BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO XII

La Guerra Civil llega a Piura

 

01.- Pizarro visita San Miguel.

02.- La rebelión peruana.

03.- La rebelión de Cosme Chinguel.

04.- La muerte de Almagro.

05.- El escudo de la ciudad de San Miguel.

06.- La misión de Lorenzo de Aldana.

07.- Dudas sobre el escudo de Piura.

08.- El Dr. Garrido Lecca halla al verdadero escudo.

09.- La fundación de Guayaquil.

10.- La leyenda de El Dorado.

11.- Descubrimiento del Amazonas.

12.- Asesinato de Pizarro

13.- Arribo de Vaca de Castro.

14.- Los piuranos y Vaca de Castro.

15.- La rebelión de Almagro el Mozo.

16.- Ahorcan a pizarristas en Piura.

17.- Los hijos de Pizarro en Piura.

18.- Vaca de Castro llega a Piura.

19.- Castigan a almagristas piuranos.

20.- El auge de Paita.

21.- Arrieros y piaras.

22.- Las principales familias en los primeros 50 años

 

07.- Dudas sobre el escudo de Piura

En los documentos antiguos existentes que se relacionan con Piura colonial, no se encontró ninguno en donde se hubiera reproducido el escudo de la ciudad de San Miguel, lo que hubiera servido para conocer o suponer como era realmente el escudo que otorgó Carlos V.

Esa fue la causa, por la que en el siglo que acaba de terminar, se dieran numerosas versiones del escudo de San Miguel.

Uno de los pocos documentos antiguos existentes donde figura un escudo es el plano de la ciudad de Piura de 1783 mandado a levantar por el obispo de Trujillo monseñor Baltazar Jaime Martínez Compañón. Allí aparecía un escudo en forma oval, en cuya parte superior había un yelmo con una cimera con una flor de lis, lo que demuestra la influencia francesa que imperaba en la corte de España. Detrás de este yelmo, aparece una cinta con el nombre de Piura, lo cual prueba una vez más la falta de fidelidad de esta versión del escudo, pues el emperador al otorgarlo, sólo se refirió a San Miguel. Figura en este escudo la balanza sostenida por una mano y las letras S y M a los costados y en la parte superior, pero faltan las nubes, los rayos y las alas de ángel. Además las letras están encima de la balanza cuando deben aparecer debajo de ella. El escudo está rodeado por una orla que contiene adornos no mencionados en la cédula real. En lugar del castillo hay una torre con una sola puerta y sin ventanas. No aparecen las banderas revueltas sobre varas.

Esta es la versión más antigua en que aparece el escudo de San Miguel en un documento oficial, pero es completamente incorrecta.

Con ocasión del cuarto centenario de la fundación de San Miguel en 1932, el gobierno de ese entonces presidido por el piurano general Luis M. Sánchez Cerro dispuso que se acuñaran dos medallas conmemorativas.

En una figuraba la efigie de Pizarro y en la otra el escudo de Piura. Al reverso de cada medalla, se grabó la siguiente leyenda “IV centenario de la fundación de la ciudad de Piura, siendo presidente constitucional de la República el coronel Luis M. Sánchez Cerro 1532-1932”.

Jorge Moscol Urbina, ya fallecido; en el diario CORREO se ocupaba de estas dos medallas y expresaba que el secretario encargado de la prefectura Luis F. Masías, recibió de Lima en 1532 dos pesados cajones con las medallas. El secretario titular anterior había sido don Germán Tejada, que junto con el prefecto La Riva, fueron trasladados a Trujillo, en el mencionado año de 1932 donde los sorprendió la revolución.

El autor de este libro siendo niño, vivía con su familia en Trujillo y viajó de Salaverry a Paita en julio de ese año en un barco de la Compañía Sudamericana (Chilena) de Vapores y en él mismo, retornaba Tejada a Piura, con sólo la ropa que llevaba puesta y temblando de frió. Esa ropa era la única que había salvado de la revolución.

El prefecto de Piura Alejandro Barúa Ganoza, decía JEMU distribuyó entre las autoridades parte de las medallas y el resto, siempre encajonadas fueron enviadas al municipio.

Los trágicos sucesos de Trujillo y la cancelación de los festejos del cuarto centenario obligaron a que las medallas permanecieran guardadas en la municipalidad por muchos años y que poco a poco fueran obsequiadas a autoridades y personas notables o a visitantes.

Hasta allí lo que dice Jemu. Debo manifestar que hasta pocos meses antes de julio de 1932 era prefecto de Trujillo don Alejandro Barúa Ganoza terrateniente de las principales familias y persona muy enérgica, tanto que se consideraba que el clima de agitación que vivía Trujillo, en donde decían que “hasta la piedras eran apristas” se culpaba al prefecto por su exceso de rigor. Fue así entonces que se le permutó en el cargo con el prefecto de Piura, don Pedro M. La Riva, un anciano de carácter muy pacífico que llegó a Trujillo con. su secretario Tejada, otro “muy buena gente”. Al Poco tiempo estalló la revolución.

