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CAPÍTULO I
El Descubrimiento de América
01.-
Termina la historia media.
02.- El mundo a fines del siglo XV
03.- Idea de la esfericidad de la
tierra.
04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.
05.- Cristóbal Colón.
06.- El peregrinaje de un visionario.
07.- Los Pinzón y las carabelas.
08.- El 12 de octubre de 1492.
09.- Nuevos viajes.
10.- El nombre de América.
11.- El tratado de Tordesillas.
12.- Los judíos en la expedición.
13.- Los ingleses pudieron descubrir América.
14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.
13.- Los Ingleses pudieron descubrir
América
Entre 1485 y 1509 gobernó Inglaterra Enrique VII, un
monarca perspicaz el cual llegó a darse cuenta que por su posición
insular, los intereses del país más que en el propio continente,
estaban en el mar.
En realidad eran muchas las ambiciones desatadas en
el continente europeo. Por una parte Francia luchaba por su unidad
política y territorial, lo que a la postre lograría y con ello gran
poder. Alemania y el imperio era otra gran potencia, al igual que
España y el imperio Otomano que rebasando sus fronteras de Asia y
del norte de África, se expandía peligrosamente por los Balcanes.
Inglaterra cimentó entonces su economía creando un
floreciente comercio con Portugal, Flandes, la Liga Anseática, y con
Florencia en el Mediterráneo. También hizo construir Enrique VII
astilleros, y organizó una verdadera flota bajo las órdenes de un
gran almirante.
Bristol era la segunda ciudad y puerto inglés
después de Londres y allí se había establecido, años atrás, un
comerciante veneciano llamado Juan Cabot que fundó una importante
casa comercial. Cabot era también marino y en las visitas que hizo a
Italia tuvo contacto con Toscanelli, estudiando cosmografía y
navegación. Hay que recalcar que por esa época vivían en Bristol
gran cantidad de venecianos. La obsesión de Cabot, era llegar a las
legendarias islas de las Siete Ciudades, de Antillas y de un ignoto
país al que llamaban Brasil, que figuraba en los mapas o relatos
antiguos. Eso fue lo que dio origen a poner el nombre de Brasil a
uno de los nuevos territorios descubiertos por los portugueses.
Igual ocurrió con las Antillas.
Cuando Colón gestionaba ante los reyes católicos el
auspicio de la expedición hacia la India por la nueva ruta; lo mismo
se encontraba haciendo Cabot ante el rey de Inglaterra. Esto se
prueba por un informe que el embajador de España ante la corte
inglesa, remitió el 25 de julio de 1498 a los Reyes Católicos,
diciéndoles: “Desde hace siete años, los de Bristol arman todos los
años, dos, tres o cuatro carabelas para ir a buscar la isla del
Brasil y la de las Siete Ciudades, según la ilusión de este
genovés”.
Es decir, que desde 1491, los venecianos y genoveses
establecidos en Bristol armaban expediciones para aventurarse hacia
el interior del Océano y el afán de dar con las míticas islas y era
Cabot, al que el embajador español suponía genovés como Colón, el
que organizaba tales expediciones. Con su propio peculio y el de
otros genoveses y venecianos radicados en Bristol, organizó Cabot
una expedición en 1493 que sólo pudo partir en 1494, con dirección a
Catay, y fueron a parar a las costas de la Península de Nueva
Escocia en Canadá, donde está el cabo Bretón.
Con esa información, pudo entonces lograr Cabot de
Enrique VII una cédula real el 5 de marzo de 1495, autorizándolo a
salir con 5 barcos y la bandera inglesa, para descubrir nuevas
rutas, dándole el monopolio de la comercialización tanto a él como a
sus descendientes, liberados de toda clase de derechos. En este
viaje, Cabot tocó las costas de Florida remontando hacia el norte,
hasta la desembocadura del río San Lorenzo. En otro viaje costeó la
península del Labrador y llegó a la isla de
Terranova.
Por fin, el 3 de febrero de l498, el rey puso a
disposición de Cabot, seis barcos artillados de 200 toneladas cada
uno de la armada inglesa, y los comerciantes de Bristol armaron por
su cuenta dos barcos más con mercadería, pero en forma súbita murió
Juan Cabot, por lo cual su hijo Sebastián que era inglés de
nacimiento se tuvo que hacer cargo del mando. La expedición no se
posesionó ni colonizó tierras y se limitó a costear la península del
Labrador a ingresar a la bahía de Hudson en época en que hacía mucho
frío. En los años que siguieron Sebastián Cabot, continuó haciendo
viajes al nuevo continente pero ya con intención colonizadora.
