BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO II

Se prepara la Conquista

 

01.- Antecedentes.

02.- Pasan los años y se gana experiencia.

03.- El contrato.

04.- El Imperio del Sol.

05.- Los españoles en Paita.

06.- Pizarro y las capullanas.

07.- Honores y mercedes

08.- Francisquillo y Fernandillo.

09.- Juanillo de puerto Viejo.

10.- Contrato para la conquista

 

06.- Pizarro y las Capullanas            

Veamos ahora lo que dice Cieza de León sobre el viaje de Tumbes al sur y del encuentro con las Capullanas.

Expresa el cronista que Pizarro llevó a un muchacho para que mostrase el puerto de Paita. Navegando pasaron el puerto de Tangarará y luego frente a una isla pequeña de donde oyeron bramidos y ruidos que los llenó de temor, pero comprobaron que eran lobos marinos. Siguieron y cruzaron una punta a la que pusieron nombre Aguja, y más adelante llegaron a un puerto que llamaron Santa Cruz. Mientras tanto se había divulgado por toda la costa su llegada y que los viajeros eran gente pacífica. Luego llegaron a un paraje en donde salieron a recibir indios en gran cantidad de balsas, llevándoles pescado, frutas y otros abastecimientos. Al barco subió un indio muy principal que dijo era portador de la invitación de una señora que era la que gobernaba toda esa región, a quien llamaban capullana, la que rogaba a Pizarro desembarcarse para agasajarlo. Pizarro le dijo que a la vuelta lo haría y siguieron navegando por varios días hasta llegar a un puerto y nuevamente se vieron rodeados de gran cantidad de balsas con indios que llevaban regalos. Pizarro envió a tierra a Alonso de Molina para buscar agua y alimentos. Pero pasaron tres días y el mar se embraveció y Molina no volvía, Pizarro decidió seguir adelante. Hasta llegar a Collique que está entre  Tangará (sic) y Chimo. En este lugar llegaron nuevamente gran cantidad de balsas, con agua. El marinero Bocanegra (Ginés de Bocanegra) bajó a tierra, el que después envió recado a Pizarro diciendo que no lo esperasen porque quería quedarse con los indios que lo trataban muy bien. Para verificar esto, fue enviado a tierra Juan de la Torre que al regresar contó que era cierto lo que decían de Bocanegra y que la tierra era muy hermosa y muy bien cultivada. Prosiguió Pizarro hasta el río Santa y no pudo continuar más adelante porque la tripulación se opuso.... ....El barco inició el retorno y al llegar otra vez a Santa Cruz, recogieron a Alonso Molina que llegó en una balsa con varios indios, llevando una invitación de la capullana de la región, para que bajaran a un puerto ubicado más al norte en donde serían bien recibidos. Molina contó que en la región no llovía, pero que aprovechaban el agua con canales y que hablaban mucho de una gran ciudad llamada Cusco y de un gran rey llamado Guayna Capac. Al llegar la nave al punto indicado por la capullana, los recibieron gran cantidad de balsas con regalos y con una nueva invitación de la capullana para que saltaran a tierra para agasajarlos y que no tuvieran temor porque podían dejar rehenes en el barco. Pizarro envió entonces a Nicolás de Rivera, Francisco de Cuellar, Alonso de Molina y a Pedro Halcón (o Alcón). Halcón iba con jubón de terciopelo, aderezos de oro y gorra, calcas negras, espada y puñal al cinto, en suma muy elegante. La cacica les dio gran recibimiento, los invitó a comer y les dio a beber de un mismo vaso. Todo hace suponer que Halcón se enamoró a primera vista de la cacica. Luego la cacica y los 4 españoles fueron al barco y la capullana con buenas palabras le dijo a Pizarro que así como ella no había tenido temor, así el capitán no debía rehusar saltar a tierra y que ella dejaría a cinco indios principales como rehenes. Pizarro ofreció bajar sin necesidad de rehenes. Al siguiente día cincuenta balsas rodearon la nao y doce indios principales subieron como rehenes. Pizarro desembarcó con Bartolomé Ruiz y otros, entre ellos Halcón y la capullana les dio gran recibimiento, comieron, bebieron y los indios danzaron y bailaron. Aprovechando. Pizarro para hablarles del emperador y del verdadero Dios, todo lo que los indios oyeron en forma muy divertida. Al momento de retornar a la nao, Halcón  o Alcón, solicitó a Pizarro lo dejasen en tierra lo que no fue admitido. Entonces Halcón se trastornó y gritaba “Bellacos, esta tierra es mía y de mi  hermano el rey y me la tenéis usurpada”, y con su espada arremetió contra los españoles, pero Bartolomé Ruiz, con un golpe de remo lo derribó, y luego lo encadenaron y lo llevaron al barco, el que siguió navegando al norte hasta llegar a un puerto, donde también salieron muchas balsas a recibirlos con la invitación de los caciques del lugar para que desembarcasen. Llegó también un indio con una espada y un jarro de plata. La espada, era la que se le había caído al mar a Pizarro, cuando anteriormente había llegado a ese lugar, pero los indios tallanes buceadores la rescataron del fondo. A poco, algunos caciques y hombres ricos de la región llegaron al barco para invitar a tierra a Pizarro, lo que éste aceptó, desembarcó con varios que fueron muy agasajados. Pizarro aprovechó para hablarles de Jesucristo y del rey de España y pidió le diesen un muchacho para enseñarle la lengua española. Los indios le regalaron a dos muchachos, a los que pusieron de nombre Felipillo y Martinillo. Al partir, Ginés (de Bocanegra) y Alonso de Molina, pidieron permiso a Pizarro para quedarse. En ese lugar (¿Pariñas, Colán o Paita?) dejaron a Ginés. Siguió navegando Pizarro y al llegar a cabo Blanco, desembarco con gente y tomó posesión de esa tierra en nombre del emperador y de los reyes Castilla. Al llegar otra vez a Tumbes, dejaron en ese lugar a Alonso de Molina.

Para muchos historiadores, la capullana de la que se enamoró Halcón era Susy Cunti de Pimentel. 

La capullana

 

 

LAS CAPULLANAS

 

En su segundo viaje, Pizarro, dejó Tumbes y siguió navegando al sur, hasta el río Santa. Fue entonces que trató hasta con dos capullanas piuranas, y les aceptó los agasajos que le brindaron.

 

Figulina de vista florida

FIGULINA DE VISTA FLORIDA

 

Vista Florida es un caserío de Marcavelica ubicado a orillas del Chira en su margen Derecha.

A fines de 2003 de hacia excavaciones en Vista Florida para instalar tuberías de agua y desague, cuando fueron encontrados varios ceramios entre ellos esa estatuilla, sin manos. Alumnos del centro educativo que contemplaban la escena llevaron el ceramio a su colegio, donde está en custodia.

Se ha exhibido en el Museo de Sullana en varias oportunidades.

Es un ceramio único pues los antiguos  piuranos no representaban a las mujeres. Se trata sin duda de una mujer principal o de una capullana.

Eso confirmaría la existencia de Capullanas en el valle del Chira.

 

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