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CAPÍTULO IX
El Zarpazo.
01.-
Los embajadores de Pizarro y de Atahualpa.
02.-
El paso de los Andes
y
la captura de Atahualpa
03.-
El rey autoriza la conquista hasta Chincha.
04.-
La llegada de Almagro.
05.-
El primer español ajusticiado.
06.-
Almagro parte a Cajamarca.
07.-
El fabuloso botín.
08.- ¿A cuanto ascendía el monto del rescate?
09.-
¿Era Piura el nombre de la región?
10.-
La deserción el piloto Juan Fernández.
11.-
Los españoles pasan por San Miguel cargados de tesoros.
12.-
Rumores de rebelión.
13.-
La muerte de Atahualpa.
14.-
San Miguel convertido en centro comercial.
15.-
Rumiñahui se apodera de Quito.
16.-
Las presiones del cabildo de
San Miguel.
17.-
Atahualpa
18.-
Contratos en tiempos de Almagro.
19.-
Acta de Reparto
16.-
LAS PRESIONES DEL CABILDO DE SAN
MIGUEL
Los
cañaris enviaron a San Miguel una delegación, en demanda de auxilio
contra Rumiñahui. Los indios no sólo hicieron conocer el peligro que
los españoles corrían si es que se dejaba que el jefe rebelde se
tornase más poderoso; sino que incitaron la codicia de los
peninsulares, ponderando la riqueza que en oro existía en el Reino
de Quito.
Benalcázar llega a San Miguel y asume el cargo de
teniente
gobernador, posiblemente a fines de
agosto de 1533, después de
firmar el contrato con el piloto Juan Fernández.
Tanto el cabildo sanmiguelino, como Benalcázar recibieron a los
delegados cañaris y la aldea se convirtió en un hervidero de
rumores, alentados por la gran cantidad de aventureros ociosos
recién llegados de Panamá atraídos por la fama y riquezas de Nueva
Castilla. Bien pronto se tornó en casi una obsesión el querer
marchar a Quito, sin atender a ninguna recomendación de prudencia,
que algunos pocos planteaban.
El
cabildo tenía como Alcalde a Andrés Durán y como
regidores a Juan Barrientos, Fernando de Zaera, Juan Trujillo,
Rodrigo Lozano y Melchor Montoya. Como escribano actuaba Juan de
Espinoza.
Mientras tanto seguían llegando barcos a Paita con más gente que
de inmediato se dirigían a San Miguel a engrosar a los alborotadores
que a diario se reunían en la plaza, armando pendencias y pidiendo a
gritos marchar sobre Quito, motejando a muchas autoridades de
pusilánimes y cobardes.
Así
estaban las cosas, cuando en
noviembre de 1533, arribó a Paita
procedente de Panamá un barco piloteado por Juan de Avendaño en el
que también venía el
capitán pizarrista Gabriel Rojas con noticias
alarmantes. Aseguraba éste, que el piloto Juan Fernández, amigo de
Benalcázar y eso lo recalcaba Rojas, se había plegado al bando del
Mariscal Pedro de Alvarado, Conquistador de Guatemala, y le había
quitado a él (Rojas) los barcos, caballos y soldados que desde el
istmo traía pera Pizarro.
Estas fueron las primeras noticias que se tuvieron de los
propósitos del Mariscal Alvarado de venir también al Perú, a
disputar a Pizarro las tierras que éste consideraba le habían sido
asignadas por el
rey para conquistar. Corroboraron lo dicho por
Rojas, los Capitanes Alonso Téllez Girón, Francisco de Villacastín;
Alvarado Alonso Prieto y el clérigo Bartolomé de Segovia, todos
llegados en el barco con Rojas, y que con el correr del tiempo iban
a jugar papel importante en los acontecimientos de la época.
La
noticia cayó como una bomba en San Miguel en donde vivían en esos
momentos unos 200 españoles, listos para iniciar cualquier aventura.
Ahora había el temor que don Pedro de Alvarado se les adelantase y
se apoderase del
reino de Quito y de sus tan pregonadas riquezas.
Gabriel Rojas, tras de tomarse un breve descanso en San Miguel
partió de inmediato en pos de Pizarro que estaba en camino al Cuzco.
Lo acompañaba el
capitán Diego Palomino, con una escolta de negros y
de indios. En San Miguel quedaron los
capitanes con los que llegó y
el clérigo Segovia. De esta marcha, informó al Rey de España el
Teniente Gobernador de Piura Sebastián de Benalcázar en carta de
fecha 11 de
noviembre de 1533. |