Hay que preguntarse ¿Qué hubiera pasado si los
Ingleses se hubieran adelantado a Colón y colonizado las Antillas
del Sur?.
Por lo que los propios ingleses hicieron
posteriormente con las gentes y territorios, en lo que con el correr
de los años fuera el más poderoso imperio colonial del mundo, y que
llegó a su máximo esplendor en el siglo XIX; podríamos asegurar:
A) Que se hubiera producido el más grande
avasallamiento de los pueblos y de las culturas nativas, en forma
mucho más dura que la llevada a cabo por los españoles.
B) No se hubiera creado como ahora una América
mestiza, a la que se llama Ibero América o hispano América, porque
el colonizador inglés no se mezclaba con los indígenas, pues
siempre ha sido pertinaz y dogmático segregacionista.
C) En muchos casos como en EE.UU.; Australia y África
del Sur, los colonos ingleses y sus descendientes, pusieron en
práctica la política de eliminar a la población nativa.
D) En la Región ex Grau, en lugar de existir tanto
Zapata, Pérez, Gómez, etc, con piel morena, pelo negro y ojos
oscuros habría una gran cantidad de gente apellidada Smith, o
Wallace, o Clarke, etc, de tez blanca, rubios y ojos azules.
E) Los ingleses que con el correr de los años se
convirtieron en los campeones de la trata de esclavos de raza negra,
no hubieran titubeado en hacer lo mismo con los indígenas de
América. Por el tratado de Utrech firmado en 1713. España le
concedió a Inglaterra el monopolio del trafico de esclavos con
América.
12.- Colón y el Descubrimiento, en
debate en 1992.
En algunos países, como en Estado Unidos, en sus
medios académicos y religiosos se había iniciado desde 1992 cuando
se cumplió 400 años del descubrimiento, un amplio debate en torno a
la figura de Cristóbal Colón y de lo que en realidad, significaba
ese gran suceso, que hemos venido llamando el descubrimiento de
América. La intervención de docentes, filósofos, historiadores y
sociólogos, así como de instituciones como el Consejo Nacional de
Iglesias y el Consejo Nacional de Estudios Sociales; y periodistas
puso en 1992 gran ardor en el debate, al cumplirse una nueva
centuria de tan trascendental suceso.
Pero debemos de advertir, que se trataba de juzgar
los hechos históricos de hacía 500 años y a sus protagonistas, no
con los criterios imperantes en esa época, sino con los criterios
modernos, en los que priman los conceptos de democracia, de los
derechos humanos y del repudio a toda forma de genocidio y de
segregación.
Colón, los Reyes Católicos y demás protagonistas del
gran suceso, no fueron personajes del siglo XX como lo fueron los
recientes e improvisados juzgadores; sino gente de la Edad Media,
con mentalidad y criterios de esa época.
El Consejo Nacional de Iglesias, con sede en EE.UU.
emitió en 1992 una declaración de acuerdo a la cual, la llegada de
los españoles fue una invasión cuyo recuerdo, debía ser observada
con penitencia y no con celebración.
El Consejo Nacional de Estudios Sociales, que tenía
entre sus miembros a representantes de 70 países, aun que más cauto,
más o menos hizo los mismos pronunciamientos.
Por último, grupos de indígenistas de EE.UU; México y
de otros países, lanzaron la idea de conmemorar el 12 de octubre de
1492, con una jornada de luto; ya que culpaban a Colón de haber
masacrado a las tribus antillanas y destruido sus culturas. ¿Pero
que hicieron los colonos ingleses con los pieles rojas?
Hay que advertir, que los integrantes de esos grupos
indigenistas del año 1992, son el producto de la nueva realidad
étnica de América Latina, el mestizaje, pues ninguno tiene apellido
indígena y sí español o inglés, es decir, apellidos de sus ancestros
que contribuyeron hacía un milenio, a lo que llamaban destrucción de
las culturas indígenas. Cabe preguntar si esos indigenistas
¿representaban a las víctimas o a los victimarios?
Son bien conocidos en América Latina, los criterios
de segregacionismo de raza y de religión que siempre han imperado
entre los Estados Unidos y la llamada América Morena. Una muralla de
prejuicios nos separa a unos de los otros; y por lo tanto hay que
suponer que los enfoques que hagan en América del Norte, del
descubrimiento de América, los harán con un criterio gringo anglo
sajón.
Los ingleses llegaron desde 1585, cuando Sir Walter
Raleigh, se apoderó de una zona al norte de Florida a la que llamó
Virginia. A partir de ese espacio los ingleses fueron avanzando
territorialmente. En 1620 llegó a la zona de Massachussets, el barco
inglés “Mayflower” con 100 hombres y mujeres de religión puritana,
que huían de la persecución religiosa que contra su secta
protestante había emprendido el rey de Inglaterra Jacob I. Los
recién llegados, fanáticamente religiosos, fundaron la ciudad de
Boston y se fueron expandiendo a nuevas tierras con la llegada de
más “peregrinos” como se hacían llamar, despojando de las tierras a
los que eran sus milenarios poseedores, los indios pieles rojas.
