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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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La nacionalización de gas en Bolivia Legaliza el saqueo de las petroleras |
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Escribe: Amalia Vargas |
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El pasado Primero de Mayo, día del Trabajador, Evo Morales, decretó, con bombos y platillos, la nacionalización de las reservas del gas y del petróleo, mediante el decreto Nº 28701 y se hizo de la vista gorda de otros asuntos trascendentales porque permitirá que las transnacionales sigan explotando y enriqueciéndose, a manos llenas, pues ni por asomo, ni serán expulsadas del territorio boliviano ni sus bienes y recursos serán expropiados. La fiesta para las corporaciones continúa porque Morales, fundamentalmente, lo que hizo fue refrendar la Ley Pro Petroleras Nº 3058. El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, eminente burgués por cierto, ha prometido, al igual que Evo Morales, que los contratos petroleros de explotación del gas y del petróleo serán negociados, por ejemplo, con España y Brasil, manteniendo altos márgenes de ganancia y seguridad jurídica para beneficiar a las transnacionales. La nacionalización del gas legaliza el saqueo de las petroleras La nacionalización del gas proyecta dos aspectos positivos. Por un lado, es un gran paso en la lucha contra las corporaciones y el capitalismo como su máxima expresión, precisamente, por las contradicciones interburguesas que ha suscitado. Por otro lado, esa medida es producto, en Bolivia, de las grandes movilizaciones que el pueblo y los trabajadores hicieron, en años anteriores, al exigir, la nacionalización del gas y del petróleo. Reconocemos, sin lugar a dudas, que es un triunfo parcial de la lucha revolucionaria boliviana pero no podemos quedarnos hasta aquí porque no estamos para hacernos trampas. Pensemos ¿por qué Morales solo da este paso? ¿A quién representa Evo? ¿Cuáles intereses defiende? ¿Por qué no expulsaron a esas compañías depredadoras del ambiente que solo anhelan obtener ganancias y más ganancias? ¿Por qué Morales premia a las petroleras avalando la Ley 3058 aprobada por el Congreso con una mayoría burguesa que preserva el enriquecimiento de las compañías extranjeras? A manera de recordatorio, la Ley 3058 otorgaba 180 días para que las transnacionales petroleras que operan ilegal o inconstitucionalmente en Bolivia, firmaran nuevos contratos para poder seguir explotando las riquezas naturales del territorio boliviano. Morales, reitera un nuevo plazo de 180 días para que las corporaciones estén acordes con la ley. La nacionalización entrega al Estado el control y “propiedad” formal de los hidrocarburos pero a las compañías les otorga el derecho a la explotación, comercialización, distribución, exportación e industrialización del gas y del petróleo. Para ser más claros, Evo Morales deja intacta y servida en bandeja de dólares y euros a las transnacionales TODA la cadena productiva que se deriva de los hidrocarburos. Mediante los nuevos contratos, Morales permitirá el saqueo de las corporaciones tales como: Petrobrás, Total, Exxon, Enron, Shell, Repsol, British Gas y otras además, es tan dadivoso que dejará ir la exuberante suma de 150 mil millones de dólares que es el valor de las reservas de gas y petróleo bolivianas. A Morales, una buena parte de la izquierda lo caracteriza, ahora, como el abanderado de la lucha antiimperialista pero una cosa es lo que habla y otra lo que hace. Todas las compañías petroleras han incumplido los contratos, este solo hecho le hubiere permitido al Estado boliviano apropiarse del 60% de las reservas de los hidrocarburos que están y seguirán estando, hasta nuevo aviso, en manos de las petroleras. Ante este ablandamiento de Morales, el Estado perderá nada más y nada menos que 100 mil millones de dólares, producto de la explotación y comercialización de las compañías. Otro ejemplo de la complicidad del gobierno frentepopulista de Morales y su ministro de Hidrocarburos con las compañías Repsol y Amoco & Pan American es permitirles a estas, el derecho del 48% de las acciones cuando los recursos naturales del tipo de los hidrocarburos del país, constitucionalmente son del dominio del Estado. Y qué me dicen del regalo a la impunidad que hace Evo a las compañías Enron y Shell quienes se robaron, sin pagar un solo centavo, el 40% del gasoducto a Brasil y otros ramales de transporte y distribución de los hidrocarburos. Evo los deja quietitos y no les arrebata ni media. A pesar de todas las entregas enumeradas anteriormente, el Estado boliviano recibirá 250 millones de dólares más de lo que venía recaudando por el hecho de rubricar los nuevos contratos. En total recibirá 780 millones de dólares. Sin embargo, otra vez, no nos engañemos pues según estudiosos en la materia, el negocio de los hidrocarburos mueve, anualmente, más de 3,500 millones de dólares. Llama la atención la complacencia de Evo Morales ante las palabras del Secretario de Estado de Relaciones Exteriores de España, el señor León cuando este expresa: “Estamos convencidos de que sobre la base de esa lealtad y confianza (promesa que hizo Morales en Europa) podemos llegar a acuerdos que sean provechosos que beneficien a los intereses de este país, de Bolivia, tan próximo, tan amigo, yo diría hermano de España.” ¿Qué dirán el Ché, los aymaras y los quechuas de esas mentiras mayúsculas y de las lealtades hacia el imperialismo del presidente boliviano?. En resumen, los gritos de nacionalización que al fin y al cabo se convirtieron en “pompas de jabón” legalizan la Ley 3058 que, años atrás, Morales y miles de luchadores marcharon en las calles para derribarla. ¡Mejor no canta un gallo! La nacionalización que hizo Evo Morales no es más que obsequiar atolillo con el dedo privilegiando la propiedad privada de los medios de producción. Sin lugar a dudas, el camino de la revolución continúa y la lucha de clases tiende a profundizarse. Sabemos que la tarea titánica es construir una dirección revolucionaria para que nacionalice y expropie sin ninguna indemnización a toda la cadena productiva de los hidrocarburos, en este caso, y crear un verdadero monopolio estatal con control obrero. ¡Bolivia nos sigue enseñando los caminos de una revolución en marcha! |
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