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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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Editorial: Un país fracturado. Nota de tapa: El 26 no puede ser otro tiro al aire contra el TLC. Nota de contratapa: Nahuel Moreno: a 20 años del adiós. Tema central: ¿Adónde va Costa Rica con el TLC?. Panorama nacional Para que tantas mechas si quedaron despelucados. La educación es un derecho. ¡La admisión sobra!. Panorama internacional ¿Qué nueva estrategia en Irak?. ¿Engañados por segunda vez? De Irak a Irán. "Francia amenazó con su veto en la ONU si aparecía la violación de los DDHH". Marihuana. Hoy es el mayor cultivo comercial en EEUU. Espacio permanente de la mujer La posición de las mujeres socialistas en el Día Internacional de la Mujer. Declaración |
Socialismo del siglo XXI ¿Socialismo? |
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Escribe: Salomón Matarrita |
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En los últimos tiempos se ha instaurado en el seno de nuestra sociedades una discusión que es presentada por algunos como la pomada canaria para las luchas de los pueblos y, por otros, como la reencarnación de Belcebú. Nos referimos a lo que se dio en llamar Socialismo del siglo XXI. Debemos reconocer que ambos tienen parte de razón pero, para que ello sea así, es necesario entender que es lo que ha ocurrido para que las cosas se planteen en esos términos. En ambos casos, la razón de fondo, razón objetiva es el grado de inflamación que padecen nuestras sociedades; y al decir esto involucramos en el concepto al movimiento de masas de muchas regiones del planeta. En primer lugar, lejos de toda duda, debemos señalar, resaltar la lucha, ya crónica pero siempre heroica, de los pueblos de Oriente Medio y Asia Central, en especial, los palestinos. Tal nivel de resistencia, sistemática, que ha sabido sobreponerse a derrotas de todo tipo y a direcciones políticas siempre dispuestas a la negociación, ha significado que la temperatura del panorama político planetario, siempre se haya mantenido febril. Pueblos enteros en condiciones de explotación y miseria extremas fueron capaces de derrotar y tener a raya a los más poderosos ejércitos del mundo. Ello tuvo (y tiene) como resultado, la imposibilidad de que la burguesía imperialista arrasara con libertades, derechos, recursos, condiciones de vida de los pueblos de los países atrasados. Han sido la piedra en el zapato burgués. En segundo lugar debemos mencionar las luchas, como en cascada, que tuvieron lugar en Latinoamérica, especialmente en Sudamérica, región en la que tuvo lugar el parto del mencionado Socialismo del siglo XXI. En tercer lugar debemos mencionar lo que podemos llamar el producto de la reflexión impresionista de aquellos que sostienen (con razón) que las experiencias "socialistas" que se dieron en la URSS y las Democracias Populares, no tuvieron carácter socialista. Entre los que se apuntan en dicho sector hay una amplia gama de personajes y corrientes que se llamaron socialistas pero que nunca tuvieron carácter de tales ni por aproximación. Socialdemócratas, socialistas a secas, comunistas, nacionalistas, guerrilleristas, trotskistas, conforman la variada tonalidad que tiene como elemento de coincidencia (en el mejor de los casos) una paupérrima interpretación de lo que es el socialismo en los términos que definieron Marx y Engels, lo que es el imperialismo en los conceptos que estableció Lenín o lo que es la Revolución Permanente en los criterios de Trotsky. En el peor de los casos coinciden en representar sectores sociales alejados de la historia y la práctica que llevó adelante el movimiento obrero hasta la segunda década del siglo pasado. Unos y otros no pueden, por razones objetivas, ser autocríticos, científicos, dialécticos para comprender la historia y sus contradicciones y condicionamientos. En cuarto lugar debemos mencionar a un resucitado sector de las burguesías locales de nuestros países que entienden que, en medio del cuadro crítico que vive el imperialismo (entendido desde un punto de vista sistémico), hay condiciones para poner en práctica políticas y proyectos, regionales antes que nacionales, con cierto grado de independencia frente al imperialismo, aunque distintos a los que se llevaron a cabo después de la segunda guerra mundial. Saben, sin embargo, que algo se puede aprovechar de aquella experiencia en particular el apoyarse en el movimiento de masas para mejor ejercer dichos grados de independencia aunque, como en aquellos tiempos, manejados burocráticamente desde los centros de poder. Por último podemos