BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO II

Se prepara la Conquista

 

01.- Antecedentes.

02.- Pasan los años y se gana experiencia.

03.- El contrato.

04.- El Imperio del Sol.

05.- Los españoles en Paita.

06.- Pizarro y las capullanas.

07.- Honores y mercedes

08.- Francisquillo y Fernandillo.

09.- Juanillo de puerto Viejo.

10.- Contrato para la conquista

 

05.- Los españoles en Paita

 No repuesto aún de la impresión favorable que  le había causado el relato de Candia, dispone Pizarro que el pequeño barquito prosiga su viaje de exploración. Penetra prontamente en mar piurano y por el mes de abril de 1528 según el relato cronológico de Cieza de León, estaba frente a la bahía de Paita. Para el padre Vargas, este hecho se produciría más o menos en agosto, ya que como asegura, el 14 de septiembre de año que no señala, pero que se supone 1527, cuando se celebra la exaltación del Santo Madero, estaban costeando Lambayeque. Mendiburo señala una tercera fecha, cuando puntualiza que al finalizar el año1526 iniciaba Pizarro el retorno a Panamá (desde Santa) lo cual haría suponer que por noviembre estaría pasando por Paita. Nunca los cronistas y los actuales historiadores han podido ponerse de acuerdo en los hechos que corresponden a los pasos iniciales de la Conquista. Por nuestra parte preferimos quedarnos con lo que dice Cieza de León.

Con relación al paso de Paita, las diversas versiones dicen lo siguiente:

José A. Del Busto Duturburo, en la “Historia Marítima del Perú” expresa: “Pasaron frente a Paita donde los indios salieron a la playa a llamar alborozados al navío que transportaban a un Dios”:

Inca Gracilaso de la Vega, en “Historia General del Perú” no hace referencia alguna. El P. Vargas en “Historia General del Perú”, puntualiza: “Prosiguieron pues su viaje y luego de recalar en la tranquila bahía de Paita, entraron en la de Sechura ... y bautizaron la Punta con el nombre de Aguja”.

William Prescott, en “Historia de la Conquista del Perú” relata lo siguiente: “Habiendo ya recogido las noticias necesarias para sus fines, Pizarro, después de despedirse de los naturales de Tumbes y prometerles que pronto volverían, se dio a la vela y prosiguió su rumbo al sur. Navegando siempre lo más cerca de la costa para que no se le escape ningún punto importante, dobló en cabo Blanco y después de recorrer como un grado y medio, entró en el puerto de Paita. Los habitantes que tenían noticias de su llegada salieron en sus balsas a contemplar a los maravillosos extranjeros y llevarles frutas y pescados, así como vegetales, con el mismo espíritu de hospitalidad que habían manifestado sus compatriotas tumbesinos. Después de permanecer aquí un tiempo cambiando regalos de escaso valor con los naturales; Pizarro prosiguió su viaje y recorrió la orilla de las arenosas llanuras de Sechura en una extensión de unas cien millas, dobló punta de Aguja y siguió la costa en dirección hacia el Este...”.

Prescott supone que todo esto ocurrió en 1527, pues ubica a Pizarro en España en 1528. Don Manuel de Mendiburo, al ocuparse de Pizarro en si biografía, en el Diccionario Histórico Biográfico del Perú, dice: “Estuvo en Paita y en otros puertos, reconoció una isla en que había inmenso número de lobos cuyos aullidos infundieron pavor en una noche lóbrega y recorriendo varias ensenadas, recibió regalos que acreditaban la voluntad benigna y hospitalaria de los indios. Él, les correspondió con diferentes dádivas de peines, anzuelos, espejos, cuentas y otras cosas desconocidas de los indios y de que hicieron mucha estimación. Prometió que al regresar aceptaría el convite que le dirigía una señora muy principal llamada Capullana para que saltara a tierra, proponiéndose agasajarle y darle cuanto necesitase”.

