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CAPÍTULO I
El Descubrimiento de América
01.-
Termina la historia media.
02.- El mundo a fines del siglo XV
03.- Idea de la esfericidad de la
tierra.
04.- Los vikingos llegan al nuevo continente.
05.- Cristóbal Colón.
06.- El peregrinaje de un visionario.
07.- Los Pinzón y las carabelas.
08.- El 12 de octubre de 1492.
09.- Nuevos viajes.
10.- El nombre de América.
11.- El tratado de Tordesillas.
12.- Los judíos en la expedición.
13.- Los ingleses pudieron descubrir América.
14.- Colón y el descubrimiento en debate en 1992.
07.- Los Pinzón y las Carabelas
Al llegar Colón a Palos pudo comprobar que toda la
gente de mar hablaba de la familia Pinzón con mucho respeto como
gente marinera. Eran en realidad una especie de clan, conformado por
los hermanos Martín Alonso, Francisco Martín y Vicente Yánez a los
cuales había que agregar al primo Diego Pinzón, apodado “El Viejo”.
Fray Juan Pérez se encargó de ganar pronto a la causa
de Colón a Francisco y a Yánez; pero el que decidía era Martín
Alonso que se encontraba en esos momentos visitando a los
cosmógrafos y geógrafos de roma.
Martín Alonso, parece que en Italia había obtenido
también conocimientos adelantados sobre la redondez de la Tierra, y
por tal motivo acogió con entusiasmo el proyecto de Colón, logrando
que la gente de Palos que al principio se había mostrado renuente a
integrar la expedición, se enrolase.
Los Pinzón no sólo aportaron dinero para llevar
adelante la empresa, sino que Martín Alonso le prestó a Colón lo
necesario para que pudiera aportar el octavo que le correspondía de
acuerdo a las Capitulaciones.
Otro aporte muy valioso fue el de Juan de la Cosa,
propietario de una carabela llamada “Marigalante” que fue puesta a
disposición de Colón con el nombre de “Santa María”, y se convirtió
en la nave almirante capitaneada por el jefe de la expedición y
teniendo como copiloto a su propietario. Era la nave de mayor
tonelaje y de más lento navegar.
Como bien se dijo, los Pinzón pusieron en la
expedición su vida, su nombre y su fortuna.
Los expedicionarios lograron otras dos carabelas. “La
Pinta”, que era la más ligera, tendría como capitán a Martín Alonso
y como piloto a sus hermano Francisco y “La Niña”, con 24 hombres a
bordo tendría como capitán a Vicente Yánez Pinzón y como piloto a su
primo Diego.
Los tripulantes eran 120 hombres, de los que 30
estaban destinados a servicios y los restantes eran marineros,
siendo una buena proporción de ellos vascos, es decir del otro
extremo de España.
Las carabelas eran naves de poco calado, que
maniobraban con rapidez. No estaban sujetas a formas determinadas,
pero eran generalmente largas y angostas. Normalmente las carabelas
tenían tres mástiles, pero la “Santa María” tenía 4 y un bauprés.
Desplazaban entre 120 y 240 toneladas y llevaban tres
velas latinas y semi-latinas y una de mesana cuadrada. La
tripulación de una carabela no pasaba generalmente de 70 hombres.
Los portugueses las usaron mucho en sus expediciones
marinas para costear el continente africano. Las carabelas de Colón
fueron más pequeñas que las que se usaron en el siglo siguiente.
Cuando Colón y los Pinzón retornaban del primer
viaje, se desencadenó una tempestad tan furiosa que casi hunde a “La
Pinta” y su capitán Martín Alonso Pinzón hizo tanto esfuerzo que
cayó enfermo, posiblemente de alguna lesión interna. Eso sucedía los
primeros días del mes de Marzo de 1493, el 15 arribaban los barcos
al puerto de Palos y a fin del mismo mes moría Martín Alonso.
De los hermanos Pinzón el que más suerte tuvo fue
Vicente Yánez, que contó con el mayor aprecio de Colón. En
expediciones posteriores, este marino exploró el Golfo de México y
la desembocadura del río Amazonas. En 1508 con Solís volvió a
explorar las costas de América del Sur, pero desprovisto de toda
ambición, nunca se aprovechó de sus descubrimientos, ni reclamó
derechos, ni privilegios. Parece que hasta 1523 estuvo navegando y
luego ya no se sabe más de él, pero los Reyes de España
ennoblecieron a sus descendientes.
A poco de llegar al continente americano, la más
grande de las carabelas, la “Santa María”, se pierde y la historia
no dice como fue indemnizado Juan de la Cosa, su propietario y
piloto. Colón en las muchas cartas que escribió a los reyes así como
parientes y amigos, procuró siempre con mucho egoísmo reservarse el
rol protagónico no sólo del curso de la expedición, sino también
antes de ella callando acciones y apoyos recibidos de otros, sin los
cuales no hubiera logrado el éxito final. |