ROBERT BADEN-POWELL, JEFE SCOUT DEL MUNDO
Teresio Bosco

UN GRAN DESTINO EN UN RECTÁNGULO DE PAPEL
Un gran destino en un rectángulo de papel ** El sordo tronar de los cañones ** El juego terrible de la astucia ** ¿Locura que a nada conduce? ** Los ojos del mundo sobre Mafeking ** Eloff al ataque ** ¡Por fin la liberación! Hacia un mundo de muchachos alegres ** La señal de ¡Nave en peligro! ** Época de viajes fabulosos ** Palabras mágicas sobre un sombrero gris-ratón ** En misión a la India ** Las emboscadas de los Phatan ** Hacia Rusia en espionaje ** Un combate en la gran llanura ** Un dictador negro y otro blanco ** Un problema urgente: el de dos millones de jóvenes ** Seis tiendas en Brownsea ** La temporada de las fogatas y pistas ** Su retiro del ejército ** La Ley Scout ** Un libro que hace estallar a los jóvenes ** Una vuelta alrededor del mundo ** La guerra europea ** Jamboree, encuentro de tribus ** Su muerte a los pies del monte Kenya

Londres, en un sofocante día de julio.

En el elegante y silencioso comedor del King´s Club se desayuna un joven coronel mientras a otra mesa llega para tomar asiento el Ayudante de campo del Ministro de Guerra. Inesperadamente se encuentran las miradas de uno y otro. De inmediato, perdiendo la clásica flema inglesa, el ayudante avanza rápido hacia el coronel y le dice:

- ¡Cómo! ¿no está usted en la India, coronel Baden-Powell?
- Como ve, estoy aquí -
responde imperturbable.
- Pero si acabo de despacharle un telegrama a la India. El Ministro tiene suma urgencia de hablar con usted.
- Supongo que al menos puedo dar cuenta de este bistec, ¿eh?
- Me temo que no señor.

Después de un cuarto de hora, Robert Baden-Powell se cuadra delante de Lord Wolseley, del cual dependen todos los ejércitos que defienden el vasto imperio de Su Majestad Británica. Arrellanado en su butaca, clava rápidamente sus ojos en el oficial y lugo a quemarropa:

- Debe usted partir de inmediato al África del Sur.
- Bien, señor general.
-¿Podría ser el próximo sábado?
- No es posible, señor.
- ¡Hola!
- y con una arruga en el entrecejo - : ¿por qué?
- Porque ese día no sale ningún vapor. Si le parece, podría partir el viernes.

Efectivamente, tres días después, el buque Dyottar Castle zarpaba rumbo a Ciudad del Cabo. En cubierta, en rígida formación, destacamentos de tropa en pie de guerra, entonaron el "God Save the Queen".

Ya en la baranda, Robert Baden-Powell hizo un rápido saludo a sus dos hermanos que habían venido a despedirlo, llevó su derecha al sobre que portaba en el bolsillo interior como para asegurarse de que no lo había olvidado. Y con razón, porque en ese pequeño rectángulo de papel iba señalada su misión, y acaso su destino.

A la sazón, en las colonias inglesas del África del Sur estaba por estallar la guerra contra el Transvaal y el Orange de los Boers. Por eso, en la orden del Ministro de Guerra, que llevaba consigo el coronel, iba su nombramiento de Comandante de la frontera noroccidental, la que marcaba el límite entre la colonia inglesa de la Bechuanalandia y el territorio boers.

Debía hacer frente en posición defensiva, atrayendo en su contra el mayor número posible de fuerzas enemigas, mientras la verdadera ofensiva británica se habría desarrollado sobre la frontera nordeste.