Pero volviendo a la medalla donde estaba el escudo, presentaba una torre de gran tamaño que ocupaba la mayor parte del campo central. Encima del escudo había una corona de grandes dimensiones, de cuyos costados partían adornos de hojas de acanto.

Se trataba también de un escudo completamente inauténtico.

El escudo que aparece en la portada del “Libro del Cabildo” editado por el Concejo Provincial de Piura, en diciembre de 1939; tiene muy atractiva presencia. La obra fue publicada bajo la dirección del escritor e historiador Ricardo Vegas García. El escudo de la portada, que se presenta en colores es obra del Dr. Enrique Gamarra Hernández que ha sido dibujado (según se expresa) de acuerdo a la real cédula del 7 de diciembre de 1537.

Este escudo tiene dominando su parte superior, un yelmo con profusión de lambrequines a sus costados. Esto sin duda contribuye a darle vistosidad pero la real cédula no menciona estos adornos.

La mano que sostiene la balanza, las alas, las nubes y los rayos, corresponden sin duda a lo que el rey de España dispuso sobre el escudo de Piura. Pero, debajo de la balanza aparece una torre, con una puerta cuando debió ser un castillo con puertas y ventanas. A los costados de la balanza, las letras S.M. cuando debieron estar debajo. Envolviendo todo el escudo una ancha orla en donde están las banderas revueltas, las varas y las cruces todo eso correcto. Por último hay que anotar que la corona que aparece en la parte superior del escudo no es real, sino de marqués.

Por consiguiente también es un escudo inauténtico.

La revista FANAL de julio de 1952, edición de lujo dedicada a Piura tiene en la portada un bonito escudo a todo color, que se diferencia del anterior sólo en la corona que en este caso aparece cerrada es decir, corona de reyes. El escudo de FANAL es obra del artista piurano Nicolás Suárez.

La municipalidad de Piura, prácticamente oficializó una versión de escudo, al adoptarlo para Sello. Es una modificación del que fuera sugerido por don Enrique del C. Ramos. Es sencillo y no tiene ni el casco, ni los lambrequines que indebidamente habían sido agregados a otras versiones de escudo. La corona aparece deformada y la orla muy estrecha en forma tal que las banderas revueltas, lanzas y cruces pierdan nitidez. Tiene nubes y rayos, pero faltan las alas de los ángeles y la mano que sostiene la balanza y ésta no tiene fiel. El castillo es de dos torres, Pero con una sola puerta. Encontramos en este castillo una gran semejanza con la portada de Tiahuanacu.

Desde 1933 era el escudo oficial de Piura, hasta hace poco tiempo. En efecto el alcalde don Emilio Vignolo, dio el siguiente decreto:

Piura, Agosto 20 de 1933

Habiéndose adquirido para el servicio de la alcaldía de este Concejo un sello con el escudo de Armas de la ciudad de Piura; el cual está conformado en armonía con la real cédula, de su creación de 7 de diciembre de 1537 y conviniendo autorizar Su uso oficialmente.

Decreto:

Úsese hoy en las comunicaciones, decretos y providencias que dicte esta alcaldía, el nuevo sello con el escudo de armas de esta ciudad.

Regístrese y comuníquese.- Vignolo.

El historiador Carlos Robles Rázuri, se ocupó en varias oportunidades del escudo de Piura. Relata que don Enrique del Carmen Ramos, no sólo quedó encargado de establecer la fecha de la fundación de la ciudad, sino también tuvo la misión de determinar cual debía ser el diseño del escudo. Don Enrique cumplió con mucha responsabilidad la tarea y con la ayuda del artista piurano Carlos Salazar Trelles, hizo llegar al concejo un diseño del tamaño de 80 x 60 ctms, dentro de un marco dorado.

Fue en 1930 cuando el concejo de Piura encomendó el trabajo de diseñar el escudo de Piura a Don Enrique del Carmen Ramos el que luego de un año de estudio y de esfuerzos pudo presentar como bien lo decía Robles Rázuri, un trabajo extraordinario, con algunos deslices, como colocar una torre con una puerta en lugar de un castillo con puertas y ventanas, y poner las letras S.M. fuera de los platillos de la balanza y lo que es peor, inventar una cinta para la parte baja del escudo en donde figura la frase Ciudad de Piura, cosa que jamás pasó por la mente de Carlos V, pero con lo cual don Enrique Ramos quería piuranizar el escudo sanmiguelino.

Se ha venido asegurando que el mismo día 7 de diciembre de 1537 se expidieron dos cédulas reales, con dos versiones diferentes del escudo de San Miguel y que eso ha traído confusión.
Por nuestra parte opinamos que lo que se llama segunda cédula real, sólo es la provisión del Consejo de Indias, de la primera cédula. Hay que diferenciar el modo como termina cada uno de dichos documentos, pues en la cédula sólo dice: Yo el rey, mientras que en el otro dice: “firmado y refrendado de los dichos”.

