llega... en el
rato vemos a unos alemanes del este medio histéricos, que
dicen que les han robado el billete de autobús y a poco pegan
a un señor (hasta que descubren que no les habían
robado).
Pero Oxford Street también tiene una cosa buena. En una
librería encontramos una guia Michelin de Gran Bretaña,
que nos sirve para elegir nuestra excursión del día
siguiente: iremos a Bath.
Cuando logramos volver al apartamento (en el camino nos encontramos
con un montón de señoras que van al concierto de Cliff
Richard en el Albert Hall, incluidos forros polares bordados), salimos
a dar una vuelta hasta Harrods y el oratorio de Brompton, y luego
hacemos compras en el Waitrose de al lado del metro.
El tiempo ha estado muy revuelto.
8 de Abril 2004 - Jueves
Nos lo tomamos con tranquilidad. Llegamos a Paddington, compramos
los billetes, y no nos agobiamos, pues hay tren cada media hora
a Bath. Sale más caro el viaje pues no hay descuentos como
el Supersaver. Como tenemos tiempo, nos compramos un plano plegable
chiquitín de Bath.
En total es hora y media de viaje. Por el camino vamos leyendo
un recorrido de la ciudad que he sacado de Internet y no tiene mala
pinta. Vamos bien pertrechadas (je je je).
Al llegar a Bath nos quedamos a comer en la Pump Room, incluido
el pianista. Tomamos el menú del día (crema de champiñones,
cerdo con albaricoques, café, manzanilla, agua con gas).
Y como preferimos gastar el dinero en comer, no entramos a los baños
romanos ( 9 libras la entrada).
Bath está lleno de señales en el suelo indicando
un paseo organizado por la oficina de turismo. Nuestro paseo también
las sigue, aunque es un poco irreverente. Yo no me arreglo a encontrar
las señales (entre el paraguas, el plano y las señales)
pero mama es un lince. La jefa dice que parece que algún
personaje de Jane Austen va a surgir en cualquier momento. Llueve
y hace frío, por si no lo había mencionado. A poco
nos congelamos junto al Pulteney Bridge, así que decidimos
que es hora de tomar té. Nada de ir a Sally Lunn. Es caro
y está llenísimo de turistas (otros sitios sólo
están llenos). Así que entramos en un sitio chiquitín
llamado Hands, en Abbey Street. Tomamos un té con scone y
crema, y nos sirve un chico valenciano. El scone está increíblemente
bueno.
Tomamos el tren de las 5 y 20 de vuelta a Londres, y llegamos a
las 7 de la tarde. Metro hasta casita, y a descansar, que ha sido
un día largo. Nos quedamos en casa viendo unos programas
de casas "A place in the sun" y "A place in Greece".
El segundo es muy entretenido. Unos que se quieren hacer una casa
en Creta, y les ponen una escalera en mitad de un campo para que
puedan saber las vistas que tendrán desde el segundo piso.
9 de Abril 2004 - Viernes
Para variar, cielo azul espléndido. Hoy nos levantamos prontito
y nos acercamos hasta el Oratorio de Brompton. Todas las estatuas
están cubiertas. Mama dice que eso es como se hacían
las cosas antes del Concilio Vaticano II. Nos quedamos un rato en
la capilla donde está instalado el monumento, y llega un
típico señor inglés con bombín y traje
de rayitas. Se arrodilla con las dos rodillas (no como se hace normalmente
en España, sólo una). Otro indicio de los viejos tiempos.
Salimos y vamos andando por Sloane Square hasta el principio de
la King´s Road, donde cogemos el autobús 21 hasta Westminster.
Allí nos bajamos y compramos un billete de barco hasta la
Torre de Londres. Con la Travelcard tenemos un 33% de descuento,
lo que viene muy bien. Los barcos salen cada 20 minutos. Vamos en
la parte de arriba, y hace fresquito. Al llegar a la torre nos rendimos:
las colas son enormes y cuesta 13,5 libras la entrada. Así
que nos volvemos en el autobús nº 15 hasta Trafalgar
Square, a ver si recogemos las entradas. La taquilla está
en el Café de la Cripta de Saint Martin´s in the Fields,
y abren a las 5 de la tarde. Nos quedamos a comer en un restaurante
llamado Browns en Saint Martin´s Lane, en la acera de enfrente
del Colisseum, un poco más arriba. Tienen un menú
del día muy apañadito, y es un sitio mono. Madera
blanca en el suelo, plantas verdes, sillas y mesas oscuras. Tomamos
crema de champiñones, salmón escocés, pastel
de pescado y berenjenas asadas. Además de un montón
de patatas fritas, y dos copas de Soave y Valpolicella muy decentes.
