BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

 

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO II

Se prepara la Conquista

 

01.- Antecedentes.

02.- Pasan los años y se gana experiencia.

03.- El contrato.

04.- El Imperio del Sol.

05.- Los españoles en Paita.

06.- Pizarro y las capullanas.

07.- Honores y mercedes

08.- Francisquillo y Fernandillo.

09.- Juanillo de puerto Viejo.

10.- Contrato para la conquista

 

01.- ANTECEDENTES

Con la derrota del rey moro de Granada, había logrado España su unidad, bajo los Reyes Católicos. Fue su nieto Carlos V, el que hizo de su imperio, el estado más poderoso de la tierra, al heredar de su padre Felipe el Hermoso los estados  alemanes que lo convirtieron en emperador; y de su madre Juana la Loca los reinos de Castilla, Aragón y Granada, así como las tierras nuevas allende el mar, que el genial visionario Cristóbal Colón había descubierto.

El nuevo continente ejerció para el espíritu aventurero español una mágica atracción. Como lo dijera más tarde Pizarro en la isla de la Gorgona, era el camino a la gloria y a la riqueza.

El español, audaz hasta la inconciencia, valeroso hasta la temeridad, aventurero persistente y religiosamente fanático, se volcó a la América morena, para conquistarla con la cruz y con la espada, por su Dios y por su rey.

Tras las huellas de Colón llegaron al continente, otros intrépidos capitanes; ya no con intenciones de descubrir nuevas tierras; sino de conquistarlas. Fue así como las islas caribeñas se convirtieron en el trampolín de expediciones guerreras que sometieron al poder del rey de España, toda la América Central, desde México hasta Panamá.

La epopeya de la conquista de México, que dio a Hernán Cortés y a sus bravos capitanes poder, gloria y riquezas, sirvió de acicate a esa gran cantidad de aventureros que pululaban en Panamá, dispuestos a enrolarse en cualquier expedición destinada a conquistar tierras nuevas.   

Lo desconocido que para cualquier hombre hubiera servido de freno, en el español de la época hacía un efecto contrario. Era como una fascinación irresistible que avivaba su espíritu aventurero.

Francisco Pizarro y Diego de Almagro, eran esa clase de hombres.

Pizarro nació en Trujillo de Extremadura, siendo un hijo natural del capitán Gonzalo Pizarro al que llamaban “el largo” y de Francisca Morales,  “la ropera” una mujer de muy humilde condición. De su infancia las noticias son inciertas y por falta de información concreta han surgido relatos fantasiosos a causa del prestigio e importancia que llegó a adquirir de adulto. Sin embargo, todo hace suponer que fue reconocido por su padre, hecho de suma importancia porque en la pequeña ciudad de Trujillo vivían por entonces cuatro personas con el mismo nombre de “Gonzalo” Pizarro, pero a pesar de ser Francisco, el mayor de sus hijos, no lo mencionó en el testamento al morir en 1522, documento en el que aparecen 9 hijos, varios de ellos naturales. Hay que decir que Francisco hacía mucho tiempo había desaparecido de Trujillo, y nada se sabía de él.

La madre de Francisco Pizarro según el historiador Porras Barrenechea fue Francisca Gonzáles Mateos, hija de humildes labradores y ella misma, sirvienta del monasterio San Francisco de Coria, donde ayudaba en la portería. Lo más asombroso es que el capitán Gonzalo “el largo” logró casar a su ex querida con un tal Martín de cuyo matrimonio nació Martín de Alcántara, hermano materno de Francisco Pizarro.

El cronista López de Gómara que no quería bien a Pizarro, dice que fue porquerizo en su infancia, sin que nadie se preocupara por darle instrucción. Lo más probable es que Francisco se críó en el campo junto con sus abuelos maternos labradores y que entre sus muchas tareas bien pudo estar la de cuidar de los cerdos, aves y ganado menor de la familia. Lo cierto, es que nadie se ocupó de darle instrucción, ni de enseñarle a leer. Era el año 1510, y el jovencito perdió algunos animales, por lo que temeroso huyó del hogar y fue a dar al puerto de Sevilla en donde se unió a unos expedicionarios que al mando del Gran Capitán don Gonzalo de Córdova, se dirigían a Italia. Al retornar a España,  de inmediato se enroló en las fuerzas de Alonso de Ojeda, que partían para América. Era su destino.

El muchacho analfabeto y sin ningún porvenir en su tierra, al que los demás miembros de la familia paterna, apenas miraban; retornaría años más tarde lleno de poder para sentarse frente a sus majestades y firmar con ellos el contrato que se conoce con el nombre de las Capitulaciones de Toledo. Su ciudad natal, Trujillo, de donde saliera en forma clandestina sin que a nadie importase, lo recibiría con alborozo y se sentiría honrada de tenerlo como hijo. ¡ y qué decir de los hermanos!. Todos lo rodearon y halagaron, y Francisco lleno de espíritu generoso, o quizá obedeciendo al imperativo de la sangre, los trajo a las tierras mágicas de América, dándoles un lugar en la historia, y cambiando también el curso de ella, por cuanto fueron elementos de perturbación y discordia, con Almagro el otro socio de la conquista.

