BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO I

El Descubrimiento de América

 

01.- Termina la historia media.

02.- El mundo a fines del siglo XV

03.- Idea de la esfericidad de la tierra.

04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.

05.- Cristóbal Colón.

06.- El peregrinaje de un visionario.

07.- Los Pinzón y las carabelas.

08.- El 12 de octubre de 1492.

09.- Nuevos viajes.

10.- El nombre de América.

11.- El tratado de Tordesillas.

12.- Los judíos en la expedición.

13.- Los ingleses pudieron descubrir América.

14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.

 

12.- Los Judíos en la Expedición

En 1991, al cumplirse 499 años de la llegada de las naves de Colón al continente, se puso en circulación en Europa el libro titulado “Las Naves de la Esperanza” escrito por Simón Wiesenthal, un judío alemán de 83 años, salvado de los campos de exterminio nazi, que dedicó su vida a ser una especie de ángel vengador, pues por todo el mundo persiguió a los criminales de guerra para llevarlos ante la justicia, aun que hubieran cambiado de nombre y recurrido a la cirugía estética.   

Para Wiesenthal, la expedición de Colón fue financiada con capitales judíos, lo cual es incuestionablemente cierto, por que Santángel que era consejero de la reina, era un judío valenciano por raza, pero cristiano, que desde un principio se mostró muy entusiasmado con la idea de Colón de ir a las lejanas indias, y fue el que prestó el dinero que hacía falta para financiar la expedición.

  Afirma igualmente Wiesenthal, que la tercera parte de la tripulación era de origen judío, y que los reyes presionados por la Inquisición habían dispuesto la expulsión de todos los judíos del territorio español y era precisamente el año 1492 el último plazo dado, para que salieran judíos y musulmanes del territorio español, si es que no se convertían a la religión de Cristo. También asegura que el tripulante que avistó por primera vez las tierras americanas era judío, que no pudo exigir el premio prometido, precisamente por su condición de judío.

Los historiadores dicen que la mayor parte de la tripulación de las naves era gente de mala vida, que tenían cuentas con la justicia y a los que se había ofrecido darles indulto.

El historiador Ernesto Samhaber en “Los Grandes Viajes a lo Desconocido” al relatar los viajes de Colón, asegura que la tripulación era “en su mayoría de aquellos pueblos costeros, más los vascos de Juan de la Cosa y unos pocos de otras regiones”.

Para los españoles ser judío, era ser un delincuente a quien se le podían confiscar sus propiedades, sin que tuvieran opción para alegar ningún derecho No llamaría por lo tanto la atención que bajo la denominación genérica de “delincuentes” se comprendiera a un buen grupo de judíos.

En cuanto al marinero que avistó por primera vez las tierras de América y dio la buena nueva con lo que ha pasado a la historia, fue Rodrigo de Triana, y era a él a quien correspondía el premio de 10.000 maravedíes ofrecidos por la reina Isabel a quien fuera el primero que descubriese tierra, pero Colón mostrando mezquindad y un exceso de codicia impropia de lo que debió corresponder a un gran  hombre, prácticamente le robó el premio a su marinero alegando que desde la noche anterior había sido él quien vio las luces de la playa pero no lo anunció. El almirante cobró el premio y lo pasó como pensión de alimentos a su querida Beatriz Enríquez.

El historiador Gonzalo Fernández de Oviedo, relata que Rodrigo de Triana desesperado por la injusticia, abandonó su Patria, renegó de su fe cristiana y fijó su residencia en el norte de África dominada por los musulmanes.

Es posible por lo tanto, que tal como lo asegura Wiesenthal, el marinero Rodrigo de Triana fuese en realidad judío, de lo que se habría aprovechado Colón sabiendo que el despojado no podía hacer muchos reclamos en España, y que más bien lo que pudo haber hecho, ya lo ponía en evidencia y por lo que se vio obligado a ir al auto  destierro, no propiamente haciendo apostasía de su fe cristiana, por que no lo sería, sino manteniéndose en su posible judaísmo, religión  que los mahometanos toleraban.

Pero al decir de Wiesenthal, no todos los judíos que se embarcaban en las naves de Colón iban huyendo de España y de las persecuciones religiosas, sino más bien en busca de un nuevo hogar judío donde asentarse. Los judíos constituían una nación errante y dispersa desde hacia 1,356 años y no lograban constituirse en un Estado, lo que solo lograron después de la Segunda Guerra Mundial como estado de Israel.

Después de la gran rebelión judía contra Roma  del año 136 D.C y su derrota por el general Tito, ordenóse la dispersión de toda esa nación por diversas partes del mundo, lo que es conocido por los judíos como Diáspora. El pueblo judío se considera descendiente de las diez tribus conducidas por Moisés de Egipto a las tierras prometidas de Canaán. Esas diez tribus eran las de Judá, Simeón, Benjamín, Dan, Rubén, Gad, Isacar, Neptalí, Zabulón y Aser que procedían directamente del gran patriarca Jacob.

Colón había leído en los libros de las bibliotecas de Roma, que varias de esas tribus se habían establecido en la India y fundado un nuevo hogar judío y era hacia allá donde muchos pretendían llegar.  

