propuesta Socialista 

Por la revolución socialista mundial

Incendio permanente en la Caja

Escribe: Luis Alberto Jaén

En un corto periodo de tiempo han habido tres incendios en instalaciones de la Caja del Seguro. El más grave de ellos fue el que consumió una sección del Hospital Calderón Guardia y con ella, la vida de casi una veintena de pacientes y la de dos heroi­cas enfermeras, a quienes se les ha hecha un tibio reconocimiento.

Nos parece sospechoso que en tan corto tiempo hayan ocurrido tres incendios en la Caja, lo mismo que el hecho de que una persona anormal, haya podido provocar la gravísima conflagración del Hospital Calderón Guardia con sus tremendas consecuencias. Nos parece que si hay un lugar en donde las medidas de seguridad deben ser extremas, es en un hospital, no sólo porque ahí permanecen muchas personas, sino, por la circunstancia de que tales personas en una gran proporción, son inválidas, por lo menos transitoriamente.

Pero los hechos han ocurrido, poniendo de manifiesto la carencia de elementales medidas de seguridad advertidas desde hace mucho tiempo por los organismos especializados a los cuales no se les prestó atención y añadiendo una más: la facultad da una persona anormal para ingresar a la institución sin mayor control y provocar una catástrofe. Si a esto le añadimos  que en cuestión de pocos días después ocurren dos incendios más, pensamos que hay motivos suficientes para alarmarse, porque podemos estar frente a una tenebrosa cons­piración para desacreditar y terminar con toda la Institución.

Pero hay otro incendio, incluso más grave que el del Hospital Calderón Guardia, tanto por la cuantía de las pérdidas materiales como de las vidas humanas que indudablemente ha cobrado, sólo que no en la forma evidente y espectacular que hemos visto.

Nos referimos al fuego voraz de la arbitrariedad de los gobiernos del PLUSC que consumen los recursos de la Caja en cantidades astronómicas desviándolos para las arcas ofíciales, y sustrayéndolos al objetivo para el que fueron creados. Ese vicio criminal, que creíamos que por lo menos iba a disminuir con el actual gobierno por estar encabezado por un médico y por el hecho de que se reformaran las leyes para tratar de impedirlo, resulta que no solamente se ha continuado con la misma tendencia de los anteriores gobiernos sino que se ha acentuado en forma muy significativa.

En estos últimos días de noviembre del 2005, el Gobierno y la Caja han llegado a un acuerdo para “pagarle a la Institución la suma de 32 mil millones de colones que se le debían por concepto del seguro de Salud. Pero resulta que ese “pago” no se le hace en dinero contante y sonante sino en bonos a un bajo Interés y a muchos años plazo, como ha venido siendo la ilegal costumbre establecida.

El tal pago, entonces, no es realmente un pago sino un préstamo que la Caja le hace al Gobierno en las mismas perjudiciales condiciones de siempre. Y no es un préstamo voluntario sino obligado pues se trata de la forma en que el Gobierno le paga a la Caja las cuotas obrero­-patronales correspondientes al seguro de Salud. Si ya esto perece grave, se vuelve casi insignificante frente al hecho de que esos 32 mil millones son nada más que un “abono” a una deuda total por el mismo concepto de cuotas obrero-patronales no pagadas y cuyo monto total llega a la extraordinaria suma de 282.728 millones de colones.

O sea, que el go­bierno le da a la Caja,  le paga según él, un abono por 32 mil millones y le queda debiendo nada más que 250 mil millones más, sólo par el seguro de Salud. Si a esto le agregamos otros 147 mil millones que se le doblan haber dado a la Caja para la atención de indigentes, etc., conforme a la Ley de Asignaciones Familiares y otros 50 mil millones correspondientes al traslado de personal del Ministerio de Salud tenemos que la deuda actual del gobierno con la Caja, deuda simplemente morosa, pasa de les quinientos mil millones de colones, equivalentes a mil millones de dólares, todo sin bonificar. Como ya la Caja tiene más de mil millones de dólares en bonos del Estado, tenemos entonces que la deuda total del Estado con la Caja es superior a los dos mil millones de dólares

Si estos actos son imperdonables para cualquier gobernante tratándose de un gobernante médico se, vuelven superlativamente graves. Un médico sabe mejor que nadie que salud es uno de las mayores bienes a que aspiran los seres humanos: quitarle los medios para que la mantengamos o la recuperemos es, consecuentemente, uno de los mayores males que se le puede causar.

Tenemos aquí la mejor prueba de la insinceridad de todos los integrantes del PLUSC cuando nos hablan de sus esfuerzos por procurarle el mayor bienestar a todo el pueblo y en razón de un significativo silencio en todos los debates y propaganda política con relación a este problema.

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