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CAPÍTULO I
El Descubrimiento de América
01.-
Termina la historia media.
02.- El mundo a fines del siglo XV
03.- Idea de la esfericidad de la
tierra.
04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.
05.- Cristóbal Colón.
06.- El peregrinaje de un visionario.
07.- Los Pinzón y las carabelas.
08.- El 12 de octubre de 1492.
09.- Nuevos viajes.
10.- El nombre de América.
11.- El tratado de Tordesillas.
12.- Los judíos en la expedición.
13.- Los ingleses pudieron descubrir América.
14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.
09.- Nuevos Viajes
Las hazañas de Colón se difundieron no solamente en
España, sino en el resto de Europa, sobre todo en Portugal que era
por entonces una potencia naval, en Inglaterra que emergía como un
poder marítimo y en Francia que buscaba su unidad nacional.
Ambiciones, envidias, suspicacias y un deseo desenfrenado de lograr
provecho propio en las nuevas tierras, fue el común denominador.
Colón propuso capitanear una segunda expedición y en
esta oportunidad todo lo encontró allanado, en forma tal que el 25
de setiembre, 14 carabelas partían del Puerto de Cádiz, con 1.200
hombres. Con ellos iban soldados, sacerdotes, un buen número de
nobles, caballos, ganado, semillas de plantas que no crecían en los
nuevos territorios y también retornaban 5 indios caribeños, 3
quedaron enfermos y 2 habían muerto. El 3 de noviembre llegaron a
una isla a la que llamaron María Galante, nombre que aún tiene,
luego descubrieron otra isla más grande que llamaron Dominica nombre
que todavía conserva.
Poniendo rumbo hacia el norte descubrieron la isla
Guadalupe, donde desembarcaron y comprobaron que los indígenas eran
antropófagos. Después descubrió la isla Monserrat, luego la isla
Santa Cruz donde permanecieron dos días siendo atacados por indios
de ambos sexos que tripulando canoas les arrojaban gran cantidad de
flechas muriendo dos españoles en el ataque. La escuadrilla estaba
al mando de una mujer. Se hizo zozobrar las canoas pero los indios
nadando se refugiaron en unas peñas en donde siguieron atacando. Se
iniciaba así la resistencia del Nuevo Mundo, a una era de conquista,
de dominio y de servidumbre.
Luego tocó Colón en la gran isla de Borinquen, a la
que Colón puso por nombre San Juan y luego cambió por el de Puerto
Rico. El 27 de noviembre estaba nuevamente en La España frente a lo
que era fuerte Navidad, el cual estaba reducido a cenizas y
desaparecida la guarnición. Según informó después el cacique
Guacanagari, los españoles del fuerte habían actuado con mucha
fuerza contra los indígenas y varios caciques se rebelaron y
atacaron a los españoles, saliendo él mismo herido al tratar de
defenderlos. Luego Guacanagari desapareció, pero se le volvería a
ver después.
Colón decidió entonces actuar con mano dura con los
indígenas y los tomó para trabajos forzados en los lavaderos de oro
de los ríos, donde había en tal abundancia este, metal precioso que
Colón persistiendo en su error creía que la isla era el territorio
fabuloso de Ofir. El 2 de febrero de 1494 envió a España 12 barcos
cargados con oro y diversos productos vegetales. En este convoy se
embarcó fray Bernal Buil, que como primer general de su orden en las
nuevas tierras, llevaba ante sus superiores un informe sobre los
abusos de Colón contra los naturales, y de la forma como el
almirante había privado tanto a él como a otros religiosos de la
orden, de alimentos por haber protestado.
Es por lo tanto este religioso y no fray Bartolomé de
las Casas el Apóstol del Nuevo Mundo.
Colón demostró al poco tiempo que era tan buen marino
como mal gobernante, pues no sabia granjearse la estimación y menos
el afecto de sus subordinados, careciendo en absoluto de don de
mando. Por eso, ya en marzo de 1494 había una gran cantidad de
descontentos que deseaban retornar a España, porque no podían
tolerar al almirante, habiéndose puesto al frente de ese grupo
rebelde el capitán Bernal Díaz de Pisa.
Colón hizo incursiones al interior de la isla y
viajes por mar, descubriendo la isla de Jamaica, dejando siempre
encargado de la gobernación de la Isabela a su hermano Diego, que
era tan mal o peor administrador que el mismo Colón. También se les
había unido Bartolomé Colón.
Mientras tanto los reyes resolvieron establecer un
servicio mensual de trasporte entre España y las nuevas tierras, de
tal modo que muy pronto llegaron a España todas las noticias buenas
y malas, de la administración del almirante.
Colón reprimió con dureza algunas rebeliones de los
indios en forma tal que la viuda del principal reyezuelo de la isla,
llamada Anacaona volvió a revelarse y en esta oportunidad logró la
adhesión de Guacanagri que había estado oculto. Los indios aplicaron
una política de tierra arrasada ya que no podían enfrentar de otra
forma a los españoles. Destruyeron las plantaciones se refugiaron en
las montañas y como consecuencia del hambre y de los combates con
los peninsulares quedaron en dos años reducidos a la tercera parte.
