propuesta Socialista 

Por la revolución socialista mundial

México insurgente

Escribe: Alberto Fernández

El 2 de julio pasado se realizaron las elecciones presidenciales en México. Felipe Calderón Hinojosa del partido oficialista PAN (Partido Acción Nacional) fue dado como ganador por un estrechísimo margen en relación a Andrés Manuel López Obrador del PRD(Partido de la Revolución Democrática) en la Coalición "Por el Bien de Todos".

El fantasma del fraude electoral que parecía haber sido exorcizado en las anteriores elecciones con la derrota del (PRI) Partido de la Revolución Institucional por parte de Vicente Fox del PAN volvía a aparecer, conjurado ahora por la burguesía mexicana que cerraba filas para que López Obrador no llegara la Casa de los Pinos (Casa Presidencial en México). El PRI se mantuvo por muchas décadas en el Gobierno a base del fraude y el matonismo estableciéndose en México un régimen de partido único donde el Estado, el Gobierno y el Partido eran uno solo.

Para la burguesía mexicana era decisivo impedir el triunfo de López Obrador, no porque significara una amenaza al sistema y a la forma de hacer negocios para la burguesía sino porque:

Con el triunfo de éste se incorporaba un Gobierno más en la corriente latinoamericana de nuevos gobiernos de centro izquierda como los de Evo Morales, Kirchner y el carismático Hugo Chávez que hacen más complicado al imperialismo norteamericano la ejecución de sus planes y,

En un país fracturado por la globalización capitalista y los Tratados de Libre Comercio, el triunfo de AMLO alentaría en las masas mexicanas expectativas que pasarían a reclamos y a amenazar la relativa estabilidad política que ha favorecido a esa burguesía mexicana.

Habiendo constatado, con las encuestas a boca de urna la derrota de su candidato, la burguesía mexicana no tenía otra que recurrir al fraude, a la transferencia de boletas del candidato del PRI al candidato del PAN pero sin abultar la diferencia para no perder credibilidad. El fraude tasó en una módica y disimulada diferencia de 0,56 % (233 mil 831 votos) que daría legitimidad a la elección. La burguesía mexicana coronaba así un proceso, también fraudulento, que incluyó la campaña por el desafuero para deshabilitar a López Obrador como candidato presidencial, acusándolo de malversar fondos públicos cuando fuera Gobernador, así como con la manipulación mediática y de las encuestadoras inflando la intención de voto hacia Calderón.

Pero… ¡No contaron con mi astucia!

Al decir de ese personaje muy popular de la TV mexicana, el Chapulín Colorado, el pueblo que votó por López Obrador no aceptó el resultado y empezó a movilizarse para defender su voto. La consigna de exigir el conteo "Voto por voto y casilla por casilla" era aclamada en todo el territorio mexicano. De julio a setiembre el pueblo mexicano se tomó las calles y las plazas en concentraciones y marchas, en los llamados plantones con carpas y tiendas, exigiendo el conteo uno a no de los votos.

Si de por sí el resultado era muy pobre para Felipe Calderón, en cuanto a su estrecho margen con el que había arrebatado la victoria a su contrincante, la negativa de los sectores populares empequeñecía más aún su frágil triunfo.

Incontenibles, las masas mexicanas que habían expresado con su voto a López Obrador sus esperanzas de una mejor condición de vida, de una mejor situación en el empleo, en la vivienda, en la educación, en la salud, en los salarios y en la actividad del campo, no hacían otra cosa que reproducir la movilización de los otros sectores en lucha como los campesinos de San Salvador Atenco, los obreros metalúrgicos mineros y los maestros de Oaxaca que formaron parte activa en el escenario que acompañó ese proceso electoral.

El fraude electoral ha sido el fermento de la rabia popular por las injusticias de los gobiernos de la burguesía y de 10 años de aplicación el TLC (NAFTA) con EEUU y Canadá que solo han traído empobrecimiento y desmantelamiento de la fuerza productiva en el campo especialmente y en la actividad de las pequeñas y medianas industrias mientras ven como unos pocos potentados se echan a México en el bolsillo.

Algo tan aparentemente transable como el respeto a la verdad, cuando se es víctima de más importantes vejámenes como el despojo, la sobreexplotación, la pobreza y la miseria, hace saltar a la acción a las masas mexicanas y abre en México una nueva situación política. La burguesía mexicana ni siquiera respeta su propia farsa. Atropella la dignidad del pueblo y le arrebata sin ningún empacho el único rito de simulación de la "democracia": el respeto al sufragio. Una aspiración ultra democrática como que se cuenten los votos uno a uno es denegada por los "adalides" de esa "democracia".

Obligada por la movilización de las masas bajo el eje del respeto a un derecho democrático burgués como el conteo, que es menos que el respeto al sufragio, la dirección del PRD y de su dirigente caudillista Andrés Manuel López Obrador se ven obligados a ponerse al frente de este "tsunami" e inclusive a traspasar sus limites y llamar a un cambio institucional y últimamente a la conformación de un Gobierno paralelo.

Lejos de entrar en el desánimo a partir de las lógicas resoluciones del Tribunal Electoral que legitima la elección de Felipe Calderón y de la política de la dirigencia del PRD y de AMLO de desgastar a las masas con los plantones, marchas y concentraciones de información evadiendo el necesario llamado a la huelga de brazos caídos para que se contara voto por voto, las masas no cejan de luchar y aunque el punto más alto de la cresta del descontento ha quedado atrás esta oleada solo avisa nuevas confrontaciones políticas y sociales. Las jornadas de lucha de julio a septiembre son el preámbulo de nuevas y más profundas luchas y movilizaciones que van más allá de la fecha de toma de posesión el 1 de diciembre de Felipe Calderón.

El TLC es el aguijón de la protesta

En 1994 confluyen dos México: El del TLC con Estados Unidos-Canadá a favor del gran capital financiero internacional y el de la insurrección indígena campesina en Chiapas, la punta de iceberg de un profundo proceso de lucha de clases que ha ido madurando en ese país.

El TLC ha incrementado la riqueza para la gran burguesía financiera internacional y para sus socia minoritaria local pero ha sumido a la pobreza a millones de mexicanos del campo y la ciudad, desplazados de sus trabajos y actividad productiva, obligados a la precariedad laboral y al desplazamiento como emigrantes hacia Estados Unidos.

El 2 de septiembre de este año la Agencia EFE publicó lo siguiente: "Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ... el aumento de las exportaciones agrícolas mexicanas a EEU. se debió, sobre todo, a la devaluación del peso, no al Tratado de Libre Comercio (TLC). El estudio concluye que, " … en concordancia con investigaciones previas, el tipo de cambio es la variable de mayor importancia para explicar el comportamiento de las importaciones agropecuarias estadounidenses, particularmente en el corto plazo". Según el informe una devaluación del 10% en el cambio respecto del dólar incrementa las importaciones estadounidenses en un 3%. Esto es que la pérdida del poder adquisitivo del peso mexicano por tanto de los salarios reales fue lo que subvencionó el incremento en las exportaciones de México a Estados Unidos. Los productos exportados a más bajo costo, y los capitalistas bajan los costos en los salarios, son los que hicieron aumentar las ventas mexicanas a EEUU.

Representantes de distintas organizaciones sociales y del parlamento mexicano presentaron un documento para el nuevo presidente en el sentido de que se negocie un nuevo contrato social entre los miembros del Tratado México- EEUU- Canadá e independientemente de sus objetivos lo interesante es que señalan que: "A los supuestos 150 mil millones de dólares de exportación a Estados Unidos le restamos alrededor de 75 por ingresos petroleros y remesas, mientras en las importaciones no se expresan las fugas de capitales encabezadas por nuestros políticos oligarcas, las utilidades no gravadas de los capitales estadounidenses en México y el contrabando, aparte de los más de 100 mil millones de dólares en importación a México de alimentos de Estados Unidos".

Con los anteriores datos resulta que el TLC, llamado NAFTA por sus siglas en inglés, ha llevado el agro a la ruina y México ahora importa 50% de los alimentos que consume. El TLC ha significado un gran beneficio para los agro exportadores alrededor de 300 mil empresarios del campo excluyendo a más de 29 millones 700 mil pobladores rurales dedicados a la producción de granos básicos, "para quienes no hubo avances, sino más bien estancamientos o retrocesos’’, así lo señala un comunicado de la Confederación Nacional Campesina de México el 5 de septiembre del 2006 y difundido en la red de Internet.

Como lo señala Miguel Pickard, director del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria (CIEPAC), con sede en Chiapas: "Durante el presente año fiscal, la Patrulla Fronteriza ha arrestado a cerca de 500 mil indocumentados en el desierto de Arizona y aunque ha crecido el número de inmigrantes provenientes de países centroamericanos, la mayoría sigue viniendo de México. La construcción de un amplio muro y la militarización de la frontera por parte del Gobierno de Bush es la mejor expresión de los resultados económicos y sociales que para las amplias mayorías de los trabajadores, campesinos y del pueblo mexicano ha significado el TLC.

El campo y sectores de la industria desplazados, junto a los maestros, son precisamente los que han estado en lucha ante los resultados adversos del TLC.

Los Maestros de Oaxaca y los nuevos organismos unitarios para la lucha

El 22 de mayo reventaba una huelga de los 70.000 maestros en Oaxaca por demandas salariales y otras reivindicaciones. Con tomas de edificios públicos y emisoras la huelga fue violentamente reprimida por el Gobernador del Estado, Ulises Ruiz, lo que colocó la lucha gremial en un plano político exigiendo la dimisión de esta siniestra personalidad del PRI. La huelga sectorial adquirió dinámica general y ha recogido al conjunto de las fuerzas laborales y sociales que han conformado la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) que ha significado un enorme salto en la conciencia y organización de los trabajadores y el pueblo definiendo una serie de acciones unitarias. Asambleas Populares como esta empiezan a aparecer en otros Estados y bien podrían significar los embriones de los organismos de poder que en este proceso los trabajadores y el pueblo buscan dotarse para llevar adelante su lucha.

En esta confrontación semi-insurreccional ha estado planteada la posibilidad de que la APPO se postule como alternativa de poder a de la Gobernación pues en el se concentran las organizaciones que mueven la producción y los servicios del Estado. Esta perspectiva es la misma que se impone para la lucha nacional contra el nuevo Gobierno fraudulento de Felipe Calderón. Las manifestaciones en el Zócalo, los plantones y la participación popular que prevaleció en las jornadas de julio a septiembre para defender el voto deben dar paso a la conformación de comités y asambleas de base, populares y de trabajadores, campesinos para plantear una Asambleas Nacional Popular que de sustento al llamado de López Obrador a un Gobierno paralelo.

Pero un Gobierno en rebeldía, como lo propone López Obrador, es incompatible con la legitimación del poder fraudulento y con la participación, salvo para boicotearla, en las instituciones políticas del régimen. Hasta ahora los diputados electos y el PRD no son claros en eso y confunden a las masas al no deslindarse del poder. Esas asambleas populares y la convergencia en una asamblea popular nacional por delegación de las estatales deben impulsar en todo el país, en los centros de trabajo, estudio, en el campo, en los barrios la discusión de qué país quieren los mexicanos y qué medidas deben tomarse para llevarlo adelante.

La otra campaña del EZLN y las tareas para la nueva revolución mexicana

El EZLN se planteó este año una nueva campaña a partir de la llamada VI Declaración donde lanza la tarea de construir una alternativa política de izquierda y anticapitalista y un programa en consecuencia, que en el tras anterior número de nuestra revista analizáramos y saludáramos. En nuestra organización también estuvimos de lleno en la solidaridad con los campesinos y luchadores reprimidos, violados y asesinados por las fuerzas políticas y militares del Gobierno de Vicente Fox. Indudablemente que esta tarea de construcción de una alternativa revolucionaria en México cuenta con nuestra simpatía. Sin embargo debemos señalar que la Otra Campaña, si bien no tomó definición respecto de las elecciones y denunciaba a las fuerzas participantes en esa farsa, cuando la burguesía expropió la voluntad popular, expresada en el voto a López Obrador, no se sumó a esta lucha.

Equivocadamente, la mayor parte de las organizaciones de "La Otra Campaña" confundieron la dirección del movimiento con el movimiento mismo. No había que apoyar a López Obrador y a su programa, pero sí había que estar al frente con la movilización popular por el respeto de su voluntad expresada en las urnas. De esta forma el EZLN y la Otra Campaña se aislaron de tan importante movimiento político de las masas mexicanas. La dirección del EZLN ha desaprovechado esta oportunidad de acompañar la experiencia de las masas con el reformista de izquierda AMLO y dialogar con las masas participantes en ese proceso para plantearle la tarea de que no es suficiente la lucha campesina de Atenco, ni la lucha de los maestros de Oaxaca, ni la lucha por la defensa del voto y que hace falta construir otro México y una dirección y organización política para ello, acompañado de nuevas y democráticas organizaciones de base para asentar el nuevo poder obrero, campesino y popular.

Hoy, cerrado el primer tiempo de esta lucha, el EZLN vuelve a llamar a retomar el programa de actividades de la Otra Campaña como si lo que hubiera sucedido en estos meses fuera un episodio cerrado e intrascendente más allá de utilizarlo como ejemplo de la política corrupta y antipopular del régimen burgués mexicano. La Otra Campaña debe incorporar la demanda democrática de respeto al sufragio, del desconocimiento al poder y al Gobierno producto del fraude y de tomarle la palabra a la decisión de la Convención Nacional Democrática que proclamó a AMLO como Presidente y a la conformación de un Gobierno paralelo. Si AMLO ha ganado las elecciones y ha aceptado formar un Gobierno paralelo debe "mandar obedeciendo" y debe convocar a la constitución de comités y asambleas populares de base y al Congreso de esas Asambleas para que el poder dual sea una realidad y no una "apretada de burro" o sea una fantasiosa y demagógica salida solo para forzar un diálogo con el nuevo Gobierno ilegítimo.

En México a los trabajadores, campesinos y los sectores populares les han roto el barzón pero seguirán sin duda sembrando la lucha, la insurgencia y el próximo evento de este proceso de revolución que están forjando y que si bien se ha cerrado una fase del mismo solo es un respiro para acontecimientos más profundos que veremos más temprano que tarde. En nuestra revista continuáremos analizando las perspectivas de este proceso mexicano y la participación de sus principales actores y dirigentes en los bandos de las clases en confrontación.


Los compromisos de Andrés Manuel López Obrador con el capitalismo

Buscaremos un acuerdo con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá para evitar que se aplique en 2008, como se establece en el Tratado de Libre Comercio, la libre importación de maíz y fríjol de cuyos cultivos dependen alrededor de 3 millones de familias campesinas.

Frenaremos la emigración de las maquiladoras mediante una política de atención directa que ofrezca incentivos y revalore la importancia que reviste la cercanía de nuestro país con el mercado más grande del mundo.

Frenaremos la emigración de las maquiladoras mediante una política de atención directa que ofrezca incentivos y revalore la importancia que reviste la cercanía de nuestro país con el mercado más grande del mundo.

Buscaremos que la relación con Estados Unidos y Canadá vaya más allá del Tratado de Libre Comercio e incluya la cooperación para el desarrollo. En la agenda con el gobierno de Estados Unidos, el tema principal será la migración y los derechos humanos y laborales de los mexicanos que, por necesidad, cruzan la frontera para trabajar en Estados Unidos.

Fortaleceremos a las Fuerzas Armadas como institución fundamental para garantizar la integridad del territorio y la defensa de la soberanía. No utilizaremos al Ejército para resolver conflictos de origen social: nunca más una masacre para reprimir demandas de libertad y de justicia.

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