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CAPÍTULO I
El Descubrimiento de América
01.-
Termina la historia media.
02.- El mundo a fines del siglo XV
03.- Idea de la esfericidad de la
tierra.
04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.
05.- Cristóbal Colón.
06.- El peregrinaje de un visionario.
07.- Los Pinzón y las carabelas.
08.- El 12 de octubre de 1492.
09.- Nuevos viajes.
10.- El nombre de América.
11.- El tratado de Tordesillas.
12.- Los judíos en la expedición.
13.- Los ingleses pudieron descubrir América.
14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.
03.- Idea de la Esfericidad de la
Tierra
Cinco siglos antes del nacimiento de Cristo, ya en el
mundo antiguo, el gran filósofo griego Pitágoras (569-470 A.C.)
había llegado a la conclusión por simple razonamiento lógico, que
los astros, incluida la Tierra eran esferas perfectas. El filósofo
que buscaba siempre la perfección, estimaba que la esfera era la
superficie perfecta y que por tanto los cuerpos celestes que debían
ser perfectos, necesariamente tenían que ser también esferas
perfectas. Por otra parte al señalar que el diez (10) era el número
perfecto, supuso que los astros eran 10 en el siguiente orden: el
sol, la tierra, la luna, marte, venus, mercurio, júpiter, saturno y
un planeta desconocido que llamó anti-tierra.
Por casi 300 años, la teoría de la esfericidad de la
tierra y del sistema heliocéntrico, fue normalmente admitida en los
círculos de la filosofía y de la ciencia de Grecia. El hecho de que
a simple vista se pudiera ver el Sol y la Luna como discos planos,
los confirmó en la teoría de que la Tierra debía tener también la
misma forma, y que eso correspondía a las esferas.
Eratóstenes, llegó avanzar mucho más en el
conocimiento de la esfericidad de la Tierra (276-196 A.C), pues
calculó la circunferencia de la tierra obteniendo 25.000 millas
antiguas lo que representa un error sólo por 50 millas. Pero
equivocadamente creía que sólo una parte muy pequeña de la tierra
estaba formada por los continentes y que el resto era muchas veces
mayor cubierta de mares. Eratóstenes fue maestro del Rey de Egipto
Ptolomeo IV, que lo nombró director de la famosa biblioteca de
Alejandría.
Aristarco de Samos, otro astrónomo griego (264 A.C.),
por medio de cálculos científicos, llegó a confirmar que el sol era
el centro del sistema y que el resto de esferas, con la tierra
incluida, giraban en torno a él. Este trabajo de Aristarco, fue muy
alabado por el sabio griego Arquímedes.
Los Ptolomeos, constituyeron una generación de reyes
de Egipto, que dieron mucha protección a la ciencia y a las artes, y
aun ellos mismos se dedicaron a su cultivo con gran ahínco. La
dinastía fue fundada por uno de los generales del famoso
conquistador macedonio Alejandro Magno, a cuya muerte sus
principales generales se repartieron el dilatado imperio y a uno de
ellos, a Ptolomeo, le tocó el reino de Egipto. Uno de esos Ptolomeos
llamado Claudio, fue uno de los más grandes sabios de la antigüedad,
conocido como geógrafo y astrónomo, siendo el creador de la errónea
teoría geo-céntrica que supone a la Tierra como el centro del
sistema solar y que tanto los planetas como el Sol giran en torno a
ella. El sistema geocéntrico, fue reconocido como valido durante
toda la Edad Media y los primeros siglos de la Edad Moderna.
Los fenicios lograron en el año 600 A.C contornear
toda la costa del continente africano en una expedición financiada
por el rey de Egipto Neco o Necao. Tuvieron que transcurrir 1.100
años más para que los portugueses volvieran hacer lo mismo.
Más o menos 500 A.C los cartagineses habrían logrado
dominar todo el mar Mediterráneo y transponer también el estrecho de
Gibraltar al que llamaban Columnas de Hércules; llegando al océano
Atlántico al cual llamaron Mar Tenebroso, y fueron los fomentadores
de las fábulas de enormes abismos poblados por monstruos al extremo
del mar, lo que hicieron con el único afán de eliminar toda
competencia. Esos temores aún existían en los tiempos de Colón.
En la Edad Media, todo el conocimiento que se tenía
sobre la redondez de la tierra y el sistema heliocéntrico,
prácticamente desapreció. Las pocas obras que se pudieron conservar
que eran de los griegos, quedaron en las bibliotecas de los monjes,
celosamente guardadas, para evitar que se propagasen ideas contraías
a lo que decía el texto de las sagradas escrituras. Así siguieron
las cosas hasta bien entrada la edad Moderna.
Los cartógrafos y geógrafos genoveses, venecianos,
florentinos y portugueses empezaron a interesarse en las obras de
los antiguos griegos y la idea de que la Tierra era redonda empezó a
tomar nuevamente vigencia en un corto número de investigadores que
poco a poco se fue haciendo mayor. Uno de ellos era Pablo Toscanelli
(1397-1482) astrónomo de Florencia que aprendió la lengua antigua y
de esa manera llegó a tener la convicción de la esfericidad de la
tierra y en cartas que en 1474 remitió a Colón, le envió valiosos
mapas y le aseguró que navegando del Portugal en forma recta hacía
occidente, se encontraría al lado opuesto, en la fabulosa Cipango,
calculando una distancia de sólo 120º. Esto era erróneo, pues lo
real era que la distancia llegaba a 230º, pero sirvió sin embargo
para animar a Colón en la gran aventura.
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