Las “aclaraciones” del segundo documento seguramente se hicieron a pedido de Hernando Cevallos, para darle más precisión al escudo. Es así como aparece por ejemplo el color rojo en la orla. Habría que suponer que en lo que no era motivo de aclaración por la provisión, prevalecía el que consignaba la real cédula pero se debe de recalcar que ni el yelmo ni los lambrequines por muy vistosos que pudieran haber sido, tenían justificación histórica, por no figurar en ninguno de los dos documentos

Los que llaman las dos versiones de los escudos han dado motivo a que se den múltiples versiones del escudo de la ciudad de San Miguel. Los profesores Guillermo Burneo Cardó y Suriel Mendoza Quintana se ocuparon de esa proliferación de escudos.

Don Raúl Porras Barrenechea en “Pizarro” se ocupa de esa tendencia del Consejo de Indias a modificar las propias cédulas reales mediante las provisiones que expedía. Al referirse al pedido que Pizarro hiciera a la corte de que se considerase al Cuzco dentro de los límites de la Nueva Castilla; dice el Dr. Porras: “El emperador accedió a este justo pedido, pero los golillas del Consejo al expedir la provisión correspondiente, cambiaron mañosamente las caras”.

En la colección “Documental del Perú”, en el volumen correspondiente a Piura impresa en agosto de 1970, aparece un escudo que tiene semejanza al publicado en el «Libro del Cabildo», pero le faltan las nubes, los rayos y la mano que sostiene la balanza. Tampoco aparecen las letras S.M.y en lugar de un castillo hay una torre.

En la Guía de Piura (1983) hay un escudo, con una corona cerrada que corresponde a un Rey de Castilla Debajo de la Balanza se encuentra el Castillo, pero tiene una sola puerta en lugar de «puertas». Las nubes no están bien representadas pero así y todo es una de las mejores versiones presentadas.

En “Piura, el Arte y su Mensaje” ( Nº 2), de Jorge Moscol Urbina, se adorna la portada con un escudo, que tiene una corona cerrada, las letras S.M debajo de la balanza en lugar de estar al costado, faltan los rayos, hay un castillo pero con una sola puerta.

La “Revista Piura”, siempre ponía un escudo pequeño en uno de los ángulos de su portada, pero con frecuencia era diferente. La edición correspondiente a setiembre de 1957, muestra un escudo muy parecido al de la “Guía de Piura”, pero con las nubes mejor representadas. En cambio la edición de junio-julio de 1959 nos presenta un escudo bastante extraño, pues en la orla tiene una leyenda que dice año de 1675 en su parte superior y en la inferior: Ciudad de Piura. No sabemos que significado tiene la fecha y si es que data de ese año. La corona es cerrada es decir de rey y no ostenta yelmo ni lambrequines. Las nubes están bien pronunciadas, pero no aparece la mano que sostiene la balanza. Los rayos se proyectan hasta los platillos de la balanza y en lugar del castillo, figura una torre bastante parecida a las que se usan en los juegos de ajedrez. Bien pudo ser este escudo el que sirvió de modelo a don Enrique del Carmen Ramos.

Fue don Enrique un empecinado e infatigable difusor del escudo. En la carátula de los cuadernos que fabricaba en su imprenta, figura el escudo a un sólo color.

En cuanto a la forma, el escudo siempre se ha presentado como cuadrilongo redondeado en sus ángulos inferiores. Algunos terminan con una punta en la parte central de la base.
La Universidad Nacional de Piura en decenios recientes, difundía un escudo a colores en calcomanía. Presentaba corona de rey y todo el resto estaba fielmente representado, salvo un único detalle, el castillo tenía una sola puerta y la cédula real hablaba de puertas.

Escudo elaborado por Martines de Compañón

ESCUDO ELABORADO POR MARTÍNEZ DE COMPAÑÓN

 

Aparece en la parte inferior del Plano de Piura que en 1783, elaboró el Obispo.

Es completamente inauténtico.

 

Escudo de Piura en 1933

ESCUDO DE PIURA EN 1933

 

Aparece en la carátula  “LIBRO DEL CABILDO” de la ciudad de San Miguel de Piura 1737- a 1748.

La financiación de la impresión corrió por cuenta de la Municipalidad de Piura y el trabajo fue obra del historiador paiteño Ricardo Vegas García.

El escudo así presentado es sin duda muy hermoso y eso motivó que fuera muy reproducido y tomado como auténtico, lo que no era así.

 

Sello municipal

SELLO MUNICIPAL

 

La Municipalidad que en 1933 presidía don Emilio Vignolo, mandó hacer un sello con el escudo de Piura. Era la primera vez que se oficializaba un escudo. Como es lógico suponer, estaba muy lejos de ser el escudo oficial que por entonces no se conocía. Pero valía la buena intención.

 

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