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propuesta Socialista Por la revolución socialista mundial |
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Tema central |
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2. En
las elecciones del 2006 ¡NO
VOTE! Escribe: Pablo Hernández |
Las
próximas elecciones nacionales de febrero 2006 recrearán la ficción de que
los explotados y oprimidos de este país tienen cada cuatro años la
posibilidad de escoger al Gobierno y a sus representantes en la Asamblea
Legislativa. Qué sorprendente vigencia tiene la
siguiente cita
del primer
Congreso de la III Internacional que señala precisamente que: "... Marx,
que fue quien mejor enjuició el significado histórico de la Comuna (la
primera revolución obrera sucedida en Paris en 1871, N de R), al
analizarla mostró el carácter explotador de la democracia burguesa y del
parlamentarismo burgués, bajo los cuales las clases oprimidas obtienen el
derecho a decidir una vez cada varios años qué miembros de la clase
dominante ‘han de representar y aplastar’ al pueblo en el
parlamento".
La
nueva edición de esta mascarada "democrática" 2006-2010 se
inaugura con la burla de la prohibición expresa de la Constitución Política
de Costa Rica respecto de la reelección presidencial. El Pronunciamiento de
la Sala Constitucional, hace unos meses atrás, otorgó el "derecho"
al ex Presidente Oscar Arias de ser candidato presidencial para estos
comicios.
Antes
del escándalo de la corrupción y solo unos meses después del "shock"
del abstencionismo que mandó a Abel Pacheco a la segunda ronda para poder
elegirse Presidente,
a la burguesía le caía en sus manos las brasas de las denuncias del
financiamiento corrupto que tuvieron los partidos PLN y PUSC en la pasada
campaña electoral.
De
la chequera de personajes y empresas del gran capital extranjero y nacional
salieron los depósitos
millonarios a las cuentas de esos partidos y personas. Y seguros de que la
memoria del pueblo se diluye entre fútbol, birra y
xenofobia anti nicaragüense, se lanzan a derrochar fuertes sumas de
dinero en el bombardeo publicitario
electoral. Ni siquiera tuvieron necesidad de aprobar en esta
legislatura la parodia de la nueva ley de financiamiento de los partidos
políticos que como expiación de culpa
y forma de disimular el ilícito, congelaron recientemente en la
Asamblea Legislativa.
Acompañando
este circo y para disimular el poder del bipartidismo, la burguesía promueve
la participación en
estas elecciones de un sin fin de partidos "turecas", mientras juega
el grueso de sus cartas a Oscar Arias. Éste, consideran que sería el único
con cierta capacidad para la tarea de " ...avanzar hacia una reforma
económica consistente, porque, como ha dicho nuestro candidato, el status quo
“nos condena a la injusticia, la división y la inestabilidad.”
(Pronunciamiento del PLN en "Nuestra Propuesta" , sitio en
Internet de ese partido).
Que
la burguesía apueste en estas a Oscar Arias no impide que al mismo tiempo
pruebe algunas otras posibilidades de recambio. El bipartidismo profundiza su
crisis conforme el capitalismo
va desmantelando el llamado Estado Social de Derecho y mete a trompadas
al país en la nueva forma de división internacional del trabajo, o sea en la
llamada liberalización de la economía, en el TLC, en la ofensiva de sobre
explotación del trabajo y concentración acelerada del capital que requiere
esta clase en decadencia para sostener y aumentar la tasa de ganancia. El
bipartidismo tiene sus días contados y la burguesía lo sabe. Por eso abre el
abanico de ofertas para cuando llegue el momento de remozar el régimen y se
aplique la estrategia de “Cambiar algo para que todo siga igual”.
La
forma de dominación democrática burguesa se desdibuja y pierde credibilidad
en las masas. Los sectores burgueses que han vivido amparados al Estado Social
de Derecho han caducado pero se niegan a ser desplazados sin antes pellizcar
alguna que
otra miga de pan. Hacen
cabriolas para llamar la atención y echar un poco de pulso a favor de sus
particulares intereses. Entre estos están los sectores de la burguesía que
sacaron alguna salvaguarda en la negociación del TLC y aquellos que se oponen
al TLC y buscan asegurarse alguna medida compensatoria que no los haga
aterrizar tan abruptamente.
