ROBERT BADEN-POWELL, JEFE SCOUT DEL MUNDO
Teresio Bosco
EL JUEGO TERRIBLE DE LA ASTUCIA
Un
gran destino en un rectángulo de papel ** El
sordo tronar de los cañones ** El juego
terrible de la astucia ** ¿Locura que a
nada conduce? ** Los ojos del mundo sobre Mafeking ** Eloff
al ataque ** ¡Por fin la liberación!
Hacia un mundo de muchachos alegres ** La señal
de ¡Nave en peligro! ** Época de
viajes fabulosos ** Palabras mágicas
sobre un sombrero gris-ratón ** En misión
a la India ** Las emboscadas de los Phatan ** Hacia
Rusia en espionaje ** Un combate en la gran llanura ** Un
dictador negro y otro blanco ** Un problema urgente:
el de dos millones de jóvenes ** Seis
tiendas en Brownsea ** La temporada de las fogatas
y pistas ** Su retiro del ejército ** La
Ley Scout ** Un libro que hace estallar a los jóvenes ** Una
vuelta alrededor del mundo ** La guerra europea ** Jamboree,
encuentro de tribus ** Su muerte a los pies del
monte Kenya
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13 de octubre. El ejército del general Cronje (9 mil
hombres, siete cañones modernos de campaña, nueve ametralladoras
Maximus) ataca la ciudad.
El bombardeo, intenso y compacto, dura todo el día. Cuando cesa, Cronje
despacha un individuo con la orden de hablar con el comandante de la ciudad.
Roberto se traslada más allá de la línea de fortificaciones.
- Nuestro general exige la rendición de la ciudad
para dentro de una hora - declara el mensajero.
- ¿Sí? ¿Por qué? - responde tranquilo y le
cuelve la espalda .
La respuesta dejó atónito a Cronje. "¿Es posible que después de semejante bombardeo no se rindan? ¿Cuántos hay, entonces, ahí dentro?", se pregunta perplejo.
Consulta a sus oficiales. Ante la idea de atacar al amanecer del día siguiente, la duda se apodera de no pocos. Es que nadie sabe con cuántos batallones y piezas de artillería cuenta Mafeking y nadie está dispuesto a ir al matadero. "Es mejor esperar unos días y ver el modo de tantear las fuerzas inglesas", concluye Cronje.
Y es precisamente lo que desea Baden-Powell. Durante esa misma noche comienza a poner en juego una estratagema destinada a burlar al enemigo haciéndole creer que se halla ante una plaza inexpugnable. Al efecto, desplaza sus tropas de un puesto a otro del perímetro defensivo y levanta cada vez un gran fuego. Con pequeñas patrullas avanza hasta ponerse debajo de las mismas barbas de los centinelas enemigos y coloca tubos de dinamita bajo tierra. De amanecida, a los primeros movimientos de las tropas boers, valiéndose de largas mechas, hace estallar ya uno, ya otro de los tubos, dándole a Cronje la impresión de que toda la zona está peigrosamente minada.
Durante algunos días se llevan a cabo pequeños asaltos de reconocimiento alrededor de Mafeking. Pero de inmediato patrullas inglesas responden con veloces arremetidas que siembran el pánico entre los asaltantes. Al cabo de una semana, Cronje se convence de que tiene que habérselas con una plaza muy bien defendida y de que será preciso cambiar de táctica: en vez delasalto, recurrir a un largo asedio.
Robert ha ganado la primera partida, pero debe prolongar su astuto juego con coraje e inagotables fantasías, debe economizar al máximo los escasos recursos de que dispone y desconcertar al enemigo con una continua demostración de vitalidad y extraordinaria actividad.
Son mortales los cañones de Cronje, pero el joven Baden-Powell logra hacer que apunten a blancos inventados por él. ¿Cómo? Imparte sus órdenes a las tropas valiéndose de un megáfono de lata que lleva su voz hasta las líneas boers. Por supuesto que sus órdenes son más falsas que Judas, y en las noches, cuando éstos abren el fuego, los cañones apuntan a objetivos ridículos, como murallas viejas o montones de piedras. ¿Qué más? Destaca aquí y allá numerosos centinelas, pero la mayor parte de ellos son sólo maniquíes de madera vestidos con uniforme militar.