propuesta Socialista 

Por la revolución socialista mundial

En México, ¡Elecciones a la Bush!

Escribe: Salomón Matarrita

Fue en 1994, hace más de una docena de años, que se firmó el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, que tiene por sigla -en inglés- NAFTA (tal vez preanunciando el incendio en que se habría de consumir la tierra de Benito Juárez y Emiliano Zapata).

A lo largo de estos años, México cosechó -como consecuencia de la puesta en práctica del mismo- más desempleo, más migrantes hacia el norte y peores indicadores macroeconómicos que hace 20 años.

Pero el verdadero mérito se lo lleva el sistema electoral de la Federación Mexicana. Aprendió (y con pasos de animal grande) todas las trampas conceptuales y prácticas de las elecciones gringas que llevaron al gobierno a George W. Bush ante el silencio y la complicidad de Al Gore (entonces candidato presidencial del Partido Demócrata) y la anuencia de la burguesía liberal yanqui que prefirió “no hacer olas” para salvar al régimen. Recordemos que la burguesía neoliberal, siempre estuvo jugada con el candidato del Partido Republicano.

Podemos decir que ese es el único aporte del TLC a México.

¿Por qué el TLC se vio obligado a ello?. Pues, porque no hay otra forma de mantener como buenos los pésimos resultados reales que arrojó dicho tratado para los trabajadores, los empleados, los campesinos, los pueblos originarios, los pequeños productores, los estudiantes, etc. Entiéndase, no estamos diciendo que Andrés Manuel López Obrador, en el ejercicio de la presidencia de la Federación, habría de hacer e impulsar políticas diametralmente opuestas a las de Salinas de Gortari-Zedillo-Fox-Calderón. ¡Para nada!. Lo que estamos diciendo es que mantener oculta la realidad, disfrazarla, emplear el poder para que los lumpenes (puedan disfrutar sus nauseabundos privilegios) y los sectores más atrasados (en aras de lograr un mendrugo de pan) le hagan coro.

La entrada del TLC, dio lugar a la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que reflejó en México, un sordo movimiento continental llevado adelante por los pueblos originarios y que hoy es público. La experiencia del EZLN, según dice en su VI Declaración, le llevó a salir de Chiapas y recurrir a todos aquellos que quieren un sistema no capitalista (no aclara cual ni se pronuncia por el socialismo) y propone fundar una nueva fuerza de izquierda, no electoral, con apoyo en los obreros opuestos a la burocracia sindical charrista, en los campesinos, en las comunidades originarias, en los estudiantes, y que para el caso de las elecciones del 2 de julio se pronunció contra el PRI, el PAN y el PRD.

Hoy, ante la evidencia del fraude, ese proyecto tiene un agregado: la lucha por las libertades democrático-formales que la burguesía (que antaño las prohijó y reivindicó) las niega por cuanto en contradicción con el carácter del estado: al servicio de la burguesía TLCeísta mexicana.

Los socialistas revolucionarios debemos apoyar esas luchas, independientemente de que el primer beneficiado pueda se López Obrador al que no le tenemos ninguna confianza. Pero, la combinación con la propuesta del EZLN, puede tener perfil revolucionario para el pueblo mexicano y, por extensión, de toda Latinoamérica que desde hace años viene buscando una salida a la miseria que ofrece el capitalismo.

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