propuesta Socialista

Por la Revolución Socialista Mundial

 
Nota de tapa

Entre la nada y el ser

Escribe: Pablo Hernández

Cuando el Presidente de todos los costarricenses (elegido por el 25% del padrón electoral) se lamentó de la inacción que ha caracterizado a los primeros 100 días de su mandato, solo estaba señalando uno de los atributos de lo que la burguesía llama "ingobernabilidad". El empantanamiento no es nuevo, solo que en este gobierno adquiere dimensiones dramáticas porque hay una gran zanja que troza el tejido social: el TLC sepulta el llamado Estado Social de Derecho y abre una nueva pero descarnada Costa Rica: La de la extrema desigualdad, la de los extremos en conflicto, la Costa Rica del capitalismo de barbarie.

Este proceso es inevitable porque el TLC más allá de violentar la soberanía nacional se caracteriza por clavar en lo profundo del terruño costarricense el imperio del capital ávido de valorizarse, de multiplicarse en ganancia para la burguesía financiera internacional en alianza con la andrajosa burguesía local que se ha ubicado a la cola de los "signos de los tiempos" como socia minoritaria o gerencial. Lejos del libre comercio y de la competitividad esta ofensiva centrípeta concentra el capital sin ninguna contemplación o misericordia. Agua, energía eléctrica, telecomunicaciones, salud, educación, producción agrícola, industrial, comercial, intelectual, es presa de la voracidad concentradora del capital. Para que haya monopolización capitalista es necesario acabar con la propiedad estatal de bienes y servicios y hacer del dominio privado todo.

"… Que el aire no es de nadie y todos tienen su parcela de aire"

Hace unos días, en el diario La Nación, página 15 Oscar Arias publicó un artículo sobre "Corrupción y democracia" que es una plegaria del sumo sacerdote para que el pueblo recupere la fe en los gobernantes y sus instituciones … amén. Como él fue pedido por una cuarta parte de la población votante y su alter ego no le acepta otro rol que revelador de la verdad pero conciente de su incredibilidad se apoya en una cita de un filósofo idealista oriental, Rabindranath Tagore. Con una intención más prosaica el pueblo costarricense debe rescatar aquel verso de un poema de Jorge Debravo que toca a la propiedad de la tierra que compara con la propiedad del aire y que encabeza este subtítulo con absoluta vigencia y apego a la tierra.

La ingobernabilidad está precisamente en lo que Oscar Arias propaga como atributo propio de su ética: "Hay que decir a los costarricenses lo que deben saber y no lo que quieren oír", señala el Presidente en el artículo mencionado anteriormente. Pero eso es precisamente el problema de la credibilidad. El pueblo lo que quiere oír son soluciones a sus problemas, respuestas concretas a sus necesidades de trabajo, de salud, de vivienda, de educación, de desarrollo para que ellos y sus hijos puedan vivir dignamente. Pero lo que los Arias ahora, Rodríguez-Calderón y Figueres hijo antes y toda la dirigencia burguesa le han dicho al pueblo es lo que ellos han decidido que deben transmitir. La mentira o sea la verdad de los capitalistas que no es otra que la de hacer ganancia a toda costa incluyendo desde luego el empobrecimiento de la parte que genera esa ganancia. Solo es posible acrecentar el capital decreciendo el generador del mismo. Solo es posible que la burguesía se enriquezca empobreciendo a los trabajadores y el pueblo.

Las decisiones que intenta llevar adelante este Gobierno topan, sin embargo, con lógicos obstáculos que vienen de la resistencia de los sectores afectados por las mismas pero también vienen de sus mismas filas. El gestor de la solicitud para que la Sala IV levantara el impedimento de la reelección, hoy diputado Federico Tinoco, enfrenta una acusación e investigación sobre acoso sexual que pone en entredicho la "ética" arista sobre la coherencia entre el discurso y la práctica.

Enfrentar el TLC que lo cobran a plazos

Del lado de las masas ya hemos visto el movimiento de los taxistas "porteadores" que salieron a luchar a pesar de que fueron traicionados por sus dirigentes que aceptaron la oferta de una rifa de varias centenas de placas de taxi a cambio desistir en su oposición a que se eliminara del Código de Comercio su derecho a dar el servicio público.

Han seguido los trabajadores de los muelles de Limón que no solo exigieron el pago de deudas salariales garantizadas en su Convención Colectiva de Trabajo sino la permanencia de los puertos en manos del Estado. El llamado "tortuguismo" que aplicaron los trabajadores puede ser conducido por sus dirigentes a una transacción de "beneficios" para la región e inclusive a negociar una compensación parecida a la que los dirigentes sindicales traidores en los puertos del pacífico hicieron a cambio de aceptar concesionar los puertos a varias empresas privadas multinacionales.

