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CAPÍTULO IX
El Zarpazo
01.-
Los embajadores de Pizarro y de Atahualpa.
02.-
El paso de los Andes
y
la captura de Atahualpa
03.-
El rey autoriza la conquista hasta Chincha.
04.-
La llegada de Almagro.
05.-
El primer español ajusticiado.
06.-
Almagro parte a Cajamarca.
07.-
El fabuloso botín.
08.- ¿A cuanto ascendía el monto del rescate?
09.-
¿Era Piura el nombre de la región?
10.-
La deserción el piloto Juan Fernández.
11.-
Los españoles pasan por San Miguel cargados de tesoros.
12.-
Rumores de rebelión.
13.-
La muerte de Atahualpa.
14.-
San Miguel convertido en centro comercial.
15.-
Rumiñahui se apodera de Quito.
16.-
Las presiones del cabildo de
San Miguel.
17.-
Atahualpa
18.-
Contratos en tiempos de Almagro.
19.-
Acta de reparto
04.-
LA LLEGADA DE ALMAGRO
Diego
de Almagro habían quedado en Panamá con la misión de buscar más
gente que deseara participar en la conquista del Perú. Su labor fue
muy difícil por que no contaba con la buena voluntad de las
autoridades del Istmo. Tampoco lograba contratar embarcaciones y
sólo dispuso de ellas cuando llegó Ponce de León procedente de
Paita.
El
15 de
setiembre de 1532, salió Almagro de Panamá con 153 soldados y
50 caballos. En la ruta al Perú se le unirían más barcos y soldados.
Cuando Almagro salió de Panamá, ignoraba que Pizarro había fundado
San Miguel, pero tenía que conocer que había llegado al valle del
Chira por habérselo contado Ponce de León.
Mientras las cuatro naves de Almagro navegaban a la altura de la
bahía de San Mateo, se les unió el
capitán Francisco Godoy, con lo
que la tropa llegó a 200 soldados.
Cometió Ia imprudencia Almagro, de desembarcar parte de su gente
para que siguieran por tierra, lo cual los atrasó bastante. En
tierra pasaron hambre y penalidades, lo que se agravó con una
enfermedad a la cual los españoles eran muy sensibles, que parecía
verruga y atacó al mismo Almagro. Por estas y otras dolencias, así
como en los enfrentamientos con los naturales, los expedicionarios
perdieron treinta hombres, y lo que es peor todavía, no lograban
noticias precisas de Pizarro, pues los naturales de Santa Elena, o
en realidad no lo sabían o no deseaban cooperar.
Ante
esta situación y temiendo se hubiera producido un fracaso con los
otros expedicionarios, despachó una embarcación hacia Tumbes y
Paita, y recién tuvieron información concreta de la lucha que había
tenido que sostener Pizarro primero con los indios de Puná y luego
en Tumbes. Le informaron también de la fundación de San Miguel y de
la partida de los expedicionarios a Cajamarca y de la captura del
Inca. Todo hace suponer que ya estaría por expirar el año 1532,
cuando recién Almagro estaba en Puerto Viejo (norte de Guayaquil).
El grueso de su tropa desembarcó en Tumbes y siguió a pie hasta San
Miguel.
En
la ciudad recién fundada Almagro se tomó un reparador descanso y
terminó la convalecencia de muchos de sus soldados que habían sido
atacados con verrugas.
Esto
probablemente ocurría en
enero de 1533. Otras versiones dan a
conocer, que los tumbesinos no quisieron dar mayores informaciones a
los marinos exploradores que desde Puerto Viejo habían enviado
Almagro y el pequeño grupo expedicionario se vio precisado a seguir
hasta Paita, donde sí lograron los datos que tanto necesitaban. El
grupo explorador al desembarcar en Paita encontró un Tambo donde
había varios españoles que servían el embarcadero y pudieron
entonces sobre seguro penetrar en el territorio tallán y llegar a la
propia ciudad de San Miguel con cartas de Almagro para Pizarro, las
que de inmediato por medio de chasquis fueron enviadas a Cajamarca
en donde estaba el Conquistador.
Con
estas noticias, Almagro apresuró su viaje y salió de Puerto Viejo,
llegó a San Miguel según la otra versión, a principios de
diciembre
de 1532. Allí encontró que desde hacía algún tiempo habían llegado
cartas de Pizarro, y que permanecían a la espera de la llegada del
Adelantado. En dichas comunicaciones le instaba a reunirse cuando
antes con él en Cajamarca. De todos modos, Almagro dio un buen
descanso a su tropa y mientras la organizaba y proveía también lo
necesario para la seguridad de San Miguel, pasó varias semanas de
tal modo que posiblemente la partida fue en
febrero de 1533.
Tanto Pizarro cuando estaba en San Miguel; como el otro socio
Hernando de Luque y los Licenciados Gaspar Espinoza y de la Gama,
habían temido que Almagro con su tropa decidieran actuar
independientemente y por su propia cuenta, perjudicando así el plan
de Conquista originalmente trazado. Por lo tanto, antes de partir
Almagro de Panamá le arrancaron el juramento de que seguiría con
Francisco Pizarro. Cuando el Padre Hernando de Luque escribió al
rey
de España el 20 de
octubre de 1532, le informaba de estos
desacuerdos surgidos entre Pizarro y Almagro y el papel que había
tenido él que desempeñar para limar las asperezas. Lo mismo hizo el
Licenciado Espinoza en la carta a Su Majestad el 21 de
octubre del
citado año. Los dos informantes daban cuenta al
rey de la partida de
Almagro al Perú el 15 de setiembre; de la fundación de San Miguel
por noticias posteriores llegadas de Paita y sobre asuntos de
Panamá.
Fueron en verdad muchos los momentos en que Almagro estuvo a punto
de separarse de Pizarro, y eso se veía favorecido por el egoísmo del
Conquistador que en las Capitulaciones celebradas con los
reyes de
España, se reservó para sí el máximo de poder, títulos de nobleza y
posibilidades de lograr grandes riquezas, olvidando totalmente a su
socio. A esto había que sumar las intrigas y desplantes de los
hermanos de Pizarro, sobre todo de Hernando y también los consejos
que a Almagro daban sus capitanes indignados por la forma de
proceder de los Pizarro. |