Luego llegaron holandeses, alemanes y suecos.
La parte norte, es decir todo el Canadá y algunas
zonas del actual territorio de Estados Unidos eran dominadas por
Francia, Por su parte España tenía La Florida y las costas del
Océano Pacífico, o sea, San Francisco y los Ángeles.
Los colonos ingleses, para dar tierras a los recién
llegados se las arrebataban a los indios pieles rojas, a los que
fueron empujando cada vez más hacia el oeste. Cuando oponían
resistencia los exterminaban. Por último a toda la población india,
la distribuyeron en pequeños espacios que llamaban reservaciones. En
ese constante enfrentamiento con los blancos, y también por el
hambre, enfermedades y falta de seguridad, la población nativa se
fue extinguiendo. En Estados Unidos no se presenta la figura de
mestizos producto del cruce de anglo sajones con indios; sino unos
pocos, por cruce de indios con españoles o franceses.
Por lo tanto en EE.UU. se carecía en 1992, de
autoridad moral para hablar de invasión, genocidio o
segregación.
Inglaterra cuando inició su expansión colonial, lo
hizo con el fin de impulsar su política mercantilista y capitalista.
Por tal motivo prefirió inicialmente el sistema de enclaves, antes
de ocupar todo el territorio que les resultaba costoso y poco
rentable.
España en cambio, impulsada por su fanatismo
religioso y como una acción contraria a la reforma protestante que
había roto la unidad religiosa en Europa, consideró a los nuevos
territorios como campos propicios para la evangelización. Pero con
los sacerdotes llegaron los soldados ávidos de gloria y riqueza; y
sin escrúpulos. Por eso fue que el desembarco de Colón en Guanahani,
marca el inicio en el nuevo mundo, de la evangelización pero
también de la explotación de los indios.
Cuando se habla de la destrucción de las culturas
indígenas, se peca de exageración. Sin discutir si hubo o no hubo
invasión, en el estricto sentido de la palabra, y aun admitiéndolo,
así como también aceptando que hubo abuso, crueldad e injusticia;
eso no puede impedir reconocer que por otra parte, cuando los
españoles se encontraron con pueblos más evolucionados culturalmente
como los Aztecas y el Imperio de los Incas; no hubo tal destrucción
de la cultura nativa, ni tampoco el choque de dos civilizaciones;
sino más bien el encuentro de dos culturas en la que una, por ser
más evolucionada que la otra, estaba en mejores condiciones de
prevalecer. Esto es lo que se llama transculturación.
En cuanto a Colón, con exageración se ha tratado de
imponer una leyenda negra sobre el gran hombre.
Colón era simplemente un ser humano con defectos y
vicios, pero también con cualidades y virtudes. No era ni un
Superhombre, ni un semidiós. Los superhombres trataron de ser
impuestos en otras oportunidades por razas de hombres rubios.
Todos los hombres que han marcado huella en la
historia de la humanidad, han sido básicamente iguales sin
excepción, pero siempre se recuerda de ellos lo que motivó su
grandeza y no sus humanas debilidades y defectos.
Algo que le imputan a Colón, es que era
exageradamente ambicioso, lo que es absolutamente cierto. Pero
también lo fueron Alejandro Magno, Julio Cesar, Francisco Pizarro,
Hernán Cortés, etc. La ambición es sin duda el más poderoso acicate
que mueve las acciones de los hombres y los lleva con frecuencia a
la grandeza. Si Colón no hubiera sido ambicioso, no hubiera
culminado la expedición que lo llevó al descubrimiento o al
encuentro de América. Sin duda otros ambiciosos, lo hubieran hecho
después.
Se objeta el uso de la palabra descubrimiento, pero
¿Qué es descubrir?. Es poner de manifiesto lo que estaba oculto, o
destapar lo que estaba tapado o hallar lo que estaba ignorado.
América era una realidad física, pero todos los
hombres del viejo mundo ignoraban su existencia. Lógicamente Colón
también era uno de ellos y aun después del encuentro que tuvo con
ella siguió ignorándolo, por que no había ni la más remota idea de
la existencia de tan extenso y gran continente.
Que era preferible llamarle Encuentro y que por lo
tanto el "12 de Octubre de 1992" debió llamarse Día del Encuentro.
Eso, ni quita ni pone. Que sea uno u otro.