El
Régimen democrático burgués, sus instituciones
y sus gobiernos son arrastrados al colapso. A la burguesía le hace
falta capitán, un Napoleón Bonaparte que arbitre entre las pugnas de los
distintos sectores que tiran y aflojan en este convulsivo tránsito al nuevo
país al que el capitalismo nos arrastra . Los sectores de la burguesía
ligados a la exportación, al comercio exterior, al latifundio y especialmente
el sector financiero, han debido llamar a la única figura política
de cierta reputación con la que cuentan. Las glorias pasadas como
"pacificador" de la revolución en el área centroamericana de
principios de los años 90s le da a Arias una condición favorable para
garantizar con consistencia que el barco llegue al puerto del libre comercio y
la "globalización".
Los
procesos para insertar al país en el libre mercado, que se iniciaron en los
años 80s, no han podido ser completados porque las masas costarricenses han
mostrado una resistencia feroz. La “gobernabilidad” de la burguesía es
jaqueada por a) La resistencia en las luchas populares, sindicales, gremiales,
campesinas y estudiantiles y b) La violenta imposición del modo de
concentración del capital que abre toda actividad productiva estatal y
privada al servicio del capital financiero internacional, desmantelando toda
forma de
salario social, expropiando a los trabajadores y al pueblo de los beneficios
sociales y del acceso a los servicios públicos de salud, electricidad,
telecomunicaciones, agua, caminos, educación.
El
capitalismo en franca decadencia o agotamiento va despedazando los mitos del
otrora prestigioso Estado benefactor ante los ojos atónitos de las llamadas
clases medias.
El
carácter usurero, especulativo y de rapiña del capitalismo se hizo
manifiesto en los escándalos de la CCSS y el Préstamo Finlandés, que
repartió fuertes "mordidas" a connotados políticos ligados a los
TLC y a la venta de activos del Estado( Combo ICE) como Rafael Angel Calderón
F y Miguel Angel Rodríguez entre otros y con la asignación de compra de
equipo para la telefonía celular a la transnacional Alcatel donde mediaron
pagos de millonarias comisiones a dirigentes del PLN como José María
Figueres.
Pero
no hay día que no aparezcan los negociados de la llamada
"corrupción", como si la burguesía no tuviera
en esta característica uno de sus componentes esenciales y como si la
rapiña no fuera una de sus "virtudes" en esta fase de decadencia.
El
país de propietarios que era la base de esa democracia representativa no
está amenazada por la inmigración nicaragüense a la que un buen sector
"bombeta"
de la pequeña burguesía quisiera ver despedazada por las fieras
mandíbulas de los perros Rootweiler. Los excontras nicaragüenses que otrora
fueron armados por el imperialismo norteamericano en la época de Ronald
Reagan y que aplicaron lo aprendido para asaltar la
surcursal bancaria de Monteverde, matando a siete personas en su
intento fallido, son niños de teta comparados con los avisados personajes
involucrados en los asaltos de los mencionados casos de la llamada
"corrupción".
La
pequeña burguesía es arrojada irremediablemente a la pobreza y
desesperación por efecto de la aplicación de todas estas políticas de
"liberalización del mercado", de las políticas de extracción
usurera del capital financiero que ahoga en altos intereses el crédito. Así
mismo, el gran capital estruja a estas "clases medias" con la
inflación, para recuperar la tasa de ganancia, trasladando a los compradores
los incrementos de costos y de sus pérdidas por la competencia.
Igualmente
que, desde el Estado y el Gobierno, la gran burguesía incrementa y amplia los
impuestos y recorta la inversión y los servicios sociales para pagar la deuda
interna al capital financiero, que lejos de invertir en la producción
invierte en el dinero de rápido retorno o sea en la especulación.
Este
mismo Estado, en manos de la burguesía, establece sus prioridades de gasto
público y endeudamiento en razón de las necesidades de los sectores
conectados con las exportaciones y a favor de los inversionistas de las zonas
francas y maquiladoras o empresas de ensamblaje de alta tecnología como INTEL.
Para
regocijo y distracción de la pequeña burguesía venida cada vez a menos la
burguesía echa mano del sempiterno fútbol y de la clasificada Selección
Nacional, ahora más venerada que la “negrita”. Pero también atizan a la
xenofobia anti nicaragüense y a la ideología fascista para echarles la culpa
a estos de los males que en el país genera el capitalismo en descomposición.
La
pobreza se intensifica en los sectores de trabajadores y las clases oprimidas
que sufren el asalto a su salario y el aumento del desempleo abierto y
encubierto. La fuerza de decisión mostrada por los trabajadores de Acueductos
y Alcantarillados para pelear con 31 días de huelga un ajuste a su salario
hace unos días (burlada por sus dirigentes burocráticos), son muestra de la
situación de extrema explotación y pobreza que los trabajadores sufren.