El historiador Juan Paz Velásquez, en su obra “Piura en la Conquista” asegura que fue la capullana de Pariñas, la que hizo la invitación a Pizarro y que éste al retornar de su viaje hasta la desembocadura del río Santa, hizo un alto en Pariñas y los españoles confraternizaron allí con los tallanes, siendo agasajados. Precisa también Paz Velásquez, que la capullana de Pariñas era Susi Cunti. Todas estas afirmaciones tienen un valioso apoyo en el escritor e historiador Germán Leguía y Martínez que fuera Prefecto de Piura, y Paz cita de él lo siguiente: “... fue esta capullana de Pariñas la segunda de las princesas o sayapullas que al regreso del Santa dieron a Pizarro bondadoso hospedaje en la costa del Perú, y la misma, sin duda, que confió al caudillo español para que en adelante le sirviesen de interpretes, a los indiezuelos Martín y Felipe”. Estando frente a Pariñas, se le cayó a Pizarro su espada al mar.      

Pero sigamos con lo que dicen los historiadores sobre el tránsito de Pizarro por Paita.

Don Raúl Porras Barrenechea, en su obra “Pizarro”, hace el siguiente relato: “En la desembocadura del río Chira, cogió Pizarro seis muchachos indios y cierto número de llamas u ovejas de la tierra ... también recogieron cientos de chaquiras de oro y plata, y abundante ropa de la tierra”. Claro ésta que don Raúl por el desmedido afecto que siempre demostró por Pizarro, trata de suavizar o disimular los actos del conquistador y llama coger, a lo que era un secuestro y un despojo.

El cronista Gómara, al tratar del viaje de Pizarro a España, dice que llevaría algunos indios, de los que había recogido a su paso por la provincia de Motape cerca de Tangarará. Esos tallanes iban a ser ante el rey de España, los testimonio vivientes de la existencia del Imperio del Sol.

El cronista fray Reginaldo Lizárraga expresa: “pasando la costa adelante y metiéndose un poco la tierra adelante, por ser la costa muy brava, llevamos veinte leguas andadas, poco más o menos al gran río Motape donde hay un pueblo de este nombre. Quien antiguamente gobernaba en esta provincia, que por pocas leguas se extiende, era las mujeres, a quienes los nuestros llaman Capullanas por el vestido que traen y traían a manera de capuces, conque se cubren de la garganta hasta los pies”. El Padre Lizárraga se refiere sin duda al río Chira, al que se daba diversos nombre según la localidad por la cual pasaba. El cronista P. Reginaldo Lizárraga, continuamente es confundido con su padre del mismo nombre; pero es el hijo el que llegó a obispo y escribió “Descripción breve de toda la tierra del Perú” muchos años después de la Conquista, pues había nacido en 1540 y en sus escritos Lizárraga dice refiriéndose al vestido de las capullanas; “vestido que traen y traían”, lo cual es una confirmación más de la existencia de las capullanas en pleno Virreinato.

Resumiendo, el oro y las telas tallanes, al igual que las llamas tomadas en Colán, así como los indios piuranos llevados a España, fueron los que deslumbraron al todopoderoso Carlos I rey de España y al mismo tiempo Carlos V Emperador de Alemania, y permitieron al ex-cuidador de puercos Francisco Pizarro presentarse a la corte con los trofeos y testimonios vivientes, y tratar de potencia a potencia con sus majestades imperiales, para arrancarles en Toledo, los generosos términos de una Capitulación.

López de Gómara

  LÓPEZ DE GÓMARA

 

El cronista Francisco López de Gómara en su libro, DELE NVPVE INDIE OCCIDENTALI,  cuando trata del viaje de Pizarro a España, dice que llevó varios indios que los había recogido  a su paso por la provincia de Motape cerca de Tangarará.

El cronista se refiere al curacazgo de Amotape el que sin duda era bastante extenso y llegaría  hasta el mar.

 

 

 

 

 

 

 

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