Ahora, veamos aquellas iniciativas, de declarar el 12
de octubre de 1992 como el Día de la Penitencia, y que no prosperó.
Nadie puede negar, que la llegada de los hombres
blancos al continente americano alteró totalmente la estructura
social y política de las poblaciones nativas.
La nueva organización impuesta era en perjuicio del
indígena y en beneficio del europeo, lo cual sin duda no era como
para celebrarlo.
Pero aparte de ese y otros hechos negativos y
francamente repudiables, se produjeron en forma paralela acciones y
situaciones decididamente positivas, que han prevalecido. Lo
concreto, es que ahora existe un mestizaje racial y cultural que es
lo que llamamos hispano americanos.
La Revolución Francesa, se inició con un baño de
sangre, pero cada vez que se celebra el 14 de Julio, nadie recuerda
tanto crimen que se hizo en nombre de la justicia; sino el mensaje
inmortal de su Declaración de los Derechos del Hombre y el lema de
Libertad, Igualdad, Fraternidad.
La fecha del encuentro de civilizaciones, marca el
momento en que América ingresa al concierto de los pueblos del
mundo.
No podemos encadenarnos con complejos que actúen como
pesado lastre. En realidad el futuro sólo depende de lo que nosotros
hagamos o dejemos de hacer.
Lo que en realidad sucede es que ni el Perú como
Nación, ni América latina, Hispano América o Ibero América como
continente, han logrado su total identidad y siguen siendo
sociedades indefinidas desde el punto de vista cultural, social y
étnico. El Perú es un Estado, pero no una Nación, sino un conjunto
de naciones.
Hay todavía en el continente notables núcleos y
poblaciones indígenas, que son mayores en México, Bolivia, Perú y
Ecuador. Grupos que han evolucionado muy poco en los últimos 500
años a despecho del proceso que significó el descubrimiento, la
conquista y la república. En lo cultural y social se resisten a todo
proceso de aculturación y de transculturación; y en lo étnico
resisten igualmente al mestizaje manteniéndose racialmente puros. No
hay planteamientos válidos para superar estas situaciones.
El mestizaje es un proceso aún no terminado y está en
constante evolución. Durante el virreinato el mestizaje se hizo
sobre la base de indios, españoles y negros; pero al llegar la
república se han incorporado nuevos ingredientes en la mezcla, aun
que en menor proporción como son los asiáticos orientales y los
europeos de diversas naciones del viejo continente. En el mundo
actual, a causa de las comunicaciones y las relaciones comerciales,
tiende a hacerse más general el mestizaje de tipo étnico. Con los
siglos, todos serán mestizos.
En América Latina, conviven por lo tanto dos
sociedades diferentes: una es la autóctona, poco evolucionada y no
integrada y la otra es la sociedad mestiza que tiene a su cargo la
conducción de los Estados y de la Naciones. Entre una y otra hay una
muralla.
Se ha creado en la sociedad mestiza actual un
complejo de culpa que se ha convertido en trauma, con relación a la
sociedad autóctona y buscan culpar de esta situación, a hombres y
hechos que vivieron o se produjeron hace medio millar de años.
La aculturación, lo estimamos como un proceso de
adaptación a una cultura o de recepción de ella; de un pueblo que
toma contacto con la civilización, con otro pueblo más
desarrollado. Es una imposición o dominio cultural.
Transculturación, es el proceso de difusión o
influencia de rasgos culturales de una sociedad, cuando entra en
contacto con otra que se encuentra menos evolucionada. Es una
integración, con preponderancia de los rasgos culturales de la
sociedad más evolucionada.
Para resolver su problema de identidad, América
Latina no tiene necesidad de renegar del pasado ni seguir mirando a
la Madre Patria en espera de la solución de sus problemas.
El pasado a veces contribuye a mantener abiertas
heridas que deben ser cerradas y traumas que se deberán
superar.
La nueva España, tampoco puede contribuir en nada a
resolver nuestro problema de identidad, por que ella misma ha
perdido la suya y busca una nueva más acorde con los criterios y
puntos de vistas del Mercado Común Europeo al que ahora pertenece
como nueva potencia industrial.
Para España, ya hemos dejado de ser los antes
llamados Latinoamericanos, o Hispanoamericanos o Iberoamericanos
para convertirnos en sudocas. Por su parte, han logrado romper con
ese estigma que decía que los Pirineos eran los límites de Europa y
ahora miran más allá de los Pirineos.. Por lo tanto, España sólo
debe ser para los pueblos de América Latina, una parte de un pasado
superado, sólo Historia y es en las fuerzas que emanan de la tierra
y de los hombres de este continente, donde están las reservas
anímicas que permitirán la solución del problema cualquiera que éste
sea.
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