La
juventud es perversamente dañada en esta democrática Costa Rica haciendo
aparecer "puntas de iceberg" de una realidad soterrada llena de
frustración, enajenación y desesperanza. Por ejemplo, el drama del incendio
del Hospital Calderón Guardia provocada por un joven con una mentalidad
social insana y aberrante que lo hacía pensar en crear escenarios que le
permitieran mostrar su calculado “heroísmo” para obtener reconocimiento
social.
Ni
propietarios ni proletarios es el lema de esta democracia burguesa para los
jóvenes por parte de este Estado Social de Derecho. Hecho jirones por la
propia y lógica dinámica del capitalismo excluye por cantidades industriales
a miles de jóvenes del derecho al estudio secundario y universitario y del
empleo, ofreciendo cuando mucho y a unos pocos el subempleo y la precariedad
laboral.
La
burguesía "costarricense" ha estado confundida en medio de un mundo
capitalista que no ofrece ninguna salida. La lucha de clases le dificulta la
ejecución de sus objetivos. Amarrada por el marco del régimen democrático
burgués y del Estado Social de Derecho requiere un cambio decidido. Busca
desesperadamente capitán pero su mecanismo ficticio se devela y lo que antes
era el instrumento apropiado para tener autoridad e imponer sus planes tiene
cada vez menos credibilidad. Los trabajadores y el pueblo se le rebelan
y sin salir del bipartidismo debilitan al Gobierno y régimen con el
abstencionismo electoral y con la disposición de luchar tomándose la calle,
bloqueando y manifestándose como expresión de su rebeldía. La polarización
social corre junto a la polarización de clases y sectores de clase. El TLC
sintetiza esta situación.
Dígale
NO a Arias y al TLC. Dígale NO al GOLPE DE ESTADO. NO VOTE. NO ASISTA a las
urnas este 8 de febrero.
"Esta
campaña política presenta como un eje programático para los postulantes y
como un aspecto de decisión para la ciudadanía, la disyuntiva de profundizar
el modelo de “Liberalización Económica” implementado desde 1983 con sus
altas y sus bajas hasta la fecha o en su defecto, defender el denominado “Estado
Social de Derecho” fruto del reformismo enfatizado desde la década de los
cuarentas del siglo XX." Este análisis publicado en La Nación del
21-10-2005 y firmado por Ocean Castillo es correcto en general pero se queda
corto. En estas elecciones se está jugando un cambio profundo de régimen, de
Constitución y de Gobierno. El Tratado
de Libre Comercio con Estados Unidos define un nuevo tipo de país, un
nuevo tipo de sociedad, un nuevo modelo económico. Está por encima de la
actual Constitución y por tanto representa un golpe de Estado “sui generis”.
La burguesía no ha necesitado de reformar la Constitución o de llamar
a una Constituyente para imponer sus nuevos derechos de propiedad y su nueva
organización de la sociedad y del país. Es más que un golpe al Estado
Social de Derecho. El TLC es la nueva Constituyente aprobada por los
negociadores del TLC, el Grupo Por Costa Rica, la Unión de Cámaras y el
virrey del imperialismo Robert Zöellick negociador por los EEUU a favor del
capital financiero internacional y sus socios locales.
No
es como algunas corrientes de izquierda lo plantean al corear “No queremos.
No nos da la gana, ser una colonia norteamericana” porque el golpe de Estado
que el TLC encarna, impone un nuevo modelo y marco jurídico de país
subyugado al poder del imperialismo, pero no solo en lo político o en la
exacerbación de la opresión y dominación política, sino y
fundamentalmente, en la dominación del capital financiero internacional,
verdadero concepto de lo que es el imperialismo. Igual sucede con los Tratados
de Libre Comercio con Canadá, México y Chile y sucederá con un posible
Tratado de Libre Comercio con el imperialismo europeo.
La
aprobación del TLC vía el plebiscito que sobre este Tratado Abel Pacheco
plantea se realice al votar por los partidos a favor del TLC o los partidos
que han manifestado estar en contra, es la jugada política más hábil para
darle un espaldarazo al paso siguiente: La aprobación de ese tratado por
parte de la Asamblea Legislativa.
La
burguesía más comprometida con el TLC presiona porque el Tratado sea
aprobado de inmediato porque tienen mucho temor de que el cálculo de Pacheco
no se cumpla y que lejos de que salgan favorecidos con el voto los partidos
pro TLC y especialmente Oscar Arias las masas obliguen a una segunda ronda o
haya una masiva abstención del voto en las próximas elecciones. No podemos
descartar por eso que la burguesía decida aprobar el TLC antes de las
elecciones.