En total nos sale 31 libras, así que no está mal
A la salida subimos andando hacia Oxford Street por Leicester Square
(un infierno), Chinatown (mama se asusta viendo la buena pinta de
los patos asados y la mala pinta de las fregaderas ...), Soho (y
pasamos por delante de un bar de gays terrible en Rupert Street,
de esos que van vestidos de cuero y tienen pinta de moteros macabras),
Carnaby Street ... y luego nos montamos en el autobús nº8
en dirección a Victoria. Allí cogemos el metro y llegamos
al apartamento para arreglarnos y tomar un té antes de salir
para el concierto.
El metro hasta Embankment nos viene muy bien, y lo primero que
hacemos es recoger los billetes y entrar a la National Gallery antes
de que cierren, para ver los Vermeer y los Canaletos. Como hace
una tarde tan estupenda nos vamos paseando hasta Westminster y a
ver a los Horse Guards, antes de volvernos a hacer cola para el
concierto. La verdad es que no sirve de mucho hacer cola, pues la
gente se cuela que da gloria verlo... De todos modos, tenemos asientos
reservados. Justo al final de la nave, pero podemos ver bastante
bien. Y oír, que es lo más importante. A mama le encanta
el coro, y tiene razón. Muy, muy buenos. Un final espectacular,
y en el intermedio se puede bajar al café (acordaros de llevar
las entradas) y tomarse un zumo de naranja recién exprimido
por 1 libra...
A la salida subimos hasta Picadilly y cogemos el autobús
9 de vuelta al hotel. Aquí pasamos nuestro particular Vía
crucis de Viernes Santo con una histérica gritando olé
olé olé y explicando lo mal que se come en Londres
y lo horrible que es todo y lo poco animados que son los ingleses...
En fin...
Nos compramos fish and chips al salir del metro, vuelta pa´casita
y a cenar mientras ojeamos el Hello y vemos Apocalipsis Now Redux...
10 Abril 2004 - Sábado
Hoy tenemos pensado acercarnos hasta el mercadillo de Portobello.
Probablemente no sea el mejor sábado del año (en dura
competencia con el fin de semana del Puente de la Inmaculada...),
pero es lo que hay... Así que salimos temprano de casa, y
nos vamos paseando hasta allá. Subimos desde Kensington High
Street por Church Street. Hay muchas tiendas de anticuarios, y nos
vamos parando en los escaparates, mientras llueve un poquitín.
Casi al llegar nos para un señor mayor que lleva un ramo
de flores y una barra de pan, y nos pregunta si somos americanas.
Aunque le decimos que no, nos lleva a ver un árbol que donaron
unos militares americanos después de la guerra. Parece que
le gusta contar historias a los turistas, muy majo.
Y después de este descanso ... el infierno de Portobello.
Creo que hay unos 200.000 españoles y 150.000 italianos.
Gente discutiendo porque no encuentra nada para comprar, y aquí
hay que comprar, y todo es viejo, y todo es caro, y no me escuchas...
Mochilas gigantes pegando golpes por los puestos, creo que me ahogo
(je je je). Mama encuentra unos platos de Royal Albert, pero son
un poco caros, y acabamos huyendo de allí. Desde allí
se puede coger el autobús 52 que va a la estación
Victoria, y vamos andando hasta Westminster. Como es el único
día que se puede visitar la abadía (el Viernes Santo
y el Domingo de Pascua están dedicados a la liturgia), hay
una cola enorme de gente. Cuesta 7,5 Libras y 5 Libras para los
jubilados. Seguimos hasta la National Gallery, a comer allí.
Tomamos una ensalada de salmón, mama toma lasaña de
verduras y yo pierna de cordero asada, con vino y café. En
total 42 libras. El cordero está impresionante de bueno.
Hay unas señoras catalanas comiendo al lado nuestro, que
han pedido el menú del día. Como hay una exposición
de El Greco, es un menú español. De segundo plato
han pedido caldereta de pescado, y claro, no es como en Cataluña.
Pero tiene buena pinta.
Hoy tenemos que volver pronto al apartamento, para poder arreglarnos
y salir a la ópera. Cogemos otro autobús, y compramos
algo para cenar en el M&S de Kensington. Nos arreglamos y descansamos
un rato, y salimos a las 5. Las entradas (compradas con Keith Prowse
porque la web de la ENO no funcionaba bien) se recogen en el mismo
Colisseum, según se entra a mano derecha. Luego nos vamos
a pasear un poco y a tomar un té en St Martins in the Fields,
antes de volver para la opera. Entramos media hora antes, y el teatro
está bastante vacío, pero se va llenando hasta no
quedar una entrada vacía. En uno de los palcos hay unos señores
a los que les sirve champán un camarero. Los libretos cuestan
4 libras. En el intermedio entran unas chicas con unos cestos colgando
del cuello que llevan... helados. Y el caso es que están
muy ricos.
