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De cualquier modo,
conviene elegir huevos de cáscara dura. Las cáscaras fuertes se
reconocen por su granulosidad al tacto y por su tono mate.
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Los huevos blancos, de
cáscara lisa y brillante se rompen con facilidad.
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Para que no se rompan,
es importante que estén a temperatura ambiente. Los huevos guardados
en la heladera deben ser introducidos en agua tibia por lo menos unos
minutos antes de hervirlos.
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Conviene poner un poco
de sal en el agua en que han de ser hervido los huevos, para evitar
roturas.
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Introduzca los huevos de
uno en uno, para impedir que se golpeen entre sí.
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La cocción empieza
cuando el agua vuelve a hervir nuevamente. No tenga en cuenta el
tiempo que ha transcurrido entre la introducción del primer huevo y
el último.
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El tiempo ideal de
cocción de los huevos duros es entre once y doce minutos.
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Un detalle importante:
durante la cocción conviene darlos vuelta suavemente varias veces
para que la clara de distribuya en forma uniforme alrededor de la
yema.
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Una
cocción excesiva de los huevos duros ennegrece la yema.
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Para que la cáscara no
se pegue a la clara, los huevos cocidos deben ser inmediatamente
metidos en agua fría.
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Para servirlos
calientes, vierta sobre ellos agua hirviendo unos minutos antes de
llevarlos a la mesa.
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Los huevos sin cáscara
pueden ser conservados en agua fría levemente salada.
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Atención: las claras de
huevo expuestas al aire durante más de veiticuatro horas se vuelven
muy nocivas.