Los sensores ópticos de
infrarrojo constan de un par de sensores de proximidad infrarrojos:
fotodiodo y fototransistor, estos tienen la ventaja de que no necesitan
contacto para detectar un objeto además al trabajar en el espectro
de luz infrarrojo no se ven tan afectados por la luz ambiente, sin
embargo la luz del sol y de las bombillas contienen cierta cantidad
de luz infrarroja que puede afectar el correcto funcionamiento de
los sensores. Para evitar esta interferencia se debe modular el pulso
transmitido por el fotodiodo moduló la emisión de infrarrojo
(ver figura). Para esto se transmiten pulsos de 10KHz a través
del diodo emisor de infrarrojo provenientes de un circuito oscilador
desarrollado con un 555. La corriente que circula por el diodo emisor
es manejada por un transistor 2N2222.
Al interponer un objeto, los rayos
de luz infrarroja emitidos son reflejados en la superficie de esta
y captados por el fototransistor, el cual dependiendo de la potencia
de luz reflejada permitirá mayor o menor corriente entre sus
terminales colector-emisor. Este fototransistor genera a la salida
pulsos de la misma frecuencia a la que son emitidos. Estos pulsos
pueden ser amplificados después de eliminar la señal
de directa mediante un condensador en serie. Después de ser
amplificada esta señal es filtrada y por medio de un comparador
se mide el nivel de directa producido por estos pulsos, si se ha sensado
un objeto el nivel de directa sobrepasara el umbral definido por el
trimer en la otra entrada del comparador y la este dará un
uno como salida. Variando el trimer se puede ajustar la sensibilidad
del sensor y por lo tanto el alcance.
Con esta estructura, estos módulos
no solo sirven como sensores de proximidad, sino que también
pueden ser utilizados para comunicación infrarroja entre robots.