Ahora la parte seria. El teatro ha sido remodelado hace poco, y
la acústica es muy buena. También están bastante
bien los baños, y el acceso a los distintos pisos. La ENO
( Ópera Nacional Inglesa) canta las óperas traducidas
al inglés. En el caso de "La Flauta Mágica"
ayuda mucho a que la gente se ría con las ocurrencias. El
montaje es un poco más clásico que el que vimos en
Viena (mucha esfinge y mucha pirámide), y no sé a
quien destacar más, salvo decir que la Reina de la Noche
es un poco lírica, y no nos llegó a emocionar (aunque
tuvo muchos aplausos, pero yo las prefiero más brujas...).
Hay muchos niños en la ópera. A la salida, cogemos
el metro en Embankment, que nos lleva derechos hasta la parada de
Gloucester Rd, que está a 5 minutos del apartamento.
Hay una tienda que está abierta 24 horas, y aprovechamos
para comprar algo de zumo. De vuelta en casa cenamos algo (comida
china y yogures), y me quedo viendo un rato la tele: http://www.itv.com/2dtv
Los muñecos de Beckham y Victoria están muy logrados
...
11 Abril 2004 - Domingo
Domingo de Pascua, y vamos a ir a la misa de 11 en St Margaret´s
(misa anglicana, por cierto). Antes de elegir la iglesia hemos revisado
los programas que había para el día de hoy (la mayoría
de las iglesias importantes, tanto católicas como anglicanas,
tienen página web), y en St Margaret´s van a cantar
la Misa de la Coronación, así que vamos a seguir con
el tema Mozart de las vacaciones.
Nos cruzamos con unas niñas vestidas de bonito que van a
misa al Oratorio de Brompton, y seguimos andando atravesando Belgravia
y todas las embajadas. La verdad es que Westminster está
un poquitín lejos para ir andando, pero como el día
es agradable... Al final tardamos cerca de una hora en llegar.
Hay mucha cola para entrar a Westminster (la música es finlandesa
contemporánea, no muy atrayente), y nadie para St Margaret´s
(que me gusta bastante, pues es pequeñita y acogedora). Nos
advierten al entrar de que hay que quedarse toda la misa, y de que
durará en torno a una hora. Al final duró cerca de
hora y media. El coro fue muy bueno, no sólo cantaron cosas
de Mozart, sino también Elgar, Palestrina y Byrd. Hay un
grupo de españoles que van todos contentos a comulgar hasta
que se dan cuenta de que son anglicanos. Pobres, se ponen rojos
(je je je). De todas formas, no es extraño porque buena parte
de la liturgia es muy parecida a la católica (especialmente
en zonas más tradicionales).
Lo que desde luego no es lo mismo es el predicador (muy bueno),
ni la invitación a zumo de naranja y sándwiches en
el ala derecha de la iglesia, ni el párroco deseando "Feliz
Pascua" a la entrada de la iglesia...
A la salida nos acercamos hasta el McDonald´s junto a la
catedral de Westminster (católica) a comprar unas patatas
fritas (estamos muertas de hambre) y a entrar al baño (es
el más cercano que se nos ocurre). Hay un grupo de Hare-Krishnas
paseando y tocando el tambor, muy concentrados. Desde allí
cogemos el autobús 24 hasta el Museo Británico (parada
de Tottenham Court).
Nuestra visita al Museo Británico comienza por el restaurante.
Elegimos el menú especial de domingo ( ensalada de tomate
y mozarella, cordero asado con pimientos, tarta de chocolate negro,
2 copas de vino, 2 cafés, en total 42 libras). Seguidamente
compro una guía del Museo Británico (la librería
estaba cerrada), y empezamos la visita. Como siempre, lo más
lleno de gente son los mármoles del Partenón y las
momias egipcias (creo que están mejor organizados en el Louvre,
es más bonito). Hay menos gente en la zona del arte asiático,
y vemos un niño chiquitín chino al que los padres
intentaban sentar para sacarle una foto con un Buda (el pequeño
Buda redivivo), y era bastante difícil. Nos quedamos hasta
que se cierra, y hay muchísima gente (incluidas las parejas
que discuten en el ascensor porque piensan que nadie entiende el
castellano... tened cuidado con lo que decís en el extranjero,
que todo se oye...).
