BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO IX

El Zarpazo

 

01.- Los embajadores de Pizarro y de Atahualpa.

02.- El paso de los Andes y la captura de Atahualpa

03.- El rey autoriza la conquista hasta Chincha.

04.- La llegada de Almagro.

05.- El primer español ajusticiado.

06.- Almagro parte a Cajamarca.

07.- El fabuloso botín.
08.-
¿A cuanto ascendía el monto del rescate?

09.- ¿Era Piura el nombre de la región?

10.- La deserción el piloto Juan Fernández.

11.- Los españoles pasan por San Miguel cargados de tesoros.

12.- Rumores de rebelión.

13.- La muerte de Atahualpa.

14.- San Miguel convertido en centro comercial.

15.- Rumiñahui se apodera de Quito.

16.- Las presiones del cabildo de San Miguel.

17.- Atahualpa

18.- Contratos en tiempos de Almagro.

19.- Acta de reparto

 11.- LOS ESPAÑOLES PASAN POR SAN MIGUEL CARGADOS DE TESOROS

Tan pronto como se terminó el reparto y antes de la ejecución del Inca,  envió Pizarro a su hermano Hernando a España con el quinto para el rey.

 Lo que tocaba al monarca español era una suma fabulosa e iba a causar conmoción no sólo en España sino en el resto de Europa. Desde ese momento el nombre del Perú se convirtió  para el viejo mundo en sinónimo de un País fabulosamente rico.

 Una avalancha de aventureros se precipitó a los puertos españoles para tomar los barcos que partiesen  rumbo a América. Todos deseaban ir al ignoto y lejano país que había convertido en realidad todas las quimeras y los mitos, y del que se contaban tantas maravillas.

 Pero no sólo Hernando llegó a España, si no varios españoles cargados de oro, que se daban por  satisfechos con lo que les había tocado en el reparto del tesoro y pregonaban, exagerando la nota, las maravillas del Perú.

 La llegada de Hernando,  de Cajamarca a San Miguel con cientos de indios cargueros agobiados por el peso del oro en barras o bajo la forma de cántaros, vasos, estatuillas, platos, etc. que transportaban sobre sus espaldas, y que no habían sido fundidos por falta de tiempo, causó tremendo impacto entre los “dolientes” y en la gente nueva llegada de Panamá.

 Benalcázar llegó de Cajamarca, con 10 soldados para reforzar la guarnición de San Miguel, con lo cual se atendía el pedido que habían hecho sus habitantes.

 Blas de Atienza, al que no le había tocado un sólo peso en el reparto por no haber estado en la captura del Inca, se mostraba notoriamente penoso.

 En realidad el auxilio de 10 españoles (ahora soldados  ricos), que llegaron con Benalcázar, ya no eran necesarios en ese momento, por que había en San Miguel, un fluir constante de aventureros que llegaban en los barcos de Panamá.

 Fueron  25 los  españoles que dándose por satisfechos con la riqueza lograda, pasaban por San Miguel, rumbo a España.

 Entre ellos se encontraba el clérigo Juan de Sosa, que en setiembre de 1532, abandonó su curato de San Miguel y se unió a la hueste de Pizarro cuando se encontraba en Pabur. En la Acta del Reparto figura como Vicario con 370 marcos de plata y 7,770 pesos de oro. Juan de Sosa volvería más tarde al Perú.

 También se dirigió a España Cristóbal de Mena, que casi perece en el desembarco de Tumbes. Durante la captura del Inca mandó a un grupo de a caballo, correspondiéndole  366 marcos de plata y 8 380 pesos de oro. Tanto Mena como Sosa, llevaban poderes de Almagro ante el Rey para defender los derechos del segundo socio. Estos dos españoles fueron tan fieles al encargo, que aun después de haber sido ejecutado Almagro, siguieron insistiendo ante la corte para que se hiciera justicia, contra los Pizarro.

 Francisco de Jerez sacó  una suma igual a la de Mena. Se había quebrado una pierna en la turbamulta de la captura del Inca. Escribió en España una crónica sobre la conquista del Perú, que causó fuerte impresión en Europa y se tradujo a varios idiomas, con lo que los marinos ingleses y holandeses se sintieron alentados para incursionar por los nuevos territorios.

 Diego de Molina fue otro de los que partieron a España con 316 marcos de plata y 7 770 pesos de oro.

Hosted by www.Geocities.ws

1