Por su lado los españoles limitados a su guarnición se veían
amenazados por el hambre, lo que creó malestar.
Colón se hizo aborrecer por los propios españoles por
la dureza e injusticia de su gobierno siendo acusado ante los reyes
de ser cruel, odioso e indigno de toda gobernación y hasta el padre
de las Casas, que fue su biógrafo y defensor, admite que siendo
Colón un agente providencial, estaba sin embargo sujeto a las
debilidades humanas, y que incurrió en grandes desaciertos que no
empañan empero su gloria. En agosto de 1494 Colón había pensado
viajar a España pero envió a su hermano Diego, remitiendo a 500
indígenas para ser vendidos como esclavos en Sevilla.
Los reyes enviaron a don Juan de Aguado, que era
amigo de Colón para que investigase las denuncias, y el informe que
emitió fue en el sentido de que tales denuncias eran fundadas. Colón
que presumía que el informe le iba a ser desfavorable decidió
regresar a España para defenderse. Los reyes confirmaron su
confianza en el almirante; pero la opinión publica española le era
decididamente desfavorable. Eso fue sin duda el motivo por el cual
Colón en este nuevo tercer viaje no encontró mucha gente voluntaria
para acompañarlo, y se vieron en la necesidad de emplear convictos.
De ese modo, en 8 barcos partió el 30 de mayo de 1498
con 40 jinetes, 100 infantes, 60 marineros, 20 mineros, 50
labradores, 20 obreros de diversos oficios, 30 mujeres y además,
médicos y músicos. Al momento de partir tuvo un gran incidente con
un contador, Jimeno de Bribiesca de lo que los Reyes tuvieron
conocimiento con mucho enojo. El 31 julio la flota se encontraba
frente a una gran isla que fue bautizada con el nombre de Margarita
que aún tiene, siendo recibidos hostilmente por los naturales que
eran de tez más blanca y usaban turbantes, lo que contribuyó a que
Colón creyese más en su error de estar en el continente asiático.
Siguió navegando y el 2 de agosto tocó las costas de América del
Sur, sin imaginar el gran descubrimiento que había hecho. Sin
embargo creyó que en ese lugar había estado el paraíso terrenal.
Colón al partir a España había dejado la gobernación
encargada a sus hermanos Diego y Bartolomé, pero encontró que la
colonia se encontraba en estado de franca rebelión, y tras de muchas
deliberaciones, y llegar a un primer acuerdo con Francisco Roldán,
jefe de los descontentos, se volvieron a producir actos de
insubordinación que Colón castigó con mano dura dictando algunas
sentencias de muerte, con lo que se excedió.
Para lograr mayores beneficios económicos, para la
corona Colón envió cinco barcos cargados con indios para ser
vendidos como esclavos, lo que indignó a la Reina Isabel.
Los reyes resolvieron entonces enviar con plenos
poderes al comendador de Calatrava, don Francisco de Bobadilla, el
cual llegó a la “Española” el 23 de agosto de 1500 y encontrando
sólo a Diego Colón, porque Cristóbal estaba en el interior, ordenó
que se le resignara el mando a lo que Diego se negó; motivando su
arresto. El almirante tuvo que admitir que en la documentación
presentada por el enviado real, no sólo se le quitaba todo el mando,
sino que hasta se le negaba el tratamiento de Virrey a que tenía
derecho. Una gran cantidad de acusaciones se formularon contra los
hermanos Colón y se aseguraba que deseaban crear una dinastía en las
nuevas tierras. Bobadilla actuando con suma ligereza decidió apresar
y encadenar a Cristóbal y a Bartolomé, enviándolos esposados en una
carabela, hecho que algunos historiadores niegan.
Dicen que el capitán de la nave Alonso de Vallejo
quiso quitar la cadena a Colón, pero que éste resentido, se negó a
ello continuando así durante toda la travesía, porque era su
propósito desembarcar de ese modo en España.
El desembarco de Colón esposado conmovió a España,
pero Colón se presentó el 17 de diciembre ante los reyes que estaban
en Granada, no como un hombre derrotado, sino ricamente vestido y
con una escolta de honor. Los reyes lo recibieron con mucha
distinción y desaprobaron la conducta de Bobadilla y lo
destituyeron, volviendo a restaurar al almirante en todos los
derechos, pero la reina con lágrimas en los ojos le pidió que dejase
pasar algún tiempo para que los ánimos se serenasen en “La Española”
antes de retornar, lo que Colón consideró conveniente.
El 9 de mayo de 1502 partió Colón del puerto de Cádiz
con 150 hombres, su hermano Bartolomé y su hijo Fernando de 13 años,
tenido de su segundo matrimonio. Hacía año y medio que había
retornado a España.