A
esta nueva Constitución que se llama TLC, la burguesía le acompaña el golpe
de Estado “técnico” que es el haber habilitado a Oscar Arias con derecho
para la reelección. Ahora esperan legitimar el golpe ratificándolo en las
elecciones con una votación holgada. Por eso les aterra la abstención y la
segunda probable ronda.
Más
que un capitán de barco, Oscar Arias es el General títere del imperialismo
impuesto por una maniobra golpista de la Sala IV para llevar adelante las
tareas de esa nueva Constitución que se llama TLC.
Para
desenmascarar la farsa electoral. Para enfrentar a Arias, fiel
representante del gran capital y a su plan de Gobierno que es el TLC.
Para repudiar el golpe de Estado que la imposición del TLC significa, la
táctica de los socialistas es el NO VOTE.
Los
partidos que aprueban el TLC son la mayoría en estas elecciones: Lo encabezan
el PLN con Arias, le siguen el PUSC con Toledo, el Movimiento Libertario con
Guevara y los demás partidos turecas.
El
NO al TLC del
PAC no es para nada creíble. La candidatura a vicepresidenta de Otón
Solís la ocupa Marita González que viene de ser miembro de la Junta
Directiva de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (CADEXCO) que ha jugado
un importante papel en la campaña a favor del TLC. Esta señora no se ha
manifestado al respecto. Pero el mismo Ottón Solís ha manifestado ser
partidario de los TLC y solo se ha opuesto a este último con Estados Unidos
pero anuncia que de llegar al poder buscará renegociarlo. Su oposición al
TLC es circunstancial y efímera como su imagen de guardián de la moral de la
burguesía.
El
PAC y Ottón Solís apoyan el Plan Fiscal y la venta de activos. Sobre esto
último, en el encuentro con empresarios bananeros: “…insistió en la
necesidad de dar a la empresa privada mediante concesiones transparentes y
abiertas al escrutinio público, los servicios de infraestructura como
muelles, ferrocarriles y carreteras” (Tomado de la página del PAC en
Internet del 22-11-05). El PAC mantiene la privatización hecha por los
distintos gobiernos del PLUSC y agrega la de los Ferrocarriles que actualmente
es estatal. No hay grandes diferencias con los demás partidos de la
burguesía. Su proyecto de mantener algunas actividades en manos del Estado,
mixtas y en el impulso a la propiedad y explotación privada no puede dársele
la más mínima confianza por parte de los trabajadores y el pueblo.
Las
atomizadas fuerzas del abanico de izquierda tiene en común la defensa del
Estado Social de Derecho, incluyendo Izquierda Unida en la que dos de las
agrupaciones participantes en esa coalición y que se reclaman trotskistas, el
PRT y PST, le han capitulado al programa y política del estalinismo
costarricense relanzado: PVP y PPC. (Ver artículo sobre este tema en esta
edición).
Aunque
estas fuerzas de “izquierda” se oponen al TLC no plantean para nada la
denuncia de este sistema, de este régimen y de la farsa electoral. Tampoco
denuncian que en estas elecciones la burguesía quiere legitimar el golpe de
Estado con la reelección de Arias. Estas “izquierdas” con sus objetivos
parlamentaristas de aspirar a alguna curul en la Asamblea Legislativa.
Ninguna de estas fuerzas hace
lo mínimo que una organización que se reclama socialista debe hacer
ante las elecciones burguesas: desarrollar la lucha política e ideológica
contra la burguesía y su sistema capitalista realizar una actividad de
propaganda por la salida socialista. Levantar como hacen los estalinistas y
los tránsfugas del trotskismo, la fórmula de un Gobierno de los Trabajadores
y el Pueblo no es más que una frase hueca, desprovista de contenido porque en
su programa no mencionan la necesidad del socialismo y de propuestas
socialistas.
Decir
NO al TLC no es suficiente por lo menos para organizaciones que se llaman de
izquierda y “socialistas” en unas elecciones donde el problema del poder y
del programa y de la independencia de clase son tema central.
La
táctica del NO VOTE
obliga a plantear un abstencionismo activo o un NO a la farsa para
proponer la salida del Gobierno obrero, campesino y popular.
Se
impone, también, el llamado a una Asamblea Obrera y Popular que llame a la
discusión de una propuesta de país alternativa al país que nos impone el
TLC. En la misma los socialistas proponemos las salidas de clase, las
propuestas socialistas e internacionalistas.
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