mencionar dos elementos de importancia. El primero se refiere al descrédito que el capitalismo, como sistema, ha cosechado como consecuencia de los resultados obtenidos en el ejercicio del poder sin contendiente político alguno a la vista. El segundo se refiere a esto último; la crisis resultante de la pérdida de referencia política asentada en la propia historia del movimiento de masas, a consecuencia del triunfo contrarrevolucionario del estalinismo en 1924 y su consolidación luego de la segunda guerra mundial, de los triunfos nazi-fascistas de diferente tipo, de la instauración de genocidas dictaduras, terminó en que tal movimiento de masas está huérfano de dirección política revolucionaria. En medio de ese cuadro global, descripto en esos cinco argumentos, hablar de socialismo no tiene mucho sentido si no se definen bien los términos. Socialistas son Tony Blair, Daniel Ortega, Bachelet y Tavares. Pero, ante estos socialistas muy desteñidos, aquellos que quieren diferenciarse de la política imperialista apoyándose en el movimiento de masas, también se definen socialistas que, para evitar confusiones, se pusieron un segundo apellido: del siglo XXI. A todo esto, ¿qué es ser socialista según lo que entendieron Marx y Engels?; ¿qué es ser socialista y antiimperialista según lo que planteó Lenín?; ¿qué es ser socialista, antiimperialista y revolucionario según lo definió Trotsky?; ¿qué es ser socialista, antiimperialista, revolucionario, constructor del hombre nuevo de acuerdo con el Che? La respuesta es una sola: proponer en lugar de la sociedad capitalista la sociedad socialista a la que se llega por medio de la revolución social con cuatro objetivos inmediatos, fundacionales, y otros a construir. Los fundacionales son: república de trabajadores, democracia participativa directa, irrestricta libertad e internacionalismo. Las que se deberán construir, surgirán del accionar político derivado. ¿Es esto lo que propone el Socialismo del siglo XXI? El mayor exponente de esta concepción es Hugo Chavez, presidente de Venezuela. Cuenta con el apoyo mayoritario de los venezolanos y una buena manifestación de apoyo ene. Mundo; lógicamente tiene la reprobación del imperialismo y los burgueses aliados en nuestros países. Cuenta con nuestro apoyo en relación a las agresiones que le hacen el gobierno yanqui y la burguesía venezolano a él ligada (caso del golpe de estado) pero cuenta con nuestra reprobación en pretender llamar socialismo a su propuesta de un nuevo "contrato social" que involucra a burgueses (aunque sean antigringos) y no burgueses en una relación de dominancia de clase al mejor estilo capitalista. Nacionalizar el petróleo, la electricidad, las telecomunicaciones (decisiones políticas correctas) no es socialismo. Y no lo es por cuanto falta el ingrediente político fundamental: hacerlo como parte de la construción de la república de trabajadores venezolanos. Para que ello fuera posible se debería poner la administración de las empresas respectivas en manos de sus trabajadores y de los consumidores de sus servicios. Además, dado que se trata de empresas del sector energético, definir un plan de sustitución de las fuentes fósiles de energía por otras basadas en recursos renovables. Otro ejemplo: ¿Qué razones geopolíticas y de clase existen para no conformar una Federación Socialista entre Cuba y Venezuela? En su momento, cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional tomó el poder en Nicragua nos hicimos la misma pregunta; y la respuesta (corroborada por la historia) radicaba eb que los sandinistas nada tenían que ver con el socialismo. Por otra parte, quienes postulan que la experiencia derivada del "socialismo real" debe ser tenida en cuenta para no caer en los mismos "vicios", deben definir con claridad tres aspectos. El primero: ¿el socialismo es un proyecto policlasista? De aquí se derivan muchas cuestiones interesantes como son as posiciones del eurocomunismo, los planteos del Partido Comunista Español o las propuestas del partido Comunista Chileno. En todos los casos hay una renuncia explícita a los fundamentos marxistas. El segundo aspecto: ¿es posible la sociedad socialista en un solo país o, para ello, debe ser sistémica?. Todo planteo no sistémico (en nuestra opinión) es la reedición caricaturizada de la aspiración de los burgueses europeos del siglo XIX en su lucha contra la nobleza y en su posterior lucha contra los trabajadores. El tercer aspecto: ¿debe existir una partido socialista revolucionario y cuál debe ser su papel? El debate está abierto y es muy necesario. Nos comprometemos. |
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