ROBERT BADEN-POWELL, JEFE SCOUT DEL MUNDO
Teresio Bosco

LA TEMPORADA DE LAS FOGATAS Y PISTAS
Un gran destino en un rectángulo de papel ** El sordo tronar de los cañones ** El juego terrible de la astucia ** ¿Locura que a nada conduce? ** Los ojos del mundo sobre Mafeking ** Eloff al ataque ** ¡Por fin la liberación! Hacia un mundo de muchachos alegres ** La señal de ¡Nave en peligro! ** Época de viajes fabulosos ** Palabras mágicas sobre un sombrero gris-ratón ** En misión a la India ** Las emboscadas de los Phatan ** Hacia Rusia en espionaje ** Un combate en la gran llanura ** Un dictador negro y otro blanco ** Un problema urgente: el de dos millones de jóvenes ** Seis tiendas en Brownsea ** La temporada de las fogatas y pistas ** Su retiro del ejército ** La Ley Scout ** Un libro que hace estallar a los jóvenes ** Una vuelta alrededor del mundo ** La guerra europea ** Jamboree, encuentro de tribus ** Su muerte a los pies del monte Kenya

A partir de entonces, se inicia para aquellos muchachos una rápida y bellísima temporada, marcada por el despertar al sonido del cuerno, la carrera hacia el torrente para el baño matinal, la estimulante fragancia de los huevos que fríe el cocinero.

Y más tarde, el bosque con sus lindos mistiros que es preciso descubrir, como los nidos de pájaros, los insectos silenciosos, las ardillas que saltan de rama en rama, las hierbas raras y las flores delicadas. Por otro lado están las playas de la isla cubiertas de conchas, con peces que se escabullen muy cerca y la tentación de las balsas que habrá que preparar con ramas de árboles.

Por diez días, Baden-Powell les enseña cómo salir a explorar, seguir una pista o bien cómo organizar "grandes juegos" y cómo hacer frente a movidas y caballerescas competencias deportivas. Les hace de guía en la exploración cuidadosa, en la organización de emboscadas, en la ciencia misteriosa de los nudos. Les enseña a levantar las carpas, a encender fuego y a cocinar al aire libre. Y ¡claro! por cada nueva habilidad conseguida, reciben una cinta colorada para adorno de las mangas de la camisa.

De noche, después de cena, que Baden-Powell rodea de cierta elegancia, todos se dirigen a orillas del mar con el cuerpo envuelto en una manta multicolor: es la hora sugestiva del "fogón".

Mientras la llama sube recta por los aires, Robert cuenta episodios de su vida; después cantan canciones que él ha conservado de las noches tropicales y de las selvas africanas, como el "Ingonyama", majestuoso y candencioso como un salmo bíblico.

Una breve oración cierra la jornada. Después, mientras tres de las patrullas van a sus tiendas, la cuarta se prepara a "montar guardia" durante la primera parte de la noche.

9 de agosto. En su libreta Baden-Powell anota: "Se levanta el campamento. se van los 20 muchachos. Llevan consigo colecciones de plumas de pájaros, conchas, hojas de árboles, pero sobre todo, un recuerdo imborrable de días felices y la voluntad de volver a vivirlos con otros muchachos".

Sin perder tiempo, Baden-Powell regresa a la pequeña posada de Wimbledon y relee sus apuntes. Se ha convencido de la necesidad de dotar de uniforme a los muchachos, y sin más lo diseña: pantalones cortos que dejen libre la rodilla; camisa de tela con mangas largas de color caqui, tan a propósito para esconderse; pañolín, tan útil para tantas situaciones imprevistas; sombrero alón, el mismo que él usaba en Mafeking.

Redacta también una sencilla "Promesa", que resume en pocas palabras el compromiso de un scout: "Prometo por mi honor cumplir mis deberes con Dios y mi patria, hacer cuanto pueda para ayudar a los demás a costa de cualquier sacrificio".

Repasa sus apuntes y les añade nuevas reflexiones, con que juzga poderse ya formar un buen libro. En efecto, lo titula "Scouting for Boys" y lo hace leer a Pearson y a otros amigos.