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CAPÍTULO IX
El Zarpazo
01.-
Los embajadores de Pizarro y de Atahualpa.
02.-
El paso de los Andes
y
la captura de Atahualpa
03.-
El rey autoriza la conquista hasta Chincha.
04.-
La llegada de Almagro.
05.-
El primer español ajusticiado.
06.-
Almagro parte a Cajamarca.
07.-
El fabuloso botín.
08.- ¿A cuanto ascendía el monto del rescate?
09.-
¿Era Piura el nombre de la región?
10.-
La deserción el piloto Juan Fernández.
11.-
Los españoles pasan por San Miguel cargados de tesoros.
12.-
Rumores de rebelión.
13.-
La muerte de Atahualpa.
14.-
San Miguel convertido en centro comercial.
15.-
Rumiñahui se apodera de Quito.
16.-
Las presiones del cabildo de
San Miguel.
17.-
Atahualpa
18.-
Contratos en tiempos de Almagro.
19.-
Acta de reparto
17.-
Atahualpa
El
diccionario
enciclopédico Hispano Americano, tomo II, editado en
Barcelona, al referirse a Atahualpa expresa:
Era
hijo de Huayna Capac y de Paccha, segunda mujer de éste. Su padre lo
prefería a Huáscar su hijo mayor, lo educó por sí, lo llevó a sus
últimas campañas, lo adiestró en la guerra y dividió para
favorecerle, sus
estados; dejando a Huáscar el Imperio del Cuzco y a
Atahualpa que comenzó a reinar el año 1525 ó 1526, el reino de
Quito. En 1529 falleció Chamba cacique de Cañar y el hijo que le
sucedió fue a buscar la investidura, no en el reino de Quito, sino
en el Cuzco. Huáscar se la dio y Atahualpa al saberlo invadió al
Cañar e hizo huir al cacique, demolió el palacio del fugitivo, asoló
las propiedades del mismo, empaló a la mujer y a los hijos porque no
quisieron o supieron decir donde se encontraba el cacique; nombró
en reemplazo de este un
gobernador y recorrió el Cañar sin
encontrar en parte alguna quien le resistiese. Luego fijó su
residencia en Tumibamba a fin de ir poco a poco generando las
provincias vecinas y construyó un palacio. Los embajadores de su
hermano Huáscar llegaron a intimidarle que evacuase el Cañar a lo
que Atahualpa se negó.
Tal
fue el origen de la guerra entre los dos hijos de Huayna Capac. Los
embajadores reunieron tropas y atacaron al de Quito, que en el
primer encuentro y después de tres días en que parecían llevar la
mejor parte, fue derrotado y hecho prisionero, si bien logró
escaparse. Organizó entonces Atahualpa un ejército que algunos hacen
subir a 45 000 hombres y otros a 70 000. Dio el mando en
jefe a su
primogénito Hualpa Capac, con quien iba los generales Quizquiz,
Calcuchimac, Rumiñahui y Urco gobernador de Tiquizambi. Puso a sus
demás hijos bajo la dirección de su hermano Illescas, confió el
reino a su pariente Cozo Pango y marchó contra sus
enemigos los Cañaris a los que desalojó de todas las plazas en
que se fortificaron, taló la tierra, saqueó
pueblos y mató millares de hombres. Ganó a Tumibamba, no sin antes
haber tenido que derrotar en sus cercanías a 50 000 soldados y no
dejó en la ciudad piedra sobre piedra.
Sigue
el relato biográfico en la forma siguiente: No fue más benigno
con la provincia de Caxas (Ayabaca) que se negó a rendirle
vasallaje, pues se cree que pasó a cuchillo a 9 000 moradores. Pasó
más tarde a Tumbes que le obedecía y se dispuso a caer sobre los
isleños de Puná que eran partidarios del Cuzco. Sostuvo con ellos un
terrible combate naval y herido de un flechazo, retrocedió y
abandonó la empresa, consolándose de su falta de fortuna con las
noticias, de que sus generales Quizquiz y Calcuchimac habían ganado
las provincias de Caxamarca, Huánuco y Chachapoyas. Se trasladó a
Caxamarca, venció a las tropas que mandaba su hermano Huáscar y
propuso a éste la paz, más sus proposiciones fueron despreciadas.
Continuando con la guerra, sus generales Quizquiz y Calcuchimac
prendieron a Huáscar, que según Garcilaso, recibió de su hermano un
trato indigno y según Velasco fue tratado con respeto.
Atahualpa
resolvió entonces apoderarse del Imperio. Cuéntase que mandó ante
Huáscar prisioneros a los gobernadores dignatarios del Cuzco y que
poniendo en dos filas a los nobles presos, hizo pasar entre ellos a
Huáscar vestido de luto con las manos atadas a la espalda y una soga
en el cuello; y como los prisioneros se postrasen ante su monarca,
ordenó que les dieran muerte, sin respetar a las mujeres y a los
niños de los Incas. Los dos célebres generales indios ( Quizquiz y
Calcuchimac) recibieron orden de someter al Cuzco y otras
provincias. Cuando estos hechos ocurrían, y Atahualpa se cría en la
cumbre de su poder y de la gloria; los españoles estaban
desembarcando en Tumbes. No se inquietó por ello Atahualpa al tener
noticias de que los invasores eran pocos en número, los miró con
desprecio, no se movió de Cajamarca y no intentó siquiera destacar
tropa que les cerrase el paso de los Andes.
En
la descripción biográfica que se hace de Atahualpa, se agrega que
Hernando Pizarro, gran amigo del inca, mandó le hicieran un retrato
que por siglos se conservó en Cajamarca y en el que aparecía el Inca
con no malas facciones, rostro algo enjuto, nariz aguileña, labio un
poco grueso y ojos negros y brillante. Garcilaso dijo que fue de
gentil presencia y buen entendimiento, valiente y aficionado a las
armas, astuto y cauteloso.
Atahualpa, aun estando prisionero, mantenía el respeto y
acatamiento de sus súbditos. Sólo los principales se podían acercar
a él, descalzos, con una carga sobre las espaldas y estando frente a
él, le besaban los pies y permanecían arrodillados, manteniendo la
cabeza y la mirada baja. A su servicio sólo habían mujeres, hijas de
los curcas y cuando debía de escupir, una de ellas ponía la mano.
Cada diez días cambiaba de mujer. Para comer utilizaba platos y
vasos de oro, de plata y de barro.
Atahualpa era astuto e intuitivo y se había dado cuenta que el joven
Pedro Pizarro su amigo, era más instruido que su tío Francisco
Pizarro el Gobernador, Un día la pidió a Pedro que en la uña de un
pulgar le escribiera la palabra Dios. La mostró a varios españoles,
y le contestaron correctamente. Cuando estuvo cerca del
Conquistador, le hizo la misma pregunta: ¿ qué dice aquí? Y como
era de suponer, Pizarro no le supo contestar. Don Francisco se dio
cuenta de la intencionalidad del Inca y su desafecto para con él fue
mayor, El Inca por su parte lo tuvo a menos.
En
la información que acabamos dar, se puede apreciar que los
guayacundos de Caxas se opusieron a las tropas de Atahualpa, y
posiblemente se dio una gran batalla en la que los guayacundos
perdieron a 9.000 personas, entre los que murieron combatiendo y los
que fueron posteriormente ejecutados Ese suceso bien pudo haberse
producido cuando Pizarro estaba por llegar al Perú, pues cuando
Hernando de Soto visitó Caxas, encontró decenas de hombre colgados
de árboles por los pies, y las gentes que aun estaban en Caxas, le
dijeron a los españoles que la población estaba reducida a la
tercera parte. |