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"pasé treinta años
y cuatro meses en servicio militar activo (...) y durante ese periodo empleé
la mayor parte de mi tiempo haciendo las veces de algo así como
guardaespaldas o matón de los grandes negociantes, de Wall Street
y de los banqueros. En pocas palabras, fui un pandillero, un gangster del
capitalismo.
En aquel tiempo, sólo
sospeché que formaba parte de una pandilla. Ahora estoy absolutamente
seguro de eso. Como todos los miembros de la profesión militar,
nunca tuve un pensamiento original hasta que abandoné el servicio.
Mis facultades mentales se mantuvieron en "animación suspendida"
o, como quien dice, en estado latente mientras estuve obedeciendo órdenes
superiores (...)
Así, ayudé
a que México y especialmente Tampico fuesen lugar seguro para los
intereses petroleros norteamericanos en 1914. Ayude a convertir a Haití
y a Cuba en lugares decentes para que los muchachos del National City Bank
pudieran recaudar sus rentas allí. Ayude a violar a media docena
de Repúblicas centroamericanas en beneficio de Wall Street. El historial
de bandidaje es largo. Contribuí a la pacificación de Nicaragua
para la banca internacional Brown Brothers en 1902-12. Llevé luz
a la República Dominicana para los intereses azucareros norteamericanos
en 1916. En China, en 1902, ayudé a vigilar que nadie se metiera
con la Standard Oil.
Durante esos años
me fue la mar de bien. Me recompensaron con honores, medallas y ascensos.
Ahora pienso que podría haberle dado a Al Capone algunos consejitos.
A lo más que llegó fue a controlar con su banda tres distritos
de la ciudad de Chicago. Yo extendí mis operaciones a tres continentes".
Declaraciones de un alto
militar norteamericano, el mayor general Smedley O. Butler.
Citado en "Las empresas
multinacionales"
Carlos María
Vilas y Oscar Silva. "Crisis".
Colaboradores de este número:
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