Colón se encontraba tan obsesionado con la idea de que el territorio al que había llegado era la India y el oriente,  que  en su tercer viaje realizado en 1498 al llegar a las costas de América del Sur, y ver lo maravilloso de la naturaleza esplendente,  creyó haber encontrado al antiguo paraíso terrenal.

Otra afirmación que hace Wiesenthal, pero que no nos atrevemos a secundar, es que en la tripulación no iban sacerdotes católicos, por la sencilla razón de que los tripulantes eran judíos. Es imposible de imaginar tal cosa, por que la reina tenía que asegurar que en los domingos se celebrase misa y que en los nuevos territorios de indios se iniciase la evangelización, así como por el hecho de que el mismo Colón era un ferviente cristiano. Sin embargo hay que reconocer que no se menciona en forma específica el nombre de ningún sacerdote, ni de actos religiosos celebrados. En cuanto a fray Bartolomé de las Casas, todo hace suponer que recién se embarcó en el segundo viaje. 

También dice Wiesenthal que Colón mismo, podría haber sido un descendiente de judíos, lo que tampoco sería raro, pues en la península italiana se establecieron una gran cantidad de esos expatriados, muchos de los que con el correr de los siglos se convirtieron a la fe de Cristo. Los antepasados de Colón bien pudieron ser de esos, y posiblemente ello explicaría la persistencia del gran almirante en no querer ocuparse de sus antepasados, en sus memorias. Y diversos escritos. 

Se asegura que Colón había llevado consigo a un traductor judío de las antiguas lenguas hebraicas, para el caso de encontrarse con gentes que descendieran de alguna de las diez tribus.

El edicto de proscripción contra los judíos españoles fue dado el 31 de marzo de 1492 y se concedía 4 meses de plazo, para convertirse o expatriarse. El plazo vencía por lo tanto el 31 de julio, pero se dio nueve días de prórroga, que seguramente fueron aprovechados por los judíos tripulantes de Colón y de esa forma alejarse de los peligros de vivir en España.

SIMÓN WIESENTHAL

 

Simón Wiesenthal, judío alemán que en l982 tenia 83 años, publicó un libro llamado “Las Naves de la Esperanza” en el que manifiesta que la empresa de Colón fue financiada por  potentados judíos y que la tercera parte de la tripulación   era judía que trataban de escapar la disposición dada en 1492 por los Reyes Católicos, de expulsión de todos los judíos no conversos  de España.

Wiesenthal estuvo en un campo de concentración nazi y mas tarde dedicó su vida a descubrir y perseguir a los criminales de guerra nazis.

 

TRIPULACIÓN DE LAS TRES CARABELAS

Tripulación de la Santa María

Tripulación de La Pinta

Tripulación de La Niña

Cristóbal Colón - Capitán general

Martín A. Pinzón - Capitán

Vicente Yánez Pinzón - Capitán

Juan de la Cosa - Propietario y patrón

Francisco M. Pinzón - Patrón

Juan Niño - Propietario y patrón

Diego de Arana - Contramaestre

Cristóbal García Sarmiento - Piloto

Francisco Niño

Pedro Gutiérrez - Administrador real

Cristóbal Quintero - Copropietario

Bartolomé Roldán - Aprendiz de Piloto

R. de Escobedo - Notario

Francisco García Vallejo

Alonso Morales - Carpintero

Rodrigo Sánchez – Veedor de Segovia

García Hernández - Administrador

Andrés de Huelva

Diego Salcedo - Sirviente de Colón

Gómez Rascón - Copropietario

Bartolomé García - Contramaestre

Luis de Torres – Intérprete judío converso

Juan Bermúdez

Diego Lorenzo

Rodrigo de Jerez - Natural de Ayamonte

Juan Quintero

Fernando de Triana

Alonso Chocero

Juan Rodríguez Bermejo - R. de Triana

García Alonso

Alonso Clavijo

Pedro de Arcos

Juan Arias - Grumete

Andrés de Truenes

Alonso de Palos

Juan Arraes

Antonio de Cuellar – Carpintero

Álvaro Pérez

Juan Romero

Bartolomé Biues

Antón Calabrés

Maestre Alonso - Médico

Bartolomé de Torres

Diego Martín Pinzón

Miguel de Soria - Sirviente

Bartolomé García – Contramaestre

Fernando Méndez

Pedro Arraes

Chachu - Contramaestre

Francisco Méndez

Pedro Sánchez

Cristóbal Caro - Orfebre

Gil Pérez

Rodrigo Monge

Diego Bermúdez

Juan Cuadrado

Sancho Ruiz de Gama - Piloto

Diego Pérez

Juan Reynal

 

Domingo de Lequeitio

Juan Verde de Triana

 

Domingo Vizcaíno - Tonelero

Juan Vecano

 

Gonzalo Franco

Maestre Diego - Cirujano

 

Jacomel Rico

Pedro Tegero

 

Juan de Jerez

Sancho de Rama

 

Juan Martines de Acoque

 

 

Juan de Medina

 

 

Juan de Moguer

 

 

Juan Sánchez - Médico

 

 

Maestre Juan

 

 

Marín de Urtubia

 

 

Pedro Alonso Niño - Piloto

 

 

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