En “La Española” se encontraba de gobernador en lugar
de Bobadilla, el caballero de la orden de Alcántara, Nicolás de
Ovando, que reprimió con mano dura a los sublevados indios haciendo
quemar a 40 principales y ahorcar a Anacaona y a su pariente el
cacique Guacanagari.
Colón tenía la orden de no tocar en “La Española” en
el viaje de ida, pero teniendo gran necesidad de arreglar sus buques
maltratados en la travesía pues eran muy pequeños arribó a la isla
el 29 de Junio, negándose Ovando a recibirlo. Empezó entonces Colón
una larga travesía que lo llevó a la América Central explorando las
costas de lo que ahora son las repúblicas de Nicaragua, Honduras,
Costa Rica y Panamá pero al tener que enfrentar una gran cantidad de
tempestades y huracanes, quedó sin ningún barco en Jamaica, teniendo
que hacer frente a frecuentes rebeliones de la gente que lo
acompañaba; era enero de 1504 y había estado deambulando por el mar
Caribe un año y 7 meses. Colón y su gente quedaron aislados en
Jamaica. Dos valientes integrantes de la expedición en piraguas
indias se aventuraron a cruzar el mar y lograron llegar a “La
Española”, pero Ovando se negó a enviar una expedición de rescate.
Entonces los oficiales Méndez y Fieschi, lograron armar en Jamaica
un pequeño barco, cuyo valor pagaría Colón y así pudieron salir de
la isla el 24 de junio de 1504, dirigiéndose a “La Española” en
donde Ovando ya no pudo seguir negando la ayuda. El 12 de setiembre
Colón con su hijo y su hermano Bartolomé retornó a Europa, llegando
sólo en una embarcación el 7 de noviembre al puerto de San Lucar.
Nueve días después de arribar Colón a España, es
decir el 26 de noviembre de 1504, moría la reina Isabel. Eso impactó
tremendamente el espíritu del almirante porque había sido la
soberana, una de las personas que más lo había comprendido. Por
entonces Colón estaba prematuramente envejecido y padeciendo de
gota.
Como era natural y respetando el duelo oficial,
recién en mayo del año siguiente (1505) se presentó Colón ante el
rey Fernando en Sevilla. Muchos historiadores aseguran que el
monarca se portó son gran ingratitud y que el almirante murió pobre
y abandonado pocos meses después, todo lo cual es falso.
No sólo Fernando, sino Isabel, eran del criterio de
que el gran hombre no tenía condiciones como político, y que por lo
tanto no podía dirigir los destinos de las nuevas tierras que había
descubierto. Con los años, el carácter de Colón se había tornado más
atrabiliario y terco, e igualmente vengativo. Le propuso el rey
Fernando hacerlo señor de la ciudad Carrión de los Condes en el
reino de Castilla (actualmente provincia de Palencia) y además
asegurarle una renta tal que le permitiera vivir con magnificencia,
pero Colón insistió en la Gobernación de las nuevas tierras para él
o para su hijo, y que se castigase severamente a Ovando, agregando
que en cuanto a sus rentas era cuestión que verían sus abogados de
acuerdo a las Capitulaciones que él había firmado con los reyes. Es
decir que no quería discutir la parte económica, que consideraba
estaba garantizada por las Capitulaciones.
Al monarca contrarió mucho la insistencia vengativa
de Colón contra Ovando, y para contentar a Colón favoreció el
casamiento de Diego Colón su hijo, con una principal de España, doña
María de Toledo.
Colón murió en mayo de 1506 el día de la Ascensión
que normalmente se celebraba el 20 de ese mes, pero, por ser fiesta
movible tal año se celebró el 21.
De acuerdo a lo expresado en su testamento, no sólo
tenia una buena fortuna, sino también rentas seguras para sus
descendientes, regalías y privilegios.
Los restos de Colón recibieron una primera sepultura
en el convento de San Francisco de Valladolid y luego en Santa María
de las Cuevas en Sevilla. Había sido deseo de Colón que lo
enterrasen en “La Española”, tales deseos, parece que fueron en
1536, cuando recién se cumplieron, y fue sepultado en la Catedral de
Santo Domingo, pero en 1795, España se vio obligada a ceder a
Francia la parte Occidental de la isla La Española, (hoy República
de Haití), y se creyó más seguro trasladar los restos a la Catedral
de la Habana (15 de Enero de 1796). Se asegura que el Canónigo de la
Catedral de Santo Domingo (después se llamó Ciudad de Trujillo y
ahora nuevamente Santo Domingo) entregó los restos de Diego Colón,
el hermano, y que los del almirante fueron guardados en secreto a la
izquierda del altar mayor, de la catedral de Santo Domingo, los que
fueron descubiertos en 1877 dentro de una caja de plomo, con una
inscripción, que dio mayor credibilidad al hallazgo. En 2003 aun
existían las dudas sobre el lugar donde estarían los restos de
Colón, y unos decían que estaban en Sevilla y otros en Santo
Domingo, por lo cual se veía la posibilidad de utilizar el ADN.
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