En el sector de las telecomunicaciones y la electricidad se cierne la amenaza de los dos proyectos para abrir la propiedad estatal de esos servicios y sin duda pondrá a los trabajadores del sector y a todo el pueblo en la disyuntiva de volver a la lucha como en las pasadas jornadas del Combo ICE o ser testigos de una transacción en la que estarían interesados algunas de las dirigencias sindicales para acomodarse a la apertura a cambio del ilusorio proyecto de fortalecer el ICE como una empresa más para entrar en competencia con las grandes transnacionales de las telecomunicaciones que ya sabemos en qué va terminar y más pronto que tarde por cuanto los plazos señalados en el TLC ya se han agotado para hacer una apertura pausada.

A cuanta actividad pública asiste el premio Nóbel de la Paz, es presa de los temores reales o infundados de acciones de repulsa de sectores populares. Como candidato sufrió el primer "escrache", como le llaman los argentinos, cuando fue invitado al Canal 15 de la Universidad de Costa Rica. Estudiantes, docentes y funcionarios le impidieron entonces la entrada a las instalaciones. De ahí en adelante esa ha sido la característica cuando el pueblo se entera de la visita del Presidente. La respuesta ha sido la militarización de los actos públicos al mejor estilo de los sátrapas en las perores dictaduras latinoamericanas de los años 70s.

Atrapado entre el deber hacer y el poder realizar, el Gobierno de Arias nació en crisis y en crisis se mantendrá a pesar de sus invocaciones a la unidad del país y de su enconado esfuerzo por convencer o hacer "despertar" al pueblo de que el reino del TLC le traerá prosperidad y beneficios.

La estrategia de avanzar el TLC en forma desglosada con los proyectos de la llamada agenda paralela y complementaria que han sido aprobados algunos en la Asamblea Legislativa o que están a la espera son la muestra de la debilidad y de los temores de que para cuando se lleve al plenario el TLC sea amenazado de no aprobarse por no haber calentado antes. El Gobierno quiere imponer el TLC por partes en las áreas más sensibles y las telecomunicaciones y seguros lo son. Si gana la aprobación de esos proyectos privatizadores la aprobación del TLC como tratado se adelanta un montón.

TLC: la Tercera República del cangrejo

Pero la lógica del Gobierno no es tan acertada porque el TLC no es un tratado comercial que abre puerta tras puerta al sol del bienestar. El TLC es una definición de proyecto o sistema de país y de sociedad. Por lo tanto, la lucha es política y la polarización social es inevitable. En el resto de Centroamérica los golpes militares y los gobiernos dictatoriales fueron sucedidos por un plan de Paz, jefeado por Arias entonces, que aparejado a la instauración de la democracia formal y a la institucionalidad democrática traía consigo las políticas de privatización y de eliminación de los derechos sociales. El ascenso del movimiento de masas centroamericano fue derrotado con la paloma de la paz y la democracia.

En Costa Rica, en cambio, ni hubo antes un régimen militar ni necesidad de tranzar democracia formal a cambio de entrega de sus derechos y aspiraciones. Para imponer lo mismo que reina en Centroamérica y por lo cual se explica que ésta haya aprobado el TLC desde hace rato, hace falta propinarle un golpe furibundo al movimiento de masas. Este golpe es político pero podría devenir en un golpe físico que homologará a nuestro país con el resto de Centroamérica. No quiere decir esto que estamos a las puertas de un golpe de Estado a la tailandesa pero, como la aprobación del TLC es un cambio profundo de lo que queda del régimen social de derecho, va a ser inevitable la confrontación y la imposición a fuerza. Los juicios a los luchadores sociales como Célimo Guido y Trino Barrantes antes y ahora a Orlando Barrantes y la decisión de levantar un registro de los opositores al TLC con claros objetivos represivos así como el despliegue militar en los muelles y en los actos del Presidente van en ese mismo sentido.

Con esto no puede pensarse que Arias y el imperialismo no van a llevar adelante sus planes por considerar el costo político y social y sus consecuencias en la inestabilidad y el deterioro del clima para atraer turismo e inversión. Realmente la burguesía no tiene otra opción. Está por verse si se saldrán con las suyas pero aún ganando esta batalla la guerra continuará solo que más violenta, más álgida porque a los convencidos de que el TLC no ofrece ninguna solución a sus necesidades se le sumarán luego los que creyendo en el discurso de Arias se verán defraudados porque en el banquete que se alista ni para migajas habrá para los que hacen fantasías con las posibilidades para hacer libre comercio, exportación y servicios.

