Lámpara de Davy.
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Sir Humphry Davy, encargado
de estudiar el alumbrado de seguridad en las minas con grisú en
1815, rodeó la lámpara de aceite con una envoltura conductora
del calor, permitiendo el acceso del aire exterior por orificios suficientemente
estrechos. Las telas metálicas se oponen, mientras permanezcan frías,
a la propagación de la llama, al menos en el aire en reposo.
Davy diseñó un tipo muy simple de
lámpara, en la que simplemente recubrió la llama mediante
un tamiz cilíndrico de hilos de hierro o de cobre, reforzado en
la parte superior. De esta forma conseguía enfríar suficientemente
los gases de la combustión, impidiendo salir la llama al exterior.
En las lámparas primitivas el número
de mallas por centímetro cuadrado varía entre 121 y 210,
el diámetro de los hilos varía entre 250 y 640 micras, el
lado de los orificios entre hilos varía entre 270 y 590 micras,
la altura del tamiz varía entre 132 y 195 milímetros y su
diámetro de 38 a 68 milímetros.
La lámpara Davy proporciona poca claridad,
impidiendo la salida de los dos tercios de la luz emitida por la llama.
Por esta razón esta lámpara primitiva sufrió muchas
modificaciones, intentando a la vez que soportase la brusca expansión
de los gases después de una detonación en su interior, y
que conservase su condición de lámpara de seguridad incluso
en una corriente de aire.
La falta de claridad se corrigió reemplazando,
a la altura de la llama, el tamiz metálico por un vidrio. Para aumentar
la seguridad se triplicó el número de tamices que los gases
quemados han de atravesar y para evitar el efecto de los golpes de aire
laterales se cubrió el tamiz con una chimenea metálica dotada
de aberturas en la parte superior. |
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