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CAPITULO XII
La Guerra Civil llega a Piura
01.-
Pizarro visita San
Miguel.
02.-
La rebelión peruana.
03.-
La rebelión de Cosme Chinguel.
04.-
La muerte de Almagro.
05.-
El escudo de la ciudad de San Miguel.
06.-
La misión de Lorenzo de Aldana.
07.-
Dudas sobre el escudo de Piura.
08.-
El Dr. Garrido Lecca halla al verdadero escudo.
09.-
La fundación de Guayaquil.
10.-
La leyenda de El Dorado.
11.-
Descubrimiento del Amazonas.
12.-
Asesinato de
Pizarro
13.-
Arribo de Vaca de Castro.
14.-
Los piuranos y Vaca de Castro.
15.-
La rebelión de Almagro el Mozo.
16.-
Ahorcan a pizarristas en Piura.
17.-
Los hijos de Pizarro en Piura.
18.-
Vaca de Castro llega a Piura.
19.-
Castigan a almagristas piuranos.
20.-
El auge de Paita.
21.-
Arrieros y piaras.
22.-
Las
principales familias en los primeros 50 años
04.-
La muerte de Almagro
El retorno de Almagro de su frustrada conquista de Chile en abril de
1537, significó la derrota de Manco Inca y la salvación de los
españoles con los hermanos Pizarro que estaban cercados y sin
esperanza en el Cuzco y de la misma Lima cercada por Tito Yupanqui.
Una vez más los Pizarro debían la vida a Almagro; pero las viejas
rivalidades volvieron aflorar cuando Almagro reclamó a la capital
imperial como la capital de su gobernación. Al producirse
situaciones otra vez tirantes y de pugnas. Almagro dispuso la
prisión de Hernando y de Gonzalo Pizarro, pues Juan había muerto
durante el sitio del Cuzco.
Almagro pudo deshacerse de sus rivales y así se lo aconsejaban
muchos de sus capitanes, pero el viejo soldado no se atrevía a tanto
contra su antiguo socio y por otra parte es bien sabido que era muy
generoso. Caro iba a pagar ese rasgo de nobleza.
Don Francisco Pizarro, que había concentrado en la ciudad de Lima
fuerzas de diversos lugares de Nueva Castilla, mandó un ejército
contra Almagro.
Se vio, así el insólito caso de esos hombres de la misma raza y
religión, que luchaban por la misma bandera y que habían llegado
desde lejano país con un interés común; iniciar una guerra entre
ellos con tremenda ferocidad. En ese conflicto no hubieron
neutrales: se era amigo o enemigo, y al enemigo se le destruía, no
sólo dentro del campo de batalla, sino fuera de él. Los prisioneros
no contaban con ninguna garantía, pues de inmediato eran ejecutados.
Era una guerra a muerte. Teniendo en cuenta ese odio fratricida
¿cómo iba a pedirse a aquellas gentes buen trato para los inermes
indios?
Tras la derrota de su inca y caudillo, el emperador Manco Inca, los
indios se encontraban muy deprimidos como para intentar una nueva
rebelión aprovechando la lucha fratricida de sus opresores. Antes
bien, fueron también víctimas de esa matanza que en la historia se
conoce como guerra civil entre los Conquistadores. El indio fue
enrolado en uno u otro bando, para hacer las penosas marchas sobre
la cordillera transportando las pesadas cargas, mal vestido y peor
alimentado. A los españoles no les importaba cuántos indios pudieran
morir en los caminos, porque los reponían en los próximos poblados.
Todo eso contribuyó a diezmarlos y despoblar el antiguo imperio. Fue
un verdadero genocidio.
En julio de 1537 se produce la primera acción de armas entre
almagristas y pizarristas. Fue en Abancay y por la cantidad de
combatientes así como por el número de muertas y heridos, revistió
importancia. Fue un triunfo de Almagro que pudo resultar decisivo,
pues quedó en magníficas condiciones para marchar sobre Lima y
tomarla. Nada se lo impedía pero desaprovechó la oportunidad.
Pizarro con el fin de ganar tiempo y para rehacerse y lograr la
libertad de sus hermanos, propuso la iniciación de negociaciones, a
lo que Almagro ingenuamente accedió. Difícilmente pudo librarse de
la celada que se le había tendido con ocasión de la iniciación de
los tratos.
Francisco Pizarro había aprovechado muy bien el tiempo y estuvo en
condiciones de poder reiniciar la lucha. En el sitio llamado Las
Salinas se volvieron a encontrar las dos fuerzas contrarias, pero
Almagro estaba enfermo concurriendo en litera a la acción que se
desarrolló en las proximidades del Cuzco. En realidad sólo fue una
escaramuza pues entre unos y otros tuvieron en total 65 muertos,
pero fue decisiva porque entre los muertos estaban muchos de los
principales capitanes de Almagro y él mismo cayó prisionero y
ejecutado tras un infame juicio, el 8 de junio de 1538.
En la batalla de Salinas ocurrió un hecho insólito. Miles de indios
de ambos sexos del Cuzco, acudieron curiosos y se apostaron en las
lomas, circundantes para ver cómo se mataban con ferocidad, como si
se tratase de un gigantesco espectáculo teatral, esos hombres que
hacía un poco mas de cinco años habían llegado con la aureola de
semidioses. |