 En Panamá, tras una serie de espectaculares aventuras y muchas peripecias, el joven Pizarro  se unió al descubridor del Mar del Sur, el capitán Vasco Núñez de Balboa, con el cual incursionó en algunos puertos del Pacífico, y exploró islas próximas, teniendo así las primeras aunque vagas noticias de un imperio más esplendoroso que el azteca conquistado por Hernán Cortés, pero que estaba mucho más al sur. Las informaciones que obtuvo Pascual de Andagoya, aumentaron su decisión de conquistar esa tierra de la que se decían cosas tan fantásticas. Ya nada lo detendría en su camino y por eso no fue de llamar la atención, lo mal que pagó a Balboa; política sin escrúpulos que más tarde emplearía también con su socio Almagro.

Era Almagro tan ignorante como Pizarro, pero igual de intrépido y audaz, con muchos defectos, pero igualmente con muchas virtudes. Sin él, Pizarro no hubiera podido conquistar el Perú. Algunos historiadores como Porras Barrenechea en su afán de destacar la figura de Pizarro en la gesta de la conquista han buscado desmerecer el papel y la personalidad de Almagro, lo cual es tremendamente injusto. Felizmente, el tiempo y la historia como supremos jueces, ya han ubicado a cada uno en los importantes lugares que se merecen.

Almagro nació en la villa de su nombre, siendo hijo de Juan de Montenegro y de una humilde mujer llamada Elvira Gutiérrez. El niño pasó por muchos hogares en su infancia. Primero con unos tíos, luego al lado de su padre que era copero mayor del maestro de Calatrava, después criado de un noble de Toledo, de donde huyó por que tuvo una pendencia con arma blanca, yendo a parar al puerto de Sevilla, enrolándose en la expedición de don Pedro Arias Dávila, más conocido como Pedrarias, que fuera nombrado Gobernador del Panamá. En esa misma expedición iba un joven hidalgo llamado Hernando de Soto y un mozo de pueblo llamado Sebastián de Benalcázar. Ya el destino, los estaba uniendo y más tarde lucharían juntos.

La casa de los Pizarro en Toledo

 

LA CASA DE FRANCISCO PIZARRO

 

Nació en la ciudad de Trujillo, provincia de Extremadura en España en 1478.

Hijo de un  hidalgo y de una modesta mujer. De niño y joven vivió en el campo y era pastor de cerdos. Por haberse perdido unos animales huyó a Sevilla y se enrolló en el ejército del gran capitán González Fernández de Córdova que iba a Italia. En 1502 se unió a los soldados contratados por Nicolás Ovando nombrado gobernador de La Española (hoy isla de Haití). Después participó con Alonso Ojeda en la conquista de lo que ahora es la costa norte de Colombia, conocida entonces como Uraba o Nueva Andalucía, donde en 1509 fundó la ciudad de San Sebastián, la primera de América del Sur, que después se llamó Santa María de la Antigua. En 1513 luchaba junto a vasco Núñez de Balboa, descubridor del mar del Sur u océano Pacífico. Ocupó importantes cargos en Panamá y se asoció con Diego de Almagro en negocios ganaderos.

 

Francisco Pizarro

Francisco Pizarro según óleo del pintor peruano Daniel Hernández

 

FRANCISCO PIZARRO

 

Nació en la ciudad de Trujillo, provincia de Extremadura en España en 1478.

Hijo de un  hidalgo y de una modesta mujer. De niño y joven vivió en el campo y era pastor de cerdos. Por haberse perdido unos animales huyó a Sevilla y se enrolló en el ejército del gran capitán González Fernández de Córdova que iba a Italia. En 1502 se unió a los soldados contratados por Nicolás Ovando nombrado gobernador de La Española (hoy isla de Santo Domingo)). Después participó con Alonso Ojeda en la conquista de lo que ahora es la costa norte de Colombia, conocida entonces como Uraba o Nueva Andalucía, donde en 1509 fundó la ciudad de San Sebastián, la primera de América del Sur, que después se llamó Santa María de la Antigua. En 1513 luchaba contra los indígenas, junto a Blasco Núñez de Balboa, descubridor del Mar del Sur hoy  océano Pacífico. Ocupó importantes cargos en Panamá y se asoció con Diego de Almagro en negocios ganaderos. 

Diego de Almagro

 

DIEGO DE ALMAGRO

 

También Pizarro envió al reino de Quito, a su otro socio Almagro, porque temía que Benalcázar actuara independientemente y se hiciera dueño para sí, del reino de Quito.

Almagro en poquísimos días hizo el largo viaje del Cuzco a San Miguel, cabalgando día y noche, y de inmediato con muy poca gente y en forma muy audaz penetró en el reino de Quito, pero le salieran al frente los ejércitos de Quizquiz y de Rumiñahui, por lo cual regresó a San Miguel para retornar con un improvisado y pequeño ejército. Dadas sus condiciones de ser muy buen conversador, se entendió con el Mariscal Alvarado, para que reconociera los derechos de Pizarro.

Almagro puso una vez más de manifiesto su lealtad para con Pizarro, porque bien se pudo haber unido con Alvarado y así  formado un ejercito mucho más poderoso que el de Pizarro.

 

Diego de Almagro con armadura

Diego de Almagro con armadura, antes de ir a la conquista de Chile.

Diego de Almagro en Chile

Almagro toma posesión de Chile

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