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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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Editorial: TLC
y elecciones. Nota de tapa: Un país fracturado. Nota de contratapa: A
88 años de la Revolución Rusa. Tema central: 1. Ante
la barbarie capitalista: Una alternativa revolucionaria y socialista.
2. Elecciones
del 2006: ¡No vote!. Panorama nacional Incendio
permanente en la Caja. Panorama internacional Francia: El
Katrina francés. EEUU: Democracia
y otros cuentos. Italia: Una
huelga general paralizó el país. Cuba: Nota
apurada sobre mi trotskismo. Panorama cultural Poesía: Rafael Amor: No vengas a Mar del Plata. Otros panoramas Espacio permanente de las mujeres: La
lucha es política no sexual. |
TERROR EN LA FÁBRICA |
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Escribió Luis Paulino Vargas Solís; 19 de Noviembre del 2005. |
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Durante
muchas semanas se les estuvo “capacitando” en relación
con el
TLC. Se enfatizaba: aprobarlo es asunto de vida o muerte;
urgente más
que simplemente necesario. “De eso dependen sus trabajos”
afirmaba el
gerente y repetían los ingenieros y la señora de recursos
humanos.
Quienes
trabajan en las maquilas son, en la mayoría de los casos, hombres y
mujeres mucho más inteligentes de lo que sus jefes imaginan. Éstos
acostumbran infantilizarlos y les hablan y los tratan como si
padeciesen algún retraso. Pero con el espinazo doblado sobre las
máquinas o en el apresuramiento de la media hora de almuerzo, las
trabajadoras y trabajadores meditan y dialogan. Defender el salario
del que dependen los frijoles de sus hijos, justifica suficientemente
poner caras de estupidez frente al cúmulo de estupideces que la
empresa cotidianamente les receta. Al cabo que los verdaderos
estúpidos son esos jefezuelos que se creen patronos sin percatarse
que no pasan de asalariados. Pero
es el del caso que en esta sociedad sin sentido de la “clemencia”
la de los tiempos del neoliberalismo- hay que defender el salario para
defender la vida misma de los hijos. Por ello la amenaza sobre
el trabajo puede tener efectos “estupidizantes” inclusive en
mujeres y hombres corajudos e inteligentes. Sobre todo si ocurre lo
que en Costa Rica, donde la represión sistemática aplicada por
tantos años, engordada con la abierta complicidad de las autoridades
públicas, ha producido la total desaparición en el sector privado de
cualquier organización laboral independiente. He
ahí el secreto. En eso reside el poder de disuasión de esos
gerentitos y jefezuelos de pacotilla, en relación con la “necesidad”
del TLC. No convencen acerca de sus presuntas maravillas. Simplemente
amenazan con la pérdida del trabajo en caso de no ser aprobado. Aunque
obvio, en todo caso es importante reiterarlo: amenazar no es sinónimo
de argumentar. Como que hay cierta diferencia entre la lectura del
Banquete de Platón y una pistola apuntando a la sien. La
marcha organizada por los plutócratas lanzará a las calles a gente
trabajadora que cree defender su trabajo y su salario, defendiendo el
TLC. El fantasma del desempleo atemoriza y, en seguida, engaña. Mucho
más si la vida de uno depende de un salario. Y,
entre tanto, en la misma maquila ubicada en Coronado donde hace pocas
semanas se “instruía” acerca de la “importancia” del TLC, hoy
simplemente cunde el terror. Semanas atrás empezaron a repartir
cartas de preaviso. Y los jefezuelos lo advertían: alguna gente se
irá; alguna otra tendrá el inmenso privilegio de permanecer al
servicio de tan ilustre empresa transnacional. Se estudiará el
expediente y, faltaba más, los “mejores” recibirán su premio.
Darwinismo social en su expresión más vulgar. Pasados
los días, quienes iban para afuera lo hacían con caras de dolor;
frecuentemente con lágrimas en los ojos. No por alejarse de una empresa
que jamás los respetó como seres humanos sensibles e inteligentes,
cosa de la cual ellos y ellas siempre tuvieron plena conciencia aunque
sus jefecillos creyeran lo contrario. Sí porque al cruzar el umbral
de un edificio donde durante 5 o 7 años entregaron el sudor de 11 o
12 horas diarias de trabajo, se enfrentan a la incertidumbre de no
saber si podrán seguir pagando las cuotas del tele o la refrigeradora
ni siquiera si podrán comprar el uniforme de la pequeña que entra a
primer grado en febrero próximo, o la leche del bebé que empieza a
caminar. Quedan
adentro los “afortunados” que “ya no serán despedidos” y los
infortunados que permanecen bajo la amenaza de recibir el preaviso en
cualquier momento. Se les ha comunicado que se seguirá una política
de “bajar costos”. Tan solo se trata de un simple recorte de
salarios. El
eufemismo ratifica la estupidez de la empresa al creer que la gente
trabajadora es estúpida, y en el torneo del cretinismo tan solo se ve
superada por la Solidarista que, en gesto ofensivo, invita al
“verdugo” a ofrecer electrodomésticos que nadie en la
planta está en humor de ni siquiera volver a ver. En
fin, que la cosa la enredan, ora como un menor pago por una misma
cantidad de producción; ora como la exigencia de más producción a
cambio de igual pago. Los gerentillos cumplen con su deber de perros
guardianes: tutelan fieramente los intereses del amo desangrando a los
trabajadores. Y
quienes aún esperan la posible carta de preaviso reciben reiterados
mensajes de terror. Advertirles, por ejemplo, que un “bajo”
rendimiento podría dar lugar al despido sin responsabilidad patronal.
Es
decir, regalar a la voracidad de la transnacional los derechos más
básicos duramente ganados tras años sudados sobre la máquina. Meses
atrás se les “convencía” de la importancia del TLC. En estos
días, otros trabajadores y trabajadoras marcharán empujados por ese
mismo “convencimiento”. Y quizá los que fueron echados de la
maquiladora de Coronado se preguntarán: ¿por qué no esperaron al
menos a ver qué resuelve la Asamblea Legislativa? ¿O será
simplemente que al amenazarnos nos engañaban? |
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