Salimos muy cansadas, y bajamos por Tottenham Court pensando en
comprar entradas para Chicago para el día siguiente. Nos
tomamos un té en St Martin, y luego seguimos paseando hasta
Buckingham y Victoria, porque hace una tarde muy bonita. Las flores
están preciosas en todos los jardines.
Regresamos al apartamento con el autobús 52, y nos quedamos
a cenar en un italiano pequeñito que se llama "Il Borgo"
( tortelloni de queso, espinacas y bacón, farfalle con gorgonzola
y espárragos, 2 copas de vino y manzanilla, 32 libras). Todo
está muy rico, no tiene un montón de nata. Mama se
me cae de sueño encima del plato, así que tenemos
que volvernos a casita sin pasear.
12 Abril 2004 - Lunes
Hoy nos tomamos el día con tranquilidad. Nuestra idea es
pasear mucho y hacer las últimas compras. Así que
nos vamos en el 52 hasta Victoria, y como estamos cerca de la hora,
nos acercamos a ver el cambio de guardia en Buckingham Palace.
Encontramos un sitio más o menos decente en el lado izquierdo
del palacio, junto a las verjas, y a esperar. Va llegando muchísima
gente, entre ellos una parejita española que no hace más
que quejarse de que es una horterada, una bobada, muy cursi... digo
yo, que si es tan aburrido, casi mejor que se vayan y dejen ver
a los niños pequeños. Por cierto, los niños
se lo pasan como enanos sacando fotos y películas.
Calculo que todo el mundo que ha ido a Londres ha visto el cambio
de guardia, pero nosotros nos las habíamos arreglado para
no verla. Lo más cerca que habíamos estado es el cambio
de los Horse Guards, bajando de Trafalgar Square, que puedes tocar
a los caballos. Así que para los que no lo hayan visto, que
sepan que hay que ir a coger sitio, y que luego dura un montón
de tiempo. Dentro está la guardia antigua, y de fuera viene
la guardia nueva tocando a todo pulmón. Una vez dentro de
las verjas empiezan a andar para adelante y para atrás, y
ya por fin, cuando se supone que se ha hecho el cambio de guardia
(hecho con la música de "Las bodas de Fígaro",
cuando Cherubino tiene que irse al ejército), la banda se
pone en círculo y toca algo de música para la plebe:
un max-mix de "El fantasma de la ópera" en nuestro
caso. A todo esto, hacia calorcito, y luego fuimos corriendo persiguiendo
a la banda que se marchaba... todo muy de turista, pero eso es lo
que éramos (je je je), ¿o no?.
Hablamos con Ali, y nos pide que les busquemos un disco de blues
de Eric Sardinas. Y para mi sorpresa, esos discos existen en Tower
Records (junto con algunos DVD´s). Comemos otra vez en la
Nacional Gallery, y luego compro un par de libros en Waterstone,
y nos subimos hasta Muji y Liberty´s (hay una colchita muy
mona de cuarto de millón de pesetas ...). De allí
volvemos al apartamento en el bus 10, dejamos las cosas en el apartamento,
y nos vamos a pasear por Kensington a la noche, para llevarnos un
buen sabor de boca antes de regresar a casa.
Reservo un taxi para la mañana siguiente en recepción,
cenamos y vemos "Muerte en el Nilo". Y a dormir, que al
día siguiente tenemos que irnos prontito. La pena es que
no tenemos sitio para llevarnos el jabon de lavar los platos, que
huele muy bien ...
13 Abril 2004 - Martes
Como siempre, mama se despierta antes de las 6 de la mañana.
Así que para las 7 y 20 ya estamos abajo en recepción,
y el taxi ya nos está esperando. En este caso es un Mercedes,
no un taxi guay londinense ... En menos de 15 minutos llegamos a
la estación, y nos da tiempo a comprar algo para comer en
M&S (aunque ya nos llevabamos unos sándwiches y unos
yogures), y algunas revistas de decoración.
Entramos a esperar el tren, y mando las postales que había
escrito. El buzón está disfrazado de color gris en
un rinconcito junto a una tienda de periodicos, y venden sellos
en la tienda de información. Compramos algo de chocolate
para llevar a casa, y nos entretenemos viendo que hay un montón
de japoneses. Al montar en el tren nos encontramos con unos chavales
bien vestidos pero pelín maleducados que se andaban sentando
en los asientos que no les correspondían (los nuestros y
los de los vecinos). Pero una vez organizados tenemos un viaje estupendo
y muy tranquilo.
