BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO I

El Descubrimiento de América

 

01.- Termina la historia media.

02.- El mundo a fines del siglo XV

03.- Idea de la esfericidad de la tierra.

04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.

05.- Cristóbal Colón.

06.- El peregrinaje de un visionario.

07.- Los Pinzón y las carabelas.

08.- El 12 de octubre de 1492.

09.- Nuevos viajes.

10.- El nombre de América.

11.- El tratado de Tordesillas.

12.- Los judíos en la expedición.

13.- Los ingleses pudieron descubrir América.

14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.

 

10.- El Nombre de América

Cuando Colón regresó a España después de su primer viaje e hizo escala en Lisboa, envió desde ese lugar una extensa carta a su amigo Gabriel Sánchez, Tesorero de la Corte, relatando los descubrimientos de islas exóticas que había logrado, y de los extraños seres humanos que las poblaban, así como de los frutos y vegetales, y de los animales fantásticos existentes en las Nuevas Tierras.

De esa carta Sánchez sacó varias copias y distribuyó entre la gente de la corte causando conmoción. Luego se tradujo a latín y se imprimió en Roma en donde hasta 1494 se había hecho cuatro ediciones, que circularon en Paris, en Basilea y en Amberes. Los alemanes hicieron una traducción y también la distribuyeron en el Imperio. Sabios, navegantes y geógrafos se interesaron y la estudiaron, porque aún había en la generalidad de las gentes las imágenes de las míticas islas de San Brandán, de Antilla, del Brasil y de las Siete Ciudades.              

El 14 de mayo de 1493, Pedro Mártir, envió desde Barcelona a sus amigos de Milán una carta con información y el siguiente comentario; “Hace pocos días, un tal Cristóbal Colón, de Liguria, regresó de un viaje hecho a las antípodas occidentales, y trajo consigo algunas pruebas de valor, entre ellas oro”.

El mismo Pedro Mártir envía al cardenal Ascanio Scorza, otra información y termina diciendo; “Hasta ahora  según lo sabes  muestro globo terráqueo, en torno al cual gira el sol durante 24 horas, era conocido desde Cádiz, España, hasta el Quersoneso de Oro o sea la mitad. De la otra mitad (del globo) sólo se tienen noticias insuficientes. Ahora un tal Cristóbal Colón ha visitado a las antípodas a unas cinco mil millas”.  

Por todo lo expuesto se podía apreciar lo siguiente:

1.  Colón había demostrado que la tierra era definitivamente redonda y que era de mucho mayor  tamaño de lo que se había supuesto desde la época de Aristóteles.

2.  Aún se seguía creyendo que la tierra era el centro del sistema solar y se tardaría casi siglo y medio para aceptar el sistema heliocéntrico que hace del Sol el centro del sistema planetario. Si bien tal conocimiento había sido expuesto en la antigüedad por Aristarco de Samos ya se había perdido. No fue sino hasta 1543 cuando el polaco Copérnico publicó la obra relacionada con las órbitas de los cuerpos celestes, considerando al sol como centro del sistema y que dedicó al papa Paulo III, pero pasó bastante desapercibida pues no motivó ninguna reacción. Copérnico, tardó treinta años en decidirse a dar a publicidad sus conocimientos. En 1596 el alemán Keppler también hizo publicaciones sobre el sistema heliocéntrico, y tampoco pasó nada porque hasta donde vivía, no alcanzaba el poder de la Inquisición que sí lo tenía grande en Italia, por eso Giorno Bruno, fue condenado a la hoguera en Roma en 1594 por herético y en 1653 hubiera ocurrido lo mismo con Galileo, si a última hora no se retracta y expresara que se había equivocado.

3. Todas las cartas geográficas tenían que ser modificadas y desechadas.

En 1495 los Reyes Católicos publicaron una cédula real, autorizando a cualquier navegante a descubrir nuevas tierras hacia occidente, pero Colón se opuso alegando que las Capitulaciones que firmó con sus majestades, le daban a él la exclusividad. Esto obligó el retiro de la cédula real, lo que indudablemente retardó el descubrimiento de nuevas regiones, y favoreció a otros países.