Los obstáculos no solo están en las masas que no quieren seguir como siempre han estado, bajo el zapato. También están en las contradicciones del mismo sistema capitalista en crisis crónica a nivel mundial y en su expresión nacional y en las contradicciones de la forma de gobierno en la que el pueblo ha perdido toda credibilidad. En las masas las posibilidades de enfrentar con acierto y resistir está determinado por la orientación o dirección del movimiento opositor, en lo político y sindical.

Una situación mundial que empantana las pretensiones de la burguesía

Los promotores del TLC trafican éste con la afirmación de que vendrán nuevas inversiones al país que modernizarán la economía y abrirán mejores posibilidades para el crecimiento y desarrollo. Pero la realidad va a contrapelo de tales afirmaciones. Para muestra algunos ejemplos: Alterra Partners, el gestor del aeropuerto Juan Santamaría, ha declarado que no tiene fondos para continuar con la "modernización" de esa terminal aérea. Los inversionistas privados no dan más fondos y Alterra viene desde hace años atrasando sus compromisos buscando ampliar plazos y tratando de obtener fondos públicos, o sea de los bancos del Estado, porque la inversión externa no llega. ¿A dónde está la cacareada inversión que atraería el TLC?

El Banco Popular habría perdido 100 millones de dólares en inversiones en lo más seguro que pueda haber en el mercado de capitales: los Bonos el Tesoro de los EEUU, porque la empresa que manejaba esa operación se declaró en quiebra. Es decir que los dineros de los ahorristas costarricenses los "limpiaron" con la estafa de la quiebra en el libre mercado de los valores.

Intel, desde su casa matriz anuncia recortes de personal en todas sus empresas incluyendo la que tiene en Costa Rica. Varias empresas de textiles han cerrado o disminuido sus operaciones porque se han trasladado a otros países donde la mano de obra es más barata o han trasladado a China su actividad.

El Banco Central pondrá a flotar el dólar como una medida de restringir, como lo han venido haciendo desde unos años atrás, la dolarización de la economía pero dejando con cierta libertad de definición del precio del dólar por la oferta y demanda como mecanismo para desvalorizar el colón y favorecer a los sectores exportadores. Esta medida también está definida por los temores de una desvalorización del dólar.

Los analistas económicos advierten que la economía mundial está al filo de una recesión. En el más reciente informe de la ONU "Situación y perspectivas de la economía mundial a mediados del 2006" se señala que: Los grandes desequilibrios mundiales siguen siendo la principal fuente de incertidumbre para la estabilidad de la economía mundial, pero existen otras fuentes de incertidumbre que no hay que pasar por alto, como la persistencia de los elevados precios del petróleo, la ralentización del sector de la vivienda en varias economías, el peligro de que la gripe aviar se convierta en una pandemia y el aumento de los tipos de interés en todo el mundo, así como algunas incertidumbres de carácter geopolítico". El informe señala que la inversión está en condición "anémica" (ver recuadro adjunto de extractos del citado documento).

La unidad para enfrentar el TLC encadena la lucha por una salida anticapitalista

Los trabajadores y el pueblo no han dejado de expresar su resistencia. Lo hicieron en las urnas, con el abstencionismo y con el voto a Otón Solís, es decir contra el TLC. Hay una mayor conciencia de que si no se frena la arremetida las perspectivas son de mayor empobrecimiento y deterioro. Pero el problema más dramático es el de las dirigencias políticas y sindicales que tienen como característica la parálisis para encontrar un espacio de negociación. ¿Negociar qué? Las dirigencias sindicales tienen una política de adaptarse. Fabio Chávez, dirigente del movimiento sindical en el ICE señalaba en la República del viernes 6 de octubre que el Gobierno tenía la opción de decidirse por la renegociación del TLC. Este sector del movimiento sindical plantea un fortalecimiento del ICE para que entre en la competencia en mejores condiciones pero acepta de hecho el libre mercado o sea la apertura de las telecomunicaciones. Esa es la característica en la mayoría de las dirigencias del movimiento sindical.

En lo político desde el lado de los que se identifican con la clase trabajadora no salen de reivindicar el Estado Social de Derecho, como lo hiciera la coalición Izquierda Unida y no levantan la expropiación de la burguesía y el socialismo ante la bancarrota de este sistema capitalista. A partir de estas definiciones la ambivalencia, el inmovilismo, la búsqueda de negociaciones parciales o economicistas es la tónica. Por eso no impulsan una unidad o frente de unidad de acción con otros sectores sociales y políticos como los que desde la misma burguesía se oponen al TLC con EEUU. Su temor es que si las masas se movilizan y hacen esta experiencia podrían medirlos a ellos en la capacidad política de conducción y consecuencia en la lucha y podrían avanzar en su conciencia de que este sistema ya no funciona y debemos buscar una salida revolucionaria anticapitalista, una tercera república, no para atrás, sino para adelante: La Tercera República será la República de los Trabajadores.

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