Cogemos el metro para llegar de la estación del norte al
hotel, y tardamos menos de media hora. Una vez allí, malas
noticias. Se habían equivocado con la fecha de la tarjeta
de crédito, y no habían podido comprobar si era válida.
Me mandaron un email para indicarmelo, pero como no he leído
el correo, no me había enterado, así que nos habían
cancelado la habitación. Pero ... nos cambian la reserva
al Hotel St Paul, un poquito más arriba, al mismo precio.
Es un tres estrellas muy mono, con cuadros de flores, madera y piedra
en las escaleras .... Muy, muy bonito. Abrimos las ventanas a la
calle para que entre el aire fresco. Nos tomamos los sándwiches
y empezamos a andar.
Quiero comprar un par de libros de la serie de "La Byciclette
bleue", y buscamos la FNAC de Saint-Germain, que acaba de cerrar.
Pero sigue existiendo la supertienda de libros de Boulevard St Michel,
así que los compro y cruzamos el rio para empezar a pasear.
Entramos en La Samaritana a cobijarnos de la lluvia y subimos hasta
la Ópera y las Galerías Lafayette. Han abierto una
tienda nueva llamada Lafayette Maison, con cosas de casa de todo
tipo, muy entretenida. Hemos pensado cenar pronto, y nos está
empezando a hacer ruidito la tripa, así que nos compramos
unos croissants en Paul, y eso nos ayuda a sobrevivir. Porque naturalmente,
no nos vamos a montar en un autobús o en un metro, vamos
a seguir andando hasta el Marais. Pasamos por delante de "Le
Grand Colbert", el restaurante que sale en la peli de Diane
Keaton y Jack Nicholson, y seguimos para adelante. La Gallerie Vivianne
está muy bonita.
Nuestra idea es cenar en "Les Philosophes", en Rue Vieille
du Temple, y allí vamos. Tomamos un menú de 21 Euros,
de primero tarte tatin de tomate para las dos, mama toma rape al
tomillo con pimientos y berenjenas, y yo tomo andouillette con ensalada
y patatas asadas, con una botella pequeña de Badoit. Está
rico, pero es un montón de comida y tenemos que seguir paseando
para bajarla. Casi enfrente hay una tienda de bisutería muy
chulé y le compramos unos pendientes a Ali. Luego nos vamos
al barrio latino a seguir las recomendaciones de la nena ... y tiene
razón, hay una calle con falsos restaurantes griegos rompiendo
platos en la calle y atacando a los turistas, justificandolo con
que es algo típico. A un señor en uno de los puestos
de kebabs se le cae el kebab al tratar de cambiarlo de horno en
el que giraba. Es algo tremendo, no sé cuantos kilos puede
pesar, pero muchos desde luego. Como nos da pena, nos compramos
un kebab que está muy rico, cuesta 4 euros, y me gotea por
todo el bolso ...
Volvemos tranquilamente en dirección a la rue Buci, y nos
tomamos un café y una manzanillas en el café Danton,
en el carrefour de l´Odeon. De allí nos volvemos al
hotel a descansar. Ha llovido un poco, así que los paraguas
nos han venido muy bien.
14 Abril 2004 - Miércoles
El día de la República Francesa, y aniversario del
bautizo de Alicia en Urkiola. Como nevaba, y como bebía ginebra
Mari Carmen ...
Nos despertamos prontito y nos tomamos un té en la habitación.
Salimos del hotel pasadas las 7 y media para ir a la estación
de Montparnasse. En Odeon cogemos el autobús 96 que llega
hasta la misma estación. Llegamos en menos de 10 minutos,
así que compramos unos cuantos croissants y algunos bocadillos
para comer en Paul, y luego nos sentamos en uno de los cafes a desayunar.
Como el menú del desayuno es muy grande, pedimos un desayuno
y un café (10,75 euros), y nos dedicamos a dar migas gigantes
a los gorriones. Es lo que más les gusta, para poder picotear
bien.
Compramos algunas revistas, y subimos con tiempo al tren. El espacio
de las maletas sigue clausurado, y nos da tiempo a dejar las cosas
encima de los asientos. Enfrente nuestro va una chica con un niño
pequeño y un bebe (mucho valor o mucha confianza en la ayuda
de los compañeros de viaje).
Al llegar a Irun, tenemos a la policía nacional revisando
los pasaportes. Llegamos con tiempo para comprar billetes para el
VIP de las 4 de la tarde. En Irun y San Sebastián hace muy
buen tiempo, pero Bilbao está nubladito. Estamos en casa
para las 6 y media de la tarde, estupendamente.
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