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CAPITULO XII
La Guerra Civil llega a Piura
01.-
Pizarro visita San
Miguel.
02.-
La rebelión peruana.
03.-
La rebelión de Cosme Chinguel.
04.-
La muerte de Almagro.
05.-
El escudo de la ciudad de
San Miguel.
06.-
La misión de Lorenzo de Aldana.
07.-
Dudas sobre el escudo de Piura.
08.-
El Dr. Garrido Lecca halla al verdadero escudo.
09.-
La fundación de Guayaquil.
10.-
La leyenda de El Dorado.
11.-
Descubrimiento del Amazonas.
12.-
Asesinato de
Pizarro
13.-
Arribo de Vaca de Castro.
14.-
Los piuranos y Vaca de Castro.
15.-
La rebelión de Almagro el Mozo.
16.-
Ahorcan a pizarristas en Piura.
17.-
Los hijos de Pizarro en Piura.
18.-
Vaca de Castro llega a Piura.
19.-
Castigan a almagristas piuranos.
20.-
El auge de Paita.
21.-
Arrieros y piaras.
22.-
Las
principales familias en los primeros 50 años
12.-
El asesinato de Pizarro
La ambición de riquezas y sobre todo de poder creó rivalidades entre
los conquistadores y los lanzaron a la lucha fratricida, que con
sangre y muerte levantó una barrera entre almagristas y pizarristas.
La ejecución de Diego de Almagro el segundo hombre de la conquista,
porque en realidad su muerte fue un asesinato, suscitó entre los
seguidores del viejo soldado que tenía muy fieles devotos, el deseo
de venganza.
Almagro por su forma de ser generosa, se había granjeado muy leales
afectos que juraron vengar su muerte. Fue así como unos viajaron
hasta España para poner su queja ante el rey y enterarlo de todo lo
que sucedía en el Perú; mientras que los que acá quedaron, llevados
por la impaciencia y enardecidos por la mofa constante de parte de
los vencedores, resolvieron la muerte del conquistador, como única
forma de vengar al jefe asesinado.
Se inició así una vendetta que traería muchas horas de angustia,
luto, odios y sangre, en las todavía raleadas filas de los
españoles.
Los derrotados almagristas se agruparon en torno al joven Diego de
Almagro y no se recataban en decir que asesinarían al conquistador,
lo que llegó a oídos de éste, pero no le dio mayor importancia. Un
grupo de conjurados reducidos a la extrema pobreza fueron los que
decidieron la eliminación de Pizarro. A ellos los pizarristas los
llamaban los “caballeros de la capa”, ya que el grupo sólo disponía
de una de esas prendas para salir, que usaban por turno.
Almagro el Mozo tenía un protector que era don Domingo de la Presa.
Al morir le dejó sus bienes con los cuales no sólo se mantenía el
joven Almagro, sino una buena cantidad de sus amigos y antiguos
seguidores de su padre.
Francisco Pizarro, cometiendo un abuso desmedido y mostrando su
espíritu mezquino y deseos de seguir odiando mas allá de la muerte,
dispuso que no se tuviera en cuenta el testamento de don Domingo de
la Presa, y los bienes de éste pasaran a poder de su hermano materno
Martín de Alcántara. Esta injusticia ahondó la pobreza de los
almagristas y exacerbó sus deseos de venganza.
Los almagristas tenían al principio la esperanza de que el
comisionado real licenciado Vaca de Castro que venía al Perú como
juez de comisión, obrase con sentido de justicia, pero pronto
supieron que llegaba predispuesto en favor de don Francisco Pizarro,
ya que en España amigos del marqués habían influido en su
nombramiento.
Hernando Pizarro, después de la muerte de Almagro retornó a España
para cumplir una orden dada por el rey para responder por graves
cargos, que pesaban sobre su hermano el conquistador. Llevaba mucho
oro, y una gran cantidad de documentos para defenderse él y para
defender a su hermano, que habían sido acusados ante la corte por
almagristas llegados del Perú. Con eso pensaba comprar las
conciencias de los españoles. Fueron tales los cargos contra
Hernando, que no obstante regalar oro en abundancia a duras penas se
libró de una sentencia de muerte y fue reducido a prisión, estando
así 20 años.
Los almagristas de Lima, decidieron adelantarse al arribo de Vaca de
Castro del que nada podían esperar y el domingo 26 de junio de 1541
a la hora de la misa, un bullicioso grupo de 21 complotados, cruzó
en forma tumultuosa la plaza de Armas y lanzando gritos contra el
conquistador, asaltaron palacio ante la mirada de muchos que se
encontraban en la puerta de la catedral y en la plaza, sin que nadie
osara obstruirles el paso. En palacio había en esos momentos,
también 21 personas amigas de Pizarro, fuera de pajes y criados. La
mayoría de los asistentes huyó cobardemente y sólo un pequeño grupo,
incluido los pajes, enfrentó a los asaltantes.
El conquistador del Perú, pese a su edad, vendió cara su vida y se
defendió valientemente espada en mano. Además de Pizarro; murió en
la lucha Martín de Alcántara su hermano materno, así como los pajes
Cardona y Vargas. Quedaron heridos otros pajes, el maestresala
Lozano y el capitán Francisco Chávez que olvidando su valeroso
proceder de años anteriores, trató en esos momentos de entrar en
tratos con los conjurados. También quedó herido un servidor llamado
Juan Ortiz. De los conjurados murió Diego Narváez, de una estocada
que le dio Pizarro y resultó herido Martín de Bilbao por un corte
que le infirió el servidor Juan Ortiz de Zárate.
Así a los 65 años, murió el conquistador del Perú, gobernador de
Nueva Castilla y marqués de los Atavillos don Francisco Pizarro. Era
un hombre valiente a toda prueba, que en cierta forma fue víctima
del excesivo cariño que tuvo por sus hermanos, sobre todo a Hernando
que ejerció sobre él una nefasta influencia que lo indujo al
rompimiento con su socio, y determinó la muerte violenta de ambos. |