 Pero en 1499, los reyes se decidieron a dar autorización a 4 nuevas expediciones, siendo la primera la capitaneada por Alonso de Ojeda, antiguo lugarteniente de Colón, el que salió de Santa María el 20 de mayo de 1499 con 4 navíos y llevando como segundo al italiano Américo Vespucio y al cosmógrafo Juan de la Cosa. Hay que agregar que cuando Juan de Aguado fue enviado a “La Española” por los reyes para que investigase las quejas contra Colón en 1495, el capitán de uno de los barcos era Américo Vespucio que por ese tiempo actuaba como representante de los Médicis y había establecido su residencia en Sevilla, pero se puso al servicio de España. Todo hace suponer que con su barco hizo algunas exploraciones en el mar Caribe, y según él, habría llegado a las costas de la Florida y también de Honduras, pero sus relatos fueron tan confusos que resultaron poco creíbles.

Alonso de Ojeda, navegó con rumbo más meridional que el seguido por Colón y a los 27 días arribó a las costas de Paria y penetró al golfo de Maracaibo en Venezuela y como vieron algunos poblados levantados sobre estacas en el lago, pensaron en Venecia, y  la llamó con el diminutivo de Venecio la que luego se transformó en Venezuela, tras lo cual Colón arribó a “La Española” y luego se dirigió a España. 

También en diciembre de 1499 sale de Puerto de Palos, Vicente Yánez Pinzón con 4 carabelas, en las que iba igualmente Américo Vespucio recién llegado a la Península. Esta expedición navegó también con bastante inclinación sudoeste y fue a dar a la costa norte de Brasil, en el cabo San Agustín. Siguió costeando hacia el oeste y alcanzó la desembocadura del río Amazonas siendo por lo tanto su descubridor, llamándolo Santa María Dulce.

Por la misma época, el capitán español Diego de Lepe arribó a la parte más oriental del Brasil, es decir el cabo San Roque y a partir de ese punto recorrió toda la costa norte.

Pedro Álvarez de Cabral, tras de hacer un primer viaje exploratorio a la costa norte del Brasil, volvió a salir por cuenta del rey de Portugal en mayo de 1501con tres carabelas, llevando a Américo Vespucio que había pasado al servicio del monarca lusitano. La flota recorrió desde el cabo de San Roque hasta el paralelo 23, es decir a la altura de Río de Janeiro, pero algunos aseguran que avanzó hasta el paralelo 52, o lo que es lo mismo, un poco más al norte de la Tierra de Fuego. Durante la travesía Américo Vespucio fue levantando una carta geográfica del litoral marino, que luego con una amplia información envió a Lorenzo de Médicis el Magnífico.        

Américo Vespucio a diferencia de Colón, tuvo la certeza de que se trataba de un nuevo continente y proponía que fuera llamando Nuevo Mundo.

En 1507 cuando Colón ya había muerto, el geógrafo alemán Martín Waldssemuller publicó una obra titulada “Introducción a la Cosmografía” que completó con los mapas de Américo Vespucio, que ya circulaban por todo el Viejo Mundo, y expresaba que a los viejos continentes de Europa, Asia y África, había que agregar un cuarto descubierto por Américo Vespucio, al cual se debía de llamar Tierra de Américus. Cuando años más tarde Waldssemuller supo toda la verdad sobre los viajes de Colón, quiso rectificarse, pero ya el nombre de América se había popularizado para el nuevo continente y hasta el propio Américo Vespucio había muerto.

Si hay que ser justos, se debe recalcar que en ningún momento Américo Vespucio pretendió apropiarse de la gloria de Colón.

 

AMÉRICO VESPUCIO

AMÉRICO VESPUCIO

AMÉRICO VESPUCIO

 

Américo Vespucio era un navegante florentino, al servicio de los Reyes Católicos. Hizo cuatro viajes a América, tomando nota de sus costas occidentales, lo que le permitió elaborar una carta marítima que envió a Lorenzo de Médicis llamado  el Magnifico gobernante de uno de los estados italianos que apoyaba, el arte, la cultura y la navegación.

 

Américo Vespucio, contrariamente a lo que creía Colón, tuvo la certeza que era se trataba otro continente y propuso se le llamase Nuevo Mundo.

Esta carta circuló profusamente  en Europa con el nombre  de Américo Vespucio.

 

Cuando ya había muerto Vespucio, el geógrafo alemán  Martín Waldessemuller publicó una obra  en la que se refería a las Tierras de Americus.

Américo Vespucio pocos años antes de su muerte.

 

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