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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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¿Contra la xenofobia? ¡Socialismo! |
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Escribe: Allan A. Ch. |
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El los últimos años (Desde el 2001) ha resurgido con fuerza la cuestión de las medidas de control migratorio en muchos lugares del mundo, sobre todo debido a la cuestionable política contra el “Terrorismo” propiciada por el eje imperialista mundial (USA, Unión Europea, Japón). Este tema, ha sido tratado en los círculos intelectuales, políticos y sociales, con una superficialidad impresionante. Muchas veces justificando los actos xenofóbicos con la supuesta “Seguridad nacional” y otras criticándolos, pero de forma ilusoria y planteando exigencias que este sistema no puede cubrir. Para tratar de hacer un análisis más o menos serio del problema, vamos a remitirnos a una particularidad, para tratar de entender mejor el fenómeno global. El fin de realizar este pequeño análisis es, proponer una solución seria. La “reforma” a la ley migratoria propuesta ante el congreso de los Estados Unidos es una buena particularidad para empezar a meditar la cuestión migratoria, pero Primero debemos platear que es todo menos una reforma. Esta “reforma” lo único que propone es una continuación (más barbárica), de las medidas migratorias utilizadas a través del tiempo por la burguesía estadounidense. Por ejemplo: En febrero del 2003, adolescentes golpearon brutalmente a un Joven de origen árabe, esto debido a la xenofobia anti-árabe de nuestros días. Pero ya en 1882 los chinos eran los “ilegales” y en 1885 quinientos chinos fueron masacrados. Así podríamos seguir enumerando casos contra irlandeses, judíos, latinos, italianos, indígenas norteamericanos, etc. Pero es más de nuestro interés, entender el fenómeno que sus síntomas superficiales. En el fondo la xenofobia y el nacionalismo no son más que fachadas ideológicas para cubrir la realidad objetiva de la exclusión de personas a la que recurre un gobierno burgués. El fenómeno es realmente un asunto económico y político: forma de producción, ordenamiento social, manejo del poder, propósito de la clase dominante, etc. Hemos caracterizado al capitalismo como “senil” en varias ocasiones y es consecuencia de esta senilidad que la barbarie y la irracionalidad que produce el sistema es más evidente. La “reforma” migratoria estadounidense es un reflejo claro de la senilidad del sistema, de su actual incapacidad de incluir y no de excluir. A pesar de que la mano de obra extranjera es importantísima para mantener la producción en los Estados Unidos, el sistema no esta en la capacidad de dar a los obreros más que precariedad y pobreza crecientes. Es precisamente esta masa famélica y hambrienta, la que asusta a los ultraderechistas como Peter King o Don Goldwater (ambos republicanos). Estos saben que de los despojos fétidos del sistema capitalista, nace la masa capaz de hacerlo caer, y esto los aterra. Ven en la xenofobia, la posibilidad de poner a los oprimidos los unos contra los otros, evitando así que se unan contra su común enemigo, la burguesía mundial. Ante esta mentira racial, nuestra consigna es ¡viva la clase obrera de todo el mundo! ¡Esta es la verdad tras la farsa de la xenofobia¡ Lo mismo da explotar a un blanco, a un negro o a un latino, el problema central es que este sistema no puede explotar a toda la oferta de mano de obra existente y ante esto debe excluirla, ya sea por medio de la deportación o de la matanza. La senilidad es más que evidente. Se calcula que con la “reforma” migratoria propuesta 2 millones de personas deberán dejar los Estados Unidos, estos son 2 millones de obreros que ya no protestaran en las calles de New York o Miami. Pero además significa la posibilidad de precarizar más la vida de los obreros emigrantes que queden. El Führer George W. Bush ya planteó la posibilidad de un programa de trabajos temporales, estos no son más que posibilidades de conseguir mano de obra a precios precarios, como parte del desesperado plan para reducir la enorme crisis fiscal de los Estado Unidos. Esto acompaña su decisión de enviar tropas del ejército regular para custodiar la frontera. Tan asqueroso es el plan de la burguesía estadounidense contra los emigrantes, que el mismo Don Goldwater ha propuesto en su campaña para gobernador de Arizona, crear campos de concentración donde los “ilegales” construirían bajo régimen de trabajos forzados, la muralla en la frontera con México. Él mismo ha dicho “debemos parar la invasión como sea”. La lucha de clases en los Estados Unidos habla español, árabe, italiano, francés, suahili, mandarín, ruso, ingles, etc. Pero todas las lenguas piden los mismo, no a la discriminación, no a la exclusión, no a la represión. La lucha de los migrantes estadounidenses es un grito revolucionario, un grito que debemos oír y apoyar. Pero la represión xenofóbica contra los extranjeros no es propia de los Estados Unidos. Todas las burguesías del mundo apelan al recurso del odio racial, con la misma facilidad y atrocidad que la burguesía gringa. En Francia contra los portugueses, en México contra los centroamericanos, en Israel contra palestina, en Costa Rica contra los nicaragüenses, etc. Al igual que la decadencia del capitalismo es mundial, los síntomas de esa decadencia son mundiales. Debemos repudiar el odio racial y cultural, la intolerancia producto de la manipulación de la burguesía y de las políticas reaccionarias de los “fascistoides”. Por eso ante la barbarie de la decadencia capitalista, debemos plantear la única solución posible, ¡Socialismo! Las soluciones burguesas a los problemas sociales son una farsa. No es posible la inclusión y la igualdad, dentro de un régimen moribundo basado en la expropiación de los productores y la acumulación del producto social en manos de unos pocos. No es posible el respeto y la tolerancia en una sociedad fraccionada y basada en la expropiación de unos hombres a otros y de unos pueblos a otros (Clases y estados). Solo en el marco de una sociedad multiétnica, multicultural, laica y socialista, será posible la inclusión y la convivencia pacifica de toda la humanidad. No podemos aislar el fenómeno migratorio de la lógica general del capitalismo, por lo cual la lucha contra el racismo y las leyes migratorias deben ser entendidas como luchas de transición y que deben de ser ligadas a un programa revolucionario socialista. |
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