propuesta Socialista

Por la revolución socialista mundial

Tema central

¿Adónde va Costa Rica

con el TLC?

 

Como un taladro compresor que desbarata las carpetas de asfalto de nuestras carreteras, bacheadas hueco tras hueco, así el TLC fractura la losa social y las estructuras y relaciones de las clases en esta bucólica Costa Rica.

Sectores de la misma "clase política" o sea de la burguesía, han hecho denuncias respecto de los intereses que tienen diputados como Evita Arguedas del Movimiento Libertario y Mayi Antillón, jefa de bancada del PLN en la apertura de las telecomunicaciones.

A su vez La Nación abre sus páginas a las denuncias de tráfico de influencias en beneficio de sectores advenedizos de la burguesía aliados con capos mafiosos que pusieron plata para la campaña de Oscar Arias. Con esta jugada no solo busca prestigiarse como prensa independiente sino que aparece como un mecanismo de presión para que el Gobierno acelere la aprobación del TLC o La Nación cantará hasta "La Comparsita" sobre este espinoso tema del financiamiento electoral.

En los últimos días, el ex diputado y dirigente Libertario Federico Malavassi manifestó su protesta contra los procedimientos "tramposos" que el Gobierno y el PLN están utilizando para hacer votar el TLC y considerando que el TLC no puede valer el atropello al procedimiento y mecanismos democráticos. Evidentemente que Malavassi no avala las acciones de la mayoría de la bancada libertaria y de Evita Arguedas en particular porque esa fracción estaría anteponiendo los intereses de un sector ávido de ganancias prontas y prometidas en la aprobación del TLC.

Dentro del Movimiento Libertario todos los sectores que lo componen están por el TLC pero están los que les preocupa más cómo van a quedar luego de aprobado en relación a las características del régimen. Es decir, tienen temor de que los sectores que van a salir empoderados con el TLC acaparen y centralicen poder dejando en desventaja a los que no tienen muchas condiciones para la competencia o que son sectores que adversa la burguesía financiera internacional ( los sectores vinculados al narcotráfico).

En el Movimiento Libertario hay sectores que están vinculados al turismo, al sector inmobiliario y a los casinos que no han sido recompensados. Al contrario, la guerra entre mafiosos por hacerse del mercado explica por qué el Gobierno se echó atrás con la concesión de las islas del Golfo de Nicoya para los proyectos de marinas de los Libertarios y como La Nación ha levantado una campaña de denuncia contra estos sectores mafiosos vinculados al narcotráfico como el hermano del vicepresidente Casas y con Carlos Arroyo Quirós gerente de Corporación Mapache y relacionado con un personaje italiano de dudosa actividad. Jugaron un gran papel para el ascenso de Arias, pero son lumpemburguesía que les puede amenazar sus proyectos con el gran capital transnacional.

Cuando iniciamos la lucha contra el TLC ubicamos este Tratado y la elección de Arias como un mecanismo que representaba un golpe de Estado. En efecto, el gran capital vinculado al capital financiero internacional solo podía confiar en un personaje: Oscar Arias, para liderar un cambio de país que significa el TLC. Desmantelar el llamado Estado Social de Derecho por medio del TLC solo lo podía llevar adelante Arias. Y lo hizo no desde el 8 de febrero de 2006 sino desde el mismo día en que asumió Abel Pacheco y se negoció el TLC con Estados Unidos. El hombre detrás del trono fue Arias y ahora asume a plenitud sus funciones y objetivos.

Esta burguesía no ha reparado en los consabidos costos de la agudización de la crisis de ingobernabilidad. No ha tenido de otra. No hay espacios para jugar la pelota. Tenían que quemar a la Sala IV sacándole un adefesio de resolución para permitirle la reelección presidencial, violentando la propia Constitución Política. Ahora violentan reglamentos, aprueban modificaciones a los mismos de manera amañada y siguen quemando velas en un barco que se enrumba inevitablemente al ojo de la tormenta.

Concientes de su debilidad acarician las posibilidades de armar un gran Acuerdo Nacional asesorados por Felipe Gonzáles que gestó el Pacto de la Moncloa para que dirigentes sindicales, empresarios y el Gobierno llegaran a un acuerdo que permitió el repunte de la economía española en las últimas dos décadas. Mientras aprieta con la mano derecha, el régimen bonapartista en transición (para ponerle un nombre que nos permita seguirle los pasos) ofrece con la izquierda un Pacto en el que solo faltan los dirigentes burócratas sindicales. Ya hubo un intento frustrado por la circunstancia de que en caliente los dirigentes burócratas sindicales no se van a arriesgar a quedar en paños menores. A la cita de Arias, arreglada por el exasesor legal de la Caja de Ande, Francisco Morales, hoy Ministro de Trabajo, con los dirigentes sindicales de CUSIMA estos últimos no acudieron. Era muy vergonzoso acudir en medio de una convocatoria para la marcha del 26 de febrero contra el TLC, pero los representantes manifestaron que siguen manteniendo el interés.

No podemos tampoco desconocer que otros sectores como los que se agrupan en ANEP y ASDEICE han formulado la necesidad de un Acuerdo Nacional solo que dificultado por el hecho de que el mismo parte de garantizar una serie de intereses de esta burocracia que aspira a tener mayor participación en representaciones de poder y en mayor garantías para el control o representación del movimiento sindical.

La incorporación, saludable pero no por ello necesaria de caracterizar en sus límites, de sectores de la misma burguesía y de sus partidos en contra de este TLC, reflejan no solo las contradicciones en cuanto a exclusión de la distribución del nuevo pastel sino que también reflejan las contradicciones con la nueva distribución del poder político que conlleva el TLC.

El país se enrumba entonces hacia una situación de profundización de la crisis política. Seguro que con saludables indicadores macroeconómicos porque ganancias esperan a montones a los dueños del capital y a sus socios testaferros y serviles. Pero ya sea que se salgan con las suyas e impongan el TLC o se les frene en su intentona, el país sigue aceleradamente un curso de polarización social, un acelerado descreimiento en las instituciones tradicionales de la burguesía y un mayor convencimiento de que con el agua llegando hasta el cuello no hay otra que sacudirse, patalear y buscar resistiendo al hundimiento bracear buscando una salida.

Una aprobación forzada vía matráfula parlamentaria del TLC solo será un alegrón de burro y un punto de inflexión donde se cierra e inicia un proceso hacia una situación revolucionaria, más profunda que la que por algunos días se dio en el Combo ICE con el Gobierno de Rodríguez y la Asamblea Legislativa del bipartidismo de entonces. La opción de aprobar el TLC, con las trampas de que ya han hecho gala, agregándole la represión policíaca o la movilización de sectores pro TLC (trabajadores textileros, sectores vinculados a la exportación y desclasados) solo apresurará el recorrido hacia una situación de inestabilidad e ingobernabilidad y a una situación revolucionaria.

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