propuesta Socialista

Por la revolución socialista mundial

 

Tema central 01

Por una Palestina Democrática, Laica, no Racista

Escribe: Salomón Matarrita

“El último capítulo del conflicto entre Israel y Palestina comenzó cuando las tropas israelíes cogieron a dos civiles, un médico y su hermano, en Gaza. Un incidente escasamente contado, excepto en la prensa turca. Al día siguiente, los palestinos cogieron prisionero a un soldado israelí -y propusieron negociar un intercambio con prisioneros tomados por los israelíes: hay aproximadamente 10.000 en cárceles israelíes.

Que este secuestro sea considerado un ultraje, mientras que la ocupación militar ilegal de Cisjordania y la apropiación sistemática de sus recursos naturales -principalmente, el agua- por las Fuerzas de Defensa Israelíes sea considerado como un hecho lamentable pero real, es típico del doble rasero que emplea repetidamente Occidente en cuanto a lo que acontece a los palestinos en los territorios que les fueron asignados por acuerdos internacionales durante los últimos 70 años.”

Con esta denuncia comienza la declaración “En defensa del pueblo palestino” que publicaron (al comienzo el ataque israelí en Gaza) John Berger, Noam Chomsky, Harold Pinter y José Saramago.

El mismo es ilustrativo de varias cosas que se pueden decir: 1) la complicidad con el régimen israelí de la mayoría de la prensa mundial; 2) la complicidad, hipocresía y el carácter mentiroso de las grandes potencias; 3) el cobarde silencio de los gobiernos árabes; 4) la conducta genuflexa de la mayoría de los gobiernos del llamado tercer mundo. Pero, la más importante (no nos cabe duda) tiene que ver con lo que es la reiteración de una conducta que viene desde el momento que se fundó el estado israelí en 1947 por una decisión de lo que hoy es la ONU: la permanente provocación a que son sometidos los árabes en general y los palestinos en particular por parte del estado israelí; unas veces en función de sus intereses directos y otras (como en este caso) como agente de los mandados de sus superiores imperialistas.

La pregunta que surge, como consecuencia, es la siguiente: ¿puede haber paz en una región en la que existe un estado provocador que, por añadidura, se niega sistemáticamente a acatar y poner en práctica las resoluciones de la Naciones Unidas cuando resulta condenado?. La primera provocación fue injertar en aquel año 1947 un estado dentro de los límites de otro estado. A partir de entonces, toda la historia fue reafirmar esa mala parición.

La respuesta que se de a esa pregunta es un verdadero divisor de aguas en el campo de la política mundial. Es un verdadero definidor. Los pacifistas a ultranza no se hacen tal pregunta y llegan a concluir que es posible vivir en paz en dicha región; salvando las distancias su argumento se parece al de aquellos que dicen que los países que sufrieron feroces dictaduras del estilo de Videla en Argentina o Pinochet en Chile, pueden salvar su futuro si hay reconciliación entre torturados y torturadores por medio de leyes de perdón. ¡Poner la otra mejilla!

La burguesía imperialista afirma que habrá paz cuando desaparezcan los terroristas (Hamas, Hezbola, los palestinos, los que llevan adelante las intifadas) y que por lo tanto las Naciones Unidas, la Unión Europea, la OTAN, Rusia y China, la cofradía árabe, logren la derrota de los mismos. En otras palabras, cuando se aplaste con métodos de terrorismo de estado, por vía armada, la crónica resistencia de las masas de Oriente Medio; es decir, cuando se complete el cuadro político iniciado con la agresión-invasión-ocupación de Afganistán, seguido con la que hicieron en Irak y con las que continuarán en otros países y continentes si logran su propósito. ¡Será la paz de los cementerios!

Los que, desde la ribera de enfrente de esta posición, sostenemos que solamente habrá paz en un mundo socialista, debemos tener muy en claro que, en estos momentos de guerras en varios puntos del planeta, la primer condición para lograrla es contribuir a la derrota de los partidarios de la guerra. ¡Será el primer paso!

En el caso de Asia Central y Oriente Medio, la condición sine quanon es la derrota del estado de Israel, provocador, genocida, racista y guerrerista. En segundo lugar, la instauración de una Palestina democrática, laica y no racista en la que vivan sin resquemores de ninguna naturaleza, sin odios religiosos, sin oprobios étnicos, cristianos, judíos, mahometanos, de la misma forma que ocurrió antes que los imperialistas de cada época dividieran artificialmente a las poblaciones ahí existentes. Obviamente, ello significa que la antojadiza división territorial que dio lugar a Israel por un lado y a protectorados palestinos por otro, debe desaparecer.

Artículos relacionados: La Unión de Comités Independientes de Trabajadores Palestinos, de Gaza, reafirma la legalidad de la resistencia y condena la agresión israelí al Líbano.

                                      Llamado del  POScr a las Organizaciones Sindicales, Estudiantiles, Políticas y Populares, Ante la Agresión Israelí a los Territorios de Gaza y al Soberano Estado Libanés.

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