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propuesta Socialista Por la Revolución Socialista Mundial |
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Situación de la economía mundial a mediados del 2006 |
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Extractos del Informe de la Organización de Naciones Unidas; los subrayados son nuestros |
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Publicamos textualmente la presente nota con el único propósito de informar. Las opiniones expresadas en el mismo, no necesariamente coinciden con las del POScr o cuentan con su aprobación. Algunos analistas consideran que los desequilibrios mundiales ponen de manifiesto un "exceso de ahorro" en todo el mundo, que puede observarse en dos tendencias concomitantes: ciertos países con elevadas tasas de ahorro, principalmente en Asia, parecen haber ampliado en los últimos años su diferencial positivo entre el ahorro y la inversión, y los tipos de interés a largo plazo han sido excepcionalmente bajos en todo el mundo. No obstante, las tasas mundiales de ahorro y de inversión han ido disminuyendo de forma persistente desde el decenio de 1970, alcanzaron un mínimo histórico en 2002 y desde entonces sólo se han recuperado ligeramente. El aumento del diferencial entre el ahorro y la inversión en la mayoría de países que tienen un superávit de cuenta corriente obedece principalmente a un menor crecimiento de la inversión. La disminución o el estancamiento de las tasas de inversión también son una característica de las tendencias recientes de las dinámicas economías asiáticas, así como de otros países en desarrollo, siendo China la única excepción. La inversión comercial en relación con el PIB está claramente por debajo de las medias históricas en las principales economías, como Alemania, el Japón y los Estados Unidos, a pesar de los tipos de interés bajos y de una considerable fortaleza de los ahorros y los beneficios empresariales. Por consiguiente, en vez de un exceso de ahorro a nivel mundial asociado a los desequilibrios mundiales, lo que hay es una "anemia" mundial por lo que se refiere a las inversiones. Mientras tanto, la sostenibilidad de los actuales desequilibrios mundiales debería determinarse teniendo en cuenta no sólo la situación en cuanto a ahorro e inversión y a la cuenta corriente sino también, de manera aún más importante, teniendo en cuenta la posición neta de los activos externos de las principales economías. El pasivo externo neto de los Estados Unidos ha aumentado a más de 3 billones de dólares, lo cual representa aproximadamente el 25% de su PIB. Normalmente, los incrementos del coeficiente neto de endeudamiento podrían dar lugar a expectativas de una depreciación de los tipos de cambio y hacer que los inversores extranjeros tuvieran menos interés en poseer activos del país deudor, a menos que se vieran compensados por un tipo de interés más elevado. Sin embargo, el caso de los Estados Unidos no es normal debido a que el dólar de los Estados Unidos es la divisa de reserva internacional. Pese a que el país es el mayor deudor neto del mundo, la renta obtenida por activos externos en manos de agentes de los Estados Unidos es superior a lo que el país paga sobre su pasivo externo. La tasa de rentabilidad de las inversiones directas de los Estados Unidos en otros países parece ser considerablemente superior a la de los activos basados en los Estados Unidos. Además, la depreciación del dólar frente a otras monedas importantes ha aumentado el valor de las tenencias de activos extranjeros de los Estados Unidos y ha limitado el aumento de valor de su pasivo. Existe la perspectiva de que el saldo neto de la renta sobre las inversiones de los Estados Unidos sea deficitario en 2006 como consecuencia del aumento de los tipos de interés y de una mayor acumulación de deuda externa. Una devaluación importante del dólar constituiría el preludio de un ajuste desordenado de los desequilibrios mundiales, ya que socavaría la confianza en el dólar y probablemente desencadenaría una rápida retirada de los activos en dólares. Una devaluación sustancial del dólar de los Estados Unidos también produciría importantes efectos negativos en la riqueza para muchos otros países desarrollados y en desarrollo que poseen activos denominados en dólares, y haría bajar la demanda agregada en esos países y en el conjunto de la economía mundial. Por consiguiente, restablecer los desequilibrios mundiales exclusivamente mediante un fuerte reajuste de los tipos de cambio no parece ser una solución adecuada ni eficiente. Tras una recuperación en 2005, los tipos de cambio del dólar de los Estados Unidos con respecto a otras divisas importantes han reanudado su tendencia a la depreciación en 2006. Al mismo tiempo, el dólar también ha seguido depreciándose en relación con las monedas de muchos países en desarrollo. Si bien en la hipótesis utilizada como referencia no se supone ningún ajuste repentino de los desequilibrios mundiales en 2006, sigue existiendo el riesgo de un ajuste desordenado de los desequilibrios mundiales que conduzca a una recesión a nivel mundial y a la desestabilización de los mercados financieros del mundo. La hipótesis más negativa sería una abrupta retracción del gasto familiar y comercial en el principal país deficitario, los Estados Unidos, propiciada por una fuerte erosión de la voluntad de los países excedentarios de poseer activos denominados en dólares y seguir financiando de este modo el déficit de los Estados Unidos. En esa situación, el reequilibrio generaría una importante contracción, no sólo en los Estados Unidos, sino también en el conjunto de la economía mundial, acompañada de un cambio precipitado de los tipos de cambio y una conmoción